por Familiares, Amigos y Sobrevivientes - Córdoba, Marzo de 1977
Entre marzo y octubre de 1976 fueron fusilados 29 presos políticos detenidos en la Unidad 1 del Servicio Penitenciario Provincial (Barrio San Martín, Córdoba). En la época en que se cometieron esos crímenes comandaba el Tercer Cuerpo de Ejército el general Luciano Benjamín Menéndez, en tanto que al frente de la Cuarta Brigada Aerotransportada (área 311), unidad de la cual dependía el Servicio Penitenciario, se desempeñaba el general Juan Bautista Sasiaiñ. Como tales, ellos fueron los principales responsables de esos asesinatos.
Todos los fusilados eran presos políticos, pero por sobre todo fueron luchadores populares. Fueron asesinados por su compromiso con la causa popular, por luchar por una Argentina más justa. Ese fue el denominador común de sus vidas, más allá del origen político de su militancia.
Tras quince años de gobiernos democráticos, esos crímenes aún siguen impunes. Esa impunidad fue consagrada por los gobiernos de Alfonsín y de Menem. Uno con la Obediencia Debida y el Punto Final; el otro con los indultos. Pero la denuncia no sería completa sino llamáramos la atención sobre la connivencia y complicidad de los jueces en estos asesinatos. Los magistrados que en su momento tuvieron la posibilidad de impedirlos no lo hicieron y los que debieron investigarlos tampoco. El castigo a los asesinos todavía está pendiente.
El asesinato de estos 29 militantes populares, marcó el pico más alto del clima de terror y de muerte creado por los militares en la penitenciaría de barrio San Martín. Los presos políticos de la UP1 estuvieron incomunicados totalmente entre el 24 de marzo de 1976 y el 25 de mayo de 1979, es decir, durante más de tres años.
En ese lapso se vivió un clima de absoluto terror entre los detenidos, frente a los continuos traslados para torturas en campos de concentración, brutales palizas, hambre y, especialmente la muerte cada vez que entraban militares o gendarmes armados hasta los dientes.
Totalmente aislados del mundo exterior, los detenidos estaban hacinados en pequeñas celdas, sin las más mínimas condiciones de higiene, obligados a hacer sus necesidades en latas o en el piso, sin ningún elemento personal propio, salvo una manta; con las ventanas de las celdas tapadas y raciones alimentarias inferiores a las de subsistencia.
Las requisas del personal militar se caracterizaban por los insultos, burlas y todo tipo de vejaciones buscando la degradación de los detenidos. El asesinato era moneda corriente tal como lo demuestran los testimonios siguientes. Para la muerte, los militares no tenían ningún tipo de límite, si es que puede haber uno. En algunos casos la muerte llegaba tras prolongadas sesiones de tortura, con el agotamiento de los verdugos. Algunos fueron muertos a golpes, tras feroces palizas o estaqueados en el patio de la cárcel en una madrugada de julio, con cinco grados bajo cero. La ferocidad de sus asesinos era sólo comparable al placer que visiblemente le proporcionaban sus crímenes. Vayan de muestra las palabras del general Sasiaiñ: "Les vengo a comunicar que todos ustedes están condenados a muerte. Pero no se pongan contentos, pues morirán uno a uno muy lentamente, de manera que se arrepientan de haber nacido".
Pero el método más común para el asesinato de los detenidos políticos, fue la aplicación de la llamada "ley de fuga" o supuestos "enfrentamientos" con vehículos civiles nunca identificados, como lo sucedido en los casos González de Baronetto, Hubert, Ceballos, García, Balustra y Díaz o Zorrilla, Barrera, Abdón y Barberis. El ejército los fusilaba a sangre fría y sin ninguna posibilidad de defenderse. Después con absoluto cinismo informaba al juez a cargo de los presos, que habían muerto en un enfrentamiento o al haber intentado escapar.
Lo ocurrido en al penitenciaría fue reconstruido en base a informes y testimonios de muchos de los 800 presos políticos que pasaron por esa cárcel luego del golpe militar de 1976. En algunos casos los datos conseguidos para este material fueron muy escasos y es que el tiempo, y también en ocasiones la distancia, hicieron su trabajo. De todos modos seguimos en esta empecinada voluntad de memoria, el verdadero altar en el que descansan nuestros muertos queridos. Y alentamos seguir reconstruyendo la vida de cada uno de las compañeras y los compañeros caídos porque ello anima y fortalece la lucha por una nueva sociedad, que continúa como tarea de todos.
30 de abril de 1976
Eduardo Daniel Bártoli
Montoneros
Nació en Córdoba el 27 de enero de 1947. Estaba casado con Marta Díaz. De familia cordobesa, tenía el vigor y la furia de la sangre gringa, lo que lo hacía sin medias tintas en las actividades que asumía. Puso esa pasión cuando se incorporó a la Juventud Peronista, que respondía a la conducción de Montoneros. Fue detenido por la policía provincial el 25 de marzo de 1976 y puesto a disposición del PEN (Poder Ejecutivo Nacional) y del área 311 del 3er. Cuerpo de Ejército. Luego de ser torturado durante varios días en el Departamento 2 de Informaciones de la Policía, fue alojado en la Unidad Penitenciaria N8 1 de la ciudad de Córdoba. Vanos resultaron los intentos de sus familiares por verlo en la cárcel u obtener alguna información sobre él.
El 18 de abril fue sacado de la cárcel, junto a Jorge García, Raúl Guevara, Daniel Juez y Diana Fidelman, y trasladado nuevamente al Departamento Informaciones donde fueron torturados. Bártoli fue asesinado en la misma sede policial el 30 de abril de 1976.
Raúl Guevara relató: "(...) Los que proveníamos de la UP 1, estábamos juntos a excepción de Eduardo Bártoli quien junto a otro detenido cuyo nombre no recuerdo estaban en una pequeña pieza o cocina al lado del baño al que nos llevaban. En esas oportunidades pude mirar a través de la venda que tanto Bártoli como el otro detenido se encontraban en muy malas condiciones físicas ya que además de ser torturados todas las noches permanecían tirados en el piso esposados hacia atrás y sin recibir ningún tipo de alimento. Un día se escucharon varios disparos de arma de fuego y nerviosas corridas del personal policial. Nosotros que estábamos en una habitación grande fuimos sacados a un patio momentos antes de escucharse los disparos y luego se hizo un gran silencio...Cuando nos llevaron nuevamente a la habitación grande el piso estaba mojado porque aparentemente todo el lugar había sido lavado y baldeado. Ese día ninguno de nosotros fue llevado al baño...Cuando volvimos a ser llevados al baño vi las paredes del cuarto en que estaban Bartoli y el otro detenido manchadas de sangre y el guardia me dijo que eso era consecuencia de un "intento de fuga". A partir de entonces nos advertían sobre lo que nos pasaría de intentar cualquier "cosa rara"...".
Un comunicado del 3er. Cuerpo de Ejército, publicado en La Voz del Interior del 2 de mayo, informó que "se produjo un intento de fuga por parte de tres detenidos en el local de la Jefatura de Policía de la Provincia de Córdoba". Los tres detenidos eran María Eugenia Irazusta, Héctor Hugo Chiavaroni y Eduardo Daniel Bártoli. La partida de defunción, firmada por el médico Dr. Rogelio Portela, diagnosticó: "Lesiones de órganos vitales por heridas de bala".
17 de mayo de 1976
El 17 de mayo de 1976, alrededor de las 22 hs., fueron retirados de la UP1 por personal de la policía de la Provincia de Córdoba, los compañeros Miguel Ángel Mozé, José Svagusa, Ricardo Verón, Eduardo A. Hernández, Ricardo Yung y Diana Fidelman.
Fue el primer grupo de presos políticos sacados de la cárcel para su fusilamiento. La orden de traslado fue efectuada por el Gral. Juan Bautista Sasiaiñ, la autorización fue emitida por el Juez Adolfo Zamboni Ledesma y el cabo 1º Luis Eduardo Vázquez, adscripto al personal del D 2 de Informaciones de la policía provincial, que encabezaba la comisión policial firmó en la cárcel el retiro de los detenidos.
El 3er. Cuerpo de Ejército comunicó en la prensa que "en circunstancias en que una comisión policial trasladaba a seis delincuentes subversivos y mientras transitaba por la calle Neuquén al 700 fue atacada por otros delincuentes que ocupaban 2 o 3 automóviles con el evidente propósito de rescatarlos.(...). En la apertura inicial del fuego y antes de que los efectivos policiales respondieran al mismo, dos delincuentes que se encontraban dentro del vehículo policial fueron alcanzados por varios disparos pereciendo en el acto. Un agente resultó con herida leve en un brazo. Los otros detenidos tratando de aprovechar esta situación intentaron huir en distintas direcciones. Dos de ellos se cruzaron en la línea de fuego cayendo heridos mortalmente y los dos restantes al no acatar la intimación policial fueron abatidos por las fuerzas del orden al intentar alcanzar un vehículo de apoyo". Una ampliación de la información del Ejército, publicada días después, añadió que el policía herido era Silvio Contreras.
Vecinos de la zona relataron que en la noche del 17 de mayo varios vehículos policiales se internaron por las orillas del río Suquía, en las inmediaciones del puente Santa Fe, escuchando enseguida las ráfagas de tiros. Empleados de un funeraria próxima al lugar vieron cuando los detenidos eran bajados del vehículo policial y obligados a correr por las barrancas de la costanera, esposados hacia atrás y con los ojos vendados, escuchándose de inmediato los tiros. El guardiacárcel encargado del pabellón 8, de donde habían sido sacados los cinco varones, contaron al día siguiente al resto de los presos políticos, que "los mataron a todos cerca del puente Santa Fe y después la policía baleó sus propios vehículos para simular el enfrentamiento". Los jueces federales bajo cuya jurisdicción estaban los detenidos no promovieron ningún tipo de investigación sobre lo sucedido.
Miguel Angel Mozé
Delegado Juventud Peronista (JP)
Regional III Montoneros
Oriundo de Cruz del Eje, nació el 14 de Octubre de 1948. El "Chicato" hizo sus estudios en los seminarios Menor de Jesús María y Mayor de Córdoba. A comienzos de los 70, Miguel continuó su compromiso cristiano en la comunidad de Barrio Los Plátanos. Desde su vocación de servicio se unió estrechamente a las necesidades de los más pobres, de los más humildes. Y desde allí comenzó a transitar por el peronismo revolucionario, cuyas banderas mantuvo en alto hasta su muerte. Se incorporó activamente a la Juventud Peronista teniendo un rol destacado como dirigente en la campaña "Luche y Vuelve" de 1972, que culminó con el triunfo popular del 11 de marzo de 1973. Fue elegido Delegado de la Regional III de la Juventud Peronista. Sus ansías de justicia no lo abandonaron nunca. Amenazado primero por las Tres AAA (Alianza Anticomunista Argentina) y perseguido por la intervención fascista del Brigadier Lacabanne, durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, buscó resguardarse hasta que fue secuestrado en plena vía pública, el 22 de julio de 1975, lográndose legalizar su detención gracias a la rápida acción de sus abogados, entre los que estaba el Dr. Miguel Hugo Vaca Narvaja, quienes denunciaron por la prensa que Mozé había sido registrado con otro nombre, negando su detención, mientras era torturado en el Departamento 2 de Informaciones de la Policía de la Provincia. Aún en los momentos más difíciles del aislamiento carcelario, ante la feroz represión, mantuvo su característico optimismo y firmeza de convicciones.
José Alberto Svagusa
Montoneros
Nació el 26 de mayo de 1948 en Monte Maíz (Cba.). En plena juventud, radicado ya en Río Cuarto, se incorporó a los Montoneros a principios de la década del 70. En 1972 fue herido y detenido en San Juan. Liberado el 25 de mayo de 1973 se reintegró a la lucha con expectativa en las transformaciones que debía realizar el gobierno votado por la mayoría popular. Fue nuevamente detenido en septiembre de 1975 en la ciudad de Córdoba por la policía provincial. Torturado en el Departamento 2 de Informaciones, fue luego alojado en la U.P.1.
Luis Ricardo Verón
Juventud Trabajadora Peronista (JTP)
Montoneros
Nació en Mercedes, Corrientes, el 11 de mayo de 1949. La familia se radicó en Córdoba cuando fue trasladado su padre, que trabajaba en el Banco Nación. En 1968 comenzó a estudiar Derecho. Como su padre, el "Gordo" Verón, era bancario y vivía con su madre, ya viuda, en barrio Maipú, Córdoba.
Trabajaba en el Banco Nación y apenas se organizó la Juventud Trabajadora Peronista, el Gordo se enroló en sus filas. Estaba convencido que allí se encarnaban las mejores posibilidades de hacer realidad las banderas históricas del peronismo, de justicia social, independencia económica y soberanía política. Riguroso en el cumplimiento de su militancia, Verón le ponía todo el peso de su cuerpo -que no era poco- para dinamizar la JTP entre los bancarios. Participó como tal en las luchas por recuperar el gremio en los primeros años de la década del 70 y estuvo en la toma del Banco Social, cuando las bandas fascistas avanzaron sobre el gobierno popular de Obregón Cano.
De poco hablar y mucho escuchar, el Gordo convocaba dando confianza por su carácter tranquilo, que denotaba seguridad y mansedumbre.
Cuando el vehículo en el que se trasladaba, viniendo de Alta Gracia, fue interceptado por la policía; ofreció resistencia porque sabía que ya para entonces, en octubre de 1975, no estaban en toda su vigencia las garantías constitucionales. La tortura, con golpes y picana eléctrica, le paralizaron las manos. Y apenas estaba en los inicios de una precaria rehabilitación en la cárcel, cuando fue sacado para la primera tanda de fusilamientos, el 17 de mayo de 1976.
Eduardo Alberto Hernández
Juventud Universitaria Peronista (JUP)
Montoneros
Nació en Chascomús, provincia de Buenos Aires, el 17 de marzo de 1955. Allí pasó la infancia entre la escuela primaria y la laguna, una de sus pasiones. El secundario lo hizo en el Liceo Naval de Río Santiago del que se fue en cuarto año, después de un enérgico planteamiento a sus autoridades. Muchos de los compañeros que imitaron su actitud, fueron detenidos o desaparecidos luego del golpe de 1976. Con la experiencia del Liceo atrás, comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Luego se trasladó a Córdoba, se casó el 1° de agosto de 1975 y empezó a estudiar Medicina en la U.N.C.. Este bonaerense militó en la Juventud Universitaria Peronista, el frente estudiantil de la Organización Montoneros. Fue detenido junto al Pato Svagusa en septiembre de 1975. Mientras estaba en la Penitenciaría, sus padres habían conseguido la opción para que pudiera irse a España, y esperaba la concreción de la decisión judicial cuando lo mataron. El "Tero" Hernández fue asesinado el 17 de mayo de 1976.
Diana Beatriz Fidelman
Montoneros
Había nacido en Buenos Aires en un hogar acomodado de honda tradición judía. Con sus ojos azules siempre muy abiertos, como en estado de sorpresa permanente, Diana amanecía cada día con la inmensa alegría de sentirse llena de vida. De gran sentido común, de pensamiento profundo y aguda para el análisis de la situación política. De carácter alegre, siempre optimista, procurando encontrar el lado bueno de las personas y los aspectos positivos en las situaciones más dramáticas. Había estado casada, pero su camino en la militancia le brindó nuevos amores. Su permanente actitud abierta y solidaria le venía de su carácter afable y acogedor, recogiendo el cariño de sus compañeras por su simpatía y su capacidad de adentrarse en los problemas de los demás, en el intento de brindar aliento y compañía.
Detenida en agosto de 1975, fue sacada para torturarla nuevamente en Informaciones de la Policía de la provincia después del golpe militar, el 22 de abril de 1976, por el oficial Carlos Alfredo Yanicelli con la orden firmada por el Inspector Mayor Raúl P. Telleldin. A pesar de los brutales vejámenes que sufrió, volvió a la cárcel íntegra y con el mismo fervor de siempre. El día que la sacaron para fusilarla, se encontraba con sus compañeras, aprovechando la guardia de "mano blanda", en plena actividad "artística", improvisando representaciones teatrales, que satirizaban las difíciles condiciones carcelarias que padecían. Diana bailó, bailó y bailó como dejando el alegre mensaje de vida que la había caracterizado.
Un testigo ocasional relató que cuando la Policía hizo descender del vehículo al grupo de presos políticos en las inmediaciones del Puente Santa Fe (Ciudad de Córdoba), una voz ordenó que corrieran.
Pero Diana se volvió y respondió: "No seas cobarde. Matame de frente, hijo de puta". Y un ruido ensordecedor de balas precedió al frío silencio de aquella noche de mayo.
Ricardo Alberto Yung
Montoneros
"Otto", "Alemán", como lo llamaban sus compañeros y amigos, nació el 19 de septiembre de 1943 en San Salvador, Jujuy.
Vino a Córdoba para estudiar ingeniería en la U.N.C., trabajando como metalúrgico para sufragar sus estudios. Amigo de vivir en pensiones de estudiantes venidos de otras provincias y prolongarse en tertulias soñadoras, aquerenció sus afectos cordobeses.
Severo y exigente consigo mismo y con sus compañeros de militancia era meticuloso en el cumplimiento de sus tareas y de su militancia.
Quienes compartieron con él los días carcelarios recuerdan que este compañero metalúrgico, era un jujeño de férreas convicciones y pocas palabras; tan callado y discreto, como bondadoso. La música de su quena le ponía ritmo y sabor a los encuentros de amigos y militantes que soñaban con un mundo mejor.
Soportó en silencio las crueles torturas a las que fue sometido en el momento de su detención, que se produjo el 7 de agosto de 1975.
Se ganó en todos un recuerdo imborrable y permanente. Tenía 32 años cuando lo mataron.
28 de mayo de 1976
El 28 de mayo, al mediodía, fueron sacados de la U.P. 1 los compañeros José Pucheta y Carlos A. Sgandurra, por orden del Gral. Juan Bautista Sasiaiñ. Al poco tiempo fueron fusilados en las inmediaciones del Chateau Carreras.
El comunicado del Comandante 3er. Cuerpo de Ejército dijo que "...se ordenó el traslado de los delincuentes subversivos José Ángel Pucheta y Carlos Alberto Sgandurra, alojados en la penitenciaría número uno del barrio San Martín, a la jefatura del área 311. En circunstancias que el vehículo militar que los transportaba se desplazaba por el camino que une Villa Belgrano con El Tropezón, en la zona del Chateau Carreras, fue interceptado por un grupo de delincuentes subversivos que intentaron rescatar a los detenidos. Se estableció entonces un intenso tiroteo, resultando muertos Pucheta y Sgandurra.(...)."
El comunicado, publicado en La Voz del Interior el 29 de mayo, terminaba destacando "el valor y el ideal que anima al Ejército Argentino en esta lucha por la defensa de la libertad de la Patria contra la agresión extranjerizante".
Con el retorno de la democracia, cuando se iniciaron las investigaciones de estos crímenes, la justicia federal imputó por estos homicidios al Capitán Alejandro Sergio Rafael Latino, que fue desprocesado por la Cámara Federal de Córdoba en 1987.
Carlos Alberto Sgandurra
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Nació el 25 de octubre de 1946 en Córdoba. Compañero de sólidos principios, se destacó no sólo por su consecuente actitud militante, sino que resaltaban su moral y su ética. Eso le permitió recoger rápidamente el respeto indiscutido del resto de sus compañeros.
Su gallarda estampa atrajo la saña de los militares que lo torturaban constantemente. Los castigos a que lo sometieron llegaron a causar una verdadera conmoción entre la población del penal e indignación entre los médicos de la cárcel y hasta vergüenza en algún militar; lejos de pedir clemencia, él los trataba de canallas.
Carlos marcó así la enorme diferencia que separaba a los que luchaban por un mundo mejor, de quienes se ensañaban hasta la muerte con prisioneros indefensos y que impusieron con el terror, la entrega del país y el hambre para el pueblo. Lo mataron a los 29 años. El médico Rodolfo Silvestre certificó la muerte por "heridas de bala".
José Ángel Pucheta
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Nació el 3 de febrero de 1945. Recordado como una persona estudiosa y trabajadora; múltiple e incansable, fue traductor de inglés, periodista y tornero en una fábrica.
La política fue una de sus grandes pasiones. Leía e investigaba sobre todos los acontecimientos del país y del mundo; era un apasionado de las transformaciones sociales.
Su maduración y su conciencia política sufrieron un salto cualitativo con el Cordobazo, al igual que miles de jóvenes de su generación. Esa pueblada de mayo de 1969 lo llevó a tener una participación política más activa. De ahí en más, su lucha por la justicia fue incesante.
Fue detenido en octubre de 1975 y fusilado el 28 de mayo de 1976. El certificado de defunción fue firmado por el médico Guillermo Canavosio.
19 de junio de 1976
El 19 de junio, a las 23 hs., fueron retirados de la cárcel, por personal militar, los presos políticos Claudio Zorrilla, Miguel Ángel Barrera, Esther María Barberis y Mirta Abdon.
Todos fueron llevados hasta los terrenos posteriores a la Ciudad Universitaria. Atadas las manos con alambre y obligados a correr, mientras los asesinos los iluminaban con luces de bengala al tiempo que descargaban sobre ellos sus ametralladoras. Los gritos de horror fueron escuchados por obreros nocturnos de Corcemar. El médico Justo Llamil Chalub certificó estas asesinatos diagnosticando "hemorragia aguda".
Cuando al retornar la democracia, los familiares denunciaron el hecho, la justicia federal al resolver la prisión preventiva del Gral. Luciano Benjamín Menéndez como principal responsable de estos homicidios, fundamentó que: "...se advierte que la policía de la Provincia atribuye la muerte de Barrera, Zorrilla, Barberis y Abdón de Maggi, a que intentaran atentar contra el Hospital Militar el 20 de junio de 1976 a la madrugada; pero, por otro lado y según las constancias del legajo penitenciario N8 2193 perteneciente a Miguel Ángel Barrera, el 19 de junio de ese año, los citados fueron retirados detenidos de la Cárcel para su traslado al Consejo de Guerra Especial estable, a últimas horas del día."
Las contradicciones resultaron demasiado evidentes para ocultar la verdad del fusilamiento. Antonio Zorrilla, el padre de Claudio, responsabilizó además al Gral. Juan Bautista Sasiaiñ, al director de la penitenciaría José
Alberto Torres, al director de Institutos Penales Montamat. Otros testigos denunciaron también por estos crímenes al personal carcelario Ponce y Ariza de Miralles, ambos oficiales del Servicio Penitenciario de la Provincia.
Claudio Aníbal Zorrilla
Militante de Política Obrera
Nació el 8 de diciembre de 1954 en la ciudad de Córdoba. Dedicó su juventud por completo a sus convicciones, al punto de dar la vida por ellas. Su entrega fue total. Líder estudiantil desde su secundario en el colegio Ricardo Rojas, llevó su carisma y su decisión a la Facultad de Arquitectura donde despertó la admiración, el respeto y amor de todos sus compañeros. Sabía hacer sentir su voz en cada encuentro callejero en aquellos duros meses del 74. Sus padres miraban azorados a este hijo indomable que se entregó de llena a la lucha sin saber de miedos.
Fue detenido el 25 de Octubre de 1974, cuando en compañía de su novia efectuaba compras de material para la Facultad de Arquitectura. Alojado en Informaciones de la policía provincial, fue torturado durante veinte días, hasta su traslado a la U.P. 1. Estando sólo a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, el 11 de Diciembre de 1975 sus padres solicitaron el derecho de opción para salir del país. La dictadura militar instaurada el 24 de marzo de 1976 y su política de exterminio frustraron las expectativas de sus seres queridos, sus amigos y sus compañeros de militancia.
Miguel Ángel Barrera
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Nació el 19 de enero de 1951 en la ciudad de Córdoba. Militante popular, obrero y activista del Área Material Córdoba. En el comienzo de la escalada anti-obrera y represiva fue despedido mediante la ley de prescindibilidad. