“La construcción social de la categoría de preso político”.
Santiago Garaño. Estudiante de Ciencias Antropológicas. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires.
Este artículo se centra en el proceso de construcción de la categoría de (ex) preso político de la década del setenta y principios de los ochenta e intenta dilucidar el lugar que ocuparon en la esfera pública durante la transición democrática. Siguiendo a Briones (1998),pretendo señalar que no sólo las circunstancias políticas y experiencias históricas sino también las acciones y las luchas sociales de diversos agentes van modificando lo que significa y se requiere para ser (reconocido) como preso político. Esta categoría no puede pensarse aislada de otros colectivos confrontados –como los desaparecidos y exiliados– o superordinados –como el estado argentino.
Se consideran a sí mismos (ex) presos políticos los militantes de distintos partidos políticos, organizaciones armadas de izquierda o de movimientos estudiantiles, sindicales o campesinos que estuvieron detenidos “legales” en dependencias de los Servicios Penitenciarios Federal o provinciales, aunque en algunos casos tuvieron un paso por un Centro Clandestino de Detención.
En principio me interesa recorrer algunos hitos en el marco legal y en la historia de la (autodenominada) “lucha contra la subversión” entre 1974 y 1983. Durante estos años una cantidad importante de personas fueron perseguidos y detenidos por cuestiones políticas. El 28 de septiembre de 1974, se sancionó la Ley 20.840, conocida como la Ley de Seguridad Nacional [1] previó penas por actividades subversivas – entre las que se discriminaba delitos económicos,políticos y sindicales- ydispuso que la Justicia federal sería competente para juzgar los hechos previstos en ella (Art. 13). La Junta Militar que asumiría el poder en 1976 “si bien se atribuyó y gozó de amplias facultades en materia legislativa, inclusive de orden penal, y que habría de modificar sustancialmente el mismo código de la materia, mantuvo, sin embargo, en vigencia la ley 20.840”. [2]
El estado de sitio que fue decretado el 6 de noviembre de 1974 por la presidente constitucional de la Nación, María Estela Martínez de Perón, debido a la “la generalización de los ataques terroristas que repugnan a los sentimientos del pueblo argentino sin distinción alguna, promueven la necesidad de ordenar todas las formas de defensa y represión contra las nuevas y reiteradas manifestaciones de violencia”. Según la Constitución Nacional, durante la vigencia del Estado de sitio si bien el Presidente no puede condenar ni aplicar penas, puede arrestarlas “si ellas noprefiriesen salir fuera del territorio argentino”. El estado de sitio se prolongó hasta el 28 de octubre de 1983[3], el día en el que se realizaron las elecciones presidenciales en las que se impuso el candidato radical Raúl Alfonsín frente a Ítalo Argentino Luder. Durante este período 8.625 personas fueron puestas a disposición del PEN, entre las cuales, 5182 fueron detenidas después del 24 de marzo de 1976. [4]
El6 de octubre de 1975 Ítalo Argentino Lúder -Presidente provisional del Senado de la Nación en ejercicio del PE- firmó tres decretos. El decreto 2770, dispuso la formación del Consejo de Seguridad Interna presidido por el Presidente e integrado por todos los ministros y los comandantes generales de las Fuerzas Armadas cuya función era coordinar a las Fuerzas Armadas, de seguridad ypoliciales en la lucha contra la subversión y el decreto 2771 puso bajo control operacional al personal y a los medios policiales y penitenciarios. El tercer decreto (2772) dispuso que las Fuerzas Armadas “procederán a ejecutar las operaciones militares y de seguridad que sean necesarias a efectos de aniquilar el accionar de los elementos subversivos en todo el territorio del país”.
El 24 de marzo de 1976 la Junta de comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas -formada por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Agosti- destituyó a la Presidente María Estela Martínez de Peróny asumió “control de la República”. La Junta nombró como presidente a Videlae inició el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” (PRN) que gobernaría el país hasta diciembre de 1983.Se declamó que “se continuará sintregua combatiendo a la delincuencia subversiva, abierta o encubierta”.
Entre las primeras medidas, la Junta disolvió el Congreso Nacional al mismo tiempo que creó una Comisión de Asesoramiento Legislativo (formada por tres oficiales superiores de cada arma) que se encargó, junto con la Junta, de elaborar el marco legal de la dictadura. Además abrogó los poderes provinciales y municipales, declaró caducos todos los mandos de las autoridades del Estado. También removió los miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, al Procurador General de la Nación y a los integrantes de los Tribunales Superiores provinciales y puso “en comisión” a la totalidad de sus miembros. En síntesis, mientras por un lado el Poder Ejecutivo se atribuyó la facultad de remover a todo juez sin necesidad de juicio político, por otro, quienes fueron designados o confirmados gozaron de garantía de la inamovilidad.[5]
El mismo día del Golpe de Estado se suspendió la vigencia de la última parte del artículo 23 de la Constitución, que garantizaba el derecho a opción para salir del país para los detenidos a disposición del PEN y tres días después dictó la ley 21.275 por la cual quedaron sin efecto todas las solicitudes.
La ley 21.264 promulgada por la Junta Militar el24 de marzo - aplicable a toda persona mayor de 16 años – dispuso la creación de los Consejos de GuerraEspeciales Estables (Artículo 7) [6] con competencia sobre determinados delitos cometidos por civiles. Esta ley previó penas de hasta diez años para “el que públicamente, por cualquier medio, incitare a la violencia y o alterare el orden público”. Y la pena de reclusión por tiempo indeterminado o incluso la pena de muerte (conforme a las disposiciones del Código de Justicia Militar) para el que “mediante incendio, explosión u otro medio análogo creare un peligro común para personas y bienes”.
Las trayectorias jurídicas de los presos políticos, entonces, están marcadas no sólo por la vigencia del Estado de Sitio y marco legal (elaborado tanto por el gobierno de María Estela Martínez de Perón como por las Juntas Militares) sino también por el contexto de Terrorismo de Estado que se institucionalizó a partir del 24 de marzo de 1976. A partir de ese día, la justicia civil y las cárceles convivieron con una estructura de represión clandestina. En este sentido, los campos de concentración y exterminio se articularon con las cárceles “legales” -dependientes de los Servicios Penitenciarios federal o provinciales-. Larepresión clandestina y la “visible” se intersectaron y se retrolimentaron. Según Nunca Más, el informe de la Comisión Nacional sobre la desaparición de personas (CONADEP), muchas veces las detenciones que se produjeron en operativos de los “grupos de tareas” y en su etapa inicial no fueron reconocidas oficialmente sino figuraron como “desaparecidos”, es decir, estuvieron cautivos en “centros clandestinos de detención” (CCD). A su vez, 157 personas presos a disposición del PEN desaparecieron una vez que éste emitió el decreto que dispuso su libertad. [7]
Como resultado del marco legal de represión política que acabo de describir, se despliega una serie de status de detención (i)legales por razones políticas, en muchos casos superpuestos.En principio, están los detenidos en centros clandestinos de detención, entre los cuales, la mayoría desaparecieron y el resto fueron “liberados” o “blanqueados”, es decir, que pasaron a disposición de la justicia civil o militar o del PEN. En segundo lugar, están los detenidos a disposición del PEN en virtud de las facultades que dimanan de la declaración del Estado de Sitio y que fueron progresivamente liberados antes de octubre de 1983. En segundo lugar, hubo una serie de presos políticos que estuvieron a disposición de la justicia federalpor infringir la Ley 20.840 de Seguridad Nacional. En este grupo se encuentran tanto los condenados como quienes continuaron detenidos a pesar de haber cumplido la condena o de haber sido sobreseídos. Por último, también hubo civiles y militares que fueron procesados por delitos de índole política por tribunales militares o Consejos de GuerraEspeciales Estables. Detenidos a disposición del PEN, detenidos a disposición de área militar; procesados por la justicia militar, procesados por la justicia civil; presos en cárceles, detenidos en centros clandestinos.
El Estado argentino y, por lo tanto, el Servicio Penitenciario Federal (SPF) entre 1974 y 1983 tipificó a los “presos políticos” como “detenidos especiales” o “delincuentes terroristas” y estaban sometidos a un régimen carcelario de máxima seguridad.Esto se corresponde con las declaraciones del Teniente General Jorge Rafael Videla en las que aseguró que no había presos políticos: “Puedo asegurar que no hay argentinos detenidosa causa de sus opiniones políticas. (...) Lo están sólo aquellos que, por sus actos o sus actitudes han inspirado o ayudado a la subversión y están involucrados en agitación sindical, y también abogados que al amparo de su profesión han colaborado para que los elementos subversivos continúen su campaña guerrillera” [8].
El SPF dictó una serie de reglamentos disciplinarios especiales. ElReglamento del Instituto de Seguridad (U.6) fue aprobado por el decreto 2023 firmado por María Estela Martínez de Perón el 26 de diciembre de 1974. Este régimen se empezó aplicar a los detenidos a disposición del PEN alojados en cualquier establecimientos del SPF a partir de la sanción del decreto 955 del 16 de junio de 1976 –firmado por el Presidente de la Nación Videla-. El decreto 1209 del 6 de julio de 1976 estableció “un sistema tendiente aregular la labor coordinada de los distintos organismos nacionales y provinciales que intervengan en la detención, tratamiento y traslado de los procesados y condenados de máxima peligrosidad en jurisdicción nacional, como así también de las personas puestas a disposición del PEN que revistieran dicho carácter”. [9] El 4 de abril de 1979, Videla aprobó el reglamentopara las unidades penitenciarias “cuya misión es el alojamiento de DT [delincuentes terroristas] detenidos procesados y condenados por delitos subversivos y DT detenidos que se encuentran a disposición del PEN, cuya peligrosidad y características determinan su internación en Establecimientos de Máxima Seguridad” (que derogó los decretos 2023/74 y 955/76).
El estado de sitio fue levantado el 28 de octubre de 1983 por un decreto firmado por el presidente Bignone. Esta medida permitió que fueran paulatinamente liberados quienes estaban a disposición del PEN mientras quedaron detenidos los presos políticos que habían sido juzgados por tribunales civiles. La ley 23.070 promulgada el 17 de julio de 1984 conmutó la pena a condenados y a los procesados en el período entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983 que hubieren sido sometidos al régimen carcelario previsto en los decretos 1209/76y 780/79 (aunque también se aplicó esta medida al resto de los condenados y procesados).[10] Se reconocía cierta arbitrariedad o ilegitimidad de la Justicia de la dictadura militar especialmente en el caso de los presos políticos.
Tampoco fueron liberados los militantes de distintas agrupaciones políticas y organizaciones armadas que eran además miembros de las FFAA, y por lo tanto, fueron juzgadas por tribunal militar. Es decir, el presidente constitucional de Raúl Alfonsín estuvo muy lejos de promover una ley como la del gobierno de Héctor Cámpora que amnistió los detenidos por la justicia de la dictadura de Lanusse por hechos perpetuados por “móviles políticos, sociales, gremiales o estudiantiles”.
Desde el inicio de esta investigación,descubrí que el capítulo dedicado a los presos políticos de la década del setenta y principios de los ochenta se escribió muyparcialmente. La bibliografía es muy escasa en comparación con la que habla acerca los desaparecidos y su paso por los centros clandestinos de detención. Este contraste lo señala Ana Guglielmucci: “Pareciera que los desaparecidos invisibilizados durante el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional se hubiesen tornado la cara visible del terrorismo de Estado durante estos últimos veinte años, mientras que la vidriera de los presos políticos se hubiese invisibilizado durante la llamada transición democrática” (Guglielmucci, 2002: 2).
