ZONA 2:esta Zona militar abarcaba las Provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco yFormosa
RESPONSABLES: Comandantes del Cuerpo de Ejército II (Rosario). Ellos fueron:
Desde:
Setiembre 1975 General DIAZ BESSONE, Ramón Genaro
Octubre 1976 General GALTIERI, Leopoldo Fortunato
Febrero1979 General JAUREGUI, Luciano Adolfo
Diciembre 1980 General TRIMARCO, Juan Carlos
G-2 INTELIGENCIA
Desde: Diciembre 1975 Coronel RAMIREZ, Carlos Alberto
La Zona 2 estaba subdividida en las Subzonas 21.22,23 y24.Corrientes pertenecía a la Subzona 24.
SUBZONA 24 (2/24)
JURISDICCIÓN: Provincia de Corrientes (excepto la parte de ella asignada a la Subzona 23).
RESPONSABLES Comandantes de la Brigada de Infantería III (Curuzú Cuatiá). Ellos fueron:
Desde:
Diciembre 1975: General ZAVALLA CARBO, Rafael Leonidas
Diciembre 1976: General RESTON, Llamil
Febrero 1979: General PIOTTI, Mario Alfredo
Diciembre 1980 General PARADA, Omar Edgardo
Julio 1982: General SANCHEZ AVALOS, Braulio Argentino
ORGANOS DE INTELIGENCIA: Destacamento de Inteligencia 123 (Paso de los Libres). Fueron jefes:
Desde:
Noviembre 1975: Tte. Coronel PORTILLO, Raúl Angel
Noviembre 1976: Tte. Coronel RIU, Jorge Oscar
Enero 1979: Tte. Coronel MOLINA, Francisco Javier
Setiembre 1980:Tte. Coronel SIMON, Antonio Hermigio
CENTROS CLANDESTINOS DE DETENCIÓN DE CORRIENTES
"Hípico" - Goya - Provincia de Corrientes (LRD)
Ubicación:
Av. Sarmiento, frente al Batallón de Ingenieros 7 y el Comunicaciones 12.
Descripción:
Galpón de pilares que sostenían un techo de alambre cubierto de paja. A unos pasos de éste, otro edificio con patio rodeado de barandas, piso de baldosas blancas y negras. Cocina, sala de torturas y una habitación donde dormían los detenidos.
"Destacamento policial de la Capilla de San Antonio" (LT)
Ubicación:
Paraje de la Capilla de San Antonio, a pocos kms de la capital provincial, en el camino a Clorinda, Provincia de Formosa.
Descripción:
El centro de detención funcionaba en el Destacamento Policial de la División Cuatrerismo en Capilla de San Antonio. Es una edificación de tipo rural de cinco ambientes, baño y cocina con un quincho en el fondo y aljibe en el patio.
Se esperan actuaciones de la justicia por desapariciones en Goya
Se aguarda que en los próximos días la justicia federal avance en la instrucción formal en la causa que investiga desaparición de personas durante la dictadura militar en Goya. Así lo informó a momrandu.com Felipe Rajoy, abogado de la segunda ciudad de la provincia este sábado. El letrado explicó que la causa se activó luego de que un suboficial se presentara espontáneamente a declarar en el Juzgado Federal.
Dijo que este militar brindó detalles precisos de las actividades de grupos represivos en la ciudad, que desde 1976 en adelante tuvo como víctimas, en su mayoría a referentes de la Liga Agraria, que agrupaba a trabajadores tabacaleros de la zona.
Sin dar muchos detalles, Rajoy, quien integra una red de abogados que actúan en causas de derechos humanos, dijo que a raíz de esta presentación el fiscal federal adjunto Flavio Ferrini recogió en Goya los testimonios espontáneos de una treintena de personas.
Se trata de ex detenidos-desaparecidos y familiares que a su vez, según el letrado, brindaron testimonios de la represión, coincidentes en cuanto a lugares y nombre de militares.
Por lo tanto se espera que el juez federal Carlos Soto Dávila avance en la etapa de instrucción, con la eventual toma de testimonios y posibles detenciones.
Según éstos y otros testimonios, en Goya existe un listado de unos quince desaparecidos lo que a entender de Rajoy es una cifra muy alta si se tiene en cuenta la densidad de población.
Rajoy explicó que se pretende investigar los posibles centros de detención que haya habido en la Compañía de Ingenieros, y de Telecomunicaciones. En especial en el Campo Hípico militar, que habría sido el lugar de mayor concentración de detenidos.
Comentó que no hay plazo, “salvo el tiempo razonable”, para que el juez avance en la causa, pero estimó que “se trata de una espera de días.
Aseguró que los testimonios presentados por víctimas y sus familiares “son precisos en cuanto a los lugares de detención, a los nombres de los militares, y su organización funcional”. Por lo que se declaró “optimista” en cuanto al avance de la causa.
Agregó que espera, junto a otros abogados e interesados, iniciarse en querellante “cuando los tiempos procesales lo estimen conveniente”.
25.09.2005
Proyectan reconstruir el mapa represivo provincial
Integrantes de la Comisión Provincial de Derechos Humanos mantuvieron en Buenos Aires reuniones con funcionarios nacionales y especialistas del Equipo Argentino de Antropología Forense a fin de documentar las operaciones represivas instrumentadas durante la última dictadura militar en territorio provincial. El proyecto permitiría avances en causas por desapariciones como la del Ex Regimiento N°9 y La Polaca.
La comitiva integrada por Hilda Presman, Ramón Artieda y Marisa Sanabria, se reunió en Capital Federal con Ramón Folgueira, representante del Ministerio Público Fiscal, y con responsables del Archivo Nacional de la Memoria.
También con integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense, familiares de desaparecidos en Corrientes, miembros del equipo jurídico del Centro de Estudios Legales y Sociales, y especialistas del Departamento de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires.
Presman, manifestó a momarandu.com que los encuentros tuvieron por objetivo el entrecruzamiento de información sobre desapariciones y operativos represivos en Corrientes y el nordeste durante la última dictadura militar.
"Buscamos reconstruir el mapa represivo provincial planificado por el gobierno militar, y elevarlo a las autoridades competentes" indicó.
La iniciativa, que demanda "un excesivo trabajo y detallada investigación" fue considerada por la referente de la entidad civil como "una importante posibilidad de esclarecer definitivamente los casos de desapariciones en Corrientes.
Dijo que a tal fin se tendría acceso a información reservada de los archivos de la CIA (Central de Inteligencia Americana) y otros documentos inéditos que contribuirían además a resolver causas por desapariciones como Ex Regimiento 9 y La Polaca en Paso de los Libres.
Justamente, los documentos hallados semanas atrás en el cieloraso de la aduana de esa localidad fronteriza y en la que se figuran la identidad de personas que fueron perseguidas y secuestradas, sería uno de los principales pilares en el diseño del mapa represivo.
Presman informó que la documentación será digitalizada para su conservación y para hacerla accesible a todas las causas del país que investigan desapariciones durante el gobierno de facto.
"Contiene información extremadamente relevante y desconocida que no sólo es de utilidad en causas locales, sino de varias provincias e incluso de paises vecinos" indicó.
Explicó que en ella se detallan operativos de persecución y detención de personas en la frontera realizadas, las cuales se habrían realizado desde 1955 y hasta el final del gobierno militar en 1983.
En dicha nómina figuran personas asesinadas y desaparecidas por las cuales se han iniciado causas judiciales en diversos distritos provinciales. También se explicitaría los responsables de tales acciones.
AGILIZACION DE CAUSAS
Presman explicó que tras las reuniones llevadas a cabo en Buenos Aires, podrían darse avances en algunas investigaciones por desapariciones forzadas durante la última dicatadura militar.
Citó al respecto el "Caso Ayala", donde familiares de tres personas que desaparecieron junto al militante peronista , se presentarían como querellantes.
En tanto, se reabrirían causas en Goya para recibir denuncias por la represión a integrantes de Ligas Agrarias y del movimiento de Teología Pastoral durante el periodo militar.
"Se busca que en esta localidad se reactiven casos como ocurrió en Paso de los Libres con la causa La Polaca en la que a través de denuncias individuales se logró descubrir en gran parte el terrorífico el aparato represivo del Estado" expresó.
Otra de las causas en las que habría novedades sería la del Ex Regimiento de Infantería N° 9.
Corrientes. detención de ex funcionario policial R I 9
CAUSA DESAPARECIDOS
El Juzgado Federal dispuso la detención de ex funcionario policial
El juez en lo federal Carlos Soto Dávila libró una orden de detención para el comisario inspector (R) Diego Manuel Ulibarrie, por el presunto delito de privación ilegítima de la libertad en la causa ex RI9, que investiga las desapariciones de Vicente Victor Ayala, Julio César Barozzi, Diego Orlando Romero y Jorge Saravia Acuña. El ex funcionario, director de una empresa privada de seguridad, prestó servicios en la UNNE, oficinas públicas y lugares de recreación.
Aunque la orden fue librada el pasado fin de semana no tomó estado público sino hasta hoy. Así, se espera que Ulibarrie comparezca ante el Juzgado Federal este mismo lunes o bien el martes para ser indagado por el juez Carlos Soto Dávila.
El comisario inspector (R) Diego Manuel Ulibarrie es investigado por el presunto delito de privación ilegítima de la libertad y desaparición forzada de personas, en la causa que investiga las desapariciones de Vicente Victor Ayala, Julio César Barozzi, Diego Orlando Romero y Jorge Saravia Acuña.
El secuestro de estas cuatro personas se produjo el 16 de febrero de 1976 - días antes del golpe militar- en las inmediaciones del Club San Martín. Por testimonios de quienes presenciaron el hecho - se produjo en forma descubierta y en horas de la siesta- se pudo saber que la camioneta en la que se desplazaban fue interceptada por móviles policiales.
Quien comandaba este operativo era el oficial de la Policía de Corrientes, Diego Manuel Ulibarrie, quien formaba parte de un grupo de tareas que accionaba en relación al Area Militar 231. Los nombrados habrían estado unas horas detenidos en la Alcaidía de Policía y luego derivados al Destacamento militar de Santa Catalina, donde habrían sido ejecutados.
La carrera policial de Ulibarrie continuó pese a su pasado represivo y fue Comisario Departamental de Saladas, ocupó cargos jerárquicos en Paso de los Libres, integró la Brigada de Investigaciones de la Policía de Corrientes.
En la actualidad se desempeña como director de la Empresa de Seguridad Megafianza, la que custodia oficinas públicas, lugares de recreación y hasta hace poco tiempo atrás, las instalaciones de la Universidad Nacional del Nordeste.
Esta causa - que se inició en 1986- debió paralizar sus actuaciones por las leyes de obediencia debida y punto final, en el año 1987, antes de llegar al procesamiento de Ulibarrie y oficiales del Ejército como De Marchi y otros.
La misma se reactivó en noviembre de 2003, una vez declaradas nulas estas leyes por el Congreso Nacional y está incluida junto a otras causas que investigan desapariciones en el ex Regimiento 9 de Infantería.
El juez Soto Dávila había viajado la semana pasada a Capital Federal para retirar del Comando en Jefe del Ejército documentación sobre manuales de la represión que fueran declarados por el ex general Cristino Nicolaides durante su indagatoria en Córdoba.
(07-10-04) Un juez argentino ordena detener a once militares acusados de torturas y desapariciones políticas
El juez federal argentino Carlos Soto Dávila ha ordenado que once militares acusados de violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura que imperó en el país, sean detenidos en el marco de una causa por torturas y desaparición de presos políticos. Entre los acusados se encuentra el último comandante del Ejército del Gobierno castrense, Cristino Nicolaides.
