ARCHIVOS DE LA DIRECCION DE Inteligencia BONAERENSE MUESTRAN COMO Y POR QUE SE CENSURABA A ESCRITORES Y DRAMATURGOS
Informes secretos y argumentos para prohibir y asesinar
Haroldo Conti, Eduardo Galeano, Roberto “Tito” Cossa y Tato Pavlovsky son algunos de los escritores que estuvieron bajo la lupa de la censura de la Policía Bonaerense en el ’76.
Por Silvina Friera
El archivo de la represión, recuperado y abierto, exhibe la burocratización y administración del terrorismo de Estado. Se trata del archivo de la Dirección de Inteligencia de la provincia de Buenos Aires, organismo que se encargó del seguimiento y la persecución de ciudadanos a los que clasificaban como “delincuente social”, “delincuente político” o “delincuente subversivo”. Por una ley del 2000 el archivo fue cedido a la Comisión Provincial por la Memoria por 99 años. La CPM, que está desclasificando y digitalizando los documentos “secretos y confidenciales”, los abrió a la consulta pública en el 2003. Pero a treinta años del golpe, la Audiovideoteca de Escritores de Buenos Aires (ver aparte), institución dependiente del Gobierno de la Ciudad que conserva la memoria de la literatura, solicitó a la comisión todos los legajos de los escritores perseguidos por la Dipba –Haroldo Conti, Eduardo Galeano, Roberto Cossa y Eduardo Pavlovsky, entre otros– para ampliar su acervo documental y poner estos materiales a disposición del público. Página/12 ofrece una síntesis de estos informes de la Dipba. En las copias a las que este diario tuvo acceso, los nombres de los escritores aparecen tachados –así los entrega la CPM a los investigadores, porque los datos personales son considerados sensibles para terceros–, pero por las fechas de nacimiento y sus obras se pueden deducir los autores que fueron vigilados, difamados y calumniados por los asesores literarios del organismo de Inteligencia.
“Sin temor a errores”
En el legajo 2516, elaborado por la Asesoría Literaria de la Dipba en 1975, se “analiza” Mascaró, el cazador americano, de Haroldo Conti. Según el informe, la novela “propicia la difusión de ideologías, doctrinas o sistemas políticos, económicos o sociales marxistas tendientes a derogar los principios sustentados en nuestra Constitución Nacional”. Las actitudes del escritor –que se desprenden de la trama de la novela– son calificadas como apologéticas, respecto de los revolucionarios y guerrilleros, y como críticas o negativas, respecto de la represión, de la tortura indiscriminada y de la Iglesia Católica. Además de citar ejemplos textuales, el informante llega a una temeraria conclusión sobre los contenidos de Mascaró... Afirma que el libro “presenta un elevado nivel técnico y literario” y añade que Conti “luce una imaginación compleja y sumamente simbólica”. (...) “La novela consiste en las aventuras de un grupo de ‘locos’ que adquieren un circo (llamado Del Arca) y viajan por distintos pueblos (todos en estado de miseria y despoblación, donde aparece el ‘edificio’ de la Iglesia, pero nunca ningún sacerdote), y van ‘despertando’ en los pueblos que visitan el espíritu de una ‘nueva vida’ o bien podría interpretarse ‘una vida revolucionaria’ –precisa el asesor literario–. La novela es muy simbólica, contada además en un tono épico, no definida en sus términos, pero con significados que dan lugar a pensar en su orientación marxista (apoyada por la Editorial Casa de las Américas, de La Habana, Cuba).” Y aunque hacia el final de las conclusiones reitera que “no existe una definición terminológica hacia el marxismo”, el asesor dictamina que “la simbología utilizada y la concepción de la novela demuestran su ideología marxista sin temor a errores”.