La ausencia de una amnistía por parte del gobierno de Raúl Alfonsín y la invisibilización de los presos políticos desde 1983 fueron disparadores para pensar la transición democrática argentina. Considero que este vacío se vincula directamente conlas características del proceso que se vivió desde diciembre de 1983 hasta la actualidad. Stanley Cohen describe las distintas modalidades de enfrentar las violaciones a los derechos humanos cometidas por regímenes anteriores en contextos de transición de una dictadura a una democracia formal. En Argentina se puede observar distintas “fases” de la transición, en muchos casos,superpuestas: el conocimiento o “fase de verdad”, la “fase de responsabilidad o de justicia”-qué hacer con los criminales de Estado-, que incluye desde el castigo según el modelo del derecho penal a la compensación a las víctimas y a sus familiares y, último lugar, la “impunidad” vinculada a una intención de “reconciliación”. (Cohen, 1997: 559)
El Nunca Más fue el paradigma de la “fase de la verdad” en nuestro país. Una investigación oficial en la que se enfrentaron los hechos, se conoció la lógica de la desaparición forzada de personas, nombres de víctimas y victimarios, la ubicación y los mecanismos de funcionamiento de los centros clandestinos de detención.Frente a los intentos de negar lo sucedido, mediante la destrucción –parcial, sabemos hoy- de los archivos clandestinos y de los cuerpos, el testimonio de los familiares y de los sobrevivientes de los centros clandestinos se erigió como la prueba más contundente de lo que había sucedido.En Argentina se aplicó el modelo clásico del derecho Penal: el Juicio a las Juntas Militares en 1985 incluyó la identificación de ciertos responsables, la acumulación de prueba y una condena a cinco de nueve comandantes de las tres Juntas Militares que gobernaron el país entre 1976 y 1983.“La cuestión aquí es –para Cohen- si la estrategia legal sirve o solamente oculta y distorsiona la causa de contar la verdad” (Cohen: 573). En este sentido, Jaime Malamud Goti asegura que “el lado negativo de los juicios consistió en la imposibilidad de presentar cargos contra los miles de instigadores y cómplices civiles y militares de la guerra sucia. (...) la mayoría de la gente señaló exclusivamente a los militares y a la policía controlada por los militares como responsables de todo el sufrimiento del país” ( : 24).
Tanto la fase de la verdad como la de justicia ayudaron a cristalizar la idea de que únicas víctimas del Terrorismo de Estado habían sido los desaparecidosy no tanto los presos políticos y los exiliados internos y externos, y mucho menos los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención (doblemente estigmatizados con el “por algo será”). El análisis de Virginia Vecchioli (2000) parte de que no existeuna relación necesaria entre la desaparición física y su clasificación social como víctima. Esta conexión de sentido –asegura- es el resultado de un proceso social en el cual se busca escindir la problemática de los derechos humanos de la cuestión de la violencia política de la década del 70.Según Vecchioli, la categoría de desaparecidos “no remite a la identidad militante del asesinado o desaparecido, sino a su inscripción dentro el campo jurídico en cuyo seno reciben una identidad políticamente neutra, pero moralmente poderosa como es la de la víctima” (Vecchioli, 2000: 28). En cambio, la categoría de preso político intrínsecamente esta marcada por la militancia política no sólo en los partidos de izquierda o en movimientos estudiantiles, sindicales o campesinos sino también en las organizaciones armadas. Pareciera que la categoría de preso político pone en el tapete un debate pendiente: el de las organizaciones políticas que optaron por la lucha armada en la década del sesenta y setenta.
El único reconocimiento que tuvieron determinados presos políticos fue la Ley 24.043 sancionada el 27 de noviembre de 1991. Esta ley dispuso que una reparación económica cuyos beneficiaron son las personas que fueron puestos a disposición del PEN entre el 6 de noviembre de 1974 y el 10 de diciembre de 1983 y los civiles privados de su libertad por actos emanados por tribunales militares -hayan o no tenido una sentencia condenatoria.En caso de que hubieran fallecido, los beneficiarios son sus derecho-habientes (herederos).
En los fundamentos del proyecto de ley se parte que ambos tipos de privaciones ilegítimas de la libertad fueron arbitrarias. Según la norma,la duración de la detención a disposición del PEN la convirtió en condenas sin causa, agravada por el hecho de que se negó sistemáticamente la salida del país, mientras que las detenciones de civiles por actos emanados por tribunales militares habían sido dejadas sin efecto por la Corte Suprema de Justicia incluso durante la dictadura. Es interesante destacar que el gobierno reglamentó la ley 24.043mediante el decreto 1.023 del 23 de junio de 1993 con algunas modificaciones. Estableció como tope para las detenciones que se iban a reparar las posteriores al 6 de noviembre de 1974 (mientras que la ley sancionada indicaba las anteriores al 10 de diciembre de 1983).En este sentido uno de los aspectos más interesantes de esta ley es que señala que hubo detenciones arbitrarias con anterioridad al golpe de Estado de 1976, en el gobierno constitucional de Maria Estela Martínez de Perón. Este hecho no había sido reconocido en la Ley 23.070 de conmutación de penas dictada durante el gobierno de Alfonsín.
Otro aspecto novedoso es el origen de la ley 24.043. Un grupo de ex detenidos a disposición del PEN demandó al Estado Nacional por daños y perjuicios pero la justicia federal declaró prescriptas las causas. Es entonces cuando se presentaron ante la CIDH y ésta emitió una resolución queforzó a que el Estado argentino reconociera el derecho de los demandantes a una reparación. Entonces, para evitar ser sancionado internacionalmente por la violación al artículo 44 de la Convención Americana sobre DDHH, nació el decreto de necesidad y urgencia número 70 del año 1991 firmado por el presidente Carlos Menem. Este decreto beneficiaba a quienes fueron detenidos a disposición del PEN con anterioridad al 10 de diciembre de1983y además hubieran iniciado una acción judicial antes del 10 de diciembre de 1985 y que ella hubiera sido declarada prescripta.
La ley 24.043 amplió el universo de beneficiarios: incorporó no sólo a quienes no habían iniciado un juicio por daños y perjuicios sino también a los civiles que fueron juzgados por tribunales militares siempre que no hubiesen percibido otra indemnización en virtud de sentencia judicial. Así se buscaba “beneficiar a todos los que habían sufrido el mismo daño”.
Es interesante recuperar los debates en la Cámara de Diputados de la Nación, el 27 de noviembre de 1991. Es sintomático que no se habla de la categoría de preso político cuando es obvio que se está reparando a personas que fueron privadas de su libertad por razones políticas.El diputado Caviglia señala su disidencia parcial “Califico este proyecto como intrínsecamente injusto (...) porque este beneficio no se otorga a aquellos ciudadanos –o sus descendientes directos en caso de fallecimiento- víctimas del terrorismo de estado que no tuvieron la suerte –entre comillas- deestar a disposición de PEN, como establece el proyecto, o por actos emanados de tribunales militares. Me estoy refiriendo a los 30 mil desaparecidos –según el informe de la CONADEP- que estuvieron ‘chupados’ (...) en los centros clandestinos de detención (...) Es perverso porque legitima y justifica el discurso del terrorismo de estado (...) que siempre negó la existencia de los detenidos desaparecidos”.
