Como todo hecho importante de la historia, esta última represión argentina, iniciada en el año 1.976, ha producido cambios en la forma de pensar de nuestra sociedad.
Tanto las Fuerzas Armadas como el Peronismo, se abstuvieron de tener en cuenta las garantías a las que cualquier ser humano tiene derecho, aún en los más terribles estados de emergencia.
Tal es así que el derecho a la vida, a la integridad personal, al proceso, a no sufrir condiciones inhumanas de detención y a no padecer de un acto de negación de la justicia y/o ejecución sumaria, fueron violados de una manera sistemática por la represión.
Introducción Histórica
En el año 1.973, asumió nuevamente Perón el gobierno de nuestro país, y aún sabiendo que le quedaba muy poco tiempo de vida, integró a Isabel de Perón como Vicepresidente a su fórmula electoral, quien no pertenecía al ámbito político y no tenía la capacidad de poder gobernar.
Cuando Perón murió, asumió Isabel, por lo cual surge en 1.976 un nuevo Golpe de Estado, y así comienza una época terrible para los argentinos con TERROR, Represión, DESAPARICIONES Y TORTURAS.
DESARROLLO
I) LAS TRES FUERZAS ESTATALES
El 24 de marzo de 1.976, la Junta de los Jefes (integrada por el Gral. del Ejército Jorge Rafael Videla, el Almirante Emilio Eduardo Massera de la Marina y el Brigadier Orlando Ramón Agosti de la Aeronáutica), se hizo cargo del poder y comenzó el Proceso de Reorganización Nacional.
El caos económico, las luchas facciosas, la muerte presente cotidianamente, la acción de las organizaciones de las guerrillas, y el terror sembrado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina, organización de Derecha, que de una forma "simbólica" estaba a favor y apoyando al ejército, pero que en realidad su fin era el de tomar el poder enemigo y político luego de acabar con la subversión), crearon las condiciones para la aceptación de un golpe de estado que prometía restablecer el orden y asegurar el monopolio estatal de la fuerza.
Estas fuerzas se guiaban por los hechos, los cuales les resultaban amenazantes, y se prepararon para defender su territorio. De esta manera pusieron en marcha las siguientes "operaciones de aislamiento":
a) Las realizadas por los grupos paramilitares que logran aislar a las organizaciones armadas de su base social. El más importante, por la frecuencia y la envergadura de sus acciones, fue la "Triple A", que tenía asesoramiento político y participación directa en la formación militar.
b) Los secuestros, que eran la forma en la que el régimen constituía sus prisioneros. Consistía en la detención ilegal de personas buscadas, sin orden judicial, con la cooperación de la policía del lugar, y sin informar a la familia del destino del secuestrado. Las familias de los secuestrados que buscaron asesoramiento jurídico para encontrarlos, descubrieron que eso también era "peligroso", (entre 1.976 y 1.978 desaparecieron 107 abogados defensores).
C) El terror que se provocaba en la sociedad, reforzado por la propaganda del régimen militar que culpaba a las familias por la actividad "subversiva" de los prisioneros. Otro dato es que casi un 35% de los familiares sólo hicieron la denuncia de la desaparición ante la CONADEP (creada recién en 1.984), es decir, que unas 3.000 familias esperaron aproximadamente 6 años para denunciarlos.
D) Los campos de concentración (contabilizados alrededor de 340 centros clandestinos de prisioneros en todo el país), donde se los torturaba y hasta se los asesinaba. Gracias a la liberación de unos 1.000 prisioneros, que lograron irse al exterior, fue que pudo obtenerse más información sobre lo que ocurría dentro de estos campos de concentración. ةEstos, fueron principalmente "campos de tortura prolongada y sistemática", ya que el exterminio se hacía casi siempre fuera de ellos, en los llamados "traslado de prisioneros". Se calcula que por cada detenido eran necesarias alrededor de 10 personas, lo que serían 100.000 miembros directamente comprometidos con la fuerza y el proceso de aniquilamiento. El 1% de los desaparecidos fueron denunciados por personal subalterno de las Fuerzas Armadas o de seguridad.
II) ORGANIZACIONES EN CONTRA DE LOS MILITARES
Dos de las organizaciones que más resaltaron fueron los Montoneros y el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
El ERP se mantuvo en su tradición revolucionaria muy antigua, hecho que lo diferenciaba de los Montoneros. No se enfrentaron a tan alto grado de defección, ni de colaboración de sus combatientes con los militares del proceso.
Su zona de combate era principalmente Tucumán. Bajo las órdenes del Gral. Abel Edgardo Vilas, controlaban a los poblados del Potrero de Tablas y San Rafael. Contaban con gran arsenal, campamentos, centrales de comunicaciones y hospitales de campamento.
Los Montoneros estaban dirigidos por Mario Firmenich, quien tenía una ideología politica definida, ni estaba capacitado para estar al frente de este movimiento. Los montoneros pretendían transformarse en un ejército paralelo, pero al militarizarse cada día más, se alejaron de los peronistas y de la realidad. Se diferenciaban de los militares, porque su uso de la violencia "no era indiscriminado".
Su estrategia se basó en hacer guerrillas urbanas y llegaron a ser uno de los movimientos terroristas más poderosos del mundo, ya que tenían su propia artillería, y eran asesorados por expertos europeos en la fabricación de sus armas.
III) LA IGLESIA
Las autoridades eclesiásticas jugaron un papel muy importante dentro del proceso. Las opiniones en la sociedad respecto a la iglesia estaban divididas:
·Algunos creían que el clero estaba enterado de todo lo que ocurría en los centros clandestinos de detención
·Otros pensaban que fueron muy perseguidos
Hasta ellos llegaron entre 1.976 y 1.980 entre 5.500 y 6.000 casos de personas desaparecidas o detenidas. De todos ellos, algunos terminaron bien, otros fueron llevados por Pío Laghi a Ezeiza para que dejaran el país, y por otros no pudo hacer nada. Éste fue el nuncio papal de Buenos Aires durante esta época, (llevaba noticias o encargos de un sujeto a otro, y era el representante diplomático del Papa, por lo que ejercía ciertas facultades pontificas).
Según declaraciones, lo que se hacía cuando llegaba un caso a la nunciatura, era ir de inmediato al Ministerio del Interior a hablar con el Gral. Harguindeguy. Allí les respondían diciendo que no se les debía creer a los ciudadanos, levantando entre el nuncio papal y él, un muro de cinismo.
Después los derivaban a otras reparticiones con la Policía, el Ejército, etc. para que hicieran nuevas averiguaciones.
Pío Laghi, por su insistencia en el tema, recibió en 1.977, un papel donde un pretendido tribunal de un grupo represivo le comunicaba que había decidido por su vida y que podía ser ejecutado en cualquier momento.
En realidad, hasta 1.979, no se sospechaban de actos tan graves, sólo se conocían los abusos de la guerra sucia, pero no de los extremos a los que había llegado.
Se podía decir que existían dos Iglesias, la de los oprimidos y la de los opresores.
En 1.976, Monseñor Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, estaba en el frío asfalto de Punta de los Llanos luego de que su auto fuera interceptado en la ruta que unía Chamical con la capital de la provincia hacia donde viajaba para presentar ante las autoridades militares una carpeta con pruebas sobre el asesinato de dos sacerdotes de la diócesis. La versión oficial, que el mismo Episcopado avaló, hablaba de accidente, pero entre los Riojanos, y gracias al aporte de testigos claves, se comprobó que Monseñor Angelelli había sido sacado ileso de su auto y brutalmente asesinado de varios golpes en la nuca.
Su muerte fue la dura cuenta que tuvo que pagar por una vida dedicada a los más humildes, a quienes consagró su vocación sacerdotal. Su prédica le trajo el rencor de los poderosos de siempre, uniformados y civiles, a quienes afectó en sus sagrados intereses, y de quienes recibió una feroz campaña que no vaciló en acusarlo de "obispo rojo", enviar firmas para pedir su remoción al Vaticano, expulsar sacerdotes de Anillaco, donde Amado Menem, hermanastro del actual presidente, tuvo especial participación, asesinar religiosos y laicos y finalmente eliminar al odiado "Pelado".
Monseñor Angelelli fue, junto a Hesayne, De Nevares, Devoto, Ponce de León y Novak, uno de los obispos que supo comprometerse con la cruz y el Evangelio dentro de una jerarquía episcopal cuya actitud de conveniencia y complicidad con la dictadura militar avergüenza la conciencia de los cristianos. Desde la justificación teológica de la tortura y la eliminación clandestina de prisioneros indefensos hasta la aceptación lisa y llana de la espada, como instrumento quirúrgico para impulsar la doctrina de la seguridad nacional, la conducta de la jerarquía católica argentina no tiene perdón.
Durante el ya conocido genocidio, a los militares embanderados como "defensores de la fé católica", la Conferencia Episcopal los justificó, los confortó y los atendió en amistosas reuniones, mientras las Madres de los desaparecidos, los fusilados, los torturados, los arrojados al mar, esperaban infructuosamente durante días y noches ser recibidas para poder entregar una carta.
Pudieron salvar muchas vidas y no lo hicieron, son responsables sobre 30.000 vidas humanas, no de haberlas matado pero sí de no haberlas salvado. Bastaban pocas cosas, pocos gestos, pero hubo complicidad, temor, identificación con el régimen.
IV) LA SOCIEDAD
La sociedad argentina, acostumbrada a hechos como estos sólo publicados a través de las crónicas de otros países, tenía miedo, miedo de saber, de tener algún tipo de información, de estar enterado de algo.
"El silencio es salud", siniestra ironía escrita en carteles, para anunciar en un lugar donde se cometían aberraciones, en busca de quebrar el silencio heroico de las víctimas.
La sociedad ya no sólo extrañaba el hecho de poder votar, sino también el de poder decir lo que pensaban, tener ideales políticos diferentes a los impuestos. A cambio de estas privaciones, tenían constantes amenazas.
De la manera en que se presentaban los hechos, parte de la sociedad decidió exiliarse, ya sea por razones politicas o laborales, en el exterior o, en otros casos, en las provincias.
En el plano educativo, la censura y la mentira también estaba presente. Los libros eran "transparentes", frívolos, en ellos no existían la mezquindad ni el crimen. Así mismo, la música también estaba reprimida; Los actos de protesta y los cantos populares estaban titulados en su totalidad como "subversivos".
El 80% de los ciudadanos argentinos que entre 1.976 y 1.983 cursaban la escuela secundaria, no recuerda sobre su vida social y/o salidas estudiantiles, tampoco las canciones que escuchaban ni los cantos populares de protesta.
El 17,4%, que pertenecía a la clase alta, parecía haber vivido en otro planeta, aislados del mundo.
El 3,6% prefiere no opinar del tema, por miedo a nuevos actos represivos.
La gente conocía la verdad de lo que estaba ocurriendo, pero la violencia había llegado a tal grado que se sentían intimidados y no se animaban a hablar. Luego de los 2 primeros años fue evidente que la politica económica no funcionaba y empezó a notarse cada vez más el problema de los desaparecidos. Fue allí cuando la sociedad, el pueblo argentino, se volvió en contra de los militares.
V) LOS DESAPARECIDOS
Los secuestros se realizaban generalmente a altas horas de la noche por una patota (que en "ocasiones especiales" eran más de 50).
Entraban al domicilio de la persona señalada (generalmente, antes había un "apagón"), se apoderaban del señalado, lo tabicaban (le vendaban los ojos), se los encapuchaba y lo torturaban delante de sus hijos (que después, eran dejados con algún vecino, familiar o solos; en otras ocasiones eran llevados con sus padres a los centros clandestinos, para que después sean adoptados por algún represor).
Luego, eran introducidos en vehículos (generalmente dentro de automóviles correspondientes a la marca Ford, modelo Falcón, de color verde), parte de ellos conseguidos en los operativos de secuestro, como botín de guerra.
De allí partían hacia alguno de los centros clandestinos. Y pasaban a ser miles de hombres, mujeres y niños de distintas edades y ocupaciones, integrando una categoría dentro de la población de caráter "tétrico" llamado "los desaparecidos".
Los represores secuestraban a los que consideraban "subversivos":
a) Los que ayudaban en las villas-miseria
b) Los que tenían como objetivo una mejora en los salarios
c) Los miembros de alguno de los centros estudiantiles
D) Los periodistas que demostraban su desacuerdo con los represores, y hacia la represión; y eran capaces de demostrar su oposición a los hechos en un artículo periodístico, etc.
e) Los psicólogos y los sociólogos, por pertenecer a profesiones "sospechosas"
f) Las monjas y/o sacerdotes que llevaban sus enseñanzas a las villas-miserias
g) Los amigos de cualquiera de todas estas personas, los amigos de éstos amigos, etc.
Todas en su mayoría inocentes de cometer actos terroristas, o siquiera de compartir con alguien, o pertenecer a grupos que combatían esta guerrilla.
Massera integró las brigadas operativas de secuestros, presenció torturas e interrogatorios, en apoyo a la formación del "grupo de tareas". En la inauguración del mismo, ordenó: "-responder al enemigo con la máxima violencia, sin trepidar en los medios".De esta manera se convierte en "cero", su nombre de guerra. Junto con el poder de Massera, creció el poder de algunos oficiales navales hasta llegar a la jurisdicción del Estado, como en el caso del contraalmirante Chamorro y el capitán Acosta Ambone, jefe de inteligencia del G.T. 3.3. éste último decía ser "el dueño de la vida y la muerte" o "como Dios".
Uno de los centros del poder político en la Armada fue el campo de concentración de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), que empezó a funcionar en marzo de 1.976, y aunque tuvo cambios políticos y distintas formas de represión, se clausuró en noviembre de 1.983, unos días antes de asumir el gobierno constitucional.
Por allí pasaron casi 5.000 detenidos -desaparecidos, y junto con el "Campo de mayo", fue uno de los mayores centros clandestinos de tortura.