LD (EFE) La oficina del juez federal Carlos Soto Dávila, de la norteña provincia de Corrientes, ha confirmado que el magistrado emitió una orden de arresto contra diez oficiales y suboficiales del Ejército y de un oficial de Gendarmería, a quienes se les imputa participación en una cárcel ilegal que funcionó en dependencias del entonces Regimiento Nueve.
Medios de comunicación locales indicaron que entre los acusados se encuentra el general retirado Cristino Nicolaides, ex jefe de la guarnición militar de Corrientes. Este militar es el último comandante del Ejército de la dictadura (1976-1983) y actualmente permanece bajo arresto domiciliario por el robo de hijos de desaparecidos.
Los abogados defensores de los familiares de las víctimas denunciaron ante la Justicia que en ese ex regimiento los presos políticos eran sometidos a interrogatorios seguidos de torturas o de muerte. Aunque el juez Soto Dávila no informó a quiénes comprende la orden de detención, trascendió que incluye al ex agregado militar de la embajada argentina en Roma Horacio Losito, acusado en otra causa de participar en el fusilamiento de 22 presos políticos a finales de 1976.
Viernes 26 de Noviembre de 2004 http://www.libertaddigital.es/./noticias/noticia_1276234605.html
Comision de Derechos Humanos de Corrientes
La causa por violaciones a los Derechos Humanos de Corrientes, tiene una serie de testimonios sólidos y creíbles que involucranpersonal del Ejército y de Gendarmería Nacional en graves delitos tales como desaparición forzada y torturas en concurso real.
No obstante en un intento desesperado de sus abogados defensores intentaron presentar a los hechos como producto de una conspiración de los denunciantes, llegando incluso a solicitar el allanamiento de la Subsecretaría de Derechos Humanos, de la casa del querellante Ramón Artieda y del local en el que se reunía la Comisión de DDHH de Corrientes, con el agravante de que éste último era un local prestado y no se dio a publicidad, lo que evidenciaba un trabajo de inteligencia por parte de sectores vinculados a la defensa.
Represión ilegal: sospechas sobre el jefe de la Gendarmería
INFORME EXCLUSIVO DERECHOS HUMANOS
HECHOS OCURRIDOS ENTRE 1980 Y 1982
Pedro Pasteris estaba a cargo del puente de Paso de los Libres cuando ahí secuestraban a montoneros que querían cruzar la frontera. Al menos nueve personas desaparecieron en ese lugar.
Claudio Savoia.
Sospechas sobre el jefe de la Gendarmería
Pedro Pasteris estaba a cargo del puente de Paso de los Libres cuando ahí secuestraban a montoneros que querían cruzar la frontera. Al menos nueve personas desaparecieron en ese lugar.
LA LEY DE LA FRONTERA. Y EL PUENTE INTERNACIONAL DE PASO DE LOS LIBRES, QUE EL DIRIGIA MIENTRAS ALLI DESAPARECIA GENTE.
El comandante no contesta
A las 20 de ayer, Clarín se comunicó con el vocero de la Gendarmería, Marcelo Torrisi, para conocer la respuesta del comandante Pedro Pasteris a la investigación que lo podría vincular con la represión ilegal. Torrisi agradeció el llamado y prometió una respuesta "en diez minutos", pero después apagó el celular. Hasta las 22.30, Clarín volvió a llamarlo, en vano, seis veces.
Pedro Pasteris dirige la Gendarmería desde el 26 de noviembre pasado, cuando Néstor Kirchner pasó a retiro a 12 de los 16 comandantes generales de la fuerza. Había egresado como alférez en 1970. A los 30 años, en 1980, asumió como jefe del puente de Paso de los Libres. Entre 2001 y 2003 fue jefe de la Agrupación XVI Patagonia Austral, con asiento en Río Gallegos.
Cuando una causa judicial que investiga la desaparición de personas en Corrientes durante la dictadura, iniciada hace sólo un año, llegue hasta los responsables de las unidades militares de la zona, el comandante general Pedro Pasteris, director nacional de la Gendarmería desde el 11 de noviembre pasado, deberá explicar cuál fue su papel en los secuestros que se realizaron mientras él era jefe del puente internacional de Paso de los Libres, en la frontera con la ciudad brasileña de Uruguayana, entre 1980 y 1983.
Al menos nueve personas desaparecieron en ese puente cuando intentaban entrar o salir del país. Y por las funciones que tenía entonces, Pasteris habría sido el encargado de supervisar a los gendarmes que bajaban a las víctimas de los micros para entregárselas al personal del Ejército que los interrogaría bajo tortura. Ninguno de ellos sobrevivió.
La semilla para esclarecer estas aberraciones de la dictadura fue sembrada en 1979, con la visita a la Argentina de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En 1984, el entonces presidente Raúl Alfonsín creó la Conadep, y las Juntas Militares fueron juzgadas un año después.
La Justicia tropezó con las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, en 1986 y 1987, y en 1989 Carlos Menem indultó a los condenados. Pero varias causas judiciales fueron acorralando a muchos represores, por robo de bebés y saqueo de bienes de los desaparecidos. La caída definitiva de las leyes del perdón, hace unos meses, fue el último capítulo de la lucha contra el olvido.
De todos modos, todavía quedan tramos de la historia de la represión que jamás vieron la luz. En Paso de los Libres, donde Pasteris prestó servicios entre el 1° de enero de 1980 y el 14 de enero de 1983, hace sólo un año se descubrió un centro clandestino de detención que nunca había sido denunciado: por allí pasaron cientos de detenidos que no eran del lugar y estaban de paso, y como ninguno sobrevivió no hubo quien lo denunciara.
La historia de esos secuestros comenzaba en el puente internacional, donde todos los días durante horas y bajo la mirada del ex suboficial de la Policía Federal y diestro torturador Julio Héctor Simón, mejor conocido como "el Turco Julián", personas que habían sido secuestradas eran sentadas frente a una ventana para mirar a los pasajeros que se bajaban de los micros para hacer los trámites migratorios.
Si conocían a alguien debían avisar, y minutos después, o a más tardar en un puñado de horas, el señalado pasaba a integrar la lista de desaparecidos. Si después de varias semanas no identificaba a nadie, el "marcador" era asesinado y reemplazado. Esta secuencia se repitió al menos durante 27 meses, entre enero de 1980 y marzo de 1982.
Según afirma el currículum que figura en la página oficial de la Gendarmería en Internet, Pasteris fue el "jefe de la Sección Puente" del Escuadrón 7 que la Gendarmería tiene en Libres, un dato que al parecer pasó inadvertido a un gobierno muy sensible a la defensa de los derechos humanos: en el juicio por la desaparición en las fronteras de al menos 15 militantes montoneros que hoy conduce el juez federal porteño Ariel Lijo, desde hace años está acreditada la tarea de los marcadores en el puente.
Pero hace seis meses se conocieron más detalles de aquella operación, cuando en un programa de la televisión libreña el ex agente civil de inteligencia del Ejército, Carlos Waern, repitió parte del contenido de un manuscrito que se le atribuía desde hace cinco años. "Cuando se detectaba a un guerrillero, el marcador avisaba a su custodia; éste salía y con el mayor disimulo avisaba a Gendarmería y volvía a la oficina. Estos lo derivaban al edificio de la guardia, donde lo detenían. Por radio comunicaban la novedad al destacamento de Inteligencia, que posteriormente venía a buscar al montonero y lo llevaba a dependencias que poseen en Gendarmería para interrogarlo", explica en ese texto (ver facsímil).
Durante la dictadura y hasta 1997, Waern trabajó en el destacamento 123 de Paso de los Libres, donde participó de los secuestros y torturas que desde allí se planificaban. Según su relato, el pequeño espacio con que se contaba en el puente para detener, interrogar y alojar a los detenidos convenció a los represores de alquilar un "lugar más reservado": así se dio con "La Polaca", una chacra ubicada a unos mil metros del puente cuya existencia como centro clandestino de detención comenzó a ser investigada en otro juicio iniciado en el Juzgado federal libreño que conduce el juez Juan Angel Oliva el 28 de agosto del año pasado. En su texto,Waern da detalles sobre los métodos con que se torturaba en "La Polaca", por donde, calcula, pasaron "unas 300 personas".
Turbado por la repercusión que el manuscrito comenzaba a tener, en estos meses el ex agente negó ser su autor. Pero según pudo saber Clarín, una pericia caligráfica realizada por el Supremo Tribunal de Justicia de Corrientes confirmó esta semana que la letra le pertenece.
Así se despejó una duda que, según afirman en Libres, habría hecho que el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) archivara la copia que llegó a sus manos hace unos cinco años, porque el texto no tenía firma.
Pero además del "informe Waern", este diario recogió otros testimonios que comprometerían al comandante Pasteris con la represión y que explican por qué hasta ahora nadie lo incriminó:
Un ex gendarme que trabajó junto a él en Paso de los Libres confirmó a Clarín que el actual titular de la Gendarmería "sabía muy bien lo que pasaba en el puente", y que tanto él como los 60 hombres que tenía bajo su cargo "ejecutaban las tareas" encargadas por el Batallón de Inteligencia 601 del Ejército, en Buenos Aires, con respecto a las personas que había que secuestrar y entregar a los interrogadores.
"Además, el jefe del puente era el jefe del Centro de Frontera, un cargo que existía en todos los pasos fronterizos y cuyos titulares dependían del Ministerio de Defensa", explica. "Pasteris mandaba sobre la Aduana y Migraciones, era el jefe operativo. Y sus gendarmes secuestraban a los señalados por los marcadores.".
Según los abogados que impulsan el juicio en Corrientes, Eduardo Molina Giacchetti y Jorge Olivera, el expediente "recién está despegando, y por ahora los esfuerzos están concentrados en el personal de Ejército que pasó por La Polaca", aunque "después seguiremos con todos los que hayan tenido responsabilidades militares en la zona durante aquellos años y que puedan tener vinculación con las desapariciones".
El sistema de "marcadores" fue la pieza central del llamado "Operativo murciélago", a través del cual la dictadura hizo desaparecer al menos a cincuenta militantes que regresaban o salían de la Argentina como parte de una "contraofensiva" lanzada por Montoneros a fines de 1979: los represores los regaron en los puestos fronterizos para que señalaran a sus compañeros, que a veces eran secuestrados en el acto y otras cuando su ómnibus llegaba a destino.
Dos informes de inteligencia militar que están en manos de la Justicia y un documento que el ex desaparecido Víctor Basterra fotografió durante su cautiverio en la ESMA, permiten reconstruir parcialmente la lista de supuestas víctimas en Paso de los Libres-Uruguayana, donde trabajaba Pasteris, en 1980: Julio César Genoud, Mariana Guangiroli y Verónica Cabilla, secuestrados el 27, 28 y 29 de febrero; Carlos Marcón (9 de junio), Arturo Dean y María Luisa Bregant (20 de junio), Juan Carlos Silva (26 de junio), Ismael Viñas y Jorge Adur (28 de junio). No hay constancia de otros secuestros, aunque en el puente hubo "marcadores" al menos hasta 1982.
La causa que investiga Lijo en la Justicia porteña contiene el testimonio de Silvia Tolchinsky, la única "marcadora" de Paso de los Libres que logró sobrevivir. Tolchinsky había sido secuestrada en Mendoza el 9 de setiembre de 1980 y en agosto de 1981 fue enviada junto al Turco Julián a Libres, donde permaneció hasta marzo de 1982. Meses después fue liberada y se mudó a Barcelona, donde rehízo su vida junto al ex agente de inteligencia del Ejército Claudio Scagliuzzi, a quien conoció durante su cautiverio.
En ese lugar puede estar acunada parte de la información que la Justicia y los familiares de los desaparecidos en Paso de los Libres todavía buscan a ciegas.
25.09.2005 | Clarín.com | El País
CORRIENTES: EXHUMARAN TUMBAS DE DESAPARECIDOS
Avanzan las investigaciones que intentan dar con la identidad de los cinco cuerpos sepultados durante la década infame en Empedrado. En las próximas semanas se exhumarán las tumbas NN y el Municipio ya manifestó su colaboración para el procedimiento.
(Diario El libertador – 24/05/06) Tras una reunión con autoridades de Empedrado, el subsecretario de Derechos Humanos, Pablo Vassel, anunció que se exhumarán las tumbas NN halladas en el cementerio de esa localidad que según se presume pertenecerían a correntinos desaparecidos y víctimas de la dictadura militar de 1976. El procedimiento se realizará en las próximas semanas en el marco de las investigaciones que intentan esclarecer los delitos de lesa humanidad.
Según indicó el ministro de Gobierno y Justicia, Walter Insaurralde, la reunión en Empedrado se realizó a los fines de informar al intendente José Cheme y los concejales comunales respecto del estado de la causa y la exhumación que se realizará tras los últimos hallazgos de las cinco tumbas NN que fueron localizadas en el lugar.
En este marco, las autoridades manifestaron su apoyo a la iniciativa y aseguraron que preservarán el lugar y brindarán su colaboración para que los casos de violaciones a los derechos humanos de la última dictadura militar sean esclarecidos.
Este procedimiento es un paso importante para el avance de las investigaciones preliminares que se lleva adelante para esclarecer los delitos de lesa humanidad luego de que a principios de mes la Policía de la Provincia entregara las documentaciones referentes a la causa a la Fiscalía Federal y que declararan los testigos, la mayoría de ellos policías.
La exhumación se llevará a cabo en el cementerio "San Roque" de Empedrado, donde ya se constataron los lugares donde se hallan las tumbas de las cinco personas aún sin identificar y que se cree serían víctimas del terrorismo de Estado de la década del 70'.
Según lo precisado intervendrá el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que de acuerdo a sus estudios e investigaciones daría con la identidad de las víctimas, quienes también tomarán las medidas necesarias para la preservación de las tumbas.
En la reunión también estuvieron presentes, los concejales Agustín Aranda, Jorge Raúl Alegre, Bautista Sánchez y los funcionarios Javier Flores y Andrés Gómez.
En esa jornada, el subsecretario Pablo Vassel realizó otras tareas vinculadas con los hallazgos que posibilitarán la inminente exhumación de los cinco cuerpos sepultados en el cementerio de la localidad.
Asimismo, el ministro Insaurralde expresó que "llegar a la verdad debe ser un objetivo prioritario, por las familias que aún esperan y para que el paso del tiempo no detenga el accionar de la Justicia".
AGENCIA DE COMUNICACIONES RODOLFO WALSH
ENTREVISTA CON SILVIA TOLCHINSKY SOBRE SU CAUTIVERIO EN PASO DE LOS LIBRES
“Ellos tenían decenas de fotos de militantes”
Es testigo clave en la causa de la contraofensiva. Aquí cuenta sobre su detención en Paso de los Libres, el lugar donde estuvo durante la dictadura el ex jefe de Gendarmería.
Silvia Tolchinsky estuvo ocho meses en Paso de los Libres.
Por Victoria Ginzberg
Silvia Tolchinsky estuvo secuestrada en Paso de los Libres entre julio de 1981 y marzo de 1982. Llegó allí después de pasar por dos centros clandestinos en Mendoza y tres quintas de la zona de Campo de Mayo. A la frontera fue llevada por el Turco Julián con el objetivo de obligarla a reconocer a militantes que intentaran reingresar al país. Mientras ella estuvo ahí, nadie fue detenido, pero su testimonio da cuenta de los operativos que se montaban en el puente para secuestrar a personas. Por esos hechos fue relevado el ex jefe de Gendarmería Pedro Pasteris. Tolchinsky estuvo desaparecida durante más de dos años. Fue secuestrada en el paso fronterizo Las Cuevas, en Mendoza, cuando intentaba regresar a Argentina. Después fue llevada a una serie de quintas situadas en las inmediaciones de Campo de Mayo. Allí vio a Lorenzo Viñas y pudo escuchar los gritos bajo tortura de quien cree era el padre Jorge Adur, quienes habían sido secuestrados en junio de 1980 en Uruguayana. Ese dato la convirtió en testigo clave de la causa en la que se investigan estos secuestros, junto con los de una veintena de militantes montoneros que intentaron volver al país en el marco de la contraofensiva.
Desde que huyó de Buenos Aires en medio de su “libertad vigilada”, vive en Barcelona, donde convive con Claudio Gustavo Scagliuzzi, quien fue personal de inteligencia del Ejército y que estuvo imputado –hoy está desprocesado– en el mismo expediente judicial del que Tolchinsky es testigo principal. Como en otra entrevista realizada por Página/12 hace dos años, Tolchinsky reconoce que es una relación difícil de explicar y de entender pero explica que es él quien se pasó de vereda, y no al contrario. Y le cree cuando su esposo le dice que no estuvo involucrado en secuestros o torturas.
Luego del relevamiento del jefe de Gendarmería, el relato de Tolchinsky recobra actualidad. Aunque la mujer no vio a Pasteris ni presenció ningún operativo en el puente, su caso ejemplifica la metodología utilizada por los represores. Aquí se explaya sobre su paso obligado por la frontera.
–¿Qué recuerda de su detención en Paso de los Libres?
–Estuve en una casa en la calle Brasil, a dos cuadras de la calle principal. El único detenido que sé que estuvo ahí fue Héctor Archetti. Era una casa pequeña, tenía un patiecito atrás y daba a la vereda. Al puente me llevaban todos los días en coche, pero no era muy lejos. Allí estábamos en una oficina, que era una habitación chica y con una mesa y dos sillas. Yo estaba sentada en una de las sillas, había un álbum con fotos de decenas de militantes y había una maquinita cuadrada con una luz azul que decían que detectaba los documentos falsos. Desde ahí se veía a los que entraban al país. Miraba por una mirilla o por una persiana que estaba un poco levantada, no recuerdo bien.
–Ahora se sabe que hubo un centro clandestino en la zona al que llamaban La Polaca, ¿pudo haber estado ahí?
–No creo. Yo estuve en una casa en el centro. A La Polaca la describen como una chacra.
–¿No supo si en la zona había otro centro de detención?
–No.
–Mientras estaba en Migraciones, ¿estaba todo el día sola?
–Siempre con un custodio o con las carceleras o el carcelero. Prácticamente todos los vecinos sabían que yo era una detenida y también el personas de Migraciones.
–¿Vio a Pasteris?
–Vi las fotos pero no lo reconozco. Para mí, el jefe era Antonio Herminio Simón (jefe del destacamento de Inteligencia 123 de Paso de los Libres), que está preso en la causa de la contraofensiva.
–Pero los que estaban en el Puente debían saber qué ocurría.
–No sé qué pasaba fuera de esa oficina. Mi ángulo de visión era muy estrecho. Ellos hacían parar el autobús en la ventana. Y además, sólo se veía a los que entraban al país. Paso de los Libres tenía, por lo menos en ese momento, dos calles, y en el medio estaban las dependencias de migraciones. Yo estaba en un lateral, no veía lo que pasaba en la otra calle, donde estaban los que salían del país. Cuando entraban los autobuses, los empleados de migraciones los hacían parar ahí y te traían los documentos de la gente.
–¿Ellos le llevaban los documentos?
–Ellos no entraban. Los del destacamento 123 estaban afuera y recibían los documentos y los traían. Adentro estaban los del Batallón 601, el Turco Julián.
–Mientras estuvo allí, ¿hubo algún operativo en la frontera?
–No, no se secuestró a nadie. No sólo por marcar o no marcar, sino tampoco porque ellos descubrieran algo. Pero la sensación que me da cuando se habla de “marcadores” es que los represores han logrado imponer en el lenguaje los significantes que usaban para designarnos. Estos significantes disfrazan el delito y además nos transfieren la responsabilidad a nosotros. Parece que ellos no eran los que secuestraban, eran “los marcadores”. Nosotros no lo elegíamos, a mí no me dieron para elegir. Es el traslado de la culpa y del acto. Este lenguaje encubre, me hace pensar en la desaparición de la víctima, como el “algo habrán hecho”. Ahora nos vuelven a nombrar como “marcadores” o “paquetes”.
–¿Cree que en su caso es especial por su relación con una persona que fue personal de inteligencia?
–Claro. Supongo que eso lo facilita. Pero creo que no es tanto por mi relación con Gustavo sino que no me pasé del otro lado y que él se movió de su lugar.
–En Campo de Mayo usted vio a Viñas, que había sido secuestrado en esa frontera. ¿El le contó cómo había sido su detención?
–No. Cuando lo vi hacía tres o cuatro meses que estaba preso y lo vi un ratito. Hablamos de la nena, me mostró la foto de su hija, pero del secuestro no hablamos. Después, el día que lo “trasladaron”, lo pusieron frente a la puerta y me saludó, pero nada más.
Pagina12 30.09.2005
A 30 AÑOS
Descubren placas en homenaje a cuatro desaparecidos
En la esquina de Moreno y Salta se realizó en la noche del jueves un homenaje a cuatro correntinos desaparecidos en 1976 durante la dictadura militar. Ante un numeroso público, se descubrieron dos placas en memoria a Vicente Ayala, Julio Cesar Barozzi, Diego Orlando Romero y Jorge Saravia Acuña, secuestrados y desaparecidos tras salir de la casona antigua ubicada en el predio del Club San Martín, de lo cual se cumplieron treinta años.
Al acto, de carácter informal, asistió en embajador de Venezuela Roger Capella Mateo, quien se encontraba en la ciudad.
Las placas fueron colocadas sobre las columnas que rodean a la Iglesia de la Cruz de los Milagros, en frente a la entidad.
Al acto asistieron familiares de las víctimas, algunos de los cuales se dirigieron al público.
Los familiares resaltaron las figuras de los desaparecidos, que militaban en la Juventud Peronista Revolucionaria. En general, recordaron imágenes cotidianas, y hablaron de sus “proyectos para un país mejor”.
Habló Ida Suárez, esposa de Acuña, quien destacó su militancia de política; a continuación habló María Laura Romero, hija de Diego Romero quien consideró a la ocasión como “un reencuentro de todo los que luchamos por la misma causa”. “No pudieron arrebatarnos la memoria colectiva”, afirmó entre lágrimas.
Mirian Barozzi, recordó a su hermano como “un joven que vivió comprometido por una sociedad más justa y solidaria”. Además “seguramente quiso ser médico con la idea de que la salud fuera un derecho humano esencial”.
Por último habló Rosario Ayala, hermana de Vicente, quien leyó un escrito. Entre otras expresiones, dijo “me cuidaste durante las escondidas en el barrio y también después, y reenseñaste tanto; una vez me dijiste esas palabras mágicas: amor, igualdad, construcción”.
Iniciaron el acto Rocío Miño y Helena Bello de la agrupación HIJOS. “Somos hijos de luchadores, y no olvidaremos ni perdonaremos”, coincidieron al dirigirse a los presentes.
El embajador de Venezuela Roger Capella Mateo asistió, luego de participar de una charla sobre los progresos de su país en el Hospital Escuela a pocas cuadras. El dignatario se acercó al lugar a pie, y su presencia fue ignorada por la mayoría de los presentes, ya que no se identificó.
Al finalizar el acto, el músico Manuel Sandoval entonó unas canciones alusivas con guitarra.
Los homenajeados fueron secuestrados por fuerzas policiales luego de una reunión que mantuvieron en la casona antigua en el Club San Martín, en la cual por lo común mantenían conversaciones de carácter político.
Figuran entre las primeras víctimas de la dictadura militar en la provincia.
Una ciudad en tiempos de dictadura
Por C. R.
Paso de los Libres, en los tiempos de la dictadura, era una ciudad militarizada. En su territorio se concentraban el Regimiento de Infantería 5, hoy desmantelado, el Grupo de Artillería 3 y el Destacamento de Inteligencia 123, que todavía continúan en pie. Sobre la calle Madariaga, una de las principales, el organismo de inteligencia sigue despertando inquietud con su edificio blanco, su caseta de vigía y la cámara de televisión que registra el paso de todos los que circulan por allí. Lo ocurrido en La Polaca siempre fue un secreto a voces. El primero en destapar la olla fue Carlos Waern, un ex integrante del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), que desde los años ’80 viene hablando de la existencia del centro clandestino de detención, sin que nadie –salvo los organismos de DD.HH.– tomaran su palabra como cierta.
El abogado Jorge Eduardo Olivera, querellante en la causa como miembro de la Comisión de DD.HH. del Colegio de Abogados de Libres, y su colega Eduardo Molina, han trabajado mucho para que la causa pudiera avanzar. En estos momentos, están detenidos con prisión preventiva Jorge Oscar Félix Riu y Antonio Herminio Simón, ex titulares del Destacamento 123, el coronel retirado Francisco Javier Molina y el teniente Héctor Mario Juan Filippo. El coronel Molina habría tenido responsabilidad directa en el funcionamiento de La Polaca. Filippo, que había negado la existencia del centro clandestino, mantenía relación directa con el dueño de la estancia, Arturo Bonpland, y conocía lo que ocurría en el predio. La estancia se llama La Polaca, por la nacionalidad de sus primeros propietarios.
En la causa también están detenidos Carlos Faraldo y Víctor Irineo Aldave, agentes civiles del SIE, señalados como dos de los sospechosos de haber intervenido en las torturas. Otro de los investigados, también civil, es Alberto Gonzalo. La detención de Faraldo y Aldave conmocionó a los vecinos de Libres. Desde que el juez de la causa los detuvo, muchos recordaron que los dos eran señalados, desde siempre, como colaboradores del Destacamento 123.
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28 de Mayo de 2006
PASTERIS FUE INDAGADO POR SU ROL EN LA DICTADURA
Echale la culpa al Ejército
El ex jefe de Gendarmería declaró ante el juez Oliva por los secuestros y desapariciones en Paso de los Libres. Trasladó la responsabilidad al destacamento de Inteligencia del puente.
Por el centro clandestino La Polaca, en Paso de los Libres, se calcula que pasaron unos 300 detenidos.
El ex director de Gendarmería Nacional Pedro Pasteris fue indagado ayer durante más de tres horas y le echó la culpa al Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) por los secuestros y desapariciones ocurridos durante la última dictadura militar en el puente de Paso de los Libres, donde él era jefe. Pasteris es investigado por su responsabilidad en las detenciones de militantes que intentaban entrar o salir del país. Contra los pronósticos que circulaban en los tribunales correntinos, no quedó detenido. El juez federal Juan Angel Oliva demoraría algunos días para resolver su situación.
Pasteris fue relevado de su cargo un mes atrás, después de que se conocieron relatos que lo vinculan con violaciones a los derechos humanos mientras estuvo al frente del puente que une Paso de los Libres con Uruguayana, entre enero de 1980 y enero de 1983. El juez Oliva lo había citado a indagatoria en la causa en la que investiga la desaparición de tres militantes montoneros cuando cruzaban la frontera en junio de 1980: Lorenzo David Viñas, el cura tercermundista Jorge Adur y Carlos Marcón. El expediente se centra en los secuestros, torturas y desapariciones en el centro clandestino de detención La Polaca, que estaba ubicado cerca del paso fronterizo y estaba manejado por el Ejército. Era una quinta de unas 40 hectáreas por donde pasaron unos 300 detenidos.
El testimonio del ex agente de inteligencia Carlos Waern en un programa de televisión local sumó un impulso clave a la investigación. De sus explicaciones surgió la posible responsabilidad de Pasteris. El ex espía relató que en 1978 el SIE dispuso un fuerte operativo en los pasos fronterizos. En el Area de Segundo Cuerpo del Ejército, Paso de los Libres fue un punto clave. Allí, contó, existía un convenio por el cual la Gendarmería efectuaba las detenciones de militantes montoneros y entregaba las víctimas al Ejército, que las trasladaba a La Polaca u otros centros.
Waern dijo que desde una oficina de inteligencia del Ejército ubicada en la cabecera del puente coordinaba un “sistema de marcadores” que consistía en obligar a militantes detenidos a identificar a sus compañeros que querían entrar o salir del país.
El ex jefe de Gendarmería llegó ayer sin abogado al juzgado de Paso de los Libres y pidió un defensor oficial. Ahora lo asiste la defensora Luisa Sánchez. Al salir de los tribunales, donde estuvo casi toda la mañana, habló brevemente con la prensa y tradujo el espíritu de lo que había dicho ante el juez: que no conocía el “sistema de marcadores” y que tampoco conocía La Polaca más que por la información periodística. Reconoció que era jefe de los gendarmes en el área del puente internacional, pero trasladó las responsabilidades sobre los crímenes del terrorismo de Estado en Paso de los Libres al destacamento de inteligencia 123 de Paso de los Libres, donde también operaban represores del Batallón 601.
El juez Oliva no tomó aún ninguna medida en relación a Pasteris. Hasta ahora las figuras que usó para procesar y ordenar la detención de cinco represores fueron “asociación ilícita y privación ilegal de la libertad agravada”. Todos presentaron pedidos de excarcelación que fueron denegados. El teniente Héctor Mario Filippo quedó preso en Córdoba, el sargento Ricardo Fernández está detenido en Misiones, Antonio Herminio Simón ya estaba preso en la causa sobre el batallón 601 y los ex coroneles Jorge Félix Riú y Javier Molina Antonio pidieron arresto domiciliario por tener más de 70 años.
29 de Octubre de 2005
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BALZA APUNTA A JAUREGUI Y TRIMARCO POR LA REPRESION
Los secuestros en el puente
El ex jefe del Ejército dijo que los dos militares tenían la responsabilidad operativa en Paso de los Libres. El sucesor de Pasteris.
El Gobierno analiza quién será el reemplazante de Pedro Pasteris.
Debido a las versiones que lo vinculan al dispositivo represivo que funcionó durante la dictadura en Paso de los Libres, el ex jefe del Ejército Martín Balza una vez más salió a la contraofensiva. Pero esta vez no sólo se limitó a negar su participación en los secuestros realizados en el Puente internacional de Corrientes, sino que apuntó más alto y tiró la responsabilidad a los comandantes del Segundo Cuerpo del Ejército, Luciano Jáuregui y Carlos Trimarco. Mientras tanto, tal como anticipó ayer Página/12, el Gobierno dispuso el relevamiento de Pedro Pasteris como jefe de Gendarmería Nacional. El nombre de su sucesor se estará conociendo en las próximas horas.
La explicación fue similar a la que dio ayer. Concretamente Balza se deslindó de cualquier responsabilidad por la desaparición de personas en Paso de los Libres mientras estuvo al frente del Grupo de Artillería 3 argumentando que el control sobre el puente estaba a cargo de otro destacamento. “Había un destacamento de Inteligencia que dependía técnicamente de la Jefatura II de Inteligencia del Ejército. Tenía vinculaciones también con el batallón de Inteligencia 608 y orgánicamente del comando de la zona II de Rosario. Quiere decir que los comandantes de la zona II de Rosario, los generales Jáuregui y Trimarco son los que pueden dar bastantes explicaciones”, lanzó Balza, actual embajador de Colombia, apuntando así todos los cañones contra los dos ex comandantes que compartieron junto con Leopoldo Fortunato Galtieri el cargo como generales de División en el Segundo Cuerpo del Ejército.
Hasta el momento el nombre de Balza prácticamente no había sonado en la causa. Las investigaciones comenzaron el año pasado revelando la desaparición de al menos nueve personas en el puente fronterizo ubicado en la localidad correntina de Paso de los Libres, como parte de un operativo dispuesto para capturar militantes montoneros que entraban o salían del país. Las versiones sobre la participación de Balza cobraron más resonancia luego de la denuncia que incriminó en los hechos al ex jefe de Gendarmería, Pedro Pasteris, ya removido de su cargo (ver aparte).
Según confirmaron los abogados querellantes, hay dos casos que complican la situación del ex jefe militar. Se trata del secuestro de sacerdote Jorge Adur y de Carlos Marcón, detenidos en junio del ’80, fecha en la que Balza –a cargo del Grupo de Artillería– tenía responsabilidad sobre el control del puente. Las detenciones se realizaron en el marco de un plan sistemático denominado “Operativo Murciélago”, aunque ayer Balza desestimó la versión y las calificó como “operaciones clandestinas a cargo de grupos pequeños”. Otro dato que señalaron es que el dispositivo además estaba organizado por el coronel Carlos Alberto Roque Tepedino, quien durante la gestión de Balza al frente del Ejército pasó a encargarse del departamento de Informática en la jefatura de Inteligencia de Estado Mayor. Anticipándose, semanas atrás Balza envió al juez federal Juan Angel Oliva, actualmente a cargo de las investigaciones, un texto donde alerta sobre una “posible maniobra” para implicarlo en los secuestros. Allí aseguró que “jamás” tuvo información sobre “La Polaca”, el centro clandestino detención que funcionaba en Paso de los Libres como parte del circuito represivo. Si bien por el momento la denuncia que involucró a Pasteris no generó cambios en la causa, no se descartó la posibilidad de que tanto Pasteris como Balza sean citados a declarar.
27 de Septiembre de 2005
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Críticas a supuesta inactividad judicial en causa por un desaparecido
Fuentes ligadas a la Red Provincial de Derechos Humanos expresaron a momarandu.com la supuesta inacción judicial ante la denuncia por la desaparición de un gremialista rural, Neris Victoriano Pérez, durante la dictadura militar. El juez federal de Paso de los Libres se inhibió de actuar en la causa, pero no se nombró a un reemplazante que la tome.
Se explicó que el 22 de marzo se presentó ante la fiscalía federal de Corrientes, Jorge Catalino Pérez, quien denunció el secuestro de su padre, Neris Victoriano, el 2 de junio de 1977 y permanece desaparecido.
Era tractorista del establecimiento Yerbatero Las Marías, y dirigente local de la Federación de Trabajadores Rurales FATRE -.
La denuncia, por razones de jurisdicción fue remitida al Juzgado Federal de Paso de los Libres, cuyo juez Juan Ángel Oliva se inhibió por motivos particulares, y hasta la fecha no se han designado conjueces que lleven adelante la causa.
En la localidad de Virasoro, además se encuentra desaparecido Marcelo Peralta, también de FATRE, y una decena de personas vinculadas al sindicalismo de la industria de la alimentación y de los trabajadores rurales, quienes sufrieron la perdida de su libertad, persecuciones, torturas y hasta el exilio.
Antes de la dictadura de 1976, el sindicato de la alimentación estuvo a cargo de Marcelo Acuña y de Pablo Franco, presos durante todo el régimen militar. La delegación local de la FATRE estuvo también a cargo de Ramón Aguirre, preso durante la dictadura y hoy exilado en Bélgica. Otros delegados de la entidad, como Marcelo Peralta, están desaparecidos mientras que y Juan Gómez, Héctor Sena, Epifanio Monzón, Carlos Escobar, y otros, fueron detenidos por grupos de tareas que respondían al asentamiento militar dispuesto en Villa Corina, en la localidad.
INTENDENTE RUBÉN VERÓN: "El campo de torturas en Paso de los Libres era un secreto a voces hoy confirmado"
El intendente de Paso de los Libres Rubén Verón aseguró amomarandu.com que el campo de detención ilegal y torturas "era un secreto a voces" entre la población, versión "ahora confirmada", luego de las declaraciones públicas de un sujeto, que se manifestó "arrepentido",
y que participó de los vejámenes a los prisioneros durante la dictadura militar. El intendente dijo que pedirá una investigación. Momarandu publica por separado un manuscrito que se le atribuye al ex agente de inteligencia.
El "arrepentido" dio precisiones sobre el caso en el programa televisivo que conduce Ignacio Villanueva en el canal de Paso de los Libres y ahoraMomarandu.com accedió a un manuscrito que el mismo individuo había hecho circular con antelación. (Ver por separado) Se trata de Carlos Fidel Waern ex agente agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), quien en el manuscrito que se le atribuye cuenta: "Se llegó a tener hasta seis prisioneros encapuchados, encadenados a una cama (sin colchón y con los flejes en contacto con el cuerpo desnudo). Nunca se les daba de comer, apenas agua y acompañarlos al baño. En alguna de las habitaciones el ambiente se hacía irrespirable, imposible de permanecer mucho tiempo, por el olor nauseabundo", relata en el manuscrito que se le atribuye "....se torturaba al detenido usando sobre todo el "Teléfono deCampaña" usado en el Ejército. Al llamar se produce una descargaeléctrica que acciona a la campanilla del otro aparato. Funciona con dos pilas de gran tamaño que producen de 50 a 70 voltios, o sea unadescarga que no es mortal pero puede provocar quemaduras. (....)También se usaban cigarrillos para efectuar quemaduras y agujas tipo hipodérmicas para pinchar.
Momarandu.com consultó sobre el caso y las declaraciones de Waern alintendente de Libres, Rubén Verón.
En los últimos dias se confirmó la existencia de un centro clandestino, denominado "La Polaca" en la localidad de Paso de los Libres, señaló Momarandu.com al intendente - Para la sociedad de Paso de los Libres, esto, era una materia pendiente que tenía. Siempre se venía hablando de este tema, pero nunca se logró descifrar este misterio. Con las declaraciones públicas recientes, de esta persona su abre un nuevo panorama. Por supuesto, lo que era un secreto a voces es hoy una realidad.
-¿Usted propiciará una investigación?, Lo que yo quiero realmente es que se investigue, que determinen si realmente hubo muertos, secuestrados, torturados, que esto salga a la luz.
Porque de una vez por todas tenemos que terminar con este tema de que no ,de que sí.
Tiene que salir realmente a la luz. La gente está preocupada, hay muchos que pertenecen a organizaciones de derechos humanos. Incluso ya herecibido comunicación de la comisión de los Derechos Humanos de laNación donde me preguntaban si esto era cierto. Las declaraciones deeste señor que es un arrepentido del servicio de inteligencia, pero no puedo decir si es cierto o no porque no lo comprobé.
PASO DE LOS LIBRES
Texto de un manuscrito que se atribuye al ex agente de InteligenciaWaern. El siguiente es el texto de un manuscrito que circuló en Paso de los Libres, atribuido al ex agente de Inteligencia del Ejército ahoraarrepentido, Carlos Waern. En él se relata sobre un plan trazado por la dictadura militar para vigilar, detener y torturar a suspuestos subversivos de la provincia y de las ciudades cercanas de Brasil. Han sido omitidos nombres de supuestos custodios, torturadores y colaboradores . Con estas salvedades, el texto es el siguiente:
"El campo de torturas en Paso de los Libres era un secreto a voces hoy confirmado".
"El campo de torturas en Paso de los Libres era un secreto a voces hoy confirmado"Marcha de protesta de municipales Dictan la falta de mérito al único acusado.
Investigan el robo de 23.000 en una sede del Correo
Reunión de Catequistas
A partir de marzo de 1976, cuando se inicia el Proceso de Reorganización Nacional (PRN), haciéndose cargo del gobierno la Junta Militar integrada por Videla, Massera y Agosti, se profundiza el reequipamiento de material y personal de todos los destacamentos de inteligencia pertenecientes al ejército; al igual que los dependientes de las otras fuerzas. Por entonces el Ejército contaba con cerca de 100 mil efectivos en razón del SMO (Servicio Militar Obligatorio), que reclutaba cerca de 70 mil soldados al año.
La principal organización guerrillera Montoneros que actuaba en laclandestinidad luego de ser echados de Plaza de mayo en 1973 cuando el General Perón los trató de "estúpidos imberbes"; contaba con ramificaciones internas, como la del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y externas, como los Tupamaros de Uruguay y de otras actuantes en Brasil y Bolivia. Estaba conformada por células independientes, conectadas entre sí por pocas personas y con un sensible poderío en determinados estratos sociales como ser el estudiantil, gremial, laboral.
Las Fuerzas Armadas consideraban que había que aniquilarlos paraeliminar así todo aquello caratulado "de izquierda" o con tendenciassimilares que -según ellos-, querían apoderarse del poder para instaurar un gobierno socialista o comunista.
Si bien no se crearon nuevos departamentos eran 25, se constituyeron grupos adelantados, con instalaciones y equipamiento, como ser en Corrientes, Capital.
Se amplió la red de agentes civiles de calle, particularmente en los núcleos poblados mas importantes, para poder controlar la actividad de todos desde los siguientes factores de acción: educacional, gremial, económico, político, religioso, subversivo y externo, o sea de accionar de otros países.
Además de la contrainteligencia, encargada de detectar a quienes siendo de la propia fuerza podían tener influencia negativa.
Hacia mediados de 1978 se recibe la orden del Batallón de Inteligencia 601 con sede en la Capital Federal de organizar el sistema de "Marcadores" para detectar el ingreso al país de efectivos montoneros provenientes del Brasil.
Los guerrilleros que delataban así a sus camaradas de armas e ideales lo hacían a cambio de salvar sus propias vidas y tenían alto rango en la organización.
Por lo general eran personas totalmente entregadas que habían roto el silencio de sus secretos tras haber sido sometidos a diferentes torturas en
campos clandestinos de Buenos Aires tales como El Olimpo y otros.
El convenio con la Fuerza de Tareas era de "palabra" no existiendo compromiso formal escrito que obligue efectivamente a las partes a cumplir con lo pactado.
Cabe señalar que los mecanismos de jerarquía en el ámbito de Inteligencia no eran absolutamente verticales debido a que dependían del objetivo de la orden: en lo que hace al logístico el Destacamento respondía a la Tercera Brigada de Infantería con asiento en Curuzú Cuatiá y ambos del Comando del II Cuerpo de Ejército de Rosario, que a su vez respondía al Comando en jefe del Ejército, en Buenos Aires.
Operativamente las órdenes podían emanar del Batallón de Inteligencia 601 (BsAs), II Cuerpo (Rosario) o Jefatura II Inteligencia (Comando en jefe), que ejercía control sobre personal y documentación y de la cual provenían los fondos públicos, reservados o secretos para su funcionamiento.
Esta estructura posibilitó que no exista la obligación vertical de informar sobre todo lo acontecido, quedando a criterio del Jefe hacerlo o no.
Más se acentuaba el retaceo de información ante los pedidos de otros organismos de inteligencia, tal el caso dela Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE), que estaba bajo el mando de la Fuerza , los servicios de inteligencia de la Marina, Fuerza Aérea, Policía Federal y Gendarmería y Policías Provinciales.
A cargo de los marcadores locales el Batallón 601 se pone a un ex suboficial de la Policía Federal contratado como empleado civil, de oscuros
antecedentes pues se lo consideraba como un torturador e incluso asesino.
Por aquellos años, el batallón 601 y hasta los Destacamentos, proveían al personal documentación falsa requisada a montoneros, al ERP y hasta de organismos estatales, consistentes en DNI, pasaportes, sellos de todo tipo.
Se alquila así una casa ubicada en Montaña al 1709 y se instala con dos marcadores poniéndose a la orden del Jefe de Destacamento para iniciar la tarea.
Por convenir con Gendarmería local y Aduana (En esa época Inteligencia imponía su orden debido al Gobierno Militar), se habilita en la Aduana, cerca de Migraciones, una oficina cuyos vidrios estaban pintados lo cual evitaba ver el interior.
A través de pequeños agujeritos los marcadores espiaban el movimiento de ingreso y egreso de personas y muy especialmente los nocturnos cuando ingresaban colectivos de turismo, algunos provenientes de las grandes ciudades del Brasil.
Cuando se detectaba un guerrillero, el marcador avisaba a su custodia,este salía y con el mayor disimulo avisaba a Gendarmería y volvía a la oficina.
Estos la derivaban al edificio de la guardia donde lo detenían. Por radio comunicaban la novedad al Destacamento de Inteligencia que posteriormente venía a buscar al montonero (Personal Militar de Civil) y lo
llevaban a dependencias que poseen en Gendarmería (Local 13) para interrogarlo.
El sistema provocó con el tiempo dos modificaciones: que personal civil local apoyara al agente en la Aduana y la necesidad de enviar a los detenidos a un lugar más reservado y alejado de Gendarmería.
Se consigue una chacra, que figura en planos y cartas geográficas como "La Polaca", para esta finalidad, y se organiza el nuevo operativo con una guardia permanente de 24 horas integrada por un personal militar y un civil, que a las 8 de cada mañana se relevaban, viaticados para la compra de comida, etcétera.
Aquí se comete un gran error: el personal partía desde el Destacamento con todo lo necesario (armas, comida, radios), lugar donde estaban afectados 20 soldados que hacían guardias y otros servicios, por lo cual "veían y escuchaban" lo que sucedía.
Si bien para hacer el Servicio Militar en ese lugar implicaba efectuar un estudio de antecedentes del futuro soldado, que se llamaba Ambiental, esto no implicaba índice de total confiabilidad ni disciplina del secreto; por lo cual mucha gente supo luego de la existencia de la Chacra y sus actividades, aunque con la incerteza de haber o no ocurrido todo tipo de hechos.
OJOS VENDADOS
A fin de ocultar la identidad de los captores, el detenido era conducido a la chacra donde a mitad de camino se los obligaba a vendar los ojos, e iban esposados.
Allí se encontraban con otro vehículo de inteligencia que los conducía a la Chacra. No todos los presuntos guerrilleros eran aportados por la gente de la Aduana, también fueron aportados por Gendarmería y otras fuerzas.
La Chacra disponía de una amplia casa con cuatro habitaciones y un sótano.
Al costado había otra construcción tipo galpón que se usaba como cocina y lugar de descanso de la guardia. El lugar estaba rodeado de cítricos, grandes árboles y un monte tupido de eucaliptos y cañaverales hacia el Sur. Desde el portón de entrada se observan casi 500 metros del camino de acceso. Como todos los movimientos se realizaban previas comunicaciones radiales en clave, la llegada de un vehículo sin estos contactos implicaba la presencia de extraños, pero como esa era una chacra ubicada al final del camino, esto prácticamente nunca ocurrió.
Se llegó a tener hasta seis prisioneros encapuchados, encadenados a una cama, sin colchón y con los flejes en contacto con el cuerpo desnudo.
Nunca se les daba de comer, apenas agua y se los acompañaba al baño.
En alguna de las habitaciones el ambiente se hacía irrespirable; era imposible de permanecer mucho tiempo, por el olor nauseabundo.
El interrogatorio por lo general se hacía de noche, raras veces de día.
Un oficial y un suboficial, siempre de civil y armados, ingresaban a la habitación munidos de un pequeño grabador. Se torturaba al detenido, sobre todo el "teléfono de campaña" usado en el Ejército.
Al llamar se produce una descarga eléctrica que acciona a la campanilla del otro aparato. Funciona con dos pilas de gran tamaño que producen de 50 a 70 voltios, o sea una descarga que no es mortal pero puede provocar quemaduras.
Uno de los cables se conectaba al fleje de acero de la cama y con el otro se aplicaba sobre el cuerpo como "picana eléctrica".
También usaban cigarrillos para efectuar quemaduras y agujas tipo hipodérmicas para pinchar.
Las sesiones solían durar mucho tiempo, hasta más de dos horas, durante las cuales obtenían confesiones grabadas bajo la promesa de una supuesta libertad. Hubo mujeres que soportaron todo tipo de agresión sexual por parte de los interrogadores.
En los interrogatorios no participaba el personal de guardia que se limitaba a la custodia del lugar, y las grabaciones eran luego procesadas en el Destacamento por personal del Factor Subversivo.
En una oportunidad, un detenido logró escapar corriendo hacia el eucaliptal. Alertado por los gritos de la Guardia, se corrió tras él y le efectuaron varios disparos, matándolo.
Si bien no hay pruebas, estaría enterrado en algún lugar cercano. Otra versión indicó que el prófugo habría tenido acceso a un arma, disparándolo primero al capitán y luego éste lo mató.
Como los detenidos superaban la capacidad de la chacra, eran buscados a altas horas de la noche por personal militar y llevados con rumbo desconocido.
Aquí existieron las siguientes variantes: según los militares eran llevados a la Brigada en Curuzú y de allí derivados a Campos en Buenos Aires.
Lo llamativo es que algunos eran conducidos tal como estaban (sucios, vendados y semidesnudos), a otros había que higienizarlos –incluso bañarlos- y arreglarlos de forma tal que no observaran el aspecto de prisioneros.
De allí que existía la firme certeza que alguno de los prisioneros eran eliminados en algún lugar no muy lejano por el tiempo que tardaban en volver.
Durante la existencia del campo, alrededor de cien personas fueron presas
Y allí torturadas existiendo la versión que la monja Alice Dumont y otra, hoy desdaparecidas, estuvieron allí y luego fueron derivadas a Buenos Aires.
Con el tiempo La Polaca fue desmontada y devuelta sin dejar rastros de la actividad realizada. No obstante se cometieron otros errores, como ser: hubo soldados que eran llevados durante parte del día para trabajar en la huerta existente al costado izquierdo de la entrada, incluso llevaban las verduras al Destacamento que generalmente era repartido entre parte del personal.
En cuanto a toda la documentación remitida, elaborada o secuestrada en allanamientos clandestinos, inicialmente era microfilmada y se enviaba al Batallón 601 de Inteligencia.
Posteriormente se instaló un sistema de computación con conexión directa al Batallón 601. Allí se volcaron todos los antecedentes de toda la documentación más importante.
Cuando el General Cristino Nicolaides ordena la destrucción de toda la documentación comprometedora para la Fuerza, mucha fue guardada en el Local 13 de Gendarmería. Se ignora sobre el destino final de la misma, aunque buena parte se la llevaron los oficiales.
Como la inteligencia interna no estaba prohibida, había antecedentes de todo tipo de la jurisdicción que abarcaba los Departamentos de Monte Caseros, Sauce, Mercedes, Curuzú Cuatiá, Paso de los Libres, Alvear, San Martín y Santo Tomé.
En Posadas estaba el Destacamento 125 que cubría toda Misiones, y en Corrientes una sección adelantada. El despliegue de agentes cubría casi toda la provincia, existiendo en mayor número en Paso de los Libres, Monte Caseros (2), Goya (2), Santo Tomé (2), Curuzú Cuatiá (1), Mercedes (1), Corrientes (6).
Por primera vez el General (RE) Martín Balza aparece implicado judicialmente por hechos relacionados al Terrorismo de Estado, ocurridos mientras ejercía la jefatura del Grupo de Artillería Nº 3 con asiento en Paso de los Libres (Corrientes).
En esa localidad, el juez Federal Juan Ángel Oliva investiga la existencia de un centro de detención clandestina (no denunciado en el informe de la CONADEP), conocido como estancia "La Polaca".
En esa casa del terror y como parte del "Plan Cóndor", mantenían secuestrados a militantes argentinos y (se sospecha), brasileros. Previo a ser llevados allí, las fuerzas conjuntas y con la complicidad de "marcadores" (militantes quebrados por la tortura), eran señalados en el paso fronterizo Uruguaiana-Libres.
Fiscalía federal libreña habría ordenado detenciones e indagatorias a supuestos ex-represores
La Fiscalía Federal de Paso de los Libres habría ordenado detención de supuestos ex represores, y dos de ellos serían Julian Simón, alias "El Turco", ex oficial de la Policía Federal, y de Carlos Waern, ex oficial de inteligencia, según informaron a momarandu.com fuentes extraoficiales, que no descartan que la medida pueda alcanzar a otras personas. También se habría solicitado excavaciones en los predios sospechados como lugares de detención.
Consultado por este medio, el fiscal federal de la ciudad se negó a hablar del tema.
Simón y Waern habrían participado de torturas en la estancia La Polaca de la localidad durante la dictadura militar; en tanto el primero fue señalado como participante de torturas en declaraciones que Waern realizó a un programa televisivo local, cuyos responsables también habrían sido llamados a declarar.
La medida habría sido dictada de oficio por el fiscal federal de la localidad Benito Pont, quien al ser consultado por momarandu.com aseguró que no podría dar información al respecto, "ya que la causa se encuentra bajo secreto de sumario".
Admitió que "hay presentaciones" y "una investigación en marcha", pero se negó a dar más información.
Según un informe que fue acercado a esta redacción, la causa está caratulada como "Ministerio Público Fiscal S/ investigaciones preliminares delitos de lesa humanidad", expediente del Juzgado Federal número 1-18239.
A partir de estas actuaciones la fiscalía habría pedido la detención a efectos de prestar declaración indagatoria al ex oficial de la SIDE Carlos Waern, quien en declaraciones a la prensa se manifestó "arrepentido", e hiciera declaraciones a los medios, y refiriera su participación en hechos de torturas en la estancia La Polaca en la localidad.
En estas declaraciones, se aseguró que Julián "Turco" Simón, ex oficial de la Policia Federal, integraba una sección o grupo de represores perteneciente a la Superintendencia de Seguridad Federal, del Batallón 601 de Capital Federal, según las declaraciones públicas.
Asimismo se habrían pedido las declaraciones testimoniales de los periodistas que realizaron la nota, familiares de desaparecidos y de ex detenidos durante la dictadura, tanto en la zona como en Curuzú Cuatiá y Mercedes.
También se habría solicitado la interveción del Equipo Argentino de Antropología Forense, para realizar excavaciones y buscar cadáveres.
Corrientes, 8 de abril 2005 Diario Digital Momarandu www.momarandu.com
“Por las torturas que recibieron no me extraña que hayan muerto”
Un ex agente de Inteligencia del Ejército contó detalles de la represión en Paso de los Libres. No lo reconoció ante la Justicia.
Un secreto a voces en la localidad correntina de Paso de los Libres señalaba que en la estancia conocida como La Polaca funcionó un centro clandestino. La versión circuló como rumor durante años y cobró fuerza en el 2000,cuando un anónimo difundido en esa ciudad identificó esa casona como parte del circuito represivo en la frontera. El escrito se atribuyó al ex integrante del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) Carlos Waern, pero él lo negó. Sin embargo, hace pocos días el ex agente admitió en un programa de televisión local que allí existió un centro de torturas por el que pasaron cerca de 300 secuestrados, en su mayoría militantes montoneros capturados por el Ejército cuando intentaban ingresar al país para sumarse a la denominada “contraofensiva”. Esta revelación reactivó una causa abierta en la Justicia correntina, y Waern fue citado a prestar declaración, aunque una vez en los tribunales el ex servicio desmintió todo. El magistrado lo procesó por “encubrimiento”. Este caso fue presentado ayer en una reunión de la Comisión de Derechos Humanos de Diputados, donde participaron su presidente Hugo Perié, y los legisladores Patricia Walsh, José Roselli y Susana Llambí. Estuvo además el subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Rodolfo Matarollo, quien anunció que esa Secretaría se presentará como querellante en la causa para impulsar la investigación.
En la reunión que se realizó en el anexo de la Cámara baja participó el periodista libreño Ignacio Villanueva, quien logró el testimonio del ex agente para su programa Ayer y hoy. Villanueva dejó en claro ante Página/12 que “Waern no es un arrepentido, sino que se decidió a hablar porque atraviesa una mala situación personal y no ha tenido suerte en su vida, pero no se arrepiente de nada”. Waern se inició como informante del Ejército en 1978, mientras era preceptor de la Escuela Normal de Paso de los Libres, desde donde aportaba datos al Destacamento de Inteligencia Militar sobre las actividades políticas de los alumnos. Con la vuelta de la democracia supo reciclarse como periodista y aparecía con barba tupida y lentes de marco grueso al frente del programa Agenda visión hablando de temas como el carnaval. Con los mismos lentes, ya sin barba y con muchos kilos menos, Waern aceptó hablar en el programa que conduce Villanueva, en una emisión especial por los 29 años del golpe. El ex servicio explicó que en 1978 el SIE dispuso un fuerte operativo en los puestos fronterizos para detener la contraofensiva de Montoneros. Uno de los puntos del esquema trazado dentro del área del Segundo Cuerpo fue Paso de los Libres, que limita con la localidad brasileña de Uruguayana.
Allí fue enviado –según explicó Waern– el represor Julio Simón, alias Turco Julián, quien desde una oficina montada en la cabecera del Puente Internacional coordinaba el “sistema de marcadores”: dos desaparecidos que debían señalar bajo amenaza a los posibles militantes que ingresaban al país. Los detenidos eran llevados a La Polaca, por donde habrían pasado “cerca de 300” personas. “A mí no me consta, pero de la manera en que eran torturados no me extraña que alguno haya muerto”, dijo, y reconoció que prestó servicios de vigilancia en esta estancia de cuatro hectáreas ubicada a orillas del río Uruguay, y que “cuando me hacía cargo de la guardia, cada cuatro días, me encontraba con un detenido menos”.
A partir de estas declaraciones, el fiscal federal Benito Pont pidió una inspección del lugar y la declaración indagatoria de Waern, al igual que las de quienes estuvieron al frente del Destacamento 123, los coroneles retirados Jorge Oscar Riu, Antonio Herminio Simón, César Pedro Guasco y Francisco Molina. En su testimonio ante el juez federal Juan Angel Oliva, el ex agente negó haber escrito el anónimo conocido en el 2000 como “Informe Waern” que detalló el accionar represivo en Corrientes, pese a que pruebas caligráficas indicaron lo contrario. Además aseguró que “cansado de que toda la gente me pregunte lo mismo (sobre La Polaca), entonces yo a Villanueva le contesté cualquier cosa”. El juez lo procesó por “encubrimiento”, y en los próximos días se espera el testimonio de los ex jefes militares de Paso de los Libres.
Informe: Alfredo Ves Losada.
Pagina12 – 20.05.2005
“LA POLACA”
Equipo de antropología forense participaría en la investigación
Mañana viajarán a Paso de los Libres el subsecretario de Derechos Humanos y otros funcionarios de la Justicia. La comitiva se constituirá en el predio de “La Polaca”
Pablo Vassel, subsecretario de Derechos Humanos.
Pablo Vassel -titular de la Subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Gobierno y Justicia-, viajará mañana a Paso de los Libres, acompañado del fiscal general de la provincia, Germán Weins, el fiscal adjunto Flavio Ferrini y la licenciada Silvana Turner, a cargo de las tareas del Equipo Argentino de Antropología Forense en la provincia de Corrientes.
De acuerdo a lo que señaló Vassel, el objetivo del viaje es participar de una reunión de trabajo con el fiscal general Benito Pont y el juez federal Angel Oliva, en la que, entre otras cosas, el subsecretario ofrecerá en nombre del ministro de Gobierno y Justicia, Jorge Barrionuevo, la colaboración del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) en la causa en la que se investiga el posible funcionamiento de un campo de concentración y exterminio denominado “La Polaca”.
La comitiva se constituirá en el predio de “La Polaca”, con el objetivo de tener una impresión respecto del avance de la investigación que viene llevando adelante la Justicia a partir de denuncias que sindican al lugar como centro de tortura y exterminio en la última dictadura militar en la Argentina.
Mañana, a las 11, el equipo se constituirá en la Municipalidad libreña, donde mantendrá un encuentro con el intendente local Rubén Verón y participará de la inauguración de la muestra de fotos que resume el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense en diversos países.
Vassel consideró que el Equipo Argentina de Antropología Forense, puede realizar aportes importantes en la investigación y destacó que las tareas contarán con la colaboración de profesionales correntinos que ya fueron capacitados para el desarrollo de la actividad.
Miércoles, 08 de Junio de 2005 Corrientes - República Argentina
CAUSA LA POLACA
Declaró el removido jefe de Gendarmería y aseguró que un grupo operaba con independencia.
Pedro Pasteris, ex jefe de la Gendarmería Nacional, declaró hoy en Paso de los Libres en la causa que investiga crímenes de lesa humanidad en el marco de la causa conocida como La Polaca. Reveló que un grupo de inteligencia del Ejército actuaba de manera independiente durante la dictadura y no informaba al resto del personal militar sobre sus actividades, según dijo a momarandu.com el fiscal federal Benito Pont.
Pasteris, que fue removido de su cargo por un decreto presidencial luego de que trascendieran los hechos acaecidos en la frontera de Paso de los Libres – Uruguayana durante el último gobierno militar, donde se detenía irregularmente a supuestos militantes de organizaciones de izquierda que entraban o salían del país.
Según la investigación, se obligaba a presos políticos a señalar la presencia de militantes montoneros entre los pasajeros que hacían trámites aduaneros.
Pasteris declaró durante varias horas en la ciudad fronteriza y aportó nuevos elementos a la causa que según dijo Pont a momarandu.com, “requerirán una extensa investigación”.
El imputado dijo ante el juez Juan Ángel Oliva que una agrupación militar de inteligencia de Ejército poseía oficinas propias en la aduana del puente, una de las cuales tenía una ventana frente a la explanada donde los colectivos eran detenidos y los pasajeros bajaban para completar los trámites migratorios.
Este grupo pertenecía a la Agrupación 123 que actuaba en la localidad.
También reiteró que mientras desempeñaba tareas en el puente durante la dictadura, no conocía las actividades de este grupo de militares en el puente, quienes se sospecha colocaban a prisioneros políticos frente a una ventana en dependencias de la Aduana y los obligaban a señalar a militantes acusados de terrorismo que bajaban de los colectivos.
Según Pont, estos nuevos elementos serán motivo de una nueva investigación.
El ex gendarme se expresó así este viernes en una declaración que se llevó a cabo entre las 10:00 y las 14:00.
La querella en la causa sospecha que los detenidos en el puente, y quienes eran obligados a señalarlos, eran llevados a la estancia La Polaca, situada en el conurbano, donde eran torturados y asesinados.
Pedro Pasteris fue removido de su cargo luego de que saliera a la luz pública que dirigió entre 1980 y 1983 las actividades de Gendarmería en el puente con Brasil, el 26 de setiembre pasado, después de que el diario Clarín informara sobre su posible participación en nueve secuestros.
El gendarme Pasteris fue Director Nacional de la Gendarmería desde el noviembre del año pasado, y estuvo a cargo del Escuadrón 7 Paso de los Libres como Jefe de la sección Puente Internacional, desde el 1 de enero de 1980 hasta el 14 de enero de 1983, período en el cual varios integrantes de la agrupación Montoneros habrían sido secuestrados.
Sent: Friday, October 28, 2005 6:09 PM
POR PRIMERA VEZ HABLA EL UNICO SOBREVIVIENTE CONOCIDO DEL CAMPO LA POLACA
Un inocente en el mundo de la tortura
Luis Rolón era un chico de campo con buena mano para dibujar cuando fue enrolado en 1978. Le tocó entrenar en lucha antisubversiva y un ejercicio era hacer croquis. Hizo uno de su cuartel y lo tomaron por “guerrillero”. Siguieron días de tortura y años de prisión.
Por Carlos Rodríguez Desde Bella Vista, Corrientes
Su vida había transcurrido en el campo, en un paraje ubicado a 30 kilómetros de la ciudad correntina de Bella Vista. Luis Rolón siempre tuvo un don natural para el dibujo, pero esa virtud se convirtió en su karma. En marzo de 1978, a los 18 años, fue convocado al Servicio Militar Obligatorio y el perfecto croquis que hizo sobre el trazado de la Compañía de Ingenieros 3 de Monte Caseros, donde cumplía destino, hizo que los propios jefes que le habían ordenado el ejercicio lo acusaran de ser miembro de un grupo guerrillero. En diálogo con Página/12, en su casa del barrio Los Pinos, rodeado por su madre, su esposa y sus cuatro hijos, Rolón hace un dramático relato de los dieciséis días bajo tortura, con picana eléctrica, golpes y amenazas de fusilamiento. Ese terror lo vivió en el centro clandestino de detención que funcionó en la estancia La Polaca, en Paso de los Libres, del cual es –hasta ahora– el único sobreviviente conocido. “Todavía me siguen torturando”, afirma Rolón cuando alude a la forma en que se siente discriminado “por haber estado desaparecido y preso durante la dictadura. Si hablás mal de los militares sos un guerrillero. Y si estuviste preso ‘por algo habrá sido’.”
Rolón pasó casi 28 años sin contarle a nadie, ni siquiera a su familia, lo que le había pasado en La Polaca. Sus padres sólo sabían que había estado detenido, acusado de pertenecer a una organización armada y de participar en un supuesto plan de ataque a la unidad de Monte Caseros donde hacía el servicio militar. “Estuve estaqueado al piso durante 16 días, en agosto de 1978. Me torturaban con picana eléctrica dos, tres y hasta cuatro veces por día. Sólo me daban agua. Tenía una capucha y cada vez que me movía escuchaba ladrar a un perro. Nunca lo vi, pero lo sentía cerca mío, como si esperara que intentara escapar para atacarme.”
Rolón estuvo preso hasta 1980, cuando un tribunal militar lo absolvió de culpa y cargo. Hoy está sin trabajo estable, se dedica a hacer changas como albañil y reniega de los políticos: “En Bella Vista me piden que me afilie al partido gobernante para poder conseguir un empleo en la Municipalidad. Por eso pienso que hay muchas formas de tortura y no siempre hace falta la picana”. Rolón se ha convertido en uno de los principales testigos de cargo en la causa por La Polaca, que está a cargo del juez federal de Paso de los Libres, Juan Angel Oliva. Hasta el momento hay cuatro militares y dos civiles detenidos (ver aparte). En la causa se investiga la desaparición, entre otros, de los militantes de la organización Montoneros Lorenzo Viñas, Carlos Marcón y el sacerdote tercermundista Jorge Adur. Todos habrían sido secuestrados en la frontera de Libres con la ciudad brasileña de Uruguayana y llevados a La Polaca.
A los 18, Luis Rolón era un campesino que trabajaba la tierra y cuidaba animales de granja en la casa de sus padres en un pueblito a 30 kilómetros de Bella Vista. En marzo de 1978 le llegó la citación para alistarse como soldado conscripto en la Compañía de Ingenieros 3 de Monte Caseros, una ciudad que años después se hizo conocida a nivel nacional por el levantamiento carapintada encabezado por el entonces teniente coronel Aldo Rico. Luego de finalizar el período de “orden cerrado” de tres meses y del juramento a la bandera, el 20 de junio, Rolón y sus compañeros comenzaron a ser instruidos para “combatir a la guerrilla”.
El entrenamiento era intensivo y cada semana tenían que rendir un examen para evaluar los conocimientos que iban adquiriendo. “Nos enseñaban el manejo de las armas, la forma de tomar posiciones en el campo (de batalla), el reconocimiento del terreno sobre el que nos teníamos que mover”. Como parte de las prácticas tuvieron que realizar tareas de espionaje sobre un objetivo y después, en uno de los exámenes semanales, a Rolón le ordenaron que hiciera un croquis del lugar elegido. Fue su ruina. “Como yo no conocía otro lugar, me puse a hacer un croquis de la compañía donde yo estaba. Uno de mis jefes se me acercó, cuando yo estaba dibujando, y me preguntó qué era lo que estaba haciendo. Le dije que era la compañía donde yo estaba viviendo. Ese fue mi peor error”, recuerda Rolón, a casi treinta años de los hechos. El jefe de instrucción, el sargento Cresceri, cambió el tono de voz y empezó el interrogatorio: “Me preguntó para qué grupo guerrillero estaba haciendo el croquis, a qué grupo armado pertenecía, qué regimiento pensábamos atacar. Cresceri fue el que me llevó a la guardia y de ahí en más comenzó la tortura”.
La primera medida fue ponerlo prisionero e incomunicado, en el sector de calabozos de la Compañía de Ingenieros 3. Eso ocurrió cerca del mediodía y esa misma noche llegaron al lugar “personas vestidas de civil que me llevaron al Servicio de Mayoría, que es un lugar donde están todos los jefes, y ahí ya me empezaron a moler a palos. Ese fue mi primer castigo (corporal). Siempre me preguntaban a qué grupo guerrillero pertenecía, cuándo pensaba atacar el regimiento y me preguntaban los nombres de mis supuestos compañeros”. Fue en vano que Rolón repitiera, una y otra vez, que sólo estaba realizando el ejercicio militar que le habían pedido. Recibió “patadas, trompadas, puntazos, codazos”. Salió “con un ojo hinchado y con la boca rota”.
Esa noche lo devolvieron al calabozo, donde siguió incomunicado, y al día siguiente lo vistieron de civil, lo sacaron de la celda y lo subieron a un auto. “Los que me llevaban eran civiles y el auto era un típico Falcon verde. Al salir del puesto número uno me pusieron una capucha en la cabeza y ya no pude saber hacia dónde me llevaban. Sólo me di cuenta de que habíamos salido de la ciudad, porque no se escuchaban ruidos de autos que pasan cerca. Era claro que íbamos a campo abierto, pasando muchos tramos por caminos de tierra.”
Ese día, por primera vez, le pasaron electricidad por el cuerpo. “Me bajaron del auto, me pusieron a un costado de la ruta, me colocaron cables en los dedos y me daban corriente utilizando la batería del Falcon. Me golpeaban, me decían que no gritara y aceleraban el vehículo para que pasara más energía. Eso era terrible. Después me volvieron a subir al auto y una hora y media más tarde llegamos a un lugar donde me hicieron bajar, me metieron en una casa, en una especie de galería cerrada donde estaba yo solo. Me estaquearon en el piso, me ataron con los pies y las manos abiertas, de espaldas al suelo, siempre con la capucha puesta.”
Rolón escuchaba los ruidos propios de una casa y por la ventilación se dio cuenta de que estaba en una habitación grande, más fría que los otros ambientes por los que había pasado al ingresar a la vivienda, por entonces desconocida para él. “Estaba vestido con pantalón y ropa liviana. Hacía mucho frío en ese patio o galería en la que me dejaron. Era el mes de agosto y el invierno se hacía sentir. Yo no sabía dónde estaba.” La única guía que tenía, para medir el paso del tiempo, era el canto de los pajaritos que anunciaba el amanecer de un nuevo día.
El calvario duró dieciséis días, del 2 al 18 de agosto, según pudo determinar después. Siempre estuvo estaqueado, vendado y sólo le daban agua. Estuvo todo ese tiempo sin recibir alimentos sólido. La picana eléctrica era la única “medicina” que recibía Rolón. “Dos, tres y hasta cuatro veces por día me daban picana. Yo te estoy contando todo lo más tranquilo, pero es terrible. Si no pasás por eso, no podés imaginar lo que es. Hay que vivirlo para saber lo mal que te hace. Y cuando no había picana, te pegaban, te pateaban, te pisaban encima. Te hacían todo lo que no tenían que hacerte. En los peores momentos me alzaban a una cama, me ataban y le pasaban corriente a la cama. Eso es la muerte. Yo les pedía que me mataran, que era mejor la muerte que pasar por todo eso.”