Efectivamente la ley de beneficio -a recibir por medio de los causa habientes- alas personas ausentes por desaparición forzada de personas y fallecidas por el accionar de las fuerzas armadas, de seguridad o de cualquier grupo paramilitar con anterioridad al 10 de diciembre de 1983 fue promulgada el 28 de diciembre de 1994, casi tres años después de la ley que indemnizó a determinados ex presos políticos. Incluso la Subsecretaria de Derechos Humanos tuvo que emitiren mayo de 1994 una resolución ad hoc para que los ex detenidos desaparecidos en centros clandestinos fueron incluidos entre los beneficiarios de la Ley 24.043. Según Alicia Pierini, Subsecretaria de DDHH de la Nación: “Debe entenderse que el espíritu que anima la Ley 23.043 es el de reparación y desagravio para aquellas personas que hayan sufrido la violación de sus derechos por parte de quienes ostentaban el poder público. De allí que el requisito de haber sido puestas a disposición del PEN deba entenderse como exigencia de fondo”.[11]
Esto se puede deber a que esta no nació de un deseo genuino del Poder Ejecutivo ni Legislativo de reparar el daño cometido a los detenidos arbitrariamente sino debido a la presión internacional y el riesgo de ser sancionado por la CIDH.
Simón Lázara, diputado y dirigente de la Asamblea Permanente de DDHH reconoce que la ley tiene defectos pero promete que se promulgará nuevas legislaciones: “Hubiéramos querido introducir algunas modificaciones pero no queremos obstaculizar la sanción del proyecto”.
En el debate en la Cámara de Senadores el debate del 30 de octubre de 1991 un parlamentario cuestiona la ampliación de los beneficiados. Bravo Herrera, senador por Salta, asegura que el proyecto de ley “carece de responsabilidad jurídica, toma todos los casos de una manera indiscriminada y echa abajo el derecho en general (…).Sin entrar a considerar si los beneficiarios de esta leyhan sido condenados por la Justicia o no, se otorga una indemnización”. Acá se señala que dentro de los beneficiados puede haber habido “culpables”, juzgados por un tribunal civil. Sin embargo siente necesario aclarar: “De ninguna manera pretendo convalidar los actos atentatorios contra los derechos humanos ocurridos durante el gobierno de la dictadura”.
El senador Marín señala un aspecto central en la elaboración de este proyecto de ley: “Tengo la sensación de que el proyecto de ley enviado oportunamente por el PEfue producto más de un lobby de los profesionales que atendieron juicios de algunos detenidos que una reparación hacia quienes atravesaron esa circunstancia”.
El senador Solari Yrigoyen, que estuvo detenido a disposición del PEN durante la dictadura opina: “Esto es grave porque el ciudadano que está acusado tiene la oportunidad de defensa. Encambio, los que eran tomados prisioneros a disposición del PEN no tenían ninguna ocasión de defenderse, de manera que ni siquiera podían tener un abogado defensor (…). Quiero reiterar, (...) dado que podría estar comprendido en este beneficio, que he renunciado públicamente a cualquier indemnización económica que me pudiera corresponder (…). Tengo la experiencia de la que carecen los senadores que hablaron anteriormente para señalar la justicia de la reparaciónque conlleva este proyecto del cual soy uno de autores”.
Según Briones “las legislaciones y políticas estatales que circunscriben status distintivos buscan generalmente neutralizar contradicciones entre las interpretaciones constituyentes de esos estatus (...) y otros de carácter más inclusivo o, incluso, superpuestos. Y a menudo esto lo hacen (...) apelando de manera explícita o implícita a estándares de autenticidad que al naturalizar adscripciones, van invistiendo al marco normativo de capacidad pragmática para establecer (...) consensos acerca de qué reclamos (...) son justos y cuales son sospechosos ” (1998: 197 y ste.).
La legitimidad del reclamo de los presos políticos, entonces,no depende de la acumulación objetiva de años de prisión sino las luchas sociales por imponer determinado sentido y lectura del pasado recientedel cual se derivan determinados criterios de membresía. Estas categorías se pretenden pueden ser redefinidas en distintos contexto históricos cambiantes como resultado de la acción en la esfera pública – como vimos en el caso de la ley 24.043 y del decreto 70/91- de diversos agentes como ex detenidos, abogados, organismos de DDHH y de la presión ante el Estado argentino o organizaciones internacionales. Hubo un intento de invisibilizar determinados sectores de los detenidosque se consideran (ex) presos políticos. En este caso, dos categorías de personas jamás fueron beneficiadas por las leyes reparaciones: los presos políticos que fueron condenadospor la Justicia Civil (tanto antes como después del Golpe de 1976) y los militantes de distintas agrupaciones políticas y organizaciones armadas que eran además miembros de las FFAA y fueron juzgados por un tribunal militar. Estos mismos tampoco fueron liberados cuando asumió el gobierno constitucional de Alfonsín. Es decir, la misma lógica subyace en ambos casos: habrían sido juzgados por un tribunal competente, tuvieron acceso a una instancia de defensa y, por lo tanto, la detención no fue arbitraria. En principio, en ambosno se cuestiona el rol que tuvo la justicia (civil y militar) tanto antes como durante la dictadura. Y se enmarca en el contraste entre la categoría de desaparecidos y de preso político. Según Vecchioli:“la figura del desaparecido representa justamente a la víctima en su máximo grado de indefensión e inocencia: se trata de personas que fueron privadas de todos sus derechos” (2000, 29).
Si bien hubo una parcial reparación económica, los presos políticos no tuvieron un espacio social para repensar su experiencia de militancia ni de prisión. En este sentido,m parto de una distinción entre una memoria privada heterogénea-practicada por los presos políticos en su vida cotidiana y definida por ellos mismos- que se contrapone y existe a la sombra de una memoria pública global y uniforme que está determinada por la arena pública de relaciones con el estado nación -con todo su poder para nombrar (Beckett,1988:4). Esa memoria guardada en las cartas escritas desde la prisión, que pronto se convertirán en un libro. Esas recuerdos y anécdotas reservadas para los asados y encuentros entre ex presos, pero que poco a poco se expresan en la esfera pública.