Antes del golpe militar de 1.976 ya existían los centros ilegales de detención: "la escuelita de familia" y la Jefatura General de Policía en Tucumán, entre otros
La base del poderío de la ESMA no fue sólo político sino también material: -obtuvieron grandes sumas de dinero mediante el "botín de guerra". Hasta se montó una inmobiliaria en Belgrano, a raíz de los inmuebles ocupados y adquiridos por torturas y falsificación de documentos.
El campo de concentración funcionó en el Casino de Oficiales de la ESMA, un edificio de 3 pisos, con un altillo grande y un sótano. En el 3er piso y en el altillo se alojaba a los detenidos- desaparecidos, en habitaciones sin ventanas llamadas "capuchas".
En la planta baja estaba el Salón Dorado o "el dorado", donde de instaló la sección de inteligencia del G.T 3.3 (el acceso a ese sector era restringido como la sección de "los jorges", oficinas de algunos oficiales del grupo). En el sótano estaban la enfermería, un laboratorio fotográfico y varias salas de torturas.
Los interrogadores torturaban salvajemente a los secuestrados atados a elásticos metálicos. Con la picana eléctrica, los golpes brutales, el ""submarino seco", el "submarino mojado", y los simulacros de fusilamiento, buscaban no sólo obtener información sino destruir a los detenidos -desaparecidos fisíca y psíquicamente.
El oficial Alfredo Astiz ha tenido un papel importante en esta última dictadura. Secuestró a ancianos y adolecentes, mujeres embarazadas, a las monjas francesas Domon y Duquet; se infiltró en el grupo de Madres de Plaza de Mayo y familiares que se reunían en la Iglesia Santa Cruz y se ganó el desprestigio ante la opinion publica internacional. Hasta 1.983 siguió trabajando en tareas de inteligencia.
A mediados de 1.979 llegó a Buenos Aires la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Ante las pruebas acumuladas sobre la ESMA, se prefirió neutralizar la visita del CIDH a la escuela. Algunos prisioneros fueron trasladados a una quinta en el norte de Buenos Aires, otros a una isla en el Tigre donde permanecieron un mes aproximadamente. Casi 60 prisioneros políticos estuvieron en una isla cercana al río Paraná, llamada "El Descanso".
Entre 1.980 y 1.983 se trasladaron a la ESMA prisioneros de otros campos de concentración, que tenían determinados oficios o profesiones, para montar un servicio de impresiones y falsificación de documentos.
El G.T. 3.3 tenía 3 tareas específicas:
a) Inteligencia: donde se planeaban las operaciones, se concentraban los efectivos antes de salir y se analizaba la información obtenida por medio de torturas y la represión.
b) Operaciones: realizaba lo que planeaba "inteligencia"
C) Logistica: Mantenía el campo de concentración y administraba las finanzas propias y del "botín de guerra".
En resumen, la tortura funcionó como un elemento relevante en la metodologia empleada. Los centros clandestinos de detención fueron concebidos para poder practicarla impunemente.
Los desaparecidos son, en consecuencia, una herida abierta que requiere una respuesta urgente.
V I) La Apropiación de niños
Durante el Golpe de Estado perpetuado por las Fuerzas Armadas se llevó a cabo una política de terror y avasallamiento de los derechos sociales e individuales del pueblo de la República Argentina. El saldo de este accionar fue la desaparición de miles de personas.
Esta metodología aberrante también se ensañó con los hijos de los prisioneros, algunos de corta edad, otros nacidos en los centros clandestinos durante el cautiverio de sus padres.
Luego de 13 años de ejercicio de la democracia, se espera obtener Verdad y Justicia. Poco se ha conseguido.
En un fallo dictado el 9 de diciembre de 1.985, la Cámara Federal analizó este tema, y al respecto afirmó:
"La posibilidad de que el personal a quien se mandaba a domicilios particulares a cometer delitos de la apuntada gravedad se apoderara sistemáticamente de bienes en su propio beneficio fue necesariamente prevista y asentida por quienes dispusieron tal modo de proceder. La enorme proporción de casos e que ellos, tuvo lugar, y el hecho de que se les otorgara igual tratamiento en cuanto a la impunidad de sus autores confirma esta inferencia.
No es posible, en cambio, hacer extensivo este razonamiento a otros delitos como la sustracción de menores cuya comisión se ha demostrado sólo en forma ocasional únicamente se han verificado las sustracciones de los menores Felipe, Martín y María Eugenia Gatica".
Por aplicación de este criterio, el Tribunal absolvió del delito de sustracción de menores a los Comandantes a quienes se les había imputado este delito.
Esta injusta decisión impulsó a diversos grupos de la sociedad civil, especialmente a las Abuelas de Plaza de Mayo, a realizar una búsqueda de menores desaparecidos. Como resultado se conocieron centenares de casos de menores secuestrados con sus padres o nacidos en centros clandestinos de detención.
Recientemente, en un juicio administrativo promovido contra el estado Nacional para que informe sobre la suerte de los desaparecidos, fue encontrada en un organismo militar la prueba de la existencia de un documento titulado: "Instrucciones sobre procedimiento a seguir con menores de edad hijos de dirigentes políticos o gremiales cuando sus progenitores se encuentran detenidos o desaparecidos" (proveniente del Ministerio del Interior en abril de 1977).
Con esta prueba, cayó el fundamento conceptual del fallo de la Cámara en materia de sustracción de menores, pues la sola existencia de tales "instrucciones" demuestra que este accionar existió y fue previsto por los autores del plan criminal, tal como el fallo lo admitió sólo para el simple robo de cosas.
Los que se apropiaron de estos menores desaparecidos, usaron dos caminos supuestamente legales para borrarles la identidad y su historia familiar:
a ) o fueron adoptados como hijos propios
b ) o fueron adoptados con adopción plena, la que en nuestro país borra el vínculo con la familia de sangre y el menor pasa a integrar la familia adoptiva.
Esto obliga a actuar en dos planos jurídicos, luchando contra la impunidad: una causa penal para demostrar que ese menor anotado como propio o adoptado es el hijo de un desaparecido y luego, la causa civil para anular la adopción plena. Esto hace que las causas sean diferidas en el tiempo, que los apropiadores renueven sus trabas para evitar que se encuentren a esos niños, y que continúen gozando de la impunidad que han tenido y tienen a 21 años del golpe militar.
Se debe destacar, además, que estos "individuos" cuentan con la complicidad de muchos funcionarios que vienen desde el proceso militar y siguen integrando el poder judicial como si nada hubiera pasado.
Se juzgó a los militares pero no a sus cómplices, a los jueces que denegaban el hábeas corpus sabiendo su origen; a los médicos que controlaban las torturas y atendían los partos en campos clandestinos de detención y regalaban el bebé o se quedaban con él; a los psicólogos que violaban el secreto profesional y sacaban información a los detenidos que se quebraban; a los curas que utilizaban la confesión para sacar información o que admitían la tortura "una o dos horas nada más", pero se oponían a la violación como forma de tortura porque era inmoral.
El plano judicial de este tema es el más difícil de sobrellevar, ya que la prescripción de las causas aparece como un obstáculo importante. Esto se ve claramente en el fallo que presentó la Corte Suprema de Justicia de la Nacion, en Diciembre de 1.995:
"En consecuencia, atento a lo establecido por el art.62, inc.2do del Código Penal y la fecha de comisión de los hechos, se advierte que han transcurrido el máximo de duración de las penas previstas por los articulos. 139, inc.2do y 146 del Código Penal, por cuya razón la prescripción de la acción se ha operado y así debe declararse, por cuanto aquel instituto jurídico en materia penal opera de pleno derecho por el mero transcurso del plazo pertinente."
El voto en disidencia dice: "En primer lugar, cabe señalar que en autos no se ha operado la prescripción de la acción penal. En efecto, dado que una de las conductas típicas previstas en el art. 146 del Código Penal reprime a quien "retuviere" a un menor de 10 años, resulta evidente- dado el carácter permanente del delito- que dicha conducta habría continuado produciéndose mucho después del acto inicial de sustracción ocurrido con posterioridad al 22 de junio de 1.976 y antes del 23 de marzo de 1.977, lo que lleva a concluir, en principio, que en el caso no se habría operado el citado plazo de prescripción."
Las Abuelas de Plaza de Mayo han elevado este caso a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), sosteniendo que: "la gravedad de la decisión de la Corte radica en que el fallo no es sino el punto final para la búsqueda de nuestros nietos y la impunidad para los apropiadores de ellos, temas que habían sido expresamente excluídos de las llamadas leyes de Punto Final y Obediencia Debida."
Según testimonios, se logró conocer cómo eran tratadas las mujeres embarazadas que eran secuestradas: cuando llegaban a la ESMA, eran tiradas en colchonetas en el suelo, encapuchadas y boca abajo. No se salvaron de las torturas pese a su estado.
Al principio, cuando faltaban pocos días para el alumbramiento, eran llevadas a una pieza con ventanas herméticamente cerradas; recién ahí le sacaban los grilletes, que eran vueltos a poner cuando iban al baño.
Eran atendidas por un médico del Hospital Naval, un enfermero de la ESMA, y ayudadas por otras prisioneras. Una vez nacida la criatura la madre era "invitada" a escribir una carta a sus familiares, a los que supuestamente les llevarían el niño. Inmediatamente la secuestrada era "trasladada", mientras el bebé quedaba en la habitación atendido por otras embarazadas. Luego se lo llevaban.
Desde que la embarazada llegaba ya se sabía cuál sería el destino de su hijo y el suyo: a ella le esperaba el TRASLADO, y a su pequeño la seguridad de que nunca conocería su verdadera historia, y menos a su verdadera familia.
En el mes de julio de este año, el ex marino Scilingo reveló el "modus operandus" del horror, ante la Cámara Federal de Buenos Aires. "Alegando razones humanitarias" la Armada habría dispuesto que las embarazadas detenidas deberían dar a luz, pero para evitar que los mismos niños se contaminasen con ideas extremistas, éstos se darían en adopción a familias "normales": marinos o allegados a ellos que, a través de haber tomado contacto con el Grupo de Tareas 3.3.2, habrían expresado el deseo de adoptar un niño.
El procedimiento que se llevaba a cabo era el siguiente: el entonces director de la ESMA, contralmirante Rubén Chamorro, el jefe del G.T. 3.3.2, capitán de navío Jorge Vildoza, y el jefe de Inteligencia, capitán de fragata Jorge Acosta, resolvían a quién correspondía el futuro del bebé, todo con el visto bueno de quien ejercía la conducción directa del Grupo, el Comandante en Jefe de la Armada, almirante Eduardo Massera.
Jorge Luis Magnasco, que hasta hace pocos meses trabajaba como obstetra en el Sanatorio Mitre de donde ya fue despedido, y sus asistentes Aldo Clemente Chiappe, Alberto Arias Duval, Carlos Octavio Capdevilla y Raúl Sanchez Ruiz, fueron responsables de la acta de nacimiento que se realizaba ya con el nombre de la madre adoptiva.
Scilingo acusó a Massera, Chamorro, Vildoza, Acosta y Magnasco como "presuntos autores" del delito principal, y a Carlos Menem y el jefe de la Armada, Carlos Marrón, como supuestos "encubridores".
LAS MADRES Y ABUE LAS DE PLAZA DE MAYO
En abril de 1.977 un grupo de madres, que se conocieron durante los trámites para buscar a sus hijos desaparecidos, decidió juntarse un día por semana en Plaza de Mayo. Así nacieron las "Madres de Plaza de Mayo", un símbolo de la resistencia popular argentina a la dictadura militar.
Los militares no las atendieron nunca, y desde entonces hace 20 años que siguen reclamando por sus hijos.
Estas madres también sufrieron la represión. No sólo cayó su fundadora, Azucena Villaflor de Vicenzi, sino 14 personas más en un mismo operativo, entre las cuales estaban las monjas francesas Leonie Reneé Duquet y Alice Domon. Este acto fue protagonizado por Astiz (el "ángel de la muerte"), junto con una prisionera colaboradora que fingió ser su hermana.
De esta manera logró infiltrarse en este grupo, y se ganó la confianza de las madres cuando simuló, un jueves en Plaza de Mayo, enfrentar a la policía. Decía tener un hermano secuestrado y llamarse "Gustavo Niño". Así fue seleccionando sus víctimas, secuestradas entre el 8 y 10 de diciembre de 1.977. Algunos ex- prisioneros de la ESMA cuentan que la monja Domon, mientras era brutalmente torturada, se preocupaba por la suerte de "Gustavo". Horas después comprobó que "Gustavo" era Astíz y ese aparente joven luchador, un asesino.
El siguiente párrafo, es un fragmento de la Solicitada de Padres y Esposas de Desaparecidos:
"La verdad que pedimos es saber si nuestros desaparecidos están vivos o muertos y dónde están. ¿Cuándo se publicarán las listas completas de los detenidos?, ¿Cuáles han sido víctimas del EXCESO DE Represión al que se refirió el Sr. Presidente?.
No soportamos ya la más cruel de las torturas para una madre: la incertidumbre sobre el destino de su hijo/a. Pedimos para ellos un proceso legal y que sea así probada su culpabilidad o inocencia y, en consecuencia, juzgados o libres.
Hemos agotado todos los medios para llegar a la verdad; por eso, hoy públicamente, requerimos la ayuda de los Hombres de Bien que realmente AMEN LA VERDAD Y LA PAZ, Y DE TODOS AQUELLOS QUE AUTةNTICAMENTECREEN EN DIOS Y EN EL JUICIO FINAL DEL QUE NADIE PODRء EVADIRSE.
Sólo pedimos la verdad al excelentísimo Sr. Presidente, a la Corporación de las Abuelas de Plaza de Mayo, a la Corte Suprema de Justicia, a los altos mandos de las Fuerzas Armadas, y a las Autoridades Eclesiásticas."
VIII) FIN DE LA DICTADURA
Luego de la Guerra de Malvinas, producida dentro de ésta última dictadura militar, la sociedad comenzó a dejar de callar, y así, unidos contra los represores, y de la mano de Raúl Alfonsín, quien dirigía al sector opositor, organizaron una protesta por la falta de información sobre las Malvinas. Lograron instalar el tema en la opinión pública, y a los represores ya no les resultó tan sencillo poder organizarse. Habían perdido credibilidad y la gente intentaba revelarse.