El interrogatorio siempre apuntaba hacia el mismo lado: sus supuestos contactos con la guerrilla. “Yo les pedí que averiguaran mis antecedentes, que fueran a la policía de Bella Vista y que comprobaran que yo era un campesino, que nunca había tenido una participación política.” Rolón ignora si lo escucharon o no, pero lo cierto es que lo llevaron a su pueblo natal, en el baúl del mismo Falcon verde. “Linda forma de viajar”, se ríe Rolón, por primera y única vez en la entrevista. “Tenías que hacerun gran esfuerzo para economizar el oxígeno porque si no te ahogabas. Me dejaron en una celda de la comisaría y al otro día me volvieron a llevar al otro lugar de detención. Creo que estuvieron averiguando mis antecedentes, pero no fueron a ver a mi familia.”
En el viaje de regreso lo sometieron a simulacros de fusilamiento y amenazaban con arrojarlo al vacío desde un barranco. Los verdugos se “divertían” a su manera. “Les volví a pedir que me mataran. Ya no podía seguir así. Cada vez que escuchaba pasos empezaba a temblar. Trataba de controlarme, pero el miedo que tenía era tan grande que no lo podía dominar.” Después de 16 días de tortura, como no encontraron ninguna prueba que lo vinculara a la guerrilla, lo sacaron de la prisión clandestina. “Me llevaron de nuevo a la Compañía de Ingenieros 3 y ahí seguí preso un año y medio. Cuando me llevaron no podía mantenerme en pie. El haber estado estaqueado y sin comer me había dejado muy mal.”
Durante su detención de 16 días bajo tortura permanente, Rolón nunca fue liberado de las cuerdas que lo tenían amarrado al piso. “Para hacer mis necesidades me soltaban las manos y los pies no. Me tenía que arreglar para hacer en un tarrito sin ensuciarme todo.” Aunque no había pruebas en su contra, igual fue llevado a un juicio militar en la ciudad de Córdoba. Allí obtuvo la absolución y recién pudo recuperar la libertad en 1980.
Rolón, mientras estuvo detenido, sólo pudo ver una vez parte del interior y la silueta externa de la estancia La Polaca. Fue suficiente para que la reconociera, 28 años después de lo sucedido. El día en que dejó de estar estaqueado lo desataron, lo levantaron y lo curaron. “Estas cicatrices (muestra la muñeca derecha) son de las esposas. Los ojos los tenía hinchados por el tiempo que no me lavaba. Me sentaron en una cocina, que estaba al lado del lugar donde me tuvieron. Me sacaron la capucha y me sentaron de cara contra una pared, con la orden de no sacar la vista de la pared y del suelo.”
Lo sacaron con la condición de que sólo mirara hacia el piso y hacia adelante. Cuando subió al coche, que esta vez no era el Falcon verde, el camino tenía varias curvas y eso le permitió observar la fachada de la estancia en la que había estado. “En esos movimientos que hacía el auto, que incluía un giro de casi 90 grados, levantando un poco la vista, pude ver el edificio en el que estuve. Lo único es que todavía no sabía cómo se llamaba el lugar y en qué zona estaba.” Rolón iba solo en el asiento trasero. Sus dos guardias le habían dejado dos armas al lado, se sospecha que descargadas. “Uno de ellos me dijo: ‘Si querés agarrá una de las pistolas y matame si querés porque nos equivocamos con vos’.”
Cuando llegó al regimiento de Monte Caseros, le tomó declaración un teniente coronel de apellido Blanco. “¿Y en Paso de los Libres cómo te trataron?”, le preguntó el militar. Así tuvo el primer dato cierto sobre el lugar de detención. A fines de 1980, con la libreta y la absolución en la mano, Rolón volvió a ser un campesino. Sus padres se habían enterado de su detención y lo habían visitado una sola vez, cinco minutos, mientras estuvo preso en la Compañía de Ingenieros 3. Rolón –incluso hasta hoy– nunca les contó todo lo que le pasó mientras estuvo en La Polaca. “Nunca quise hablar del tema. Con mi mujer hablo un poco, no mucho. La tortura me dejó mal. La frustración de que no me creyeran. Eso me llevó a pensar que si te callás, ganás, aunque sé que no ganás y tenés que hablar.”
“La misma sociedad, la gente de Bella Vista, me sigue señalando y me dice: ‘Este fue guerrillero’. A veces me lo dice como en broma, pero yo siento que me marginan, que me siguen torturando, aunque a veces sólo se trate de una broma. En la época de la dictadura todos creían en los militares y ahora siguen creyendo. Si vos hablás mal de los militares sos un guerrillero y si vos caíste preso, ‘por algo ha de ser’. Yo sigo teniendo miedo a ese rechazo. Después de tanta tortura, cuando te tratan así te siguen torturando. Y por eso vos preferís callarte. Todo parece ser normal y la gente deja de preguntarte eso que vos no querés recordar.” Rolón volvió a hablar este año, cuando se presentó ante el juez Oliva. Reconoció La Polaca aunque la había visto una sola vez sin capucha. “Cuando vi un programa de la TV correntina, dije: ‘Allí estuve yo’. Hay imágenes que no las podés borrar nunca en la vida. Todavía hoy me despierto gritando, como si estuviera en La Polaca, estaqueado, picaneado y con un perro vigilándome para que no me escape.”
28 de Mayo de 2006 Pagina 12
ORDENAN LA DETENCION DE CINCO REPRESORES EN PASO DE LOS LIBRES
Por los secuestros de La Polaca
Los acusados son tres coroneles, un teniente y un sargento del Ejército. Fueron procesados por asociación ilícita y privación ilegal de la libertad agravada. En la misma causa está imputado el ex jefe de Gendarmería, que tiene que declarar el 28 de este mes.
Por Miguel Jorquera
El juez federal de Paso de los Libres, Juan Angel Oliva, procesó y ordenó la detención de cinco militares retirados implicados en la denuncia sobre secuestros, torturas y desapariciones en el centro clandestino de detención La Polaca, que funcionó en la fronteriza ciudad correntina durante los años ’80 y por el que habrían pasado cerca de 300 prisioneros. La imputación del magistrado –que fue ratificado por la Cámara Federal de Corrientes– a los tres coroneles, un teniente y un sargento del Ejército es por “asociación ilícita y privación ilegal de libertad agravada”. Por su supuesta participación en parte de esos mismos hechos, el Gobierno relevó al ex jefe de la Gendarmería Pedro Pasteris, quien deberá presentarse a indagatoria el 28 de este mes. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación también se constituiría en querellante. Los militares con pedido de captura son los ex coroneles Francisco Javier Molina Antonio, Antonio Herminio Simón y Jorge Félix Riú, el teniente Héctor Mario Filippo y el sargento Ricardo Fernández. Los tres primeros están acusados de ser los “jefes de la asociación ilícita” que cometió los delitos de “privación ilegal de la libertad agravada”. Mientras que los dos restantes fueron procesados como “miembros” de la misma organización ilegal.
Todos –según la acusación– formaron parte del sistema represivo que funcionaba en La Polaca, una estancia de 40 hectáreas ubicada a pocos kilómetros del puente que une Paso de los Libres con la brasileña Uruguayana. Allí habrían sido llevados los militantes montoneros secuestrados en el paso internacional cuando intentaban regresar al país para “combatir” a la dictadura.
La orden de captura fue librada a la Gendarmería, que busca a dos de los coroneles en la ciudad de Buenos Aires, ya que Simón está detenido por orden del juzgado federal porteño Nº 4 –a cargo del juez Ariel Lijo– en la causa conocida como la “contraofensiva”, que también investiga el secuestro y la desaparición de militantes montoneros en distintos pasos fronterizos del país. En tanto que el último domicilio legal de Filippo es en la ciudad de Córdoba y el de Fernández en Misiones.
Los acusados ya habían prestado declaración indagatoria hace tres meses y habían quedado seriamente comprometidos. Una pericia caligráfica determinó que Filippo –que negó el conocimiento de La Polaca– era quien pactaba todas las condiciones del comodato que el dueño de la estancia, Arturo Bompland, realizó con el Ejército. Los demás –según los testimonios– habían sido señalados como los “responsables del destacamento de inteligencia 123 de Paso de los Libres que participaba de los operativos ilegales junto a miembros del Batallón 601 del Ejército”.
La causa que lleva adelante Oliva investiga la desaparición de tres militantes montoneros en el paso internacional durante junio del ’80: Lorenzo David Viñas, el sacerdote tercermundista Jorge Adur y Carlos Marcón. Pero la investigación se aceleró después de que el ex servicio de inteligencia Carlos Waern reveló públicamente –en una entrevista periodística– el funcionamiento de La Polaca, del que fue uno de sus guardias, y el “convenio” entre el Ejército y la Gendarmería, que cedía a la fuerza de seguridad los operativos de detención sobre el puente después de que los “servicios” obligaban a otros secuestrados a “marcar” a sus compañeros.
Aunque Waern se negó a declarar ante la Justicia, el hallazgo de un informe escrito de puño y letra por el propio ex agente de inteligencia –peritado por expertos calígrafos de la Corte Suprema– dio credibilidad a sus revelaciones periodísticas. Waern se lo había vendido a un estudiante porteño de antropología para su tesis. Waern recusó al juez por “imparcialidad” (Oliva tiene un hermano y su cuñada desaparecidos), pero la Cámara Federal de Corrientes lo ratificó al frente de la causa. La confirmación de las fechas de las desapariciones de Viñas, Adur y Marcón también comprometió seriamente al ex jefe de la Gendarmería Pedro Pasteris, que en enero del ’80 –según su propio legajo publicado en la página web de la fuerza– se hizo cargo de la jefatura del destacamento ubicado sobre el puente Paso de los Libres-Uruguayana. La información motivó que el presidente Néstor Kirchner relevara rápidamente al gendarme, a quien Oliva llamó a declaración indagatoria para el 28 de este mes. Una situación que, tras la calificación judicial de los delitos, pondría a Pasteris al borde de la cárcel, aunque Oliva todavía no cuenta con el informe oficial pedido a la Gendarmería para confirmar quiénes fueron “todos” los jefes de esa fuerza que estuvieron a cargo del paso internacional durante toda la dictadura. Para esa misma fecha, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, tiene previsto viajar a la ciudad correntina para pedirle al magistrado la incorporación como parte de la querella.
Pagina12 Jueves, 13 de Octubre de 2005
La detención de Lorenzo
Los abogados querellantes de la causa informaron que las pruebas permitieron confirmar con seguridad el paso por La Polaca de dos detenidos. Se trata del cura Jorge Adur y el dirigente montonero Lorenzo Viñas. Su mujer, Claudia Allegrini, ha promovido numerosas denuncias y ahora confía que con el impulso que parecen haber tomado las investigaciones se pueda identificar a los responsables que participaron de los operativos en Paso de los Libres. En diálogo con Página/12, Claudia recuerda cuando se enteró de que Lorenzo había sido detenido: “Nosotros habíamos llegado de Perú hacia el ’77, antes de la Contraofensiva. Al tiempo me quedé embarazada y decidimos ir a Brasil. Nos pidió que nosotras viajemos después. Lorenzo salió de Rosario y fue detenido el 2 de junio de 1980. Al pasar los días sin noticias, yo viajé a Brasil. Allá me confirmaron que había pasado la frontera, con lo que se desprende que lo detuvieron en Uruguayana y luego lo trasladaron a La Polaca. Hace poco lo recorrí y es un lugar horrible”.