Es necesario que las víctimas se conviertan en sobrevivientes, al poder recuperar la dignidad política en el contexto del (re)conocimiento de sus verdades. Según Cohen, para los sobrevivientes la verdad tiene valor en sí mismo, independientemente de la repación económica, después de tantas arbitrariedades y encubrimientos: “El deseo –al menos para algunos- fue convertir este conocimiento privado en reconocimiento oficial y público (...) más que obtener revelaciones nuevas”(Cohen 1997: 570). Para Elizabeth Jelín, en el proceso de construcción social de la memoria “aquellos que vivieron el acontecimiento deben, para poder trasformarlo en experiencia, encontrar palabras, ubicarse en un marco cultural que haga posible la comunicación y la transmisión” (2002: 36). En caso contrario, la autora muestra cómo“en aquellas situaciones en que prevalece el silencio y la ausencia de espacios sociales de circulación de la memoria (como mecanismo necesario para la elaboración de las experiencias traumáticas) las víctimas pueden verse aisladas y encerradas en una repetición ritualizada de su dolor y sin elaboración social” (Op. Cit.: 62).
En este contexto se enmarca, por ejemplo, la presentación del libro Delotro lado de la mirilla, un libro que reúne lostestimonios de ex presos políticos de la cárcel de Coronda entre los años 1974 y 1979 que se hizo el jueves 18 de septiembrea las8 de la noche en el Centro Cultural San Martín. Un libro escrito para “nuestros hijos”. La consigna de la noche fue: “La memoria vive en el presente sólo si testimoniamos”. “Fuimos otros después de Coronda, fuimos otros después de escribir este libro. Y como generación tenemos un tesoro que tenemos la obligación de compartirlo”, dijo Norberto Pozzo, un ex preso.“Todos tenemos un pedazo de cárcel adentro”, dijo Augusto, unode los oradores. Habrá que sacarlo a la luz.
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[1] Continúa Hendler: “Tan sólo se limitó a introducirle modificacionesde detalle por medio de las leyes que llevan los número 21.459 y 21.886 dictadas el 18-11-76 y el 10-10-78. Con la primera de ella se adecua el texto a la nueva situación del país, sustituyendo las referencias al orden constitucional”(s/f, 465).
[2]En el artículo 1 dispuso: “Será reprimido con prisión de tres a ocho años, siempre que el hecho no constituyere un delito más severamente penado, el que para lograr la finalidad de sus propósitos ideológicos, intente o preconice por cualquier medio, alterar o suprimir el orden institucional y la paz social de la Nación, por vías no establecidas por la Constitución Nacional y las disposiciones legales que organizan la vida política, económica y social de la Nación”. En el artículo 2 determinó una pena de dos a seis años de prisión: “Al que realice actos de divulgación, propaganda o difusión tendientes al adoctrinamiento, proselitismo o instrucción de las conductas previstas en el art. 1”.
[3] El Estado de Sitio se prorrogó mediante el Decreto 2717 del1 de octubre de 1975 yse dejó sin efectomediante el Decreto 2834 firmado por el presidente de la Nación Bignone el 28 de octubre de 1983.
[7] ”Incluso –continúa el informe- se conocen 20 casos de otras tantas personas que, estando presas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y paralelamente procesadas en sede judicial, desaparecieron luego que fueron puestas en libertadpor orden de los jueces. Es sugestivo que a los familiares no se les informara con anticipación la inminencia de la respectiva libertad. Y más aun, que la libertad del detenido fuera efectivizada generalmente a altas horas de la noche, o que nunca coincidiera con la presencia de sus parientes en la puerta del establecimiento carcelario en cuestión. Es obvio que tal proceder respalda la grave presunción de que en muchos de estos casos se tramaron secuestros por el simulacro de laprevia puesta en libertad del detenido” (CONADEP, 1985: 408 y ste.).
[9] El Artículo 4° estableció que “el Ministerio del Interior tendrá la responsabilidad primaria en la implementación y control del sistema, a cuyo efecto juntamente con el Ministerio de Justicia precederá a establecer las normas de detalle necesarias para poner en ejecución el mismo en coordinación con el Comando general del Ejército y los sistemas penitenciarios Federal y Provinciales”.
[10] Mientras en el primer caso “se les computará a razón de dos días por cada día de reclusión, prisión o prisión preventiva”, en el segundo caso, por cada dos días, se computará tres.
El ex- Teniente Coronel Sánchez Toranzo,a partir de 1978 presidió la cárcel de Villa Devoto, prisión de máxima seguridad de Capital Federal,Argentina, en función designada por la estrategia del ex-Gral. Harguindeguy-ex-ministro del Interior- quien dio la orden de concentración nacional de todas las detenidas del país en ese lugar promediando 1976.
El citado militar,en una entrevista de inteligencia hecha a una compañera detenida política, le decía:"Nosotros,los militares, nacemos en familias militares, nos educamos en colegios militares, hacemos la carrera militar y cuando fallecemos nos entierran en los panteones militares.La realidad del país no la conocemos, por ende". Aun con este siniestro reconocimiento del poder omnímodo con que los militares- el de la Junta Militar en el periodo 1976-1983 - actuaban por sobre la realidad de nuestro pueblo, usurpando un Gobierno Constitucional, la frase ilustra al personaje que dirigió un plan de reconversión de las detenidas políticas-"rependance"lo denominaban los ingleses, o "conversion",los franceses-.Plan que buscaba como objetivo el aniquilamiento de las historias de vida como mujeresy/o como madres,como hijas,como militantes de proyectos de transformación del país. El eje medular fue una propuesta que se caracterizaba por "hacer conducta y obtener la libertad"."Conducta y libertad"fue el plan experimentado por la dictadura militar uruguaya en las cárceles de ese país y traspasado aquí,en un principio,con las presas políticas argentinas como "prueba",como "conejillas de indias".Consistía en presionar de distintas maneras, con variada frecuencia y con sanciones de calabozo embozadas, por parte de los militares y personal carcelario para la firma de un acta pública de arrepentimiento.Quien manifestara por escrito esta abjuración era"recuperable",dejaba de ser de "máxima peligrosidad",podía ser trasladada,ya segregada e indagada por el psiquiatra y/o la psicóloga a condiciones de mejoría de vida carcelaria y se registraría su ubicación como posible de ser liberada en una lista del "Poder Ejecutivo Nacional"-poder nacional que ejecutaba el genocidio-.