La propuesta de Alfonsín se basaba en:
"Constituir UN GOBIERNO CIVIL DE Transición, QUE ENCABEZARA EL EX PRESIDENTE ILLIA"
Pero dentro del gobierno de facto, las propuestas eran otras:
"SEGUIR INCULCANDO LA IDEA DE TEMOR"
Galtieri (a quién el ejército quería hechar), decide hablar en Plaza de Mayo. Acude allí gran cantidad de gente, y días después se da por finalizado el Proceso de Reorganización Nacional.
En 1.983 asume como presidente Raúl Alfonsín, iniciando la DEMOCRACIA en nuestro país.
Fuera de que su gobierno perjudicó muchísimo al país en una forma económica, con la inflación, él fue quien fundó la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas).
Tiempo después se realizó el Juicio de las Juntas. Participaron muchísimas personas en los testimonios de aquel juicio. Se encontraron muchos culpables; pero al asumir en su primer gobierno, Carlos Saúl Menem, los indultó con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida.
Para algunos, esta decisión fue inteligente porque ayudó a terminar con las rebeliones militares, dando vuelta de hoja en la historia de las relaciones cívico- militares.
Lo que esos "algunos" no ven, es que este hecho es difícil de defender desde el punto de vista moral.
Múltiples declaraciones han hecho que comenzara a reflotar el tema de la represión militar y de los desaparecidos.
El ex marino de la ESMA, a quien el arrepentimiento, (¿arrepentimiento?) Hizo que se decidiera a declarar, dijo haber visto lanzar desde aviones navales de 1.977 a un joven, dos adolescentes mujeres, y una mujer de 65 años aproximadamente, vivos al mar. No los puede identificar por nombre y apellido, ni tampoco a otros ciudadanos (30) que fueron arrojados al mar por él mismo.
Participó en los vuelos de la Armada entre los años 1.976 y 1.977 para arrojar (en sólo dos vuelos) a 1.500 y/o 2.000 presos ilegales.
Dice que Mendía (comandante de las operaciones Navales, contralmirante), los reunió, luego del golpe del ’76, para darles instrucciones tales como: actuar de civil, y eliminar subversivos, antes de explicar que algunos prisioneros se tirarían vivos al mar.
Juan Paulik, jefe de las Fuerzas Armadas, brigadier general, declaró que durante la lucha "antisubversiva" se cometieron barbaridades de uno y otro sector.
El ex ministro de la dictadura, A. Harguindeguy, denunció que se utilizó el asesinato como Practica HABITUAL para poder obtener información ante los detenidos.
Balza aceptó como errónea las alteraciones de orden institucional en 1.976, y admitió que las Fuerzas Armadas no supieron combatir el terrorismo desde la ley.
Pernías y Rolón denunciaron que se utilizó la tortura durante el régimen militar, y a partir de ese momento comenzaron las declaraciones de los "arrepentidos".
El capitán Alfredo Astíz, fue el responsable de los secuestros de las monjas Domon y Duquet, y la ciudadana sueco- argentina Hagelin.
El ex policía Julio Simón, conocido en la represión como "turco Julián" o "turco Julio", admitió que la orden era matar a todos los prisioneros. Pero, pese a todo, reivindicó el actuado en la última dictadura. Fue el ejecutor de torturas y asesinatos, pero sin embargo, no se arrepiente de nada. HOY EN día, SE LO PUEDE VER EN LOS PROGRAMAS Periodísticos DE LA T.V., CONTANDO SUS "Anécdotas" DE TORTURA, COMO SI LAS PERSONAS QUE Mató FUERAN FICTICIAS, BURLANDO EL DOLOR DE CIENTOS DE FAMILIARES DE DESAPARECIDOS.
Según la opinión de varios represores, los únicos arrepentidos deberían ser los integrantes de las organizaciones terroristas.
Debería pensarse que es positivo que Balza y otros más hayan declarado estas atrocidades cometidas debido a su arrepentimiento; pero hoy en día, se sabe que la razón por la que declararon es porque se vieron obligados y presionados a hacerlo. Podían haberlo denunciado, si es que tan arrepentidos estaban, en el año 1.983, cuando el tema ya era denunciado por organizaciones como Amnesty International.
"Delinque quien vulnera la Constitución Nacional, delinque quien imparte órdenes inmorales, delinque quien cumple órdenes inmorales, delinque quien, para cumplir un fin que cree justo, emplea medios injustos, inmorales."
IX) LOS DERECHOS HUMANOS
IX, A) LOS EFECTOS SOCIALES DE LA IMPUNIDAD
Los derechos individuales se ven claramente afectados por la actividad estatal, que consagra durante la etapa constitucional la impunidad para los responsables de los distintos delitos contra las personas desaparecidas durante la etapa terrorista del Estado.
La situación de que aquellos que cometen violaciones a los derechos humanos no sean sometidos a la Justicia, vulnera el principio de "igualdad ante la ley" y se convierte en una lamentable afirmación: la de que "las personas no son iguales ante la ley".
La falta de una sanción genera la convicción en los cuadros represivos de que pueden reeditar el exterminio de las personas como medio para resolver un conflicto entre el Estado y la sociedad civil o entre un civil y un agente de las Fuerzas del Estado.
Se invierten los valores que sostienen la relación Estado- sociedad civil, cuando el Estado de Derecho tiende a sancionar los delitos contra la propiedad y a amnistiar y/o indultar los delitos contra la vida. La preservación del ser humano pierde un espacio irrecuperable frente a la preservación de los bienes materiales.
IX, B) LA Desaparición FORZADA
Este método de represión gubernamental viola una amplia gama de Derechos Humanos imponiendo un sufrimiento físico y psíquico de carácter permanente que trasciende las esferas de la vida del desaparecido y la de sus familiares. Como método gubernamental tiende a la supresión física de toda persona considerada efectivo o potencialmente opositora (político- ideológica).
Ella comporta la violación de una serie de derechos humanos internacionalmente reconocidos:
a) El derecho a la libertad y a la seguridad personal (art.3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, art. 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art.1 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art.7 de la Convención Americana de los Derechos Humanos, art.5 de la Convención Europea.)
b) a no ser arbitrariamente detenido o preso (art.9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, art.9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art.25 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art.5 de la Convención Americana de los Derechos Humanos, art.5 de la Convención Europea)
c) derecho a un juicio imparcial en materia penal (art.10 y 11 Declaración Universal de Derechos Humanos y art. 16 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art.7 Convención Americana de los Derechos Humanos, art.5 Convención Europea)
D) a no ser sometidos a torturas ni penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, a no ser privado arbitrariamente de la vida (art.3 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, art.6 del Pacto Internacional de Derechos civiles y Políticos, art.1 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, art.4 Convención Americana de los Derechos Humanos, art.2 Convención Europea.)
e) En el caso que la desaparición afecte a mujeres embarazadas y niños lactantes se configura otra violación particular (art.25, 2 Declaración Universal de Derechos Humanos, 24,1 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículos 10, 2 y 3 Pacto iInternacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales, art.7 Declaración de los Derechos del Niño y la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, Parte I, 7 y 17 de la carta Social Europea.)
IX, C) LA Apropiación DE niños
Este terrible delito proviene de otro igualmente terrible, la desaparición de la madre mientras mantenía en su vientre al niño o la apropiación del niño durante el secuestro o desaparición de sus padres.
Este "crimen", constituyó un método de privación de los derechos derivados de los lazos de sangre. De igual manera que la desaparición es un delito tendente a la supresión del desaparecido, la apropiación de niños constituyó un método de supresión de la familia y la identidad de la persona, configurando una violación a los artículos 24,2 Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, art.18 de la Convención Americana de los Derechos Humanos.
CONCLUSIÓN
Luego de esta investigación, llegue a una conclusión que, creo, es a la que todo ciudadano argentino con sentido ético llegaría.
Creo que el objetivo inicial de aquel Golpe de Estado nunca se cumplió, o, lo que es peor, nunca existió; que los medios utilizados para combatir a los que ellos llamaban SUBVERSIVOS eran peores que el mismo supuesto delito cometido por éstos; que lo que el actual Presidente del Estado, CARLOS Saúl MENEM, hizo al aplicar las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, fue dar rienda libre a los represores para realizar cualquier atrocidad, ya que tarde o temprano, serán indultados por un presidente que perteneció a uno de los movimientos "paramilitares"(entre comillas, porque es evidente que los Montoneros terminaron colaborando con sus supuestos enemigos); y, lo que es peor, que nunca se sabrá realmente lo sucedido en aquellos campos de concentración, ni quiénes llegaron a estar detenidos allí, ya que en este país, hay complicidad de poderes para que esto suceda.
De todas formas, a pesar de lo negativo de esta conclusión, lo importante es que aunque haya mil y una dictaduras, mil y un asesinatos, los argentinos no olvidan; esto se demuestra en la continuidad e insistencia del grupo Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, grupo que cumplió 20 años de lucha, y como ellas dicen, sin dar "ni un paso atrás".
ALFREDO ARGIBAY, BUENOS AIRES, ARGENTINA
Bibliografía:
1. E.C. Ortega, "historia social de la argentina", ed: sopena
2. Edgardo Gimenez, "historia política de la república", editorial: Aique
3. Torcuato Di Tella, "historia social de la argentina" editorial: Troquel
Cuando recordamos la dictadura militar que vivimos en la Argentina, pensamos en los desaparecidos, la plata dulce, la guerra de Malvinas, etc., Lo que mucha gente no sabe, es que estos hechos y muchos más fueron piezas de un macabro rompecabezas destinado a reformar, o reorganizar a la Argentina, para volver a convertirla en un país agro-exportador con participación política restringida a una élite. Los hechos destacados anteriormente son los resultados de las medidas tomadas para convertir a este país altamente movilizado y con el ingreso muy distribuido en una granja productora de materias primas de riqueza concentrada.
Estado Terrorista y modelo económico neoliberal fueron las dos caras de una misma moneda: el ejército se encargó de destruir físicamente las bases de apoyo y resistencia de los sectores progresistas, sindicatos y organizaciones de izquierda, y Martínez de Hoz se ocupó de acabar con sus fuentes de alimentación: el Estado Benefactor y la industria. Y "si la industria sobrevivía a su ataque, era probable que lo lograse en bloques aún más concentrados". Quizás el análisis de tan vasto tema sea un tanto utópico dentro de las limitaciones de una monografía, hoy nos queda la sensación de que el Estado terrorista ha pasado, y no hay perspectivas de que vaya a volver, pero sus consecuencias están entre nosotros: dependencia, caída del salario real, desocupación, concentración económica, desindustrialización, y por último una de las más profundas heridas sufrida en el corazón mismo del pueblo argentino, los más de 30.000 desaparecidos, 30.000 ciudadanos de esta tierra condenados, torturados, y muertos sin ningún tipo de juicio justo, aunque todos sabemos que la tortura y demás tormentos no son justificados bajo ningún punto de vista, menos por pensar diferente como lo fue, quizás la gran causa de la mayoría de estas desapariciones; Gran testimonio de estos ilícitos a gran escala, es decir en el ámbito nacional, lo encontramos en las paginas del informe de la CONADEP, en donde encontramos información relevante sobre los diversos modos de secuestro y tortura de personas, los centros clandestinos de detención, testimonio de las víctimas etc. Es decir todos los componentes de esta sangrienta máquina, que aun hoy nos cuesta comprender lo que en nuestro país produjo. A continuación, talvés sea necesario ubicarnos de modo temporal, tomando como arista la cuestión económica y tratar de fijar dos aspectos del contexto global, el contexto internacional y el nacional
Contexto Internacional
Desde la segunda posguerra el mundo vivió dos décadas de bonanza económica que hicieron creer que el crecimiento sostenido indefinido era posible. El consenso keynesiano imperante en el momento permitía una alta redistribución hacia los sectores de bajos recursos, necesario para poder consumir la gran cantidad de productos generados por el fordismo.
Sobre fines de la década del ‘60 y principios del ‘70 se empezó a frenar este ritmo de crecimiento, y el mundo se sumó en una recesión, sacudido por crisis múltiples: energética, de productividad, del Estado Benefactor, etc. El capitalismo debió transformarse para fortalecerse y surgió un nuevo patrón tecnológico-productivo, que a su vez provocó una mayor concentración de capitales necesaria para afrontar estas transformaciones. Es en esta época en que comienza a agrandarse la brecha entre ricos y pobres, contrarrestando el efecto de acercamiento de las décadas pasadas. Los sectores conservadores toman fuerza cuestionando la ineficiencia del Estado distribucionista y así ascienden los gobiernos de Margaret Tatcher en el Reino Unido y Ronald Reagan en EEUU. A mediados de la década del ‘70, el mundo industrial enfrentaba dos problemas: la sobreabundancia de petrodólares, producto de la crisis del petróleo de 1973, y el exceso de stock por la recesión mundial. Alguien encontró la solución: se concederían préstamos a bajo interés a los países periféricos para que comprasen mercaderías importadas. Desde 1975 hasta 1981 la deuda externa de América Latina creció un 25% anual, representando en 1982 el 80% del PBI de la región. Además de destruir con las importaciones gran parte de la industria nativa, el producto de la deuda externa fue una mayor dependencia de los países deudores con respecto a sus acreedores, que cada vez con más poder pudieron decidir y vetar las políticas económicas periféricas que no convenían a sus intereses. También las multinacionales; Jacqes Maisonrouge, ex-presidente de la IBM, afirma "¿cómo puede un gobierno nacional establecer un plan económico con un mínimo de confianza, si un Consejo Directivo reunido a ocho mil kilómetros puede estar modificando la política de compras o de producción de un modo que debe afectar fundamentalmente la vida económica de un país?".