Las venas abiertas
Cualquier alusión al Tercer Mundo, a la lucha de clases, a la Revolución Cubana, condenaba automáticamente a su autor y al texto en cuestión. Uno de los libros censurados fue Las venas abiertas de América latina, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, por constituir “un elemento de enseñanza y adoctrinamiento marxista”. Entre los motivos que señala el informante se destacan: “Exaltación de Túpac Amaru como ‘padre de todos los pobres y de todos los miserables desvalidos’”, y las citas de Marx, de Engels, de Lenin y de Perón. Asimismo observa las actitudes negativas o críticas hacia el Imperialismo, las clases dominantes, el capitalismo, la propiedad privada, la Iglesia y las monarquías española y europeas, el presidente Onganía y las oligarquías latifundistas del país. Después de transcribir varios ejemplos textuales, el informante de la asesoría literaria concluye: “Si bien el libro está basado en hechos y circunstancias reales, y su fundamentación es bastante extensa, la utilización de estos elementos es tendenciosa y observada desde el punto de vista materialista (marxista), donde la unilateralidad lleva a la causalidad a desvirtuarse y diluirse”.
Antecedentes ideológicos
Cuando la palabra, o la imaginación, es considerada subversiva, los artistas son perseguidos, vigilados, controlados, y cada uno tiene una suerte de prontuario exhaustivo que lo condena por lo que escribió o por declaraciones a los medios. El título del legajo 17.470, “Antecedentes ideológicos de artistas nacionales y extranjeros que desarrollan actividades en la República Argentina”, no deja lugar a dudas de que para los represores esos informes funcionaban como el verdadero Documento Nacional de Identidad de los escritores. Y que este trabajo de inteligencia no empezó en 1976, sino mucho antes. Además del lugar y de la fecha de nacimiento de Roberto “Tito” Cossa, el primer detalle que se registra sobre sus actividades fue una mesa redonda en la que participó, el 12 de agosto de 1958, organizada por la Casa de la Cultura Argentina. Entre paréntesis, a continuación del nombre de la institución, el informante pone la palabra comunista. También advierte que el autor de La nona figura como adherente en una declaración emitida por Casa de las Américas el 31 de agosto de 1965, contra la ocupación estadounidense en Santo Domingo (República Dominicana).
Hay un párrafo que merece ser transcripto porque revela cómo funcionaba el sistema. “En marzo de 1966 estrenó su segunda obra, Los días de Juan Bisbal, en el teatro Regina de la Capital Federal, bajo la dirección de David Stivel (calificado como comunista) –se lee en el informe–. El 19 de mayo de 1966, Cossa participó de un ciclo de conferencias sobre el tema ‘Nueva Ola en la Dramaturgia Argentina’, que se llevara a cabo en el Centro de Artes y Ciencias (de tendencia comunista). Durante la disertación aludida, el causante manifestó: ‘Yo hago política, porque todo es política en la vida y todo autor hace política’. Entre enero y marzo de ese mismo año, Cossa figura en la nómina de ciudadanos argentinos que viajaron a Cuba.” En el último párrafo se cita un fragmento de una nota que le hicieron al dramaturgo en Primera Plana, el 25 de mayo de 1964. “Reconozco que tengo ecos de Chejov. ¡Pero cómo no tenerlos, si lo más parecido a la clase media rusa antes de la revolución es la burguesía argentina!” En el informe, este textual aparece subrayado por el informante, como si fuera una evidencia irrefutable del peligro ideológico que implicaban las palabras de Cossa.
Otro de los dramaturgos vigilados fue Eduardo Pavlovsky. “En sus obras, tiende a señalar que los problemas, angustias y traumas son inherentes a todo ser humano, si bien tal vez subrayando al moderno y, digamos, producto de la civilización occidental. La agresividad, la incomunicación, la necesidad de protección materno-paterna, la perplejidad ante el mundo y su locura, el miedo y algunas fijaciones aparecen como flagelo, atacando a todo el mundo por igual”, señala el informe, que ejemplifica con frases de la obra Robot: “Sáquense la venda de los ojos. El mundo es tan incomprensible como yo. ¡Porque yo soy el mundo! El crimen es el mundo”. También cita fragmentos del prólogo que Pavlovsky escribiópara el libro Teatro de vanguardia: polémica y vida, de Isabel Cárdenas de Becú: “El asma del Che Guevara, que representa inconscientemente su máximo encierro, llevaba también en sí mismo el germen de su máxima necesidad de libertad que lo convirtiera en liberador de los oprimidos”. El informante repara en otro textual: “¿No es acaso el escepticismo de Freud sobre el género humano el que rompe con el narcisismo ilusorio de los valores éticos liberales; y este enfrentamiento con una cultura impostora?, ¿no es acaso un grito desgarrante de vida por el amor a la verdad?”. A treinta años del golpe, mostrar lo oculto, desarchivar lo archivado, es una forma de restituir la memoria.
Resulta difícil medir el impacto cuantitativo de la última Dictadura Militar.
Nunca es suficiente, ni siquiera a 28 años, decir que 30.000 compañeros desaparecidos fueron epicentro del genocidio más cruel de nuestra historia.
Sin embargo el artículo publicado por La Nación a meses de iniciado el período de facto da dimensión más real de ese impacto y extiende los ámbitos de la sospecha, persecusión y asesinato hasta ubicarlo en el terreno de la ideología, aquella que fuera desestabilizante del poder hegemónico, denunciante de injusticias y desigualdades sociales.
Testimonio de lo que no queremos que vuelva a suceder
"Por suerte Isabel volvió a la escuela, mucho tiempo despué, en el 83, con total entereza y dignidad" Isabel es una de las hermanas Galdona, maestras del Colegio Sagrado Corazón de los Salesianos en Coronel Pringles a 540km. De la Capital Federal, aquel que la Dictadura pretendió aleccionar por sus prácticas de Subversión ideológica. Ella, al igual que sus hermanas fueron cesanteadas en el marco de la deliberada persecusion ideológica que se desarrolló entre 1976 y 1983.
1)Comunícase por Resolusión Ministerial No 2977 de fecha 3 de octubre de 1978, MINISTERIO DE EDUCACIÓN RESUELVE, Art. 1 - PROHIBIR en todos los establecimientos de enseñanza oficial y no oficial y servicios dependientes de este ministerio o que funcionen bajo su supervisión, la tenencía, uso y o recomendación de los libros y publicaciones que obran en el Anexo, que se declara parte integrante de la presente resolución.
2)La prohibición establecida en el articulo anterior comprende a todas las ediciones que existieran de las obras contenidas en el contenido del Anexo de la presente.
3)DETERMINAR que el PERSONAL DIRECTIVO de los Establecimientos de Enseñanza, SERÁN RESPONSABLES DEL CUMPLIMIENTO DE LO PRESCRIPTO EN EL ARTICULO DE REFERENCIA. Además se hace saber que será considerada "FALTA GRAVE” y se hará pasible al personal responsable de las sanciones disciplinarias correspondientes -LOS QUE VIOLEN ESTÁ RESOLUCIÓN.
El 30 de Agosto del año 1980 fueron quemados un millon quinientos mil libros del Centro Editor de América Latina en un baldío de Avellaneda
Este es un hecho que ha tenido poca repercusión en la memoria colectiva, al menos eso es lo que se percibe al preguntar, al querer saber sobre aquel oscuro episodio. A pocos días de un nuevo aniversario del último golpe milítar en la Argentina sería bueno sumar a la descarnada lista de cosas que nos quitaron, el recuerdo de estos libros que nadie pudo volver a abrir. Sería bueno también leer el mensaje que había entre líneas y ardió junto a las ideas de aquella hoguera que invocaba al olvido, a la ignorancia, a la imposibilidad de descifrar el mensaje, de trasmitirlo, de adoptarlo o rechazarlo, pero de saber que existe.
Nos arrebataron entonces el derecho a la palabra, a la opinión, a la diferencia por qué no?, al enjambre de letras que alguien, alguna noche, con los dedos manchados de tinta y el viento de las musas soplando a su favor escribió para que supiéramos, para que alguno de nosotros anduviera por el mundo con un libro bajo el brazo. Nuevamente recurrieron a la siniestra técnica del "no está mas", los libros desaparecieron igual que desaparecieron de la vida 30.000 personas en las que también se podía leer aquello que nadie debía pensar, ni saber, ni compartir. Una vez mas salieron a escena las tijeras con las que nos recortaban la existencia, el 30 de agosto de 1980 tuvieron forma de hoguera, lentamente las llamas habrán reducido a las cenizas esa suerte de ave fénix que es el pensamiento; en aquel momento pocos se enteraron, hoy son pocos los que lo recuerdan. Estamos acostumbrados desde que tenemos razón a que nos digan que es lo que se puede hacer y lo que no, lo que se puede ver y lo que no, que lecturas son recomendables y cuales son "peligrosas", tal vez por esa mala costumbre es que la censura nos pasa inadvertida en muchas ocasiones, parece sucedernos menos de lo que realmente nos sucede, con mayor o menor disimulo, a cara lavada o con una mano de pintura la censura sigue resultando un intrumento efectivo a la hora de hacer silencio, de evitar el vuelo, de fraccionarnos el conocimiento y la expresión como a menudo nos fraccionan el pan, la alegría y ese manojo de sueños que todavía respiran y que suelen prolongarnos el latido.
Seguramente no fueron estos los únicos libros con muerte prematura, de muchos tuvieron que deshacerse los compañeros y sus familias porque entre esas páginas también se jugaban la vida, de algunos otros probablemente nunca nos hayamos enterado, pero basta saber de una sola hoguera para tener conciencia de que la libertad también viene en tomos y por escrito, para recordar que no es una abstracción ni un término que se adapte a las circunstancias y a las épocas, la libertad sigue sin tener riendas y seguirá siendo siempre prima hermana de la memoria.
La matanza a las palabras, la inquisición a las ideas, el vuelo de rapiña sobre el pensamiento tienen que exorcízarnos de adentro esa rebeldía que pacta con la libertad a cada instante y la suscribe en cada línea de cada libro que nos prohibieron leer pero que nos corre por las venas inevitablemente.
La lectura abre un apetito que no vuelve a cerrarse más, amplifica el pensamiento y los sentidos, compromete nuestra esencia de algún modo, nos provoca y nos libera, nos entera de lo que pasó y está pasando, es la piel de nuestra historia, el traslado instantáneo en tiempo y espacio, las alas que nos crecen en la lengua, y no existe viento suficiente para tanta ceniza derramada.
No es cierto que la historia siempre la escriben los que ganan, la noche del 30 de Agosto de 1980, 1.500.000 libros demostraban lo contrario.
Marina
28/11/2001
Fuente: SINDICATO UNIFICADO DE TRABAJADORES DE LA EDUCACION DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Los medios de comunicación…
funcionaron en muchos casos como la herramienta para difundir las ideas
del proceso, y ejercer violencia simbólica para amenazar y reprimir.
Revista La Educación en nuestras manos, N° 75, Marzo de 2006
Incluye: A treinta años del genocidio; "La planta de Bartolo" y "Autobiografía", por Laura Devetach; "Bartolo ¡está vivito y coleando!" , por Paulino Guarido; "Tres portugueses bajo un paraguas" por Rodolfo Walsh; "El misterioso caso del señor de gafas gruesas", por Claudia Rodríguez Paoletti; "Libros recuperados de los calabozos", por HIJOS Mendoza; "Vergüenza", por Graciela Cabal; "Cada libro quemado ilumina el mundo" y "Asesinato de la memoria" por Fernando Báez.
“Después del 24 de marzo de 1976, Ud. sintió un alivio: sintió que retornaba el orden. Que todo el cuerpo social enfermo recibía una transfusión de sangre salvadora.
Bien, pero ese optimismo -por lo menos en exceso- también es peligroso. Porque un cuerpo gravemente enfermo necesita mucho tiempo para recuperarse, y mientras tanto los bacilos siguen su trabajo de destrucción. Hoy, aun cuando el fin de la guerra parece cercano, aun cuando el enemigo parece en retirada, todavía hay posiciones claves que no han podido ser recuperadas.