En síntesis, si el ex- Director del Servicio Penitenciario Federal, ex-Prefecto General Dotti planteaba que hasta en las cárceles "iba a combatir a sus enemigos", los acólitos del mismo en la tristemente célebre"Comisión Interdisciplinaria",integrada por Sánchez Toranzo,agentes penitenciarios de carrera militar,el cura párroco,psiquiátras,psicóloga y asistente social intentaban concretar ese combate.El mismo consistía en entrevistar a la enemiga mujer,cercándola y acusándola de "filicidio"-cuando tenía hijos- y/o de abandonar y postergar la reunificación familiar en una mayor que era la integración con "la familia Fuerzas Armadas"- ex- Teniente Coronel Farmacce - 2do. Cuerpo de Ejército.
Ellos eran los que nos detuvieron y torturaron aun estando embarazadas.Nos separaron de nuestros esposos y/o novios, nos robaron nuestros hijos-bebés de los brazos en los traslados,esposadas y vendadas, nos mataban o hacían desaparecer a nuestros seres queridos,esposos y/o madres y padres, nos dejaban impotentes frente a" la nada" pues solo veíamos, solo sentíamos, solo sufríamos, solas nos debatíamos con nuestra condición humana, por momentos que se nos volvían interminables.
Buscaban trastocar el fondo de la cuestión: nosotras éramos las que buscábamos la muerte,las que nos hacíamos torturar,las que abandonábamos a nuestros bebés y a nuestros deberes y responsabilidades como mujeres, como madres, como miembros de una familia de origen y la constituída por elección.
Apuntaron al deseo de una mujer:hacer sentir que por las responsabilidades y compromisos militantes emprendidos a nivel histórico y social, destruíamos el vínculo con nuestras familias y con el conjunto social al cual pertenecíamos y participábamos con pasión.
Así al escuchar y registrar todos esos discursos,con fundamentos del orden de lo siniestro, las vivencias desataban angustias,socavaban los cimientos identificatorios persiguiendo la alienación del pensamiento y acción con el concomitante sentimiento de culpa al haber sentido en las entrañas la posibilidad de un destino de país mejor.La angustia, al contrario de lo que podría pensarse,al ser expresado y al hablar de lo que nos significaba a cada una, a "nosotras"-objetivo del enemigo a destruir- nos salvó de la demolición y la descompensación psicótica,salvo en muy pequeños casos que motivaron nuestra movilización y atención.
Estrategias de supervivencia.
Por estrategia de elaboración de los sucesivos impactos traumáticos sufridos y de la asimilación de un proceso de permanancia en prisión por casi una década,incorporamos en la búsqueda de una conceptualización de áquella experiencia,los siguientes indicadores:
1)la pulsión de saber nos llevó a develar, a lo largo del tiempo, quién y quiénes eran los que desarrollaban el plan de reconversión del país en lo económico,político, social,ético jurídico,educacional, cultural,psicólogico mediado por el terrorismo de estado.
2)el deseo y la legitimación de un lugar dentro de nuestras familias y frente a las mismas,en cuanto a la ubicación de víctimas de la represión siniestra del estado y en tanto a los esfuerzos puestos en la recuperación creativa de los vínculos con nuestros pequeños hijos , padres y seres queridos.
3)la pasión de hacer justicia nos llevó a profundizar el sentido de valor de la juricidad de la conducta humana,lo que permitió un desarrollo e inteligencia en el conocimiento jurídico para la defensa personal y de conjunto de las detenidas políticas - en recursos de hábeas corpus,recursos de amparo ante traslados que ponían en riesgo la vida de las compañeras, denuncias de desaparición de compañeras cuando les otorgaban una fraguada libertad ,alegatos ante jueces y fiscales,etc.-
4)la identificación previa a la prisión con los valores de la ética social permitió potencializarlos y generar un entramado de redes solidarias de nuevo tipo entre las prisioneras,entre nosotras y las distintas familias,entre nosotras y los vecinos de los barrios a las cuales pertenecíamos,entre amigas y amigos con discretas cercanías a los familiares,con organismos de constitución creciente en esos años a los cuales se dirigían e integraban nuestros padres.Todo un aprendizaje!
5)la pulsión de saber nos fue llevando a conocer los pequeños y miles de actos de nuestro pueblo en su lucha contra la dictadura argentina, los primeros indicios de denuncias del genocidio,la presencia de organismos internacionales que visitaban fugazmente la cárcel, la llegada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la confluencia de pedidos de miles de argentinos en el exterior frente al secuestro-desaparición de nuestras/os compatriotas.Ello nos aliviaba, nos contenía y nos daba sentido de presente y de futuro.
En resumidas cuentas:la mujer detenida por razones políticas perdió largos años de su vida al no poder estar en libertad pero frente a ello reingenió recursos vitales conocidos e inventados, en todos los ámbitos lo que nos permitió" crecer" en medio de una de las más tristes situaciones límites!!!.
Psic. Mirta Clara
Serie I.Año 1989
La apropiación de ser sujetos constructores de país
Para comprender por qué resistimos casi una década la cárcel, considero que existe una primera confirmación a ojos vista tanto por parte de los responsables de la Dictadura Militar, como por otro lado de los sectores populares a los que acompañamos,como parte y en " representación "de ellos, en defensa de intereses que entendimos "en común": la clara necesidad, el deseo profundo de transformación de un país dependiente hacia una nación liberada.
Hijas de una generación de padres que se habían enfrentado, en su gran mayoría con el Gobierno Peronista,que habíamos casi mamado e internalizado"el miedo y el terror por la falta de democracia" del Gobierno Constitucional de 1945-1955...nos convertíamos, por abstrusa a la obra represiva del Gral.Onganía y del plan de vaciamiento del país de Krieger Vasena-en su intromisión usurpadora del Gobierno Constitucional del Dr. Illia- en áquellas jóvenes muchachas que siendo trabajadoras, mamás, amas de casa, estudiantes,profesionales, nos uníamos a la lucha popular contra la Dictadura Militar de 1966-1973, con entusiasmo emancipador!!.
La muerte de Pampillón en Córdoba, la noche de los Bastones Largos en UBA donde le pegaron y encarcelaron a nuestros seres queridos, la huelga de los zafreros, portuarios, destilerías de petróleo paradas a lo largo y ancho del país, los frigoríficos, las ollas populares donde nos tuvieron como aportantes por primera vez debido a que las familias no tenían qué comer al no pagarles el sueldo!!!! trajo aparejado la aparición de la C.G.T. de los Argentinos con el surgimiento de delegados incorruptibles y combativos e hizo y cristalizó la explosión civil de una Argentina en crisis!!!! ..ello nos provocó a pensar y sentir que tambaleaba el "modelo paradigmático occidental y cristiano" con que nos habíamos formado desde la historia oficial, fueran nuestras familias o medios educativos ateos,religiosos... pues se calcinaba áquella "verdad histórica" que la escriben los vencedores del capitalismo, dueños de las tierras, del comercio, de la banca, de la relaciones impúdicas con la iglesia, de las Leyes... sobre la sangre derramada y la derrota de los proyectos independentistas populares.
*No podíamos pensar en los pueblos que luchaban junto a las mujeres y caudillos federales y nos animamos a conocerlos para saber por qué errores y quiénes los habían derrotado, así como sus aciertos que eran los que trascendían.
*Supimos de los sacrificios inclaudicables de las/ los anarquistas, del honor, de la decencia y de la dignidad, con la cual defendían hasta con el fin de sus vidas, de sus cuerpos, la destrucción del estado capitalista.
*Nos engrandeció que la lucha por la igualdad de oportunidades de las mujeres y los hombres fuera encabezada por un pareja socialista,cuya dama dio jaque a la miseria obrera en la discusión de leyes por sus derechos, como fuera Alicia Moreau de Justo.
*Nos hicieron sospechar que a Irigoyen lo seguía una cierta"chusma" y descubrimos que eran sectores populares en ascenso político, social-económico que forjaban la jornada de la Reforma Universitaria,entre otras.
Nos entristecimos con la "Semana Trágica"en los Talleres Vasena, así como de la Patagonia Rebelde, donde murieron centenares de trabajadores y peones de campo por órdenes represivas de Irigoyen, de la policía y del ejército- dividido entre los que pensaban en el desarrollo de la riqueza natural para el beneficio de amplios sectores y los que a sangre y fuego querían diezmar el pensamiento y la acción contrainsurgente de trabajadores industriales y peones por no querer soportar y prolongar la explotación. .
*Nos adentramos en los pequeños y medianos productores del interior, liderados por Lisandro de la Torre para enfrentar el poder de los terratenientes, de los dueños de la Pampa Húmeda, así como de la imposibilidad radical de estructurar democráticamente el país contra el Régimen.
*En la Década Infame se nos hizo visible el Fraude Electoral,el Estatuto Legal del Coloniaje con que se bautizó el pacto Roca Runciman que por contraposición parieron forjadores de nación como Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.
Nos empapamos de las huelgas de los frigoríficos, de la Sección Especial de lucha contra el Comunismo en el Gob. De Uriburu y cómo surgió Socorro Rojo Internacional, primera organización en defensa de los derechos humanos de los luchadores y militantes obreros y profesionales, según el Dr.Mignone.
*Nos conmocionamos al descubrir el poder político popular de un 17 de octubre,del cual nos habíamos informado subrepticiamente que eran unos "cabecitas negras que metieron sus patas sucias" en la fuente de Plaza de Mayo y revelamos por Scalabrini Ortiz que era el subsuelo de la Patria sublevado semiespontáneamente.Era la movilización hacia un lugar simbólico y hacia una figura militar nueva, contradictoria, como la del Cnel..Perón que se representaba imaginariamente como el que oía sus reclamos y los concretaba y al que le temían los opositores militares y civiles por que "este hombre" representaba la voz de los sectores populares.Los Born, años después, reconocieron que el golpe del ’55 fue pagado por ellos pero fundamentalmente por la CIA.
*Desentrañamos, conjuntamente y por separado ese "escándalo de rosas y espinas" que hacía legal lo legítimo: derechos constitucionales de los niños, mujeres, familias, obreros y trabajadores, ancianos... sentidos por la humildad y carencia infantil, pensados por otros pero apoderados con fuerza militante para declararlos, promulgarlos y hacerlos cumplir como quiso Evita.
*Fuimos reconocedoras de la revolución del pueblo cubano,de Fidel Castro y de ese tamaño ejemplo revolucionario que fue Ernesto"Che "Guevara, de Camilo Cienfuegos, de Carlos Marighela en Brasil.
* Nos deconstruyó el Mayo Francés y sus confrontaciones reveladoras y desafiadoras del poder estatuído en el capitalismo desarrollado, "anche" del comunismo francés.
*Nos zangoloteó, al decir de Benedetti, los "topos"tupamaros, con Raúl Sendic... que trabajaban para carbonizar y desmentir la ilusión de la "Suiza de América", separados por un río, el Rio de la Plata, que iba a ocupar un lugar simbólico siniestro, años después, para ellos, en territorio argentino como para nosotros.
*Así también nos admirábamos de la fuerzas civiles, militares e indígenas chilenas que propugnaban la vía pacífica al socialismo a través de la construcción de poder electoral con figuras probas como Salvador Allende y otras que lidiaban entre el agotamiento del capitalismo y su pasaje a un estadio superior, como los miristas encabezados por Enriquez
*Si un fenómeno nos martirizó fueron las sucesivas invasiones a Vietnam, sintiendo que "nos exterminaban" casi con las bombas napalm y viendo con horror esas imágenes de fusilamiento y de destrozo de personas y niños.A la par enaltecíamos ese sentimiento de pertenencia e identidad de las mujeres y los hombres vietnamitas de pie en las ciudades y mimetizados como vegetaciones en la selva!!
*En 1972, entremecimos las baldozas, las calles, los vidrios de los diarios "la Prensa y la Nación" por el fusilamiento cometido contra mujeres embarazadas y jóvenes, nuevamente por la Marina en la Masacre de Trelew!!!... que por analogía impiadosa,nos remontaba a que los fusilados en los basurales de José León Suárez en 1956 no debían ser marginales a la Ley o si lo eran de qué Ley se trataba: de áquella que nace por consenso social? O de áquella otra que está en el seno de la estructura jurídica Argentina- antinacional concluía en sus escritos Scalabrini Ortiz-cuyo Código Penal emergió para la defensa de los intereses de las minorías capitalistas, oligárquicas, hegemónicamente agropecuarias que impusieron con genocidio y etnocidio, en 1886, la entrada del país y sus maices en una nueva división internacional del trabajo, como nos enseñara el Dr.Zaffaroni.
1973
*Una pasión de patria insobornable se afirmaba cada vez más entre 1966-1973.Sino nos defendíamos entre pares no había destino, no había un lugar social para poder vivir, un lugar en el mundo para desarrollarse, trabajar.Quisimos cambiar el país, ser sujetos constructores de nuevas reglas de moral, de ética...mientras teníamos novios,paríamos,bailábamos, estudiábamos,leíamos a Marx, a Perón, a Fanon, a Cárdenas, a Lumumba, trabajábamos, barríamos,coqueteábamos...militábamos!