Contexto Nacional Desde la muerte de Perón el 1º de julio de 1974 y la asunción de su esposa María Estela Martínez bajo la conducción derechista de López Rega, el país se fue sacudiendo cada vez más. El frente peronista se fracturó y la actividad guerrillera se consolidó y agrandó. Los Montoneros decidieron "volver a la resistencia" clandestina, abandonando definitivamente la esfera legal, acercándose cada vez más al ERP y al terrorismo político, cuyas víctimas muchas veces eran civiles que no integraban el gobierno ni las fuerzas de seguridad. A principios de 1976, cada cinco horas se cometía un asesinato político y cada tres estallaba una bomba. Además de la violencia política reinante, la inquietud obrera se estaba generalizando de nuevo. A pesar de que las huelgas estaban prohibidas, importantes sectores del movimiento obrero recurrieron a ellas, así como a marchas de hambre, trabajo a reglamento y manifestaciones callejeras, en un esfuerzo destinado a cambiar la política económica del gobierno. Con una inflación mayor a la de Alemania en el período 1921-1922, y al borde de la cesación de pagos internacionales, el gobierno constitucional había perdido el control de las variables claves del manejo económico. Ante el caos económico, político y social, las FFAA lideradas por Videla actuaron sagazmente, sin intervenir hasta que la situación empeoró hasta tal punto que los civiles fueron a golpear las puertas de los cuarteles. Así probaron la absoluta falencia del régimen constitucional y lograron que la opinión pública apoyase o se resignase nuevamente ante la opción militar. Se puede decir que el golpe del 24 de Marzo fue, a grosso modo, la reacción militar al período abierto con las grandes movilizaciones populares de fines de la década del ‘60 (Cordobazo, etc.) ante la incapacidad de las gestiones peronistas para neutralizarlas. Ya que la evolución de estas luchas no pretendía sólo provocar la caída de un gobierno, sino más bien, y fundamentalmente, transformar las relaciones socio-económicas del país y reubicar a la Argentina en el plano internacional, ésta no fue una intervención militar como tantas en la historia argentina contemporánea. Esta vez las FFAA y sus aliados decidieron que el "problema argentino" era estructural, por lo que aplicaron soluciones estructurales
Es imposible dividir de forma seria los objetivos, acciones y efectos logrados por el Proceso, ya que no hay reorganización económica sin reorganización política y cambio de mentalidad cultural, (y viceversa). Por lo tanto, para una mejor comprensión teórica y coherencia explicativa, diferencié los aspectos políticos de los económicos y de los socio-culturales. Es importante aclarar que la interrelación que hay entre los tres aspectos es tal que se hace indispensable comprender correctamente a los tres para tener una sólida idea de lo que el Proceso de Reorganización Nacional significó para el país. Pero antes de ir al detalle de estos tres aspectos conviene hacer una breve reseña de los hechos, protagonistas, y como se proponían lograr sus objetivos El 24 de marzo de 1.976, la Junta de los Jefes (integrada por el Gral. del Ejército Jorge Rafael Videla, el Almirante Emilio Eduardo Massera de la Marina y el Brigadier Orlando Ramón Agosti de la Aeronáutica), se hizo cargo del poder y comenzó el Proceso de Reorganización Nacional. El caos económico, las luchas facciosas, la muerte presente cotidianamente, la acción de las organizaciones de las guerrillas, y el terror sembrado por la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina, organización de Derecha , que de una forma "simbólica" estaba a favor y apoyando al ejército, pero que en realidad su fin era el de tomar el poder enemigo y político luego de acabar con la subversión), crearon las condiciones para la aceptación de un golpe de estado que prometía restablecer el orden y asegurar el monopolio estatal de la fuerza. Estas fuerzas se guiaban por los hechos, los cuales les resultaban amenazantes, y se prepararon para defender su territorio. De esta manera pusieron en marcha las siguientes "operaciones de aislamiento" : Las realizadas por los grupos paramilitares que logran aislar a las organizaciones armadas de su base social. El más importante, por la frecuencia y la envergadura de sus acciones, fue la "Triple A", que tenía asesoramiento político y participación directa en la formación militar. Los secuestros, que eran la forma en la que el régimen constituía sus prisioneros. Consistía en la detención ilegal de personas buscadas, sin orden judicial, con la cooperación de la policía del lugar, y sin informar a la familia del destino del secuestrado. Las familias de los secuestrados que buscaron asesoramiento jurídico para encontrarlos, descubrieron que eso también era "peligroso", (entre 1.976 y 1.978 desaparecieron 107 abogados defensores). El terror que se provocaba en la sociedad, reforzado por la propaganda del régimen militar que culpaba a las familias por la actividad "subversiva" de los prisioneros. Otro dato es que casi un 35% de los familiares sólo hicieron la denuncia de la desaparición ante la CONADEP (creada recién en 1.984), es decir, que unas 3.000 familias esperaron aproximadamente 6 años para denunciarlos. Los campos de concentración (contabilizados alrededor de 340 centros clandestinos de prisioneros en todo el país), donde se los torturaba y hasta se los asesinaba. Gracias a la liberación de unos 1.000 prisioneros , que lograron irse al exterior, fue que pudo obtenerse más información sobre lo que ocurría dentro de estos campos de concentración. Éstos, fueron principalmente "campos de tortura prolongada y sistemática", ya que el exterminio se hacía casi siempre fuera de ellos, en los llamados "traslado de prisioneros". Se calcula que por cada detenido eran necesarias alrededor de 10 personas, lo que serían 100.000 miembros directamente comprometidos con la fuerza y el proceso de aniquilamiento. El 1% de los desaparecidos fueron denunciados por personal subalterno de las Fuerzas Armadas o de seguridad.
Aspecto político durante el proceso La situación de la Argentina a mediados de los ‘70 era muy particular: el proletariado gozaba de una situación económica y política considerablemente positiva, tomando en cuenta variables tales como la participación del salario en el ingreso nacional (que llegó a su punto más alto en la historia argentina en 1973, cuando el salario participaba de la Renta Nacional en un 45%) y la incidencia de los sindicatos y otras agrupaciones obreras en el poder político. En suma, el país estaba muy movilizado políticamente; las guerrillas eran sólo la porción más radicalizada de todo el espectro social que directa o indirectamente apoyaba cambios en la estructura socio-económica de la Argentina. Las FFAA asumieron el poder con el objetivo de "terminar con el desgobierno, la corrupción y el flagelo subversivo". Pero hay que examinar con detención qué es la "subversión" para estos hombres para comprender su accionar sobre la sociedad argentina. Videla dijo alguna vez que "un terrorista no es sólo el portador de una bomba o una pistola, sino también el que difunde ideas contrarias a la civilización cristiana y occidental". Aclarando más el panorama, el entonces gobernador de la provincia de Bs. As., general Ibérico Saint Jean, declaró: "Primero vamos a matar a todos los subversivos, después a sus colaboradores; después a los indiferentes y por último a los tímidos". El esquema político-institucional que las FFAA querían aplicar necesitaba de un modelo político que evitara la organización y los reclamos sociales y que desmantelara las estructuras gremiales, por lo tanto entre las primeras medidas de gobierno se encontraron la suspensión, por tiempo indeterminado, de las actividades políticas y gremiales de todo orden. Se intervino la CGT, la CGE, las 62 organizaciones y la Cruzada de la Solidaridad. Luego se eliminó el fuero sindical, se suspendió el derecho de huelga y se prohibió, en forma absoluta, la actividad de los partidos de izquierda, como ser: Comunista Revolucionario, Socialista de los Trabajadores, Política Obrera, etc. Se depuró la administración pública de agitadores mediante la Ley de Prescindibilidad y se intervinieron todas las asociaciones gremiales. Se comunicó a la población que "será severamente reprimida toda manifestación callejera; [...] que todas las fuentes de producción y lugares de trabajo estatales y privados, a partir de la fecha serán considerados de interés militar", y que "se expulsará del territorio nacional a extranjeros que afecten la paz social". Por el comunicado Nº 19 se informó a la población que serían recluidos por tiempo indeterminado todos aquellos que "difundieran actos, palabras o imágenes de personas o grupos considerados subversivos o terroristas". También se sacó de circulación a la prensa política: Nuevo Hombre, Nuestra Palabra, Tribuna Popular, Posición Nacional, etc. Si no eran cerrados directamente, eran "advertidos" e insinuados para que discontinúen su trabajo, como fue el caso de la revista Sucesos del Partido Intransigente, o de Cuestionario, revista que por entonces dirigía Rodolfo Terragno. La noche anterior y el mismo día del golpe, los militares ocuparon los principales complejos fabriles con listas negras en las manos. Allí comenzó la cacería de toda una generación de dirigentes medios y activistas de base que fueron secuestrados, torturados y asesinados en la clandestinidad. Aquí reside una de las claves del Proceso de Reorganización Nacional: este conjunto social de individuos movilizados políticamente tarda décadas en aflorar nuevamente. Si a esto le sumamos el implante del miedo y el "no te metás", no es difícil entender la posterior desmovilización de la sociedad.
Aspecto económico durante el proceso
El plan económico de Martínez de Hoz puede sintetizarse en los siguientes puntos:
·Rebaja de un 40% en los salarios, comparados con el quinquenio anterior.
·Reformas a la Ley de Contrato de Trabajo y eliminación de las convenciones colectivas.
·Establecimiento de una creciente regresividad en el sistema impositivo, mediante el aumento de los impuestos indirectos (IVA, etc.) y la disminución de los indirectos (ganancias, riqueza).
·Eliminación de las retenciones a las exportaciones agropecuarias y de los subsidios a las exportaciones no tradicionales.
·Progresiva reducción de los aranceles a la importación.
·Apertura total a los capitales extranjeros: igual trato al capital nacional que al extranjero y reducción de los plazos de entrada y salida de dichos capitales.
·Liberación de los mercados de cambio y financiero.
·Reducción del gasto público a través de la racionalización del empleo y la privatización de empresas nacionales.
·Presupuesto Nacional: Aumento en Defensa y Seguridad y reducción en Educación, Salud y Vivienda.
·Política de transferencias del Estado hacia los grupos económicos, mediante los mecanismos de estatización de la deuda privada, la Ley de Promoción industrial y las políticas de compra del Estado.
El sistema financiero tuvo un rol fundamental en la ubicación y reasignación de recursos en contra de los asalariados y a favor del sector más concentrado del capital. "La reforma financiera acabó con una de las herramientas del Estado para la transferencia de recursos entre sectores: la regulación de la tasa de interés, la existencia de crédito a tasas negativas y la distribución de este subsidio según normas y prioridades fijadas por las autoridades". Las altas tasas de interés superaban por mucho a las de ganancia (por producir), por lo que "ninguna actividad era rentable ni podía competir contra la especulación". Una de las consecuencias más características del PRN fue la concentración de capital, la cual se estimuló a través de la estatización de la deuda privada, la implementación de las leyes de promoción industrial y la política de compras del Estado.
Los resultados de estas políticas fueron:
·Aumento de la especulación en detrimento de la producción
·Desindustrialización
·Deuda externa
·Concentración económica
·Institucionalización de la inflación
·Caída del salario real
·Deterioro de los servicios públicos
·Incremento en los niveles de pobreza
Con respecto al segundo punto, a mediados de la década del ‘70, las exportaciones de manufacturas habían alcanzado por primera vez en la historia económica nacional el 50% de las ventas totales del país, pero la industria no pudo superar la pérdida de su protección, la competencia de las importaciones, el encarecimiento del crédito, la supresión (o "reubicación") de los mecanismos de promoción industrial y la reducción del nivel adquisitivo de la población. El nivel industrial cayó un 20% en los primeros cinco años.
Para marzo de 1981 "existía una férrea concentración industrial, una fuerte capitalización del campo, la comercialización de los granos estaba en manos de grandes empresas cerealeras y el Estado argentino estaba endeudado en más de 17.000 millones de dólares, a los que se sumaba un endeudamiento ‘privado’ -por parte de las empresas residentes en el país- de casi 12.5000 millones de dólares. En total, una deuda bruta, al 31 de marzo de 1981, de 29.587 millones de dólares." Queda claro que la apertura económica de Martínez de Hoz significó abrir el mercado interno a la competencia exterior, y no expandir la producción local con destino al mercado externo. La brecha tecnológica que en los veinte años anteriores se había reducido, volvió a ensancharse de manera irreversible. "Al final de la transformación que condujo Martínez de Hoz, el poder económico se concentró de tal modo en un conjunto de grupos empresarios, trasnacionales y nacionales, que la puja corporativa y la negociación ya no fueron siquiera posibles"
Aspecto sociocultural durante el proceso El objetivo de la acción antisubversiva de los militares era clara: no sólo se debía exterminar a los guerrilleros, sino que se debía acallar a la sociedad toda, mediante un bombardeo psicológico destinado a romper los lazos de solidaridad que unían a la sociedad para instalar el individualismo y el "sálvese quien pueda". Esto se logró mediante diversas acciones: Desaparecidos: Mientras que la dictadura chilena tiraba al río a las víctimas del Estado terrorista para que todos los vieran, el proceso militar argentino inventó una nueva figura jurídica. La "desaparición" de una persona llevaba a sus familiares y amigos a una situación de incertidumbre, inacción y temor por lo que sus propias acciones pudieran causarle al detenido-desaparecido, en caso de que éste estuviese con vida. O sea, había temor a que la denuncia, la búsqueda y la movilización de sus seres queridos causaran daño al desaparecido, si este se encontraba con vida. Programa económico de especulación y desindustrialización: Buscó romper con la tácita alianza de las clases medias con las bajas. Represión cultural: Censura y promoción de la autocensura, quema de libros, violencia contra profesionales de relevancia social (periodistas, párrocos populares, psicólogos, abogados, educadores, escritores, actores, etc.) El sistema educativo fue reformado para que encajara con el régimen y su programa: Listas de antecedentes en los ingresos a las facultades, represión en los establecimientos, modificación del sistema pedagógico, etc. Se prevenían "futuros subversivos" retrasando el aprendizaje de la lectoescritura hasta tercer grado (sólo "podían" aprender 13 letras por año) y prohibiendo la enseñanza de la teoría de los conjuntos en matemáticas. A los universitarios, demasiado grandes para reformarse, se los reprimía y exterminaba. La inserción de "terror" es comentada por Victor de Gennaro en un debate organizado por el diario Página/12 con motivo del vigésimo aniversario del golpe militar: "[...] Hubo un proyecto sistemático de meternos el terror en cada célula, en cada hueso, para que no nos acordemos de lo fundamental que significa querer ser, con autodeterminación, defensores de un proyecto nacional y popular. Querían quebrarnos esa capacidad de construir lo nuestro, ese derecho que tenemos a ser poder en nuestro propio país. Había que quebrar esa capacidad, había que imponer un modelo económico, social y cultural del sálvese quien pueda. Para sobrevivir había que mentir, había que desconocer la identidad, el de al lado era un peligro, era alguien que comprometía, había que pensar nada más que en uno, como si esa fuera la opción."
