MEMORIA Y RESISTENCIA DE LOS PRESOS POLITICOS
DURANTE EL TERRORISMO DE ESTADO EN ARGENTINA

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Carta abierta a S.S. Don Sergio Torres

Bronca, desilusión, dolor, he sentido al leer la noticia de la liberdad de “Jeringa Barrionuevo”.

Soy hermana de quien desde el 20 de mayo de 1957 hasta el 10 de noviembre de 1978 fuera Ricardo Alberto Frank, quien a partir de esa fecha pasó a ser un “desaparecido”.

Secuestrado en presencia de nuestra madre, junto a su amigo Sergio Martínez, supimos por testimonios de sobrevivientes de su paso por la Escuela de Mecánica de la Armada, donde dejó de llamarse así para pasar a ser un número, vaya a saber  cuál para los represores y “los chicos de Trenque Lauquen” por ser de esa ciudad, para sus compañeros de cautiverio.

Luego de permanecer secuestrado varios meses en capucha en ese CCD fue “trasladado”

Esa dolorosa VERDAD, me impulsó a tomar el compromiso de luchar por la JUSTICIA.

Muchos años, donde los distintos gobiernos de turno no daban respuesta, fueron necesarios para  que con la Nulidad de las Leyes llegara a su juzgado y por primera vez en diciembre de 2004 pude presentar mi denuncia.

Estuve en su despacho doctor, en tres oportunidades, y confié. Confié en que los represores, los secuestradores, violadores, desaparecedores, apropiadores de bebés irían a la CARCEL.

Cuando desde Tierra del Fuego se hizo la “movida” para detener a “Jeringa” BARRIONUEVO,  torturador devenido en legislador, quien aplicaba a los detenidos desaparecidos el “pentonaval” para ser arrojados desde un avión al mar, varios sobrevivientes dieron su doloroso testimonio para que usted pudiera juzgarlo, encarcelarlo.

Y así fue. Pero hoy, por segunda vez, sale en libertad.

Y me pregunto por qué tengo que transitar por las calles con la posibilidad de encontrarme con quien , quizás, fuera el responsable de empezar a matar con una inyección de  pentonaval a mi hermano, que con sus jóvenes 21 años, en perfecto estado de salud, con energías, ganas, con proyectos, con su carrera de arquitectura que recién comenzaba, fue arrancado de nuestras vidas.

Porque “traslado” significaba eso, una inyección adormecedora, un avión y el mar como destino final. En ese lugar maldito doctor, usted y yo sabemos que, “Jeringa” no era el apodo de un simple enfermero, era una función más dentro de un siniestro plan. 

Hace un par de meses visité la Escuela de Mecánica de la Armada acompañada de  sobrevivientes, escalón por escalón, hice el recorrido que le hicieron hacer a él, estuve en lo que fue capucha, en  la sala de torturas, en el sótano …la sensación que tuve después de transitar estos lugares fue de horror, que una vez más volví a convertir en esperanza de Justicia.

Yo le pregunto doctor, usted, fue a la ESMA?

Sintió como yo, la presencia de los 5.000 seres humanos que ya no están, esos de los que nunca nada se supo, solo por el testimonio de los sobrevivientes?

Sintió como yo, que ellos piden JUSTICIA???

Doctor, en sus manos tiene la oportunidad histórica de administrar Justicia, la responsabilidad que todos los represores y sus cómplices vayan a la CARCEL COMUN Y EFECTIVA.

Nosotros doctor, tenemos el compromiso moral de testimoniar, de recordar, de trabajar la memoria y exigir justicia, es la forma de  honrar a nuestros seres queridos todos los días de nuestras vidas.

Porque no debemos abandonarlos, él, ellos estarán SIEMPRE PRESENTES!!!

En nuestro país hubo un genocidio y es necesario que los responsables sean juzgados y condenados y es necesario también producir verdad porque sólo así, SERA JUSTICIA.

Lidia Beatriz Frank

DNI 11370526




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