La historia nacional argentina esta signada por una intermitente guerra civil a veces encubierta y a veces violentamente desembozada. Este enfrentamiento auninconcluso se inicio en los albores mismos de la independencia en 1810; su persistencia a lo largo de ya mas de 170 años a pesar de las profundas transformaciones económicas, sociales y políticas acaecidas en el país, mas aun, la continuidad de los mismos apellidos, como los Mitre, los Paz y los Martinez de Hoz, contra los mismos enemigos, como los montoneros; la reiteración de las mismas falsas opciones como civilización o barbarie, solo puede explicarse por la esencia misma de esta lucha ya casi bicentenaria. Se trata del enfrentamiento entre las fuerzas que pretenden el pseudo progreso del país a partir del capital imperialista venido desde el exterior, y las fuerzas que pretenden el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales expandiendo el mercado interno. Por eso es que con las abismales diferencias que separan a la formación social de hoy, de aquella de hace 170 años, los dos polos de este enfrentamiento aun inconcluso mantienen sus mismos nombres: pueblo y oligarquía.
Luego de la gira que llevó al presidente Néstor Kirchner a Europa y Estados Unidos, finalmente se concretó el rumor de que el mandatario anularía el decreto 1581/01, firmado por Fernando De la Rúa el 5 de diciembre, pocos días antes de huir de la presidencia, el cual impedía a la Justicia tratar cualquier pedido de extradición de los represores y genocidas, rubricando uno nuevo, esta vez el 420/03, de Cooperación Internacional en Materia Penal. Además de Kirchner, suscribieron al decreto Rafael Bielsa, Alberto Fernández y Gustavo Beliz. Inmediatamente comenzaron a desfilar ante el juez federal Canicoba Corral, 45 represores, de alto y mediano rango, igual de merecedores del escarmiento que no tuvieron.
Así como la comunidad parece haber olvidado lo acaecido (el deseo del olvido, diríase), en mi memoria se mezclan fechas y lugares. No es ésta, pues, solamente mi propia historia. Leerán aquí, mezcladas e indistinguibles, las historias y anécdotas de varios militantes de la organización (amigos y compañeros), sus accionares, su locura, su humor, sus palabras y escritos, nuestro amor, su dolor y el mío y, en algunos casos, su muerte. Pero a lo largo de estos millares de días he descubierto que todos ellos siguen siendo yo. Y el que soy, en resumen, es un compendio –seguramente pobre y limitado- de lo que ellos y yo fuimos una vez.
Voy a contarles entonces de esta manera, en primera persona y desoyendo los consejos literarios de cualquier escritor que se precie de tal, parte de lo que recordamos (de lo que soportamos recordar) de la década mas larga y más vertiginosa de nuestro triste siglo: esa en que decidimos que el mundo podía ser transformado, y que nosotros teníamos todas las respuestas que valía la pena conocer. Y también -desordenadamente, me temo-, mezclando charlas entre amigos con versos, canciones y cuentos, la cosa (o las cosas) en las que algunos de nosotros nos hemos convertido en los años que siguieron . Porque nada mejor que la palabra escrita para conocer realmente al que la escribe. Pues, diría el tano Guareschi, si eso escribimos, es que eso somos y al que le guste, bien. Y el otro ¿quién carajo se cree?
José Amorín nos introduce en la historia de Montoneros a partir de su propia historia, la del grupo de José Sabino Navarro
De nosotros siete, el primero en morir fue el Negro Sabino Navarro: durante una semana se batió con la policía a lo largo de doscientos kilómetros, entre Río IV y Calamuchita; murió desangrado en Aguas Negras, pero pasó casi un mes antes de que encontraran su cuerpo, en agosto del '71. Treinta y tres años después de su muerte, de nosotros siete, solamente sobrevivo yo.
Tal vez también Julia. Pocos meses después de la noche del alunizaje, ¿fines del '69?, ¿principios del '70?, sobre una mesa escondida en la vieja Perla del Once, los ojos negros de Julia se sucedieron sobre los ojos del Negro, de Leandro, de Tato y, por último, se clavaron en los míos: reflejaban desesperación, locura, nuestra desesperación y nuestra locura. Dijo: "siento que ustedes están locos, que yo estoy loca, para mí no va más", dijo, se levantó y se fue. Me quedó la imagen de sus piernas, maravillosas, al alejarse de nosotros. Perdí su rastro, nunca más la vi. Cuando volví del exilio, mayo del '83, alguien asimiló su descripción a una compañera que lideraba la comisión interna de una fábrica textil en Avellaneda. Desaparecida en el '76. Como Tato e Ilana. Ilana, me contaron, puso un kiosco en un barrio de Merlo e intentó pasar desapercibida. No lo logró, la marcaron por casualidad.
(Comunicado sobre toma de La Calera, setiembre de 1970)
Compañeros: los hombres y mujeres que componemos los Montoneros, brazo armado del movimiento peronista, hemos asestado un golpe a la oligarquía gorila, ocupando militarmente la localidad de La Calera y recuperando armas y dinero, que serán destinados a la lucha por construir una Nación Libre, Justa y Soberana.
"Queremos merecer a los compañeros revolucionarios desaparecidos"
Queridos compañeros, ayer fue 25 de mayo, el día de la Patria, de esa Patria que por tantos años estuvo abandonada, también por nosotras. Los únicos que no la abandonaron fueron nuestros hijos, porque ellos dieron la vida por esta Patria.
Y ayer pasó algo muy lindo porque hubo una escuela donde los chicos dijeron que la Plaza de Mayo no era sólo la del 25 de mayo, que era también la de las Madres; y en eso aparecieron unas pibitas con pañuelo blanco en la cabeza y se pusieron a marchar y emocionaron a toda la gente que estaba aquí en la Plaza. Para nosotras es muy emocionante que chicos de la primaria hayan tomado esa decisión con la que sorprendieron hasta a los padres.
Y el 29 de mayo es el día del Cordobazo, el día de Agustín Tosco, de los trabajadores, de los compañeros. Cuando uno ve a los gordos, la CGT, a Moyano, a toda esta basura que está dando vueltas por ahí, uno piensa en ellos en la entrega, en lo que fue el Cordobazo, esa cosa tan increíble, ese golpe duro, fuerte, comprometido; y ver a estos tipos negociando da un asco terrible. Que se parte la CGT, que no se parte. No hay sindicalistas para defender a los trabajadores, no hay tipos que se jueguen para defender a los trabajadores. Aquí los trabajadores no tienen la defensa de nadie, están muy solos; los desocupados están a la deriva porque están en las manos de algunos que no merecen llamarse piqueteros. En fin estamos viviendo un momento complicado, difícil, pero creo que están pasando algunas cosas bastante interesantes para nosotros. El Cordobazo se va a recordar – a las Madres hablar de recordar y conmemorar no nos gusta- pero bueno, vamos a recordar a los compañeros, vamos a plantear lo que ellos hicieron, lo vamos a hablar en el programa de radio. Y también mañana en la Universidad va a haber una actividad donde se conmemora el nacimiento del PRT, el Partido Revolucionario de los Trabajadores.
Las Madres, quiero decirles a los que están aquí en la Plaza, por primera vez vamos a participar en un acto donde se hable de un grupo porque hasta ahora nunca lo habíamos hecho. Pero hemos decidido abrir, y cada vez que se haga alguna actividad de cualquier grupo guerrillero, revolucionario, las Madres vamos a ir, vamos a hablar y vamos a emitir nuestra opinión. Porque creo que llegó la hora de darnos cuenta de que las Madres no nos involucramos en este o en aquel, por más que nos comprometamos en lo que estamos diciendo. Tenemos claro que reivindicamos a todos desde hace muchísimos años, hace muchos años que las Madres reivindicamos a todos los desaparecidos, a todos los revolucionarios, no sólo de Argentina, sino de toda Latinoamérica. Por eso hemos decidido hablar en los actos de los compañeros a los que se recuerde por la fecha, por la iniciación o por algún hecho como Trelew u otra cosa que pase. Pero también queremos decirles que no es fácil, estamos leyendo, estamos viendo qué es lo que vamos a decir, cómo lo vamos a interpretar. Queremos merecer a todos los compañeros revolucionarios desaparecidos. No queremos meter la pata, queremos hablar bien. A veces uno piensa que va a hacer, que va a decir en un momento donde todo parece más ligth. A veces pensamos qué pensarían nuestros hijos en este momento, qué estarían haciendo ellos, cómo estarían viendo la situación política. Está difícil, está difícil Cuba, está difícil Venezuela, está difícil aquí con los piqueteros. Pero creo que las Madres -que siempre pensamos mucho lo que hacemos, aunque a veces la gente no lo crea- estamos decididas a seguir reivindicando la revolución y el socialismo que era el paso increíble que estaban dando nuestros hijos y que no lo pudieron cumplir del todo. Nosotras estamos convencidas de que en algún momento llegará. No sé si lo vamos a ver, pero sabemos que en otros lados están más avanzados que nosotros. Y ahora está Boilivia, además de Venezuela que los compañeros están bien fuertes y creo que tenemos que tener mucha solidaridad con esos compañeros. Porque no tenemos muy claro lo que está pasando, pero en el Alto, en Bolivia, les han pegado duro, han matado, muchas personas nos vinieron a ver. Y creo que en estos días, la semana que viene, va a venir un compañero un sacerdote, que ya lo han echado y no es más sacerdote a contarnos que pasa en Bolivia. Porque la unidad latinoamericana sale desde ahí, de donde todos nos comprometamos desde lo más profundo de nuestro corazón con aquellos compañeros que no aceptan estos gobiernos de mierda que a veces les toca vivir. Gracias.
Partido Revolucionario de los Trabajadores
Los sonidos del silencio
Para muchos, la represión y desaparición de personas comenzó a partir de la dictadura militar genocida del ’76. Sin embargo, las primeras desapariciones de compañeros que sellarían el baño de sangre en el que se sumergió a este país, se iniciaron en el ’74 con compañeros de este partido, en pleno gobierno “democrático”. Posteriormente se generalizaron, sistematizadas, y terminaron en lo que ya nadie desconoce.
A esta altura de los hechos ¿Podemos afirmar con soltura que el mirar hacia otro costado, el “por algo será”, fue una respuesta social nacida en el ’76? ¿Estamos en condiciones de asegurar que esa respuesta social nació de un repollo o fue el efecto buscado por la burguesía y sus cómplices para permitir que una sociedad aceptara como regla de juego la desaparición de personas? Hasta que lograron el golpe militar, se venía ensayando desde mucho antes la desaparición y la muerte como ejemplos aleccionadores para parir el posterior silencio social…
Ahora bien, después del “destape” del ’83; el juicio a las juntas; la condena “histórica” de entonces y la creación de la Comisióndel Nunca Más, presidida por el gran “defensor” de los Derechos Humanos, el nunca bien denunciado cómplice de Videla, Masera y compañía, el escritor Ernesto Sábato, todas las miradas se posaron sobre la Escuelade Mecánica de la Armadacomo el símbolo del campo de concentración más importante de la época. Nunca nadie posó su mirada sobre Campo de Mayo. ¿Fue una casualidad o una causalidad? En política las casualidades no existen: la mayoría de los militantes torturados, asesinados y desaparecidos que pasaron por Campo de Mayo pertenecieron al Partido Revolucionario de los Trabajadores y al Ejército Revolucionario del Pueblo. Roby Santucho, el gringo Mena, Benito Urteaga, los más conocidos, fueron trasladados heridos hasta allí y aún hoy los antropólogos se proponen encontrar sus restos en los bellos jardines que rodean el edificio inmaculadamente blanco… Belleza regada con nuestra propia sangre.
Desde el advenimiento de la “democracia” que nos supimos conseguir, se investigaron El Olimpo, El Vesubio, La Perla, La Escuelita, la ESMAy tantos otros campos clandestinos de detención de la dictadura. Pero JAMÁS nadie se metió con el Ejército: Campo de Mayo. Quizás sea el momento en que, por fin, el “por algo será” tengamos que hacerlo nuestro…
¿Qué intereses se tapan y protegen al hacer la vista gorda sobre un centro en el cual se calcula que fueron asesinados entre 4.000 y 5.000 compañeros de los cuales sólo sobrevivieron 42…?
De cada centro clandestino de desaparición sistemática de personas se dejaron libres cientos de personas para que salieran a contar el horror padecido y visto. No era inocente que salieran para contar. Era parte del plan para sostener el terror: con esas denuncias se sostenía, aún más, el espanto social que la dictadura quería imponer, el silencio ante las detenciones en plena calle, los asaltos y saqueos a los domicilios particulares, las redadas en fábricas, universidades y escuelas, el apropiamiento de niños, todo ejecutado ante miles de ojos testigos que vieron lo que no querían ver y que callaron lo que vieron, aterrados y paralizados por largo tiempo. Sin embargo, de Campo de Mayo sólo salieron vivos 42 por sobre los demás miles. Y aquí, entrañados en estos números, está la respuesta a que nada es casual, sino causal: quien entraba a Campo de Mayo no salía con vida ni para contar cómo y dónde se torturó y se asesinó. La mayoría de los 42 sobrevivientes estuvo tabicado y no puede contar más que su propia tribulación. PORQUE CAMPO DE MAYO NO FUE UN CENTRO DE “DETENCIÓN”, SINO UN CENTRO DE EXTERMINIO.
Éste fue y sigue siendo un secreto a voces. El gran secreto a voces que conocen la mayoría de los políticos hoy en el poder, la mayoría de los militantes de las izquierdas varias. Y todos han callado y callan. Como si cuatro o cinco mil personas más o menos no hicieran a la cuestión, como si con la ESMAestuviera el caso cerrado y ya todos se sintieran “derechos y humanos” por ello.
Ya está. No hay más nada que investigar. No hay más nada que denunciar y reivindicar…
Sin embargo, allí, a CAMPO DE MAYO, entraron nuestros compañeros y no volvieron. Nunca más…
Comenzar por lo que nadie se atrevió para no enfrentar al Ejército, muchos de cuyos generales se dicen “peronistas”, es una tarea de perros… O mejor dicho, para perros. Porque es de esperar que los que hoy se llenan la boca con los derechos humanos, con esos generales “peronistas” no se van a meter. Y es aquí donde es posible un camino de encuentro de los que ladraron y los que ladran, los cachorros y los perros antiguos y no por eso viejos. Porque es una tarea política de todos. Porque es un acto de justicia. Porque sólo nosotros podemos tirar de la punta del ovillo. Porque a nosotros nos importan nuestras raíces, nuestro pasado glorioso, nuestros compañeros heroicos. Porque es tarea nuestra romper el discurso hegemónico de la burguesía, sus representantes y sus cómplices y denunciar la parte de la verdad que ellos prolijamente ocultan con los mismos intereses que tuvieron antes: acallar a sus verdaderos enemigos. Porque la burguesía sigue siendo nuestro enemigo. Porque sólo nosotros podemos dejar al desnudo el discurso apropiado por la burguesía de la “defensa de los derechos humanos” que pretende cerrar el capítulo con la ESMA, los honores, los museos y los actos demagógicos. Porque sólo nosotros podemos denunciar dónde y cómo fueron asesinados miles de nuestros compañeros. Pero, fundamentalmente, para qué y por qué: impedir la revolución.
Los perros viejos, más allá de la deuda que tienen con ellos mismos, con los perritos y con la sociedad, la deuda que implica el encuentro y la discusión fraterna, el lamerse las heridas, la superación del dolor colectivo compartido, encontrar las conclusiones de la derrota que los lacera y transmitir a las nuevas generaciones su valiosa experiencia, pueden encontrarse, como en una especie de camino intermedio, para volver, como antes, a hacer juntos una tarea. Volver al colectivo que amaron y aún aman.
Los perritos también pueden recorrer el mismo camino junto a los perros viejos, porque ser parte de la ruptura del discurso hegemónico, dar la batalla político ideológica que eso entraña, hoy, es comenzar a gestar ese camino de unidad que muchos ansían y reclaman. Porque nada se puede construir sin la memoria y la potenciación de la experiencia pasada y el ejercicio de la tarea colectiva, muchas veces, se traduce en encuentro. Porque muchas veces, también, en la acción está esa unidad tan buscada.
Los compañeros desaparecidos del Partido Revolucionario de los Trabajadores lucharon por la revolución. Con los aciertos y errores que implicaba ser los primeros en el intento, la carencia de parámetros anteriores. Sobre ellos y, por ende, sobre el Partido Revolucionario de los Trabajadores y el Ejército Revolucionario del Pueblo se ha tendido un enorme manto de silencio porque su acción y sus voces iban a por la revolución. Mantener ese silencio es complicidad con el discurso burgués dominante y una contradicción con quienes dicen querer hacer la revolución.
Algunos silencios tienen sonidos. Gigantescos sonidos. Por eso se acallan, se ocultan, cual secreto a guardar bajo siete llaves. Sacar a la luz los sonidos de ese silencio, más allá de ser tarea para perros y perritos, es hacer sonoros los sonidos de la revolución. La misma búsqueda… Otra vez… Otra vez…
Amanda Cánepa.
01-2006
Partido Revolucionario de los Trabajadores
30 AÑOS. "NO OLVIDAMOS. NO PERDONAMOS",
TERCERA ENTREVISTA
Cacho Ledesma: "El golpe fue para sumar a Argentina al neoliberalismo"
Con esta tercera entrega de la serie “30 años- No olvidamos, no perdonamos”, Prensa De Frente continúa la serie de informes especiales para entender el clima que desembocó en el golpe militar del 76. En esta tercera parte, entrevistamos a Juan Carlos “Cacho” Ledesma, uno de los fundadores del Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) y del Partido Revolucionario de los Trabajadores- Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).
“El verdadero sentido del golpe fue restablecer el orden para sumar a Argentina al nuevo orden internacional económico en América Latina ya imperante en Chile y Uruguay, donde al igual que en nuestro país las fuerzas armadas fueron los brazos armados de los grupos empresarios y civiles que apostaban al neoliberalismo”, sintetizó el santiagueño.
¿Ese objetivo en qué contexto histórico se dio?
No se puede soslayar que incide el fracaso del general Juan Domingo Perón, quien pretendió a través del Pacto Social armonizar las posiciones entre el capital y el trabajo, un intento en el que ya había fracasado el general Alejandro Lanusse con el Gran Acuerdo Nacional (GAN). Perón, y antes Cámpora con su “primavera”, desempeñaron su rol institucional en el marco de un ascenso de la lucha de masas obreras y campesinas que a partir del cordobazo en 1969 no retrocedieron en la demanda de sus reivindicaciones. Las mismas partían de recuperar elementales derechos cercenados en primer término para después paulatinamente incorporar reclamos políticos como se puede apreciar en los textos de esos años. No sólo se limitaban a reivindicaciones económicas sino que avanzaron en el plano político, incluso sectores incluían en sus pliegos la demanda de socialismo. Esto último particularmente desde los movimientos clasistas y desde las direcciones de los sindicatos más combativos en Córdoba, Tucumán, Salta, y el cordón industrial de Villa Constitución- Rosario y en Buenos Aires, por citar casos concretos.
También se debe agregar en este repaso el crecimiento del movimiento estudiantil quien disputó con éxito la conducción de los organismos a los tradicionales nucleamientos burocráticos. Sin olvidarse de que sus demandas tenían una impronta antiimperialista.
En ese contexto se ubica el accionar de las organizaciones como Montoneros, las Fuerzas Armadas Peronistas-PB, la Organización Comunista Poder Obrero (OCPO), la Fuerzas Armadas de Liberación (FAL), el PRT-ERP, entre otras, con sus propuestas de construir una nueva sociedad que contó en sus inicios con el respaldo popular. Además las tareas conjuntas con los compañeros “Tupamaros” o el Movimiento de Izquierda Revolucionario de Chile, o el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia.
En su conjunto la sociedad estaba convulsionada en todos los planos, lo que es manipulado por la burguesía que cabalga sobre la denuncia de que había un vacío de poder y que el mismo era insostenible por lo cual se debía restablecer el orden. Una teoría que prendió en vastos sectores de la sociedad que creyeron en esa ilusión fomentada por los medios de comunicación.
En ese tramo, ¿Cuál era la posición del PRT-ERP?
Resumir es más que arduo, pero en principio puedo señalar que la posición del Partido se conserva hasta su fractura en el exterior en 1979, sin modificar la esencia del proyecto revolucionario que no contempla, incluso en vida de Roberto Santucho, las etapas de la lucha de clase. Estaba congelado.
En ese plano de análisis la dirección registras parcialmente los planteos surgidos desde las bases, en particular a las enraizadas en el movimiento obrero, quienes insistíamos en que las luchas sindicales ya estaban padeciendo derrotas como las de los obreros citrícolas o los azucareros a fines de 1974, o lo de Villa Constitución, después, por dar tres ejemplos. Para el Partido eran derrotas circunstanciales, tesis fogoneadas por las masivas movilizaciones de junio del ´75 en las principales ciudades industriales del país, impulsadas por la Mesa Nacional de Gremios en Lucha, integradas por direcciones sindicales clasistas y por comisiones internas con mandato de asamblea, pero en rigor estas movilizaciones estaban expresando el tramo final de un estadio de lucha de clase defensiva.
Lo que no fue óbice para que desde las filas de la UCR, su principal dirigente, Ricardo Balbín, acuñó la frase “subversión fabril”, abriendo la complicidad a la represión en los centros fabriles. El mismo Balbín que años después, mas precisamente dijera en España “no había desaparecidos”.
Entonces no se interpreta correctamente los nuevos vientos y que la burguesía ya había decidido con el Terror de Estado una revancha clasista y el PRT levanta posiciones en la línea del todo o nada…
Efectivamente en esa confusión generalizada, no solo en el Partido, sino todas las organizaciones levantan la apuesta . En el caso nuestro, a la de “Vencer o Morir por la Argentina” o la “Compañía del Monte Vencerá” se suma “Argentinos a las Armas”... Una consigna que es la síntesis del pensamiento imperante en el seno del Partido, del Partido, porque a la hora de la verdad ya para ese tiempo empezamos a quedar aislados del pueblo y de los sectores que nos acompañaban. Quedamos aislados y no hubo capacidad de autocrítica y muchos menos de llevar otro planteo político, no quedamos en esa consigna... que profundiza las acciones armadas en las ciudades y la guerrilla rural con la “Compañía del Monte” en Tucumán, un punto de partida que contemplaba ampliarla al norte, mas precisamente hasta Bolivia.
Una valorización que conduce a inferir de que el proyecto político estaba sentado sobre una fuerte impronta militarista más que política de masas. ¿Qué privó en su dirección para que esta definición, aunque en última instancia, era una tendencia que siempre campeó en su desarrollo, para acentuarla?
Es una respuesta que nos llevaría a horas y horas de reportaje para una explicación acabada, pero voy a poner a consideración algunos puntos que estimo cruciales. Desde el V Congreso del Partido cuando se decidió la creación del ERP, sin lugar a dudas que el corazón de la concepción era la lucha armada, sin tener en cuenta de que el partido en esos años y después tuvo una política de masas a través de sus militantes enraizados en los centros fabriles, en el campo, en la universidad e inclusive en el plano cultural. El Partido no giraba alrededor de la teoría, sino que estaba en los centros de los combates sindicales y políticos.
Pero no, esa rica militancia no tenía valor a la hora de las decisiones o de las incorporaciones. Tenía prioridad el perfeccionamiento militar, y en ese sentido, no puedo dejar de señalar, con dolor por cierto, más allá de sus críticos, que cuando se decidía la incorporación lo principal era la respuesta sobre lo militar, más que sus razones políticas de sumarse... Pese a todo el Partido creció a lo largo y ancho del país... claro que una cosa es engordar y otra crecer. Masivas incorporaciones sin privilegiar la calidad. Se anteponía el voluntarismo en el reclutamiento. Después se promocionaba a nuevos dirigentes, sin privilegiar la calidad...
¿La acción militar de Monte Chingolo puede ser la síntesis de ese desviacionismo?
Si a esa altura de la historia, el Partido reemplazó lo político con las acciones armadas. Se pretendió cambiar el rumbo de la historia con exitosos hechos de armas. Todo estaba centrado en esa práctica. Inclusive recuerdo que había compañeros que llegaron a comparar lo de Monte Chingolo con lo de la Moncada...Una errónea comparación que nada tiene que ver con la realidad. En Cuba sucedió esa derrota en el marco de un avance político, mientras que en la Argentina era de retroceso, de reflujo.
Las críticas no eran escuchadas, las que se agudizaron a partir del asesinato del entrañable compañero Mario Roberto Santucho. No había lugar para un replanteo, no había.
Más allá de sus evaluaciones ideológicas a treinta años, no se puede dejar de señalar que el PRT-ERP es un punto de inflexión en la historia de la izquierda argentina
Sin ninguna duda. Fue una organización que rompió con el molde de la izquierda burocrática, la que llevó la teoría del marxismo-leninismo al terreno de la práctica. Y reitero: no desde la facilidad de la palabra escrita, sino desde el corazón de la lucha de clases. La experiencia en las luchas de los obreros azucareros, en particular en la FOTIA, el Movimiento Sindical de Bases que tuvo como aliados a Agustín Tosco o Melitón Vázquez, el Frente Antiimperialista (FAS), que través del movimiento estudiantil llegó en Tucumán a ganar en siete facultades.El PRT-ERP tuvo la valentía de pararse con claridad y con sólidos elementos para denunciar el papel que jugaría el general Juan Domingo Perón. Separó las aguas con claridad y no cayó nunca en el oportunismo, nunca. Creció en las masas desde la izquierda compartiendo los espacios con militantes independiente y del peronismo revolucionario. Finalmente deseo rendir homenaje a los 30 mil detenidos desaparecidos con la certeza de que su lucha no fue en vano, sino todo lo contrario son ejemplos de entrega y de firmeza en las convicciones.
Lunes, 20 de Marzo de 2006
¿Qué pasó aquel 19 de julio?
Por Manuel Justo Gaggero *
Hace ya 30 años, el 19 de julio de 1976, un “grupo de tareas” integrado por efectivos del Batallón de Inteligencia 601 y personal del Servicio de Inteligencia del Estado –SIDE– irrumpió en un departamento, ubicado en la calle, Venezuela al 3100, de Villa Martelli. En él se encontraban Mario Roberto Santucho y su compañera, Liliana Delfino, Benito Urteaga y su hijo de sólo 3 años José, Domingo Menna y su compañera Ana Lanzilotto de Menna, embarazada de 6 meses.
La patota la encabezaba el capitán Juan Carlos Leonetti –aún hoy el predio sobre el que funciona el Batallón de Caballería Motorizada con asiento en la ciudad de Paraná lleva su nombre–. Se produjo un tiroteo y, como consecuencia, resultó asesinado Benito Urteaga y muerto el citado Leonetti, posiblemente por disparos de su propio grupo.
Resultó también seriamente herido el secretario general del PRT-ERP, Mario Roberto Santucho. El, junto con sus acompañantes, fue trasladado a la Unidad Militar de Campo de Mayo, donde falleció pocas horas después de su ingreso, sin que se le prestara asistencia médica. Su compañera y la pareja Menna-Lanzilotto integran la larga lista de “desaparecidos”.
El hecho fue informado por todos los medios, como un gran éxito en la lucha contra la “subversión judeomarxista” y el propio Videla reconoció, en el juicio que estamos sustanciando en el juzgado federal de San Martín, que redactó el comunicado.
Luego de 7 días no se habló más del tema. Los diarios dejaron de hacer conjeturas sobre “el operativo que había permitido aniquilar” a la dirección de la organización revolucionaria. ¿Qué cambió en una semana? Sin duda el Estado Mayor General del Ejército y la junta militar gobernante variaron la táctica y estrategia.
Al reconstruir los hechos, 20 años más tarde, en la Información Sumaria que se sustancia en San Martín y en el hábeas data que está radicado en el Juzgado Contencioso Administrativo Nº 1, surge como evidencia que la dictadura, con la concepción dominante, decidió conservar los restos de Santucho y Urteaga como trofeos de guerra y prenda de la posible negociación con el Ejército Revolucionario del Pueblo.
Para el general Santiago Omar Riveros, en ese momento el “capanga” de Campo de Mayo y responsable de las torturas y “desaparición de más de 5000 compatriotas”, “Robi”, como lo llamaban sus compañeros a Santucho, era el “Comandante del Ejército Rebelde” –así lo manifestó en las actuaciones judiciales citadas–.
Por su parte, para el genocida Antonio Domingo Bussi, que exhibió el cadáver de Santucho, al inaugurar el Museo de la Subversión Juan Carlos Leonetti en 1979, “no existieron procedimientos ilegales, todo se escribía y se hacían tres copias, una quedaba en la unidad militar que intervenía en el operativo, otra iba al Cuerpo Militar del que dependía ésta y la tercera se remitía al Estado Mayor General” (declaraciones prestadas en los autos “Santucho, Ana Cristina y otro s/Información Sumaria”).
Desde hace 11 años están en curso dos procesos judiciales dirigidos a recuperar los restos de Robi y de Benito y a saber cuál fue el destino de Liliana, el “Gringo” y su compañera. Uno se sustancia en el juzgado federal de San Martín. En 1500 fojas hemos logrado reconstruir qué pasó luego de que llegaran a Campo de Mayo. Por el testimonio del Dr. Carlos Sparrow, médico en esa época de la policía de San Martín, sabemos que lo obligaron a redactar las dos partidas de defunción NN; ya que los médicos militares le manifestaron que temían “la represalia del ERP”. En ellas se describen los rasgos físicos de nuestros compañeros, atribuyendo su muerte a los disparos de armas de fuego que recibieron.
Dos testigos, de identidad reservada, cuentan que en la inauguración del llamado Museo de la Subversión se exhibió embalsamado el cadáver de Santucho. En base a este dato y solicitando la colaboración de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a finales de la década del noventa, realizamos una profunda excavación en ese lugar, hoy ocupado por una Mutual Militar, con resultado negativo. Asimismo, acompañados por el juez Alfredo Bustos, allanamos el Hospital Militar de Campo de Mayo, secuestrando el libro de “nacimientos” que registra, en octubre de 1976, el parto clandestino que le realizaran a la compañera de Menna. El hijo es uno de los nietos que buscan las Abuelas.
A su vez, en el amparo que tramita el juzgado contencioso del Dr. Marinelli, realizamos en los últimos meses del 2005, una exhumación de 5 cadáveres NN inhumados el 21 de julio de 1976. Por informaciones que nos acercara el Equipo Argentino de Antropología Forense sabemos que ninguno de ellos tiene relación con nuestra búsqueda.
En estos días, una persona que nos pidió absoluta reserva nos hizo saber que en aquella época un proveedor del Ejército que concurría asiduamente a Campo de Mayo se enteró, por comentarios de oficiales de dicha unidad, que a “Santucho y a Urteaga los habían inhumado en un lugar llamado El Leprosario”.
En función de esa información, le hemos pedido al juez que realice una nueva inspección ocular para individualizar El Leprosario que, según nuestro testigo, se ubica dentro del llamado Campo de Tiro. Además, como existe un hospital al que se conoce también como El Leprosario, cercano a la localidad de General Rodríguez, que tiene un pequeño cementerio, solicitamos que se oficie al mismo, para que informe si se registraron inhumaciones durante el período julio a septiembre de 1976.
¿Por qué pensamos que van a aparecer? Los que, como el que escribe estas líneas, militábamos en el peronismo en 1955, vivimos el profundo odio que la oposición le profesaba a Evita. Sin embargo, su cadáver no sólo no fue destruido luego del golpe militar, sino que se lo preservó.
Sin hacer comparaciones, ya que no caben porque se trata de épocas distintas, es evidente que Robi y Benito son dos exponentes paradigmáticos de las generaciones del ’60 y del ’70, respetados por todos los que tuvimos el privilegio de conocerlos, pero también por sus asesinos y por la cúpula militar que encabezó el Estado terrorista.
Estamos seguros de que los jefes militares que han conducido el Ejército hasta nuestros días saben dónde están. En ese convencimiento le hemos solicitado una entrevista al general Roberto Bendini, sin ningún éxito hasta la fecha.
Completando este cuadro de acciones judiciales, presentamos una querella, en la denominada causa “Riveros”, imputando a Videla, Bussi, Riveros, Valladares y Verplaetsen, la comisión de delitos de lesa humanidad en perjuicio de nuestros compañeros.
Queremos que se castigue a los culpables y, además, que podamos saber la verdad respecto de ellos y de los 30.000 compañeros secuestrados-desaparecidos.
* Abogado, director de la revista Diciembre 20.
Miércoles, 19 de Julio de 2006 Pagina 12
Benito Jorge Urteaga
El Combatiente - Periódico del PRT
El 19 de julio de 1976 cayó combatiendo junto a Mario Santucho el compañero Benito Jorge Urteaga, el estupor que causó la muerte de Santucho y los homenajes posteriores postergaron el reconocimiento hacia uno de los más grandes dirigentes de nuestro Partido y de la Revolución en la Argentina.
Benito, o Mariano como lo llamábamos en la clandestinidad, era oriundo de la ciudad de San Nicolás, su padre era diputado radical durante la presidencia de Arturo Illía, cuando este fue derrocado por el golpe militar encabezado por el General Onganía, el 28 de junio de 1966. En ese momento Benito tenía alrededor de 19 años, se había dirigido junto a sus compañeros a las inmediaciones del Congreso, reunidos en la confitería El Molino, fue el más decidido del grupo, la leyenda cuenta que allí afirmó que había que empuñar las armas.
No conocemos las circunstancias de su ligazón e incorporación al PRT, pero es evidente que inmediatamente se puso a concretar la propuesta hecha en El Molino. Es así que los documentos partidarios ya lo mencionan jugando un papel destacado en la lucha interna desatada en el Partido a mediados de 1969. Fue "la carta de Mariano, primera reacción del ala leninista" la que alertó sobre la inoperancia de la dirección en aplicar las resoluciones del IV Congreso partidario, convirtiéndose, de esta manera, en uno de los más firmes dirigentes de la Tendencia Leninista.
Participó en el V Congreso del PRT que fundó el ERP el 29 de julio de 1970, y fue activo participante de las primeras acciones armadas. En noviembre de 1970 fue detenido por su participación en la acción del Banco Comercial del Norte, y el 6 de setiembre del año siguiente se fugó del Penal de Villa Urquiza junto a 17 compañeros, él junto a otros lograron evadir el cerco que se montó en la ciudad de Tucumán.
Después de la detención de Santucho y Gorriarán en agosto de 1971 y del secuestro y desaparición de Pujals el 16 de setiembre, Mariano asumió la máxima dirección del Partido, y se instaló en Buenos Aires y en La Plata.
Además de dirigir al Partido y al ERP en momentos muy difíciles, debió asumir nuevamente la lucha interna en contra de dos corrientes que se oponían al leninismo del PRT, una orientada por el trotskysmo de la 4ta. Internacional y otra influenciada por el rebrote populista en las filas de la izquierda por la táctica confrontativa de Perón con la dictadura de Lanusse. En ese período lo conocimos orientando la construcción de los Comités de Base, sobre cuya base se proponía construir un partido electoral para responder a la dictadura también en ese terreno. Participamos de la reunión en la que Mariano le propuso a Silvio Frondizi integrar la formula presidencial junto al ya legendario Agustín Tosco. Donde comenzamos a conocer su calidad de dirigente fue su manejo de la situación ante los fusilamientos de nuestros compañeros en la base naval de Trelew. Ante la indignación y la furia de la militancia partidaria y del ERP, Mariano escribió una extensa declaración en la que pronosticaba el fin de la dictadura y denunciaba los fusilamientos, y respondía "Ante esta provocación respondemos serenamente, han muerto dieciseis revolucionarios ¡Viva la Revolución!".
Después del 25 de mayo de 1973, Benito jugó un extraordinario papel en la tarea de construcción del Partido en el proletariado industrial de las grandes fábricas, se conserva su conferencia sobre la formación multilateral de los cuadros de un partido revolucionario, en ella puso énfasis en la fusión del Partido con la vanguardia obrera. Por esa época además de sus responsabilidades en el BP partidario -inteligencia, dirigir la regional Buenos Aires y luego las tres en las que se dividió esta- fue designado también, para completar su formación, responsable del Frente partidario en la automotriz Ford, tarea a la que le imprimió un extraordinario dinamismo y no fue ajena a su intervención, el papel dirigente que los jóvenes y poco experimentados militantes obreros de esa fábrica, jugaron en las movilizaciones de la Ford y de toda la zona norte del Gran Bs. As.
Después de la caída del Comandante Juan Eliseo Ledesma, jefe del Estado Mayor del ERP, Mariano fue designado al mando de la operación de copamiento del Batallón de Arsenales 601 de Monte Chingolo, la acción más grande que emprendió el ERP y en la que participaron las tres compañías que formaban el Batallón General San Martín. La dura derrota sufrida en esta acción no doblegaron su extraordinario optimismo y su voluntad de seguir firmemente en la lucha.
Mariano, o Benito era un muchacho alegre dicharachero, pese a que compartimos muchas reuniones pero siempre en su función de dirigente partidario, no podía ocultar su picardía y su buen humor, siempre dispuesto a contar un chiste, tomar un vino, tocar la guitarra y cantar con sus amigos. Una anécdota que cuenta Pola Augier lo pinta tal como era. Como no podían casarse legalmente, un día que caminaban por Avellaneda le dijo a Pola que ya era hora de que se casaran: "Se metió en una joyería y compró dos anillos de compromiso. Salió muy contento y detuvo a una viejita que pasaba. Sin vacilar y con esa sonrisa compradora que conseguía todo, le dijo: 'Linda señora, hemos observado a todos los que pasan por esta calle y creemos que usted es la más respetable. Ella y yo nos queremos mucho y no podemos casarnos por razones poderosas. Quisiera que usted nos casara, ahora, aquí mismo'...'ella dejó las bolsas y con una gran sonrisa preguntó a Mariano si teníamos anillos. Los tomó en sus manos, les dio un beso y mientras nos colocábamos mutuamente los anillos, dijo algo así como: 'Deberán amarse y respetarse hasta que la muerte los separe. Dios los Bendiga'. Nos dio un beso. Levantó las bolsas y retomó su camino". De su matrimonio con Pola Augier nació su hijo José.
El 19 de julio, el PRT sufrió su golpe más duro del cual no pudo reponerse, no sólo Robi y el Gringo Menna cayeron combatiendo sino sus compañeras Liliana Delfino, miembro del Comité Ejecutivo, Ana María Lanciloto y Fernando Gertel. También perdimos a nuestro jefe y querido compañero Benito Urteaga, Mariano. Pese a todo sus enseñanzas no se han perdido, permanecen vigentes en la voluntad de las nuevas generaciones de revolucionarios quienes las llevaran como bandera hacia la victoria.
Nació en San Nicolás en el seno de una familia radical. Se lo vio frente a la Casa Rosada llamando a resistir el golpe de Estado que en 1966 derrocó a Illia. Llegó a ser el segundo dirigente en importancia del PRT-ERP. Fue fiel a Santucho, en quien vio múltiples virtudes y lo que vieron todos: la coincidencia entre el pensamiento y la acción.
Entre setiembre de 1971 hasta su fuga de Rawson en agosto de 1972 Santucho estuvo preso. Fue un momento interno difícil no solo por las sucesivas detenciones sino por la formación de fracciones internas: ERP Fracción Roja, trotskista, y ERP 22 de Agosto, peroni-zante. Benito, miembro del Buró Político, quedó al frente del PRT y mantuvo la cohesión de la mayoría. Tras los asesinatos de los 16 combatientes en Trelew, Urteaga supo mantener la serenidad, promover el debate colectivo y evitar represalias desenfrenadas.
Ya hacia 1975 era habitual editorialista de El Combatiente y en abril brindó una serie de Conferencias sobre la Formación Multilateral de los Cuadros, escalonada y en distintos aspectos.
El PRT sabía que a muchos compañeros la vida no los había formado en un trabajo de masas, fabril. Por eso Benito colaboró, aprendiendo él mismo, con el trabajo de penetración en la Ford. Fábrica que encabezó las gigantescas movilizaciones por la Panamericana durante el Rodrigazo.
A fines de ese mismo año Benito quedó al frente de la operación sobre el Arsenal Viejo Bueno en Monte Chingolo, tras el secuestro del joven metalúrgico cordobés Eliseo Ledesma que era el segundo jefe del ERP después de Santucho. Un infiltrado abortó el ataque y Urteaga se sintió afectado anímicamente. Sin embargo, no lo mostraba ante los compañeros y se repuso con el espíritu combativo que era característico del PRT-ERP.
Se cuenta que el 19 de julio, pese a ser sorprendidos, fue el primero que salió de una habitación haciendo fuego con una pistola y que fue él quien abatió al mercenario capitán Leonetti.
De esta apretada síntesis saltan a la vista algunas cualidades de quien fue uno de los más esclarecidos y abnegados revolucionarios argentinos.
PRT - Partido Revolucionario de los Trabajadores - Argentina
Monte Chingolo
EL ASALTO AL ARSENAL EL 23 DE DICIEMBRE DE 1975
Argentina, diciembre de 1975
Por Alberto Amato
Fue la semana en la que vivimos en peligro. Un anticipo despiadado de la vida en peligro que nos esperaba de allí en más. Entre el 18 y el 23 de diciembre de 1975 el país fue sacudido por la violencia: un intento de golpe de Estado encarado por la Fuerza Aérea intentó derrocar al gobierno de la entonces presidente María Estela Martínez de Perón. Cinco días después, el mayor ataque guerrillero contra una instalación militar, el arsenal Domingo Viejobueno de Monte Chingolo, terminó en desastre para los irregulares y marcó el final del accionar armado del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) diezmado ya en los montes tucumanos.
En diciembre de 1975 el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) emprendió el mayor combate librado en Argentina entre la guerrilla y las fuerzas estatales. Por el despliegue de efectivos y medios, la duración de los enfrentamientos y el amplio teatro de operaciones que abarcaron, el ataque al Batallón de Arsenales “Domingo Viejobueno”, próximo a la localidad bonaerense de Monte Chingolo, y las acciones que lo acompañaron, constituyeron una verdadera batalla.
Cuando el 19 de julio de 1976 la dictadura anunció que había dado muerte a Mario Roberto Santucho y Benito Urteaga, ocultó que los militares capturaron a Domingo Menna - el Mingo - a su compañera Ana María Lanzillotto (embarazada, cuyo hijo/a fue robado y sigue siendo buscado por su familia) y a Liliana Delfino (compañera de Santucho). Una sobreviviente del campo de concentración de Campo de Mayo, Patricia Erb, contó que lo vio a Mingo engrillado, quien le daba aliento a ella que estaba muy torturada y le hacía relatos de la guerra de Vietnam. Además le dio los nombres de las prisioneras y de otro traído después: Alberto Vega (que era el seudónimo de Eduardo Merbilhá, otro miembro de la dirección del PRT). Estos últimos testimonios de la vida de Mingo lo pintaban cabalmente cómo fue en toda su vida de militante revolucionario.
Su conducta emulaba el temple de Julius Fucik, el comunista checoslovaco de quien había leído su reportaje al pie del patíbulo, manuscrito en una prisión nazi. Y la de los resistentes vietnamitas en los pozos de Poulo Cóndor bajo las bayonetas de los colonialistas franceses, cuya historia aprendió leyendo a Ho Chi Minh. Mingo se comportó ante sus verdugos como esos obreros anarquistas italianos encarcelados y ahorcados en Estados Unidos, otra historia que leyó del escritor norteamericano Howard Fast en La pasión de Sacco y Vazetti. Mingo alcanzó la estatura moral de Antonio Gramsci, muerto en las prisiones fascistas de Mussolini. Del revolucionario italiano admiraba su contribución al marxismo y La construcción del partido del proletariado.
Mingo también había nacido en Italia en 1947, en Casalánguida, en la región del Abruzzo, desde donde emigraron sus padres, Irma y Pánfilo, y su hermanita menor Raquel (secuestrada en 1977 siendo también militante del PRT), e instalaron una sastrería en Tres Arroyos en 1952, en el sudeste de la provincia de Buenos Aires.
En 1965, Mingo fue a estudiar Medicina a Córdoba y al poco tiempo se incorporó al naciente Partido Revolucionario de los Trabajadores, cuando apenas reunía un puñado de militantes que distribuían La Verdad. En 1966 fue cofundador de la agrupación estudiantil Espartaco, el frente único del PRT con la agrupación Felipe Valiese, uno de cuyos integrantes era el entonces metalúrgico René Salamanca (elegido secretario de SMATA en el '72, secuestrado el 24/3/76). Ese año fue protagonista destacado de las luchas contra la dictadura de Onganía. Fue detenido en la primera toma del Hospital de Clínicas el 18 de agosto del '66, luego de liberar de las garras de cuatro canas a su compañero de carrera Alberto Cerda (militante del PC), herido de bala en el raje. Redactaba y repartía volantes, pintaba paredes. Agitador callejero y orador infatigable en asambleas, organizó los primeros grupos de resistencia a la represión en Barrio Clínicas, ocupado el 7 de setiembre en respuesta al asesinato de Santiago Pampillón el 7 de setiembre.
Estudioso incansable de textos de Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Mandel, Mao, Giap, Le Duan, Milcíades Peña, Silvio Frondia, asumió como pocos los escritos del Che, que reproducía a mimeógrafo. Su caída en Bolivia el 8 de octubre del '67, aceleró su entusiasta participación en el IV Congreso del PRT, que tras intenso debate ideológico contra el economicismo de la anterior dirección, dio nacimiento al nuevo periódico El Combatiente.
Mientras estudiaba y hacía changas, fundó el Movimiento de Acción Programática 7 de Setiembre entre los estudiantes y la Agrupación 1° de Mayo en el movimiento obrero. En 1969 estuvo en las barricadas del cordobazo junto al naciente sindicalismo clasista. Poco después, organizó los primeros grupos guerrilleros en los Comandos 29 de Mayo y Che Guevara con el Negro Mauro (Carlos Germán, ex activista de FIAT y FOECyT, y después, miembro del Buró del PRT), con Pichón Foti, Ramiro Leguizamón (de quien tomó el nombre que puso a su primer hijo), Pepe y Frichu Polti, Edy MacLean, Silvia Urdampilleta, Diana Triay, Elda y Mima Fransischetti, Humberto Toschi, entre la pléyade de militantes sumados por él a la organización. Ese año '69, intentó sin éxito liberar a Santucho preso en una comisaría de Tucumán, que después escapó solo.
En 1970, ante una crisis de definiciones estratégicas del PRT, Mingo se alineó con Santucho, Pujals, Urteaga, Leandro Pote y Antonio el negrito Fernández (estos dos dirigentes azucareros), Mauro, Jorge Ulla, Francisco Carrizo, Angel Gertel, Ana María Villarreal, Sbédico y otros, en la Tendencia Leninista, que en el V Congreso del PRT en julio del '70, fundan el Ejército Revolucionario del Pueblo.
El 12 de enero del '71, Mingo es capturado y brutalmente torturado. Tras los barrotes de la cárcel de encausados agitó a los manifestantes de las movilizaciones previas al viborazo del 15 de marzo encabezados por los obreros de SITRAC/SITRAM. Ese segundo cordobazo precipitó la caída de Levingston (sucesor de Onganía), la asunción de Lanusse y el lanzamiento de su "Gran Acuerdo" con los partidos civiles para una salida electoral. En prisión, Mingo mantuvo una polémica con guerrilleros peronistas, acerca del rol de Perón y el populismo, a los que criticaba severamente.
Trasladado a la cárcel de Rawson, fue organizador de la fuga que protagonizó con otros compañeros (Osatinsky y Quieto de FAR, Pujadas de Montoneros y Santucho y Gorriarán del PRT-ERP) el 15 de agosto del '72, llegando a Chile y Cuba.
Regresado al país, contribuyó desde el Buró Político del PRT a la reorganización y crecimiento partidista. Fue lúcido e incisivo editorialista de El Combatiente y redactor de documentos políticos. En 1973 comenzó a escribir los borradores de un nuevo Programa y textos para el VI Congreso del PRT (que no se llegó a realizar), con énfasis en las propuestas del poder -Gobierno Revolucionario Obrero y Popular- y las transformaciones socioeconómicas antimperialistas, anticapitalistas y socialistas.
El 29 de mayo del '73 ocupó la tribuna en el acto masivo de homenaje al cordobazo junto a Agustín Tosco y el presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós. No pudo concluir sus estudios de Medicina y en un breve período, trabajó en Acindar, en Villa Constitución. En el '74 volvió a la tribuna en el Córdoba Sport junto a Tosco, en un acto del Frente Antimperialista y por el Socialismo, del que fue gran impulsor, considerándolo una herramienta estratégica junto al PRT, al ERP y a la internacionalista Junta de Coordinación Revolucionaria del Cono Sur.
Militante de plenas convicciones marxistas, analista, polemista y propagandista, organizador sindical, estudiantil y partidario, guerrillero de primera línea; alegre, calentón y solidario hasta en los pequeños detalles, mantenía todas sus características siendo el Secretario de Organización del PRT. Mingo Menna es un ejemplo más de esa generación de los '60 para las actuales generaciones de luchadores sociales y políticos.
PRT - Partido Revolucionario de los Trabajadores - Argentina
Mario Roberto Santucho
(1936 - 1976)
Hijo del procurador judicial Francisco Rosario Santucho de la maestra Manuela del Carmen Juárez, nació en la ciudad Santiago del Estero el 12 de agosto de 1936. Don Francisco tuvo diez hijos, siete de los cuales nacieron de sus primeras nupcias con El. mina Isabel Juárez y los tres restantes -el mayor de los cuales era Mario Roberto- del segundo matrimonio con una hermana de la fallecida primera esposa.
Desde muy joven, prácticamente en la adolescencia, comenzó a interesarse por las ideas políticas como consecuencia permanente debate en el seno de su familia en un momento trascendente de la vida nacional, corno fue la década de los 50. El conflicto ideológico que se generalizaba en al ámbito social ante la evidente caducidad de una forma de producción y de vida -la fase premonopólica del capitalismo- conducía al cuestionamiento de valores burgueses, generando contradicciones y la búsqueda de nuevas formas de convivencia.
Los cuestionamientos no sólo se referían a lo económico y político, sino que se extendían a lo ideológico. Los cambios que se producían en el mundo al concluir la guerra contra el fascismo, exponían ante los pueblos nuevas y promisoras experiencias al desmoronarse la barrera de ocultamiento y desinformación erigida por el imperialismo.
El enfrentamiento bélico permitió conocer la realidad de la construcción, del socialismo en la URSS, desenmascarando las patrañas que difundían los confabulados en la defensa del ya agotado orden burgués.
En un hogar profundamente católico con sólidas raíces nacionales, nivel económico y prácticas de vida de las capas más .populares de la pequeña burguesía del interior, los nuevos vientos encontraron inmediata receptividad, disipando confusiones, unificando puntos de vista aparentemente opuestos y aportando procesos sintetizadores que, repitiéndose en muchos otros casos similares, definen una tendencia digna de un análisis más detenido.
Sus primeras inquietudes de participación se canalizaron a través de su acercamiento al Centro de Estudios e Investigaciones Socio-Económicos de la Provincia de Santiago del Estero y a la revista Dimensión, donde desempeñaba un papel prominente su hermano Francisco René, quien años después como dirigente del PRT, fuera secuestrado y desaparecido en la ciudad de Tucumán durante el gobierno de: Isabel Perón (abril de 1975). Ya comenzaba a interesarse por el marxismo aunque todavía desde una posición crítica, que fue matizando en las relaciones con militantes de izquierda e intelectuales que participaron en las actividades culturales que se desarrollaron en esos círculos. En esas circunstancias conoció, entre otros, a Bernardo Canal Feijoo, Rodolfo Khun, Héctor Agosti, Miguel Angel Asturias, Hernández Arregui y al intelectual polaco anticomunista Witold Gombrowicz, quienes contribuyeron a fortalecer su aspiración de profundizar el conocimiento de la problemática social y política.
Ya estudiante de Ciencias Económicas en la Universidad de Tucumán, interviene activamente en las luchas universitarias participando en la fundación del MIECE (Movimiento Independiente de Ciencias Económicas) que -surge como alternativa entre el Movimiento Reformista -constituido fundamentalmente por corrientes radicales, comunistas y socialistas- y el Humanismo, que expresaba a sectores católicos y a la derecha conservadora. Su bandera de lucha estaba en el cuestionamiento a las vacilaciones y el abandono de las reivindicaciones del estudiantado del Movimiento Reformista que dirigía el Centro de Estudiantes, absorbido por una estéril polémica principista con el Humanismo. Priorizó la lucha por las reivindicaciones principales del conjunto, interesados fundamentalmente en encontrar motores condiciones para avanzas en sus estudios , y el apoyo a la Revolución Cubana, aún no definida como, socialista.
El MIECE triunfó en las elecciones de 1959 ganando el Centro de Estudiantes y consagrando a Santucho como delegado estudiantil al Consejo Tripartito. La experiencia se extendió a otras facultades, con distintas denominaciones, alcanzando en varias de ellas importantes éxitos generando el nacimiento de una tendencia distinta a las tradicionales del estudiantado.
Comenzaban ya a definirse muchos de los atributos que caracterizaron su personalidad en las luchas posteriores. Su pasión por el estudio, muchas veces obstaculizado por las exigencias de una intensa militancia, trataba de ser satisfecha con organización y constancia, robándole horas al sueño y hasta utilizando métodos de lectura veloz, no siempre acordes con una necesaria profundización. Una confianza ilimitada en las masas lo dotaba de optimismo y una dinámica contagiosa, lo que le permitió enfrentar ambiciosos objetivos generando energías y despertando fuerzas, muchas veces ignoradas, en los que acompañaban en sus esfuerzos.
A comienzos de 1961, y con la aspiración de llegar a Cuba, viaja en compañía de su esposa Ana María Villarreal a través de varios países de América latina; esa experiencia resulta determinante para su futuro. En Perú conoce al líder aprista Raúl Haya de la Torre, cuyas ideas influenciaban en el naciente Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP). Sale decepcionado de la entrevista. El propagandizado antimperialismo de Haya de la Torre, en esas circunstancias enmarcado en la "guerra fría' de la potencia imperialista contra el campo socialista, se ha transformado en un mero desarrollismo vergonzante que lo desenmascara ante sus visitantes.
Llega a los EE.UU., participa en debates y da conferencias en algunas universidades, conociendo desde adentro el bastión del capitalismo, palpando las falencias del progresismo de su intelectualidad y las increíbles limitaciones que manifestaban las individualidades más contestatarias al sistema. Hace escala en México donde palpa el descarnado rostro de la inicua explotación a la inmensa mayoría del pueblo, en una democracia capitalista con estabilidad política, presentada por la burguesía como modelo a imitar al resto del continente.
Desembarca en Cuba en un instante decisivo de su Revolución, cuando se proclama el avance hacia el socialismo. El contacto esa realidad, las conversaciones con los líderes fundamentales y el contraste que advierte con todas las que conociera hasta ese momento -incluso la de la Argentina peronista- definen sus aspiraciones revolucionarias y su adaptación de la ideología marxista-leninista. Regresa convencido y, con su característica decisión, impulsa los pasos para su plena integración a la lucha por la revolución argentina.
En su ausencia, -el 9 de julio de 1961, se había fundado formalmente el FRIP como materialización de la concepción amercanista antimperialista, con reivindicaciones indigenistas que profesaban algunos de los componentes, fundamentalmente Francisco René.
La opción que enfrentaba en esas circunstancias Mario Roberto, estaba en incorporarse a alguna de las organizaciones que invocaban, el marxismo o trabajar para construir una nueva organización con objetivos definidamente revolucionarios. Se decide por la más arriesgada, por la única que consideraba factible en ese momento a pesar de las enormes dificultades que presentaba.
Visualiza al FRIP como el embrión a desarrollar hacia el objetivo del partido revolucionario. Fue necesario un intenso debate ideológico interno para superar las profundas diferencias existentes entre su proyecto y las convicciones y metas de muchos de sus compañeros. El poder de convicción del ya conocido "Roby", su ya mentada tenacidad y una práctica conjunta con sectores marxistas en Santiago del Estero (PC y PS) en apoyo a la Revolución Cubana, permitieron importantes avances políticos en los principales componentes de la organización, no sin que se produjeran dolorosas deserciones. Particular importancia reviste, en ese paso, la evolución de Francisco René quien, desde su visión filosófica idealista en un complejo proceso de profundo análisis y debate, concluye enrolado en la concepción materialista dialéctica, donde su producción no fue lo rica que era de esperar al ser víctima, justamente en esa etapa, de la represión de la derecha fascista.
Se lanza intensamente a la actividad de construcción política de la organización. Por ese entonces, el FRIP se extendió a Tucumán, volcándose Mario Roberto al trabajo entre los obreros azucareros. Participando activamente en las luchas que libraban en defensa de la fuente de trabajo y del nivel salarial, amenazados por el proceso de concentración que impulsaban los grandes ingenios monopólicos de Salta y Jujuy.
En la misma época, escribe un análisis marxista, estudiando la estructura económica y de las clases sociales del norte del país, el peso en su economía de la industria azucarera y el importante rol de los trabajadores del ingenio y del surco por su concentración y experiencias de luchas; en él se planteaba la necesidad de la alianza del proletariado azucarero con el campesinado pobre y medio y la importancia de neutralizar a otros sectores medios y pequeño burgueses para aislar a la gran burguesía azucarera. Dicha investigación fue conocida como "Cuatro Tesis sobre el Norte Argentino".
PRT- I Congreso
25 de mayo de 1965, fundación del P.R.T.
En la fundación del PRT confluyeron dos vertientes diferentes: El Frente Revolucionario Indoamericano Popular (FRIP) y Palabra Obrera (PO).
El FRIP, políticamente eterogéneo, estaba compuesto por estudiantes, intelectuales de la pequeña burguesía y trabajadores del noroeste argentino. Sus integrantes provenían mayoritariamente de corrientes nacionalistas antiimperialistas, y que gradualmente fueron siendo influenciadas por el marxismo. Convivían en su seno concepciones muy distintas, lo que explica un largo proceso de gestación, de debate, de estudio y de práctica política. Motivaba a sus integrantes, la aspiración de encontrar explicación a la profunda crisis argentina que los afectaba y la búsqueda de los caminos para superarla.
A su vez, Palabra Obrera, era uno de los varios grupos trotskistas que existían en el país desde los años 50, resultado de sucesivos desprendimientos y ramificaciones. Tenía inserción en los sectores obreros de los ingenios tucumanos, donde practicaba "el entrismo" en el peronismo. Hacia 1963, se acordó la conformación de un frente único entre ambas organizaciones para actuar, fundamentalmente, entre el proletariado azucarero. A pesar de las diferencias profundas que se advertían desde los primeros pasos, las dos organizaciones fueron avanzando hacia un proceso de fusión que se concretó el 25 de mayo de 1965, dando origen al PRT. Ambas coincidian en la necesidad de un partido revolucionario de la clase obrera ("Un partido revolucionario obrero", lo definían), pero la concepción de partido de los dos troncos fundadores era diferente. El sector del FRIP, planteaba, aunque con poca claridad, la necesidad de una organización revolucionaria de la clase obrera, mientras que PO, sostenía que debía construirse un partido de los obreros que se originaría y desarrollaría en los sindicatos. El FRIP pregonaba la necesidad de un trabajo político entre la clase obrera y entre las masas en general, con miras a ir conformando un partido revolucionario de cuadros.
El I Congreso del PRT, el de su fundación, se realizó el 25 de mayo de 1965. En el mismo se manejó un criterio cuantitativo para la elección de la dirección, resolviéndose que el Comité Central, quedaría integrado por militantes provenientes de ambas organizaciones, -FRIP y PO- en proporción al número de militantes con que contaba cada una. Como resultado de este criterio, la primera dirección nacional quedó constituída por amplia mayoría de miembros provenientes de PO. Uno de los temas centrales de debate giró en torno al papel de la CGT: PO, planteaba que debía convertirse en el partido obrero, posición que no era compartida por el FRIP.
El Comité Central Ampliado que se hizo inmediatamente después del Congreso fundador, resolvió la incorporación a la IV Internacional, decisión que fue discutida por el FRIP oponiendo sus argumentos.
La fundación del PRT significó un salto cualitativo en la superestructura política, destacándose la necesidad de un partido marxista-leninista para la revolución.
El PRT, fundado en ese año, constituía una expresión de lo que la clase obrera como tal fue capaz de desarrollar en esa etapa. Fue producto de la experiencia histórica, de la lucha de clases ante el agotamiento del proyecto democrático de la burguesía nacional y a la falta de un proyecto revolucionario por parte del PC.
Poder burgués y poder revolucionario Mario Roberto Santucho
EL PODER DE LA BURGUESÍA
La clase obrera y el pueblo argentino han vivido los últimos años riquísimas experiencias políticas que entroncan en la historia de nuestra lucha de clases, y aclaran cristalinamente cuestiones vitales para los intereses nacionales y sociales de las masas trabajadoras argentinas. Reflexionar sobre estas experiencias, observar el comportamiento de las clases enfrentadas, comprender en profundidad las particularidades de nuestra revolución y extraer las conclusiones para guiar la acción correctamente, es una apremiante responsabilidad de los obreros conscientes, de los sectores progresistas y revolucionarios en general, de nuestras más amplias masas trabajadoras.
INTRODUCCIÓN Vanguardia Comunista, hoy Partido de la Liberación, fue una agrupación de la izquierda revolucionaria cuyo dirigente más importante, el ”El Cabezón” Roberto Cristina,junto a otros compañeros, protagonizaron las historias que aquí se inscriben.
No es que el cargo que ostentara lo ubique como “el” referente, sino que-a diferencia de tanto “dirigente” de estas épocas- lo fue por su personalidad, sus aportes y la entrega que hizo hasta el final, a la altura de su responsabilidad, a la cabeza de sus compañeros.
Juntos estuvieron mucho tiempo antes, y para siempre después que cayeron en la volteada. Por eso, porque juntos se entregaron al fuego, todos ellos deben ser recordados y estar presentes para que se sepa qué hacer con sus verdugos y el sistema que los cobija. Para ordenar las ideas y saber sobre qué estamos pisando, que este suelo puede llegar a hablar si se le da la oportunidad.
Se trata entonces de darles el lugar que necesitan y que también nos hace falta brindarles, para que entre todos –camaradas, familiares y amigos- reconstruyamos el perfil de sus vidas, como uno de los relatos a incorporar en la cultura de este pueblo que necesita de más y más palabras sobre los hijos que ya no están porque se los llevaron firmes, anhelando otro amanecer y el hombre nuevo.
DOCUMENTO APROBADO POR EL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO DE LA LIBERACIÓN EN SU XVII REUNION PLENARIA
8 Y 9 DE JULIO DE 1995
La fundacion en 1965.
Algunos de nuestros aportes en la primera época.
Los años de lucha contra la dictadura militar.
Durante el gobierno de Alfonsín.
La época Menemista.
El Partido de la Liberación (PL) fue fundado el 5 de abril de 1965, fecha en que apareció el primer número de "No Transar" como órgano de prensa de la organización, llamada por entonces Vanguardia Comunista-VC. Las reuniones fundacionales se hicieron en la casa de Antonia Cristina, en la calle Nicasio Oroño de barrio de Caballito, Capital Federal.
Antonia es la madre de Roberto Luis Cristina (usó por muchos años el seudónimo de Guillermo Juárez en la labor clandestina), quien fue uno de los fundadores y desde 1968 Secretario General. El grupo lo integraban también Rubén Kriscaustky, Elías Semán, y otros jóvenes provenientes de la Juventud Socialista y el PSAV (Partido Socialista Argentino de Vanguardia). Ellos son mártires revolucionarios del Partido ya que fueron desaparecidos por la dictadura militar en 1978 junto a muchos de nuestros militantes.
La caída PCML a causa del operativo escoba tiene su origen en la detención en Mar del Plata , en agosto setiembre del 77, de los compañeros a cargo de la fabrica de armas y de el campo de entrenamiento militar de EPL con lo cual la inteligencia naval llega a los datos del grupo de militantes del PCML que practicaban rugby en un club de la Plata y de estos pasa a ser investigado por el circuito CAMPS, ahora bajo las órdenes del ejercito y llegan a un miembro del buro político del PCML, Oscar Alfredo Gonzalez alias el tano o el gringo Alfredo, a partir de esta caída es que preparan el operativo escoba que comienza en octubre noviembre del 77 y conduce a la captura de Oscar Dionisio Ríos alias el chino o el cabezón que era secretario general del PCML.
Inmediatamente después se prepara el operativo escoba que consistia en la captura de los 2 miembros que quedaban libres del BP, Jose Ignacio Ríos alias tote y Roberto Angel Laurenzano alias ratón. La noche del operativo fue la del 5 al 6 de diciembre del 77 y se capturaron entre 250 y 400compañeros del PCML en todo el país en sus diversas regionales cayendo prácticamente todos los militantes y logrando escapar aproximadamente el 70% de los miembros de EPL que se mantuvo operativo hasta mayo junio del 78 cuando cae Jose Ignacio Ríos liquidando con él al resto de los compañeros que habían sobrevivido al operativo escoba y que se encontraban en el país en militancia activa. Previo a esto se había entregado el ratón Laurenzano en febrero del 78 y el mogo Zurita y con ellos la regional Misiones y parte de la regional la Plata.
La regional Córdoba estaba a cargo del Pato negro es decir Juan J. Mogilnerasta hasta agosto setiembre del 77 en que es reemplazado en la conducción por Francisco Raúl Vijande, alias rulo. Estos dos compañeros eran miembros del EPL también con grado militar y eran los personajes buscado por el tercer cuerpo en Córdoba ya que la información venía probablemente del primer cuerpo 601 campo de mayo y los presos estaban en el Olimpo en el Atletico o en el Banco, a cargo del turco Julían, Etchecolaz y otros tenebrosos personajes con la aparente intención de reunir a todo el PCML y su brazo armado EPL para vengar lo de Pita. Ya que hasta la fuga de este militar la inteligencia de las Fuerzas Armadas no tenía nada concreto sobre PCML y la confundía con la Vanguardia Comumista.
De los compañeros secuestrados del PCML se encuentran todos desaparecidos excepto un grupo muy reducido que o bien era muy périferico o bien formo parte del consejo del Banco el resto fue asesinado entre mayo y setiembre del 78 en los casos del circuito CAMPS y en enero febrero del 78 los del tercer cuerpo, el único preso legal con PEN de esta causa en el tercer cuerpo fue Silvio Viotti que recupero su libertad en el 82.
En este marco es que la Quinta de Guiñazú es preparada por el partido para hacer funcionar la sede de la regional Córdoba en dónde se instalaria una imprenta y además serviria de base para organizar la regional Noroeste .
Así es que la localidad de Guiñazú cercana a la ciudad de Córdoba en una finca de 6 ha que era propiedad de Silvio Viotti padre y Juan Mogilner , se instala el proyecto de la regional Córdoba ,llegando incluso a montarse una pequeña imprenta.
Al momento de la caída, el 5 de diciembre del 77, todavía ocupaba la vivienda el compañero Mogilner con su pareja Irene Gavaldan y 4 hijos de Irene.
También allí pero por la noche del 5 de diciembre del 77 fueron secuestrados Raúl Vijande y Silvio Viotti hijo y en esa madrugada fuerón secuestrados Perla Schneider y María de las Mercedes Carriquiriborde y tres días más tarde Gerardo Espindola y Rita Ales , pero también hay entre 4 y 6 compañeros más que no puedo precisar que fuerón detenidos en Córdoba en ese período y que la lista que los milicos buscaban era de 30 personas aproximadamente.
Luego del operativo la Quinta quedo a disposición del tercer cuerpo militar y fue usada por estos como campo de concentración después del cierre de la Perla en el año 79 y año 80 y 81.
Allí fueron secuestrados compañeros de FAP entre ellos Teo Cavigliaso, Jaime Garcia Vieyra y asesinado Rúben Pallazzesi ; pero también estaba un pibe de los TEA de la contra ofensiva Montonera del 79 80, además fuerón ¨chupados ¨por lo menos 2 tríos de la TEI también de la Contra Ofensiva Montonera, hecho que le valió un ascenso a Villanueva alias el principito que era el jefe en ese momento de lo que se creia la Perla y era la Quinta de Guiñazu.
Además el Geneeal Nicolaides público a mediados del 80 una lista de 14 subversivos abatidos con las fotos de algunos, que obviamente pueden haber sido secuestrados y mantenidos en esa quinta ya que era el único campo de concentración activo que persistía después de la visita de la CIDH ya que esta conocia todos los otros lugares, y aún así siguieron desapareciendo cerca de 80 personas todavía en Córdoba.