No fue sólo miedo lo que provocó el individualismo, aunque este fue su ingrediente fundamental. La censura y la autocensura (se emitían avisos televisivos con la frase "El silencio es salud" como consigna) se combinaron con la nueva doctrina liberal impuesta desde el Estado. La ideología del "sálvese quien pueda" se acreditaba en el dinero fácil que las actividades especulativas proveían. El que producía, quebraba, el que "invertía" en la bicicleta financiera se salvaba. Al crecimiento industrializado colectivo, en el cual todos los sectores recogen los frutos del progreso, se oponía un nuevo modelo de "quita de ganancias" individualista, en el cual el progreso era personal y a costa de los demás. La "economía imaginaria" de la plata dulce y el "deme dos" sumado a la represión en todos los ámbitos de la vida civil, lograron romper muchos lazos de solidaridad que había en la comunidad. "Aunque los salarios y los beneficios de los industriales eran muy bajos, la prensa se hallaba amordazada y los sindicatos acobardados, gran parte de la población encontraba solaz en la especulación y la compra de artículos importados baratos". Si no, ¿cómo se explican las tristemente célebres frases "algo habrá hecho", "por algo será" y "no te metás" en una sociedad que no muchos años antes veía con algo de simpatía y mucho de esperanza las acciones guerrilleras que, al menos en sus prédicas, querían "cambiar el mundo"? La sociedad argentina, acostumbrada a hechos como estos sólo publicados a través de las crónicas de otros países, tenía miedo, miedo de saber, de tener algún tipo de información, de estar enterado de algo. "El silencio es salud", siniestra ironía escrita en carteles, para anunciar en un lugar donde se cometían aberraciones, en busca de quebrar el silencio heroico de las víctimas. La sociedad ya no sólo extrañaba el hecho de poder votar, sino también el de poder decir lo que pensaban, tener ideales políticos diferentes a los impuestos. A cambio de estas privaciones, tenían constantes amenazas. De la manera en que se presentaban los hechos, parte de la sociedad decidió exiliarse, ya sea por razones políticas o laborales, en el exterior o, en otros casos, en las provincias. En el plano educativo, la censura y la mentira también estaba presente. Los libros eran "transparentes", frívolos, en ellos no existían la mezquindad ni el crimen. Así mismo, la música también estaba reprimida los actos de protesta y los cantos populares estaban titulados en su totalidad como "subversivos". El 80% de los ciudadanos argentinos que entre 1.976 y 1.983 cursaban la escuela secundaria, no recuerda sobre su vida social y/o salidas estudiantiles, tampoco las canciones que escuchaban ni los cantos populares de protesta. El 17,4%, que pertenecía a la clase alta, parecía haber vivido en otro planeta, aislados del mundo. El 3,6% prefiere no opinar del tema, por miedo a nuevos actos represivos. La gente conocía la verdad de lo que estaba ocurriendo, pero la violencia había llegado a tal grado que se sentían intimidados y no se animaban a hablar. Luego de los 2 primeros años fue evidente que la política económica no funcionaba y empezó a notarse cada vez más el problema de los desaparecidos. Fue allí cuando la sociedad, el pueblo argentino, se volvió en contra de los militares. Una concluida esta modesta y pequeña síntesis de los aspectos más importantes de la dictadura o mejor dicho del Proceso de Reorganización Nacional, por último no me queda más que centrarme en una de las consecuencias más dañinas para el presente y futuro de nuestra sociedad, como lo fue el tema de los desaparecidos y todo lo que ello significa para nosotros, aunque no debemos olvidar otro hecho, quizás de igual relevancia como lo fue la guerra de las Malvinas, comprendiendo esto de todos modos he decidido centrar mi foco de investigación sobre el primero de los temas. Haciendo especial mención al tema de los desaparecidos; las madres y abuelas de plaza de mayo; la apropiación ilegal de niños y por último hacer una breve reseña de la guerra de las malvinas.
Los secuestros se realizaban generalmente a altas horas de la noche por una patota (que en "ocasiones especiales" eran más de 50). Entraban al domicilio de la persona señalada (generalmente, antes había un "apagón"), se apoderaban del señalado, lo tabicaban (le vendaban los ojos), se los encapuchaba y lo torturaban delante de sus hijos (que después, eran dejados con algún vecino, familiar o solos; en otras ocasiones eran llevados con sus padres a los centros clandestinos, para que después sean adoptados por algún represor). Luego, eran introducidos en vehículos (generalmente dentro de automóviles correspondientes a la marca Ford, modelo Falcón, de color verde), parte de ellos conseguidos en los operativos de secuestro, como botín de guerra. De allí partían hacia alguno de los centros clandestinos. Y pasaban a ser miles de hombres, mujeres y niños de distintas edades y ocupaciones, integrando una categoría dentro de la población de carácter "tétrico" llamado "los desaparecidos".
Los represores secuestraban a los que consideraban "subversivos" :
·Los que ayudaban en las villas-miseria
·Los que tenían como objetivo una mejora en los salarios
·Los miembros de alguno de los centros estudiantiles
·Los periodistas que demostraban su desacuerdo con los represores, y hacia la represión; y eran capaces de demostrar su oposición a los hechos en un artículo periodístico, etc.
·Los psicólogos y los sociólogos, por pertenecer a profesiones "sospechosas"
·Las monjas y/o sacerdotes que llevaban sus enseñanzas a las villas-miserias
·Los amigos de cualquiera de todas estas personas, los amigos de éstos amigos, etc.
Todas en su mayoría inocentes de cometer actos terroristas, o siquiera de compartir con alguien, o pertenecer a grupos que combatían esta guerrilla. Massera integró las brigadas operativas de secuestros, presenció torturas e interrogatorios, en apoyo a la formación del "grupo de tareas". En la inauguración del mismo, ordenó: "-responder al enemigo con la máxima violencia, sin trepidar en los medios". De esta manera se convierte en "cero", su nombre de guerra. Junto con el poder de Massera, creció el poder de algunos oficiales navales hasta llegar a la jurisdicción del Estado, como en el caso del contraalmirante Chamorro y el capitán Acosta Ambone, jefe de inteligencia del G.T. 3.3. éste último decía ser "el dueño de la vida y la muerte" o "como Dios". Uno de los centros del poder político en la Armada fue el campo de concentración de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), que empezó a funcionar en marzo de 1.976, y aunque tuvo cambios políticos y distintas formas de represión, se clausuró en noviembre de 1.983, unos días antes de asumir el gobierno constitucional. Por allí pasaron casi 5.000 detenidos -desaparecidos, y junto con el "Campo de mayo", fue uno de los mayores centros clandestinos de tortura. Antes del golpe militar de 1.976 ya existían los centros ilegales de detención: "la escuelita de familia" y la Jefatura General de Policía en Tucumán, entre otros La base del poderío de la ESMA no fue sólo político sino también material: -obtuvieron grandes sumas de dinero mediante el "botín de guerra". Hasta se montó una inmobiliaria en Belgrano, a raíz de los inmuebles ocupados y adquiridos por torturas y falsificación de documentos. El campo de concentración funcionó en el Casino de Oficiales de la ESMA, un edificio de 3 pisos, con un altillo grande y un sótano. En el 3er piso y en el altillo se alojaba a los detenidos- desaparecidos, en habitaciones sin ventanas llamadas "capuchas". En la planta baja estaba el Salón Dorado o "el dorado", donde de instaló la sección de inteligencia del G.T 3.3 (el acceso a ese sector era restringido como la sección de "los jorges", oficinas de algunos oficiales del grupo). En el sótano estaban la enfermería, un laboratorio fotográfico y varias salas de torturas. Los interrogadores torturaban salvajemente a los secuestrados atados a elásticos metálicos. Con la picana eléctrica, los golpes brutales, el ""submarino seco", el "submarino mojado", y los simulacros de fusilamiento, buscaban no sólo obtener información sino destruir a los detenidos –desaparecidos física y psíquicamente. El oficial Alfredo Astiz ha tenido un papel importante en esta última dictadura. Secuestró a ancianos y adolescentes, mujeres embarazadas, a las monjas francesas Domon y Duquet ; Se infiltró en el grupo de Madres de Plaza de Mayo y familiares que se reunían en la Iglesia Santa Cruz y se ganó el desprestigio ante la opinión pública internacional. Hasta 1.983 siguió trabajando en tareas de inteligencia. A mediados de 1.979 llegó a Buenos Aires la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Ante las pruebas acumuladas sobre la ESMA, se prefirió neutralizar la visita del CIDH a la escuela. Algunos prisioneros fueron trasladados a una quinta en el norte de Buenos Aires, otros a una isla en el Tigre donde permanecieron un mes aproximadamente. Casi 60 prisioneros políticos estuvieron en una isla cercana al río Paraná, llamada "El Descanso". Entre 1.980 y 1.983 se trasladaron a la ESMA prisioneros de otros campos de concentración, que tenían determinados oficios o profesiones, para montar un servicio de impresiones y falsificación de documentos. El G.T. 3.3 tenía 3 tareas específicas:
·Inteligencia : donde se planeaban las operaciones, se concentraban los efectivos antes de salir y se analizaba la información obtenida por medio de torturas y la represión.
·Operaciones : realizaba lo que planeaba "inteligencia"
·Logística : mantenía el campo de concentración y administraba las finanzas propias y del "botín de guerra".
En resumen, la tortura funcionó como un elemento relevante en la metodología empleada. Los centros clandestinos de detención fueron concebidos para poder practicarla impunemente.
Las madres y abuelas de plaza de mayo En abril de 1.977 un grupo de madres, que se conocieron durante los trámites para buscar a sus hijos desaparecidos, decidió juntarse un día por semana en Plaza de Mayo. Así nacieron las "Madres de Plaza de Mayo", un símbolo de la resistencia popular argentina a la dictadura militar. Los militares no las atendieron nunca, y desde entonces hace 20 años que siguen reclamando por sus hijos. Estas madres también sufrieron la represión. No sólo cayó su fundadora, Azucena Villaflor de Vicenzi, sino 14 personas más en un mismo operativo, entre las cuales estaban las monjas francesas Leonie Reneé Duquet y Alice Domon. Este acto fue protagonizado por Astiz (el "ángel de la muerte") , junto con una prisionera colaboradora que fingió ser su hermana. De esta manera logró infiltrarse en este grupo, y se ganó la confianza de las madres cuando simuló, un jueves en Plaza de Mayo, enfrentar a la policía. Decía tener un hermano secuestrado y llamarse "Gustavo Niño". Así fue seleccionando sus víctimas, secuestradas entre el 8 y 10 de diciembre de 1.977. Algunos ex- prisioneros de la ESMA cuentan que la monja Domon, mientras era brutalmente torturada, se preocupaba por la suerte de "Gustavo". Horas después comprobó que "Gustavo" era Astíz y ese aparente joven luchador, un asesino. A pesar de personajes siniestros como estos las madres y abuelas lograron conformar un grupo que con mucho esfuerzo y casi sin ningún apoyo del estado, a logrado recuperar a muchos de los niños de los desaparecidos con sus familiares directos e incluso en muchos casos con sus padres biológicos, recuperando la identidad genuina de éstos en beneficio de ellos mismos y de la sociedad toda
La Apropiacion De Niños Durante el Golpe de Estado perpetuado por las Fuerzas Armadas se llevó a cabo una política de terror y avasallamiento de los derechos sociales e individuales del pueblo de la República Argentina. El saldo de este accionar fue la desaparición de miles de personas. Esta metodología aberrante también se ensañó con los hijos de los prisioneros, algunos de corta edad, otros nacidos en los centros clandestinos durante el cautiverio de sus padres. Luego de 13 años de ejercicio de la democracia, se espera obtener Verdad y Justicia. Poco se ha conseguido. En un fallo dictado el 9 de diciembre de 1.985, la Cámara Federal analizó este tema, y al respecto afirmó: "La posibilidad de que el personal a quien se mandaba a domicilios particulares a cometer delitos de la apuntada gravedad se apoderara sistemáticamente de bienes en su propio beneficio fue necesariamente prevista y asentida por quienes dispusieron tal modo de proceder. La enorme proporción de casos e que ellos, tuvo lugar, y el hecho de que se les otorgara igual tratamiento en cuanto a la impunidad de sus autores confirma esta inferencia. No es posible, en cambio, hacer extensivo este razonamiento a otros delitos como la sustracción de menores cuya comisión se ha demostrado sólo en forma ocasional únicamente se han verificado las sustracciones de los menores Felipe, Martín y María Eugenia Gatica". Por aplicación de este criterio, el Tribunal absolvió del delito de sustracción de menores a los Comandantes a quienes se les había imputado este delito. Esta injusta decisión impulsó a diversos grupos de la sociedad civil, especialmente a las Abuelas de Plaza de Mayo, a realizar una búsqueda de menores desaparecidos. Como resultado se conocieron centenares de casos de menores secuestrados con sus padres o nacidos en centros clandestinos de detención. Recientemente, en un juicio administrativo promovido contra el Estado Nacional para que informa sobre la suerte de los desaparecidos, fue encontrada en un organismo militar la prueba de la existencia de un documento titulado : "Instrucciones sobre procedimiento a seguir con menores de edad hijos de dirigentes políticos o gremiales cuando sus progenitores se encuentran detenidos o desaparecidos" (proveniente del Ministerio del Interior en abril de 1977). Con esta prueba, cayó el fundamento conceptual del fallo de la Cámara en materia de sustracción de menores, pues la sola existencia de tales "instrucciones" demuestra que este accionar existió y fue previsto por los autores del plan criminal, tal como el fallo lo admitió sólo para el simple robo de cosas. Los que se apropiaron de estos menores desaparecidos, usaron dos caminos supuestamente legales para borrarles la identidad y su historia familiar: a ) o fueron adoptados como hijos propios b ) o fueron adoptados con adopción plena, la que en nuestro país borra el vínculo con la familia de sangre y el menor pasa a integrar la familia adoptiva. Esto obliga a actuar en dos planos jurídicos, luchando contra la impunidad: una causa penal para demostrar que ese menor anotado como propio o adoptado es el hijo de un desaparecido y luego, la causa civil para anular la adopción plena. Esto hace que las causas sean diferidas en el tiempo, que los apropiadores renueven sus trabas para evitar que se encuentren a esos niños, y que continúen gozando de la impunidad que han tenido y tienen a 21 años del golpe militar. Se debe destacar, además, que estos "individuos" cuentan con la complicidad de muchos funcionarios que vienen desde el proceso militar y siguen integrando el poder judicial como si nada hubiera pasado. Se juzgó a los militares pero no a sus cómplices, a los jueces que denegaban el hábeas corpus sabiendo su origen; a los médicos que controlaban las torturas y atendían los partos en campos clandestinos de detención y regalaban el bebé o se quedaban con él; a los psicólogos que violaban el secreto profesional y sacaban información a los detenidos que se quebraban; A los curas que utilizaban la confesión para sacar información o que admitían la tortura "una o dos horas nada más", pero se oponían a la violación como forma de tortura porque era inmoral. El plano judicial de este tema es el más difícil de sobrellevar, ya que la prescripción de las causas aparece como un obstáculo importante. Esto se ve claramente en el fallo que presentó la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en Diciembre de 1.995: "En consecuencia, atento a lo establecido por el art.62, inc.2do del Código Penal y la fecha de comisión de los hechos, se advierte que han transcurrido el máximo de duración de las penas previstas por los arts. 139, inc.2do y 146 del Código Penal, por cuya razón la prescripción de la acción se ha operado y así debe declararse, por cuanto aquel instituto jurídico en materia penal opera de pleno derecho por el mero transcurso del plazo pertinente."