*Las mujeres nos sentimos capaces junto a obreros y estudiantes de conquistar y mantener un gobierno por nacer. Casi no lo habíamos vivenciado en nuestras infancias.Quisimos tener elecciones políticas con programas que rescataban el patrimonio histórico y nacional, los resortes fundamentales para continuar el proceso de democratización:el Programa frentista del 11 de marzo de 1973.
Gobierno del Frente Justicialista de Liberación.
El Gobierno del Dr. Cámpora en ese año fue producto de una correlación de fuerzas populares, nacionales,antidictatoriales que portaban banderas de soberanía nacional,autodeterminación de los pueblos e independencia económica.Fue una pequeña victoria democrática!!.
La burguesía y las Fuerzas Armadas.
Desde sus inicios,los voceros de la burguesía más puestos en escena ,como Martínez de Hoz y Videla...minaron la posibilidad gubernamental de un modo distinto de conducir el gobierno del estado.Generaron un pacto cívico-militar con aval de los círculos financieros internacionales que iba a socavar lenta pero inexorablemente las nuevas fuerzas políticas en el Gobierno.No lo sabíamos y si hubo indicios no los quisimos ver.
La gestión de Gobierno.
El Programa no fue cumplido,cuestión clave para determinar "la caída de la ilusión",la desesperanza de miles de jóvenes y sectores populares, la radicalización de la lucha y con ello el perder aun más criterios de racionalidad en la construcción del poder político ...creíamos en una "transformación... imposible".
Reflexión
La ineptitud de los grupos económicos asociados circunstancialmente al Gobierno, la traición consecuente de la burocracia sindical y política agravada por siniestros sectores políticos que se constituyeron en "la Triple A" prevalecieron obstruyendo aún más la democratización del poder.
La letalidad juvenil
La juventud-las generaciones nacidas casi entre las décadas del’40 y del ’50 fundamentalmente-fue sacrificada por los objetivos mancomunados entre los enemigos de afuera y de adentro del Gobierno Constitucional y posteriormente masacrada por la Dictadura Militar.
Intento de autocrítica.
Los errores políticos-ideológicos de las fuerzas populares- con distintas y diversas responsabilidades en cada agrupamiento-particularmente en quien escribe fueron producto de nuestra edad. El infantilismo revolucionario nos llevó a no entender qué fin de época transitábamos: quisimos cambiar el mundo y el mundo nos cambió a nosotros!!!!
Subestimos contradicciones principales a nivel internacional y a nivel nacional y sobreestimamos niveles de conciencia y organización de sectores populares así como de las organizaciones propias."Eramos una pequeña patrulla perdida en la lucha de clases"-al decir de Carlos Olmedo-.
La concepción de poder popular que teníamos decía "representar "intereses de obreros,trabajadores y sectores afines.Se generó todo lo contrario: aparatismo, internismo,militarismo,..Fue una encerrona trágica- al decir de Fernando Ulloa- y requiere de una autocrítica pendiente frente a frente con conjuntos poblacionales.
En resumidas cuentas:
*No había condiciones cualitativas ni cuantitativas por parte de la militancia para que tomara el poder en la época- Prudencio García.-Ello pulveriza los dichos de los militares funcionales a la burguesía de que el país estaba en punto de perderse a manos de los marxistas.
*Fue la violencia de la burguesía globalizadora –José Feinman-que requería reproducir capital especulativamente la que condujo los movimientos en todos los frentes hacia retomar el aparato del estado.El pacto cívico-militar se adueñaba con impronta propia, con nuevo cuño en 1976, con nuevas metodogías como la implantación del terror, la desaparición forzada de las personas, el confiscamiento y reparto de los bienes, la sustracción y apropiación de menores no identificados...una gran argamasa para montar negocios a futuro con los dueños del establishment.
*Tuvieron el comportamiento de escindir, de escotomizar el proyecto económico neoliberal como panacea para grandes sectores,en una cotidianeidad que era una nube de Ubeda,de desaparecer que esta fue la razón principal del Golpe.... de los objetivos y efectos del terrorismo de estado para substraer y derrotar la puja, el ascenso de masas recientes, de los trabajadores, del poder de organizaciones gremiales, políticas, sectoriales con representantes genuinos de la dirigencia popular.Nunca más un AgustínTosco,un EnriqueJuárez,un Piccinini...
*El país nuevamente, como en el 45-55, se partía en dos escenarios irreconciliables, irreconocibles,ahora con actores nuevos,con fusiones diferentes entre trabajadores e intelectuales...y fue por largos años hasta la fecha, por el soliviantamiento de la Ley, que se incrustó conciente e inconcientemente en la pérdida de fe, en el "no se puede hacer nada", en el "no pasa nada",en el "qué me importa", en la sangría hemorrágica subjetiva y de amplios sectores, de herida y regodeo narcisístico.
En síntesis:
*El terrorismo de estado tiene largos antecedentes en nuestra historia como nos constituyó el reveer y deconstruirlo,así como el vivir encarnadamente el oprobio del " amo" que nos quería someter en la mesa de tortura y en las mazmorras del régimen.
*La resistencia popular al capitalismo neoliberal y al terrorismo de estado fue y es parte inseparable de las luchas por banderas democráticas, aun dentro de las cárceles con el empobrecimiento de las herramientas que teníamos frente a la hondura de la imaginación de nuestros aportes.
*En las cárceles preservamos nuestra conciencia libertaria, antiburocrática, antidictatorial,... supimos que fuimos un episodio más en la lucha de clases... que hubo que aprender a perder la derrota de un proyecto de país ...que en la vida diaria fue -y es- muy difícil ser coherente..,y que fue fruto de la elaboración personal y del conjunto colectivo para poder sostener la pasión junto a nuestros pares por erradicar la injusticia e reinstalar la condición humana en cualquier lugar de este mundo.
Psic. Mirta Clara
1988- Ponencia presentada: Seminario sobre la Situación de la Mujer en la cárcel.1976-1983. Academia Nacional de Ciencia.Argentina.
1999: Ponencia revisada: Congreso Internacional de Psicología Social de Liberación.Universidad Centroamericana"José Simeón Cañas"San Salvador.El Salvador.