El voto en disidencia dice: "En primer lugar, cabe señalar que en autos no se ha operado la prescripción de la acción penal. En efecto, dado que una de las conductas típicas previstas en el art. 146 del Código Penal reprime a quien "retuviere" a un menor de 10 años, resulta evidente- dado el carácter permanente del delito- que dicha conducta habría continuado produciéndose mucho después del acto inicial de sustracción ocurrido con posterioridad al 22 de junio de 1.976 y antes del 23 de marzo de 1.977, lo que lleva a concluir, en principio, que en el caso no se habría operado el citado plazo de prescripción." Las Abuelas de Plaza de Mayo han elevado este caso a la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), sosteniendo que: "la gravedad de la decisión de la Corte radica en que el fallo no es sino el punto final para la búsqueda de nuestros nietos y la impunidad para los apropiadores de ellos, temas que habían sido expresamente excluidos de las llamadas leyes de Punto Final y Obediencia Debida." Según testimonios, se logró conocer cómo eran tratadas las mujeres embarazadas que eran secuestradas: cuando llegaban a la ESMA, eran tiradas en colchonetas en el suelo, encapuchadas y boca abajo. No se salvaron de las torturas pese a su estado. Al principio, cuando faltaban pocos días para el alumbramiento, eran llevadas a una pieza con ventanas herméticamente cerradas; recién ahí le sacaban los grilletes, que eran vueltos a poner cuando iban al baño. Eran atendidas por un médico del Hospital Naval, un enfermero de la ESMA, y ayudadas por otras prisioneras. Una vez nacida la criatura la madre era "invitada" a escribir una carta a sus familiares, a los que supuestamente les llevarían el niño. Inmediatamente la secuestrada era "trasladada", mientras el bebé quedaba en la habitación atendido por otras embarazadas. Luego se lo llevaban. Desde que la embarazada llegaba ya se sabía cuál sería el destino de su hijo y el suyo: a ella le esperaba el TRASLADO, y a su pequeño la seguridad de que nunca conocería su verdadera historia, y menos a su verdadera familia. En el mes de julio de este año, el ex marino Scilingo reveló el "modus operandus" del horror, ante la Cámara Federal de Buenos Aires. "Alegando razones humanitarias" la Armada habría dispuesto que las embarazadas detenidas deberían dar a luz, pero para evitar que los mismos niños se contaminasen con ideas extremistas, éstos se darían en adopción a familias "normales": marinos o allegados a ellos que, a través de haber tomado contacto con el Grupo de Tareas 3.3.2, habrían expresado el deseo de adoptar un niño. El procedimiento que se llevaba a cabo era el siguiente: el entonces director de la ESMA, contralmirante Rubén Chamorro, el jefe del G.T. 3.3.2, capitán de navío Jorge Vildoza, y el jefe de Inteligencia, capitán de fragata Jorge Acosta, resolvían a quién correspondía el futuro del bebé, todo con el visto bueno de quien ejercía la conducción directa del Grupo, el Comandante en Jefe de la Armada, almirante Eduardo Massera. Jorge Luis Magnasco, que hasta hace pocos meses trabajaba como obstetra en el Sanatorio Mitre de donde ya fue despedido, y sus asistentes Aldo Clemente Chiappe, Alberto Arias Duval, Carlos Octavio Capdevilla y Raúl Sanchez Ruiz, fueron responsables de la acta de nacimiento que se realizaba ya con el nombre de la madre adoptiva.
4. La guerra de las Malvinas
El gobierno militar consideró, a finales de 1981, que a pesar de las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas y de los esfuerzos diplomáticos y económicos argentinos, el Reino Unido no accedería a negociar sobre la soberanía. Por tanto, la Junta Militar previó una alternativa militar para el caso de que fracasaran las tratativas diplomáticas. Aprobó la idea del Almirante Jorge Isaac Anaya de recuperar las Malvinas mediante una acción sorpresiva e incruenta para las fuerzas inglesas, y posteriormente negociar el traspaso de la soberanía. Se creó una Comisión de Trabajo Conjunta para realizar el planeamiento de la recuperación. La Comisión de Trabajo estableció como fecha más temprana para realizar la operación el 15 de mayo. Sin embargo, durante marzo de 1982 se producen acontecimientos que alteraron esa fecha, e incluso, lo que era sólo una alternativa se transformó en el objetivo principal. Por lo expuesto la Junta Militar decidió recuperar las islas Malvinas el día 1º de abril de 1982, basando la acción en las siguientes suposiciones:
·Que el Reino Unido no reaccionaría con violencia.
·Que EEUU se mantendría al margen.
·Que se podría controlar la crisis y, por lo tanto, habría negociaciones por la cesión de la soberanía.
Así, la Argentina buscó recuperar un espacio territorial cuya legitimidad ha sido reconocida por los organismos internacionales con injerencia en el caso: la ONU, al reconocer la naturaleza colonial de diferendo en su Resolución 1514 y la validez de los reclamos argentinos sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur en su Resolución 2065, invitando a ambos gobiernos a mantener negociaciones por el futuro de las islas. La legitimidad del reclamo fue también reconocida por la OEA (Organización de Estados Americanos) en el Comité Jurídico Interamericano, por el Buró de Países No Alineados y la Resolución del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) del 26 de Abril de 1982. El enfrentamiento entre Argentina y Gran Bretaña se inicia a partir de las actividades empresarias de un argentino, Constantino Davidoff. Su actividad principal eran los negocios relacionados con la chatarra. En el mes de Septiembre de 1979 firmó en Londres un contrato con la empresa Christian Salvensen de Edimburgo, adquiriendo las instalaciones balleneras abandonadas en las islas Georgias, a un valor inferior a los u$s 200.000. Esto representaba un brillante negocio que dejaría excelentes ganancias, pues el precio de la chatarra, permitiría en ese momento obtener cifras cercanas a los u$s 10.000.000. Para desmantelar las instalaciones era necesario transportar a las islas personal y equipos. Davidoff gestionó en la Embajada Británica en Buenos Aires el servicio del buque antártico HMS Endurance, de la armada británica. Pero su pedido fue denegado y, seguidamente, la Armada Argentina se pone a su disposición para llevar a cabo la tarea. En Diciembre de 1981, Davidoff zarpa con destino a Puerto Leith, llegando a la Bahía Stromness unos días después. Si bien Davidoff envió una carta comunicando a la Embajada Británica su viaje al archipiélago de Malvinas, no especificó que lo haría en un barco de las características del rompehielos ARA Almirante Irizar, ni que se dirigiría directamente a las Georgias sin antes tramitar su desembarco en Grytviken. Este breve viaje sirvió para tomar fotografías (3500) e inventariar el material existente en las ex-factorías. El 19 de Marzo de 1982, nuevamente Davidoff regresa a las Georgias, pero ahora en el buque de la armada ARA Bahía Buen Suceso, que llevaba 41 personas, en su mayoría operarios, que permanecerían unos 4 meses realizando las tareas de desmantelamiento. En este desembarco se produce el hecho que se utilizó como desencadenante del conflicto, y por el cual las autoridades británicas acusaron formalmente a los argentinos: el izado de una bandera argentina. Al desembarcar los argentinos, las autoridades británicas en Grytviken notificaron al gobernador de Malvinas Rex Hunt sobre una bandera argentina izada. El Foreign Office ordenó el envío del navío HMS Endurance con el objeto de obligar a los operarios a arrear la bandera y evitar además el supuesto desembarco de personal militar y armas de fuego. El 21 de Marzo, zarpa de regreso el ARA Bahía Buen Suceso, dejando al grupo de Davidoff en tierra para proseguir con sus tareas. El HMS Endurance debía llegar a Leith el día 24 de Marzo, pero por órdenes del canciller de Gran Bretaña Lord Carrington, el buque debió aguardar en Grytviken. Simultáneamente se solicitó al gobierno argentino que dispusiera el regreso del Bahía Buen Suceso a Leith para ser éste quien desalojara a los operarios allí apostados. El 23 de Marzo, la Junta Militar, en respuesta a los sucesos de Leith, envía el transporte ARA Bahía Paraiso, que se encontraba en Orcadas con el grupo Alfa a bordo (formado por comandos de marina, denominados "Lagartos", al mando del Teniente de Navío Alfredo Astiz). Llegan a Georgias el día 24 de Marzo a las 23:40 hs. Su misión era la de evitar que los marines ingleses del HMS Endurance desalojaran por la fuerza a los trabajadores argentinos. Se suceden una serie de reuniones y conversaciones de alto nivel mandatario, con las que se buscaba suavizar el tono de la negociación diplomática. El gobierno argentino quería realizar una ocupación no violenta de las islas, estableciendo presencia firme en ellas y provocar que las fuentes diplomáticas británicas tomaran iniciativas para encontrar una solución de fondo sobre la Soberanía en Malvinas. La opinión internacional favorecía el reclamo de nuestro país sobre la Soberanía en Malvinas. Gran Bretaña sólo podía establecer un panorama geopolítico tal que indujera al gobierno argentino a considerar la ocupación militar de las islas como única solución viable. Se había llegado a un punto sin retorno, la acciones militares eran inminentes...
Viernes 2 De Abril Se constituyó la Fuerza de Tareas Anfibia Número 40 bajo el Comando del Contraalmirante D. Walter O. Allara. Esta Fuerza estaba integrada por los siguientes componentes: A. La Fuerza de Desembarco se integra con el Batallón de Infantería de Marina Nº 2 (BIM2), una Agrupación de Comandos Anfibios, una Sección de Tiradores del Ejército, un Grupo de Comandos Anfibios y una Reserva. B. Un Grupo de Transporte, con el Buque de Desembarco de Tropas ARA Cabo San Antonio, el Rompehielos ARA Almirante Irizar y el buque Transporte Isla de los Estados. C. Un Grupo de Apoyo Escolta y Desembarco, formado por las Fragatas Tipo 42, ARA Hércules y Santísima Trinidad, más las Corbetas ARA Drumond y Granville. D. El Grupo de Tareas Especiales, constituído por el submarino clase Guppy ARA Santa Fe. Las naves habían zarpado de sus apostaderos el día 28 de marzo, hallándose a bordo del ARA Santísima Trinidad, de acuerdo con lo resuelto por el COMIL, el Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, general de división D. Osvaldo J. García. Debido a las malas condiciones meteorológicas, la operación se demoró 24 horas, respecto de su fecha más temprana. La Fuerza de tareas quedó dispuesta para el asalto final el día 1 de abril a última hora. La misión de la misma establecía la reducción de la resistencia armada de la isla, constituída por 68 Infantes de Marina del Destacamento de la Marina Real Nº 8901, más algunos irregulares voluntarios pertenecientes a la población local, la ocupación de Puerto Stanley, y la toma del aeródromo para permitir el abastecimiento de las Islas con medios aéreos propios. Y por último la instalación de un gobierno militar argentino en el archipiélago. A las 00:30 hs del día 2 de abril se inició el desembarco en la zona de Puerto Enriqueta, 4 km al Sur de la capital de las islas donde los Comandos Anfibios de la Armada iniciaron su marcha hacia las barracas de los "marines" británicos en Moody Brook. Tres horas más tarde hacían lo propio los buzos tácticos desembarcados del submarino ARA Santa Fe en las proximidades del Cabo San Felipe, con la tarea de tomar el faro de ese lugar y preparar el desembarco del Transporte Cabo San Antonio. Este buque desembarcó en la playa York al BIM 2 y tropas del RI 25, los que debían tomar el aeropuerto y avanzar hacia Puerto Stanley en un movimiento de pinzas que convergía sobre la residencia del gobernador, desde el Este, mientras los buzos tácticos lo hacían desde el Oeste. La maniobra resultó exitosa, ya que hubo solamente una débil resistencia, la cual se tradujo en tres bajas propias, aunque no se infringió ninguna baja al enemigo, tal como lo establecieron los criterios operacionales impuestos por el Comité Militar. El cese del fuego y la rendición del gobernador Hunt se realizó a las 09:15 hs, ante el General de División García. - Mediante un comunicado de la Junta Militar se anuncia al país la recuperación del ejercicio de la soberanía en todo el territorio de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur.
Lunes 14 de junio Entre los Generales Jeremy Moore y Mario Benjamín Menéndez, respectivamente comandante de las fuerzas británicas y Gobernador militar de las Islas Malvinas, queda parlamentado el alto al fuego y la consiguiente rendición. En Buenos Aires, al tomar conocimiento de los hechos, en horas de la noche se realiza una manifestación en rechazo a la rendición, en la que se produjeron desmanes y fue reprimida por la policía.
Luego de la Guerra de Malvinas, la sociedad comenzó a dejar de callar, y así , unidos contra los represores, y de la mano de Raúl Alfonsín, quien dirigía al sector opositor, organizaron una protesta por la falta de información sobre las Malvinas. Lograron instalar el tema en la opinión pública, y a los represores ya no les resultó tan sencillo poder organizarse. Habían perdido credibilidad y la gente intentaba revelarse.
La propuesta de Alfonsín se basaba en : "CONSTITUÍR UN GOBIERNO CIVIL DE TRANSICIÓN, QUE ENCABEZARÍA EL EX PRESIDENTE ILLIA" Pero dentro del gobierno de facto, las propuestas eran otras : "SEGUIR INCULCANDO LA IDEA DE TEMOR" Galtieri ( a quién el ejército quería hechar), decide hablar en Plaza de Mayo. Acude allí gran cantidad de gente, y días después se da por finalizado el Proceso de Reorganización Nacional. En 1.983 asume como presidente Raúl Alfonsín, iniciando la DEMOCRACIA en nuestro país. Fuera de que su gobierno perjudicó muchísimo al país en una forma económica, con la inflación, él fue quien fundó la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas). Tiempo después se realizó el Juicio de las Juntas. Participaron muchísimas personas en los testimonios de aquel juicio. Se encontraron muchos culpables ; pero al asumir en su primer gobierno, Carlos Saúl Menem, los indultó con las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Para algunos, esta desición fue inteligente porque ayudó a terminar con las rebeliones militares, dando vuelta de hoja en la historia de las relaciones cívico- militares. Lo que esos "algunos" no ven, es que este hecho es difícil de defender desde el punto de vista moral. Múltiples declaraciones han hecho que comenzara a reflotar el tema de la represión militar y de los desaparecidos. El ex marino de la ESMA, a quien el arrepentimiento, (¿arrepentimiento?) hizo que se decidiera a declarar , dijo haber visto lanzar desde aviones navales de 1.977 a un joven, dos adolescentes mujeres, y una mujer de 65 años apróximadamente, vivos al mar. No los puede identificar por nombre y apellido, ni tampoco a otros ciudadanos (30) que fueron arrojados al mar por él mismo. Participó en los vuelos de la Armada entre los años 1.976 y 1.977 para arrojar (en sólo dos vuelos) a 1.500 y/o 2.000 presos ilegales. Dice que Mendía (comandante de las operaciones Navales, contralmirante), los reunió, luego del golpe del ’76, para darles instrucciones tales como: actuar de civil, y eliminar subversivos, antes de explicar que algunos prisioneros se tirarían vivos al mar. Juan Paulik, jefe de las Fuerzas Armadas, brigadier general, declaró que durante la lucha "antisubversiva" se cometieron barbaridades de uno y otro sector. El ex ministro de la dictadura, A. Harguindeguy, denunció que se utilizó el asesinato como PRÁCTICA HABITUAL para poder obtener información ante los detenidos. Balza aceptó como errónea las alteraciones de orden institucional en 1.976, y admitió que las Fuerzas Armadas no supieron combatir el terrorismo desde la ley. Pernías y Rolón denunciaron que se utilizó la tortura durante el régimen militar, y a partir de ese momento comenzaron las declaraciones de los "arrepentidos". El capitán Alfredo Astíz, fue el responsable de los secuestros de las monjas Domon y Duquet, y la ciudadana sueco- argentina Hagelin. El ex policía Julio Simón, conocido en la represión como "turco Julián" o "turco Julio", admitió que la orden era matar a todos los prisioneros. Pero, pese a todo, reivindicó la actuado en la última dictadura . Fue el ejecutor de torturas y asesinatos. Según la opinión de varios represores, los únicos arrepentidos deberían ser los integrantes de las organizaciones terroristas. Debería pensarse que es positivo que Balza y otros más hayan declarado estas atrocidades cometidas debido a su arrepentimiento ; pero hoy en día, se sabe que la razón por la que declararon es porque se vieron obligados y presionados a hacerlo. Podían haberlo denunciado, si es que tan arrepentidos estaban, en el año 1.983, cuando el tema ya era denunciado por organizaciones como Amnesty International . "Delinque quien vulnera la Constitución Nacional, delinque quien imparte órdenes inmorales, delinque quien cumple órdenes inmorales, delinque quien, para cumplir un fin que cree justo, emplea medios injustos, inmorales." Luego de esta investigación, llego a una conclusión que, creo, es a la que todo ciudadano argentino con sentido ético llegaría. Creo que el objetivo inicial de aquel Golpe de Estado nunca se cumplió, o, lo que es peor, nunca existió; que los medios utilizados para combatir a los que ellos llamaban SUBVERSIVOS eran peores que el mismo supuesto delito cometido por éstos; poderes para que esto suceda. De todas formas, a pesar de lo negativo de esta conclusión, queiro sacar en limpio que , aunque haya mil y una dictaduras, mil y un asesinatos, los argentinos no olvidan ; esto se demuestra en la continuidad e insistencia del grupo Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, grupo que cumplió 20 años de lucha, y como ellas dicen, sin dar "ni un paso atrás".
CONADEP: Nunca Más, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Buenos Aires, 1984 Rock, David: ARGENTINA 1516-1987 Desde la colonización española hasta Raúl Alfonsín, Alianza Editorial S.A., Buenos Aires, 1988 Artículos 20 años de historia política argentina 1966-1986, Fascículos 18, 19, 20 y 30, R. R. Ediciones S.R.L. , Buenos Aires, 1986 Diarios Clarín, Página/12 Felix Luna: Historia Integral de la Argentina, Editorial Planeta, Buenos Aires, 1995
A 27 años del inicio de la última y más siniestra Dictadura Militar en la Argentina, los argentinos no olvidamos. Durante el período 1976-1983 se desarrolla la más feroz persecución a los hombres y mujeres que soñaron con un mundo justo y se da comienzo a la aplicación del modelo neoliberal que, reforzado con los posteriores períodos democráticos, ha llevado a la Argentina actual a la crisis económica más aguda de su historia.
En la madrugada del 24 de marzo de 1976, María Estela Martínez de Perón (más conocida como ?Isabelita?) fue derrocada por una Junta de Comandantes de las tres Fuerzas Armadas compuesta por Jorge Rafael Videla (Ejército), Eduardo Emilio Massera (Armada) y Orlando Ramón Agosti (Aeronáutica). Era el quinto Golpe Militar que sufría la Argentina desde el realizado por José Félix Uriburu en 1930. Esa noche, Isabel abandonó la Casa de Gobierno en el helicóptero presidencial y fue llevada detenida hasta la residencia ?El Messidor? en la provincia de Neuquén. Allí empezó el denominado ?Proceso de Reorganización Nacional?. Se interrumpieron las libertades públicas, fueron disueltos el Congreso, la Corte Suprema de Justicia y los partidos políticos, quedó sin efecto la Constitución Nacional, se dispuso el estado de sitio, se intervinieron los medios de comunicación y se reglamentó la pena de muerte. Quedaba legalizado el sistema represivo y constituido el terrorismo de Estado. Las fuerzas del mal quedaban al mando del país.
Antecedentes
Al morir Juan Domingo Perón el 1° de julio de 1974, la sucesión presidencial quedó en manos de su esposa, en su carácter de vicepresidenta electa.
En 1973 Perón comenzaba su segunda presidencia después de haber permanecido en el exilio desde su derrocamiento en manos de militares opositores apoyados por sectores de la Iglesia Católica, el partido Radical, las oligarquías nacionales y los Estados Unidos, en septiembre de 1955.
Durante el desafortunado gobierno de ?Isabelita? que comienza con la muerte de Perón, el país fue presa de la violencia de la ?Triple A? (Alianza Anticomunista Argentina), organización parapolicial de extrema derecha comandada por el ministro de Bienestar Social y agente de la CIA, José López Rega. La ?Triple A? fue responsable de los asesinatos y las desapariciones de cerca de mil dirigentes y militantes de la izquierda del peronismo, la organización Montoneros, el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) y la CGT (Confederación General del Trabajo), entre otros.
En el transcurso de 1975, Isabel Perón solicitó licencia varias veces por razones de salud, siendo reemplazada por el Dr. Italo Argentino Luder, Presidente del Senado, quien firmó en el mes de octubre el decreto que permitía que las Fuerzas Armadas iniciaran el combate contra la subversión con el ?Operativo Independencia? en los montes de Tucumán, donde se desató una represión indiscriminada contra las fuerzas guerrilleras del ERP. Los términos en los que estaba redactado el decreto, en el que se pedía ?aniquilar la subversión? fueron utilizados más tarde como justificación de las atrocidades cometidas durante la Dictadura Militar. Meses después del Golpe de Estado, el general Reynaldo Bignone afirmaba que: ?La lucha se planteó hasta el aniquilamiento del enemigo. Y el aniquilamiento se logra por la persecución hasta que el enemigo no exista?.
Aquel oscuro 24 de marzo
La noche del 24 de marzo, los militares tomaron los canales y las radios estatales. Hubo comunicados toda la noche. El Comunicado Nº 1 decía: ?Se comunica a la población que, a partir de la fecha, el país se encuentra bajo el control operacional de la Junta de Comandantes Generales de las Fuerzas Armadas. Se recomienda a todos los habitantes el estricto acatamiento a las disposiciones y directivas que emanen de autoridad militar, de seguridad o policial, así como extremar el cuidado en evitar acciones y actitudes individuales o de grupo que puedan exigir la intervención drástica del personal en operaciones?.
A las 10.30 de la mañana se transmitió la asunción de la Junta Militar. El General Videla se dirigió a la sociedad argentina aquel 24 de marzo afirmando que: ??A partir de este momento, la responsabilidad asumida impone el ejercicio severo de la autoridad para erradicar definitivamente los vicios que afectan al país (?)?.
Después, a las 13.30 hs. se transmitió en cadena nacional un partido de fútbol. Y eso no fue casualidad, sino parte de la gigantesca operatoria de toma del poder. El partido fue un triunfo de dos a uno del seleccionado argentino conducido por César Luis Menotti frente a Polonia, en una ciudad llamada Katowice. Mientras tanto las fuerzas policiales y militares estaban ocupadas en los operativos de ?lucha antisubversiva? (consistida en desparecer, torturar y matar) que ya tenían en la mira a miles de personas que pensaran o enseñaran a pensar, obreros, sindicalistas, políticos, periodistas, profesores, estudiantes, psicólogos, sociólogos, filósofos, idealistas, intelectuales, artistas y todo aquel posible sospechoso, familiar, amigo, conocido o vecino de sospechoso, o cualquier otro ciudadano que se les cruzara en su camino y consideraran propicio incluir en la lista negra.
La toma del Poder
El Golpe era cantado, muchos ya sabían lo que venía. Un día antes el diario Clarín titulaba en su tapa: ?Inminencia de cambios en el país?. Además de cantado, el Golpe era esperado por muchos sectores nacionales e internacionales de poder, como las clases dominantes argentinas, las empresas transnacionales, la alta jerarquía de la Iglesia Católica y el gobierno de los Estados Unidos. El 25 de marzo el diario La Nación anunciaba: ?La crisis ha culminado. No hay sorpresa en la nación ante la caída de un gobierno que estaba muerto (?). En lugar de aquella sorpresa hay una enorme expectación?. Por su parte, tres días después del Golpe, el diario La Prensa publicaba un artículo titulado: ?Orden, seguridad, confianza? que comenzaba diciendo: ?En dos horas, sin el asomo de una sola falla, al cabo de una operación impecable, precisa, sin estridencias vanas y sin disparar un solo tiro, las Fuerzas Armadas de la Constitución pusieron término al desempeño ilegítimo del gobierno instaurado el 25 de mayo de 1973. Lo hicieron para salvar -como dice la proclama dada a conocer en la madrugada del día 24 -?un tremendo vacío de poder???.
Sin embargo, para ?salvar ese vacío de poder? el gobierno militar optó por abusar del poder. En documentos secretos enviados por el entonces embajador de los Estados Unidos en Argentina, Robert Hill, al Secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, el embajador anticipaba: ?cuando intensifique su lucha contra la guerrilla es casi seguro que el gobierno militar en la Argentina cometerá violaciones a los derechos humanos que generen críticas internacionales?. Acorde con esto y como parte de un plan macabro, el General Jorge Rafael Videla, nombrado Presidente de facto por la Junta Militar, dijo en su discurso pronunciado el día 30 de marzo del ?76: ?...Es seguramente para asegurar la debida protección de los derechos naturales del hombre que asumimos el ejercicio pleno de la autoridad; no para conculcar la libertad sino para afirmarla; no para torcer la justicia, sino para imponerla. Sólo el Estado (...) habrá de monopolizar el uso de la fuerza (...). Utilizaremos esa fuerza cuantas veces haga falta para asegurar la plena vigencia de la paz social; con ese objetivo combatiremos, sin tregua, a la delincuencia subversiva en cualquiera de sus manifestaciones, hasta su total aniquilamiento?.
A partir del 24 de marzo de 1976, la Doctrina de la Seguridad Nacional pasó a ser el marco y el soporte ideológico del desarrollo concreto del plan represivo. Desde ese momento, se institucionalizó todo un aparato clandestino para llevar adelante la tarea de la represión, o ?guerra sucia?, o ?comisión de delitos aberrantes?, y el secuestro y la desaparición forzada de personas se convirtieron en el método de detención por excelencia.
Al mismo tiempo, se implementó un plan económico basado en el liberalismo monetario. Se puso fin al Estado intervencionista, a la protección del mercado interno y al subsidio a empresas. Se congelaron los sueldos y se dejó actuar al mercado libremente. Los resultados fueron la famosa ?bicicleta financiera?, un gran endeudamiento externo, las industrias quebradas y sobre el fin de la Dictadura una altísima inflación. El encargado de cumplir el plan económico de los militares fue José Alfredo Martínez de Hoz. Modelo económico neoliberal y Estado terrorista fueron partes inseparables del nuevo régimen dictatorial que subió al poder. Ese fue el inicio de la aplicación de un modelo neoliberal que continuaría reforzándose con los gobiernos democráticos que se sucederían desde 1983 hasta el momento y que hoy pueden verse reflejados en la agudísima crisis política, social y económica que atraviesa la Argentina.
El método
Para cumplir con sus objetivos siniestros de eliminar a todo aquel que pensara, el gobierno de facto dividió al país en cinco grandes zonas denominadas ?Comandos de Zona? que se correspondían cada una con un Cuerpo de Ejército. A su vez, estos Comandos de Zona fueron divididos en zonas y áreas. Dentro de esta estructura represiva funcionaron los más de trescientos Centros Clandestinos de Detención o Campos de Concentración y desarrollaron sus tareas alrededor de dos mil agentes pertenecientes a las tres armas de las Fuerzas Armadas, a las Fuerzas de Seguridad, a la Policía, la Gendarmería y el Servicio Penitenciario.
Se estableció secretamente un modo criminal de lucha contra la subversión. Los sospechosos eran secuestrados en sus casas, su lugar de trabajo o simplemente en la calle por una patota de oficiales que encapuchaban al detenido, lo metían en un auto (generalmente Ford Falcon verde, automóvil utilizado por la policía de civil) y lo llevaban a uno de los Centros Clandestinos de Detención. Ya en cautiverio las personas eran interrogadas bajo tormentos y torturas de todo tipo, y sometidas a regímenes inhumanos de vida, mientras se las mantenía clandestinamente detenidas. Luego, se las mataba haciendo desaparecer el cadáver (arrojándolo al río o en tumbas ?NN?) o bien simulando enfrentamientos armados como medio para justificar dichas muertes.
Los métodos no eran improvisados sino que conformaban toda una estructura operativa. Por esos años existía una estrecha relación entre las dictaduras militares de América Latina debido al llamado Operativo o Plan Cóndor. Este plan sistemático de exterminio era coordinado por las dictaduras de seis países: Chile, Argentina, Paraguay, Brasil, Uruguay y Bolivia, y más tarde se incorporaría también Ecuador. Uno de los documentos clave de los llamados ?Archivos del Terror? (hallados en 1992 en Paraguay) pertenece a la Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos y lleva como título ?Cómo mantener vivos a los torturados?. En la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), uno de los mayores Centros Clandestinos de detención y tortura de Buenos Aires -junto con el Campo de Mayo-, por donde pasaron alrededor de cinco mil detenidos y desaparecidos, se entrenó a personal de inteligencia del ejército español entre 1979 y 1983 en los métodos de la ?guerra sucia? que después fueron aplicados en España por el Grupo Antiterrorista de Liberación (GAL) contra integrantes y simpatizantes del grupo separatista ETA.
Desaparecidos
A fines de abril de 1977 aparece el primer grupo de reacción contra la desaparición forzada de personas. Se trató de un grupo de mujeres que comenzaron a reunirse espontáneamente en su búsqueda de una explicación sobre el destino de sus hijos detenidos y desaparecidos en circunstancias similares y de los cuales se carecía de noticias. Ante la insistencia y el número creciente de madres que se concentraban para reclamar frente a la Casa de Gobierno, la policía les prohibió permanecer reunidas obligándolas a fuerza de golpes a que ?circulen?. Entonces, las mujeres comenzaron a marchar alrededor de la pirámide de la Plaza de Mayo. Se dieron en llamar así, las ?Madres de Plaza de Mayo? y constituyeron un elemento clave en la toma de conciencia de lo que estaba sucediendo en el país. Para identificarse entre ellas decidieron usar un pañuelo blanco, y luego de convocarse en diferentes días, optaron por los jueves como días fijos para sus reuniones. Poco a poco fueron creciendo en número y a pesar de la constante represión que sufrían en sus reclamos, su lucha se hizo cada vez más fuerte. Tanto fue así que un joven miembro de la Armada, el teniente Alfredo Astiz, se infiltró entre ellas bajo el nombre de Gustavo Niño, haciéndose pasar como familiar de un desaparecido. Gracias a la información obtenida por él, una de las fundadoras de la agrupación, Azucena Villaflor, fue secuestrada el 8 de diciembre de 1977 y nunca más se supo su paradero. Junto con ella desaparecieron otras catorce personas entre las que se encontraban las monjas francesas Alice Dumon y Léonie Duquet. En el grupo de mujeres que se congregaban en la Plaza de Mayo había madres que además de buscar a sus hijos e hijas, buscaban también a sus nietos. Se hicieron llamar las ?Abuelas de Plaza de Mayo?. La desaparición de niños y bebés formó parte de una estrategia deliberada para detener la difusión de ?ideas subversivas? en las futuras generaciones. El general Ramón Camps, jefe de la policía de la Provincia de Buenos Aires, explicó esta siniestra estrategia en una entrevista realizada en 1983: ?Personalmente yo nunca maté a un niño; lo que hice fue entregar algunos a organizaciones de caridad para que pudieran ser dados a nuevos padres. Los padres subversivos educan a sus hijos para la subversión. Esto debe ser detenido?. En muchos casos, cuando las detenidas estaban embarazadas, se las conservaba con vida hasta que dieran a luz, luego se les daba el ?traslado? (término que significaba la pronta muerte) y se entregaba el recién nacido en adopción, a veces a familias de los propios militares, y otras a parejas que desconocían la procedencia del niño. Fueron denunciados más de 200 casos de bebés desaparecidos, y gracias a que las ?Abuelas de Plaza de Mayo? han continuado su búsqueda incesante, se ha logrado dar con el paradero de muchos de aquellos niños.
Derechos y humanos
En el mundo comenzaba a hablarse de la existencia de campos de concentración en la Argentina y de la violación sistemática a los derechos humanos que se sufría por entonces en la nación. La revista ?Gente? de Editorial Atlántida, tomando parte en el encubrimiento y la mentira incitaba a sus lectores a escribir cartas contando ?la verdadera situación del país? y suministraba direcciones de ?activistas? contra la Argentina, entre los cuales se contaban Amnesty International, la OEA, la Comisión Internacional por los Derechos Humanos, entre otros.
En junio de 1978 con ocasión del Campeonato Mundial de Fútbol se esperaba la presencia de 60.000 turistas extranjeros atraídos por el evento pero al iniciarse el campeonato sólo habían llegado 7000 y casi todos periodistas. Pese a esto, el Mundial del ?78 fue una forma de mantener a los argentinos en la euforia de un nacionalismo ciego de lo que realmente estaba sucediendo.
Para contrarrestar la ?campaña antiargentina? en el mundo, el gobierno militar contrató a la empresa norteamericana ?Burson & Marsteller? con el fin de mejorar la imagen del país o, mejor dicho la de su propio gobierno. La empresa ideó entonces la recordada frase ?Los argentinos somos derechos y humanos? que lució en los parabrisas de transportes públicos y automóviles particulares, y que fue difundida ampliamente por cines y televisión, contando con el consenso (real o forzado) de gran cantidad de figuras del deporte y el espectáculo. El 6 de septiembre de 1979, mientras el Gobierno de la Junta Militar repartía las obleas que decían ?los argentinos somos derechos y humanos?, llegaba al país la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de los Estados Americanos (OEA). La CIDH expresó su ?preocupación por el número cada vez mayor de denuncias y por las informaciones recibidas de distintas fuentes que hacían aparecer un cuadro de violaciones graves, generalizadas y sistemáticas a derechos y libertades del hombre?. El número total de denuncias que recibió la Comisión durante el tiempo que estuvo en el país fue de 5.580, de las cuales eran nuevas 4.153 y 1.261 comunicaciones se referían a casos ya registrados y que estaban en trámite. El día 20 de septiembre de 1979 (fecha en que concluyó su labor), la CIDH le entregaba al Tte. Gral. Jorge R. Videla un texto que incluía recomendaciones preliminares. El informe hecho por la Comisión sobre la situación de los DD.HH. en el país fue prácticamente desconocido y omitido. A pesar de que en el exterior se comenzó a saber y a repudiar lo acontecido en Argentina, dentro del país la represión y el terrorismo de Estado fue cada vez más feroz.
Ultimos años
A comienzos de la década del ?80, la situación del Proceso había cambiado. Videla entregaba la Presidencia de facto a Roberto Viola en marzo de 1981 y el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz dejaba su cargo el 29 de marzo de ese mismo año, ocupando su lugar Lorenzo Sigaut.
El 31 de Julio de 1978 Viola había reemplazado a Videla como comandante en jefe del Ejército. En septiembre de 1980, la Junta Militar lo designó como sucesor de Jorge Rafael Videla como segundo Presidente del régimen militar. La Armada se opuso y durante 10 días discutió la designación. Finalmente asumió el 24 de Marzo de 1981 y duró hasta el 11 de Diciembre de ese año en que dejó su cargo por supuestas razones de salud.
Roberto Viola fue reemplazado entonces por Leopoldo Fortunato Galtieri, quien asumió el 22 de diciembre de ese mismo año. Galtieri será responsable de uno de los errores políticos que marcará el principio del fin de los años nefastos del Proceso: la Guerra de Malvinas. En la madrugada del 2 de abril de 1982, efectivos del regimiento 25 de la Infantería argentina desembarcaron en las Islas, en Port Stanley, ocuparon la casa del gobernador y obtuvieron su rendición. El hecho fue comunicado a la opinión pública como la recuperación de las Islas Malvinas en poder de los ingleses desde 1833.
Los medios de comunicación mentían y el pueblo ingenuo festejaba. Con la noticia de la guerra hubo argentinos que agitaron sus banderas en la Plaza de Mayo a la vez que Galtieri saludaba desde los balcones de la Casa de Gobierno. La manifestación obrera que tres días antes (el 30 de marzo) había sido brutalmente reprimida en Plaza de Mayo con detenciones y heridos, pasaba a quedar rápidamente en el olvido tapada por la misma euforia ciega que se había apoderado de los argentinos durante el Mundial.
La tapa de la revista ?Gente? del 6 de mayo anunciaba ?Estamos ganando?. Pero la mentira tuvo patas cortas. Una vez producido el desembarco de las tropas británicas en las proximidades de Port Stanley -rebautizado Puerto Argentino- se hizo evidente que la guerra estaba perdida. El Papa Juan Pablo II visitó la Argentina el 11 y 12 de junio, luego de una gira por Gran Bretaña. Dos días después, el 14 de junio de 1982 se produjo la derrota final, dejando un alto saldo de jóvenes argentinos muertos y heridos.
Galtieri renunció el 17 de junio, sin realizar ningún tipo de autocrítica y fue reemplazado por Reynaldo Bignone. A partir de ese momento fue claro que los años más oscuros de la Argentina hasta el momento estaban llegando a su fin. La labor del cuarto y último Presidente de facto sería la de dejar el mando a un gobierno democrático y constitucional. Cuando Bignone se hizo cargo del poder el 1º de julio, declaró en un mensaje por radio y televisión que llegaba ?con una misión clara y concreta: institucionalizar el país, a más tardar en marzo de 1984?. Sin embargo, octubre de 1983 fue la fecha para las elecciones.
Informe Final
El 28 de abril de 1983 las Fuerzas Armadas daban a conocer lo que ellas suponían sería el Informe Final sobre el tema de los secuestrados desaparecidos durante el régimen militar. La versión oficial sobre el Terrorismo de Estado significaba un compendio de falsedades y se trataba de un verdadero agravio para todo el país. Sostenía que los crímenes más siniestros debían quedar sin sanción y que además, los hechos protagonizados por las Fuerzas Amadas debían ser considerados como ?actos de servicio?.
El informe concluía: ?...En consecuencia, debe quedar definitivamente claro que quiénes figuran en nóminas de desaparecidos y que no se encuentran exiliados o en clandestinidad, a los efectos jurídicos y administrativos se consideran MUERTOS, aún cuando no pueda precisarse hasta el momento la causa y la oportunidad del eventual deceso, ni la ubicación de sus sepulturas (...)?.
El documento fue rechazado de manera unánime tanto en el país como en el exterior. Luego, en septiembre de 1983, sancionaron la ley conocida como de ?autoamnistía? que produjo la misma reacción de indignación en la gente.
No podía haber dignidad en el retiro de un gobierno que había violado sistemáticamente las dignidades y los derechos humanos, secuestrando, torturando y desapareciendo a los ciudadanos argentinos, dejando un saldo de 30.000 personas muertas y desaparecidas, un millón de exiliados y profundas e imborrables heridas en las sucesivas generaciones. En diciembre de 1983 llegó la Democracia y la creación de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) que reunió casi 9.000 testimonios de casos. También vinieron los Juicios a las Juntas pero enseguida se sancionaron las ?Leyes de Impunidad? que evitaron que muchos militares responsables de crímenes y delitos pudiesen ser juzgados. Años después, en 1990, con el Indulto, todos los asesinos quedaron libres. Hoy, han sido juzgados y encarcelados nuevamente algunos de ellos por robo de bebés o apropiación ilegítima de bienes pero la gran mayoría permanece en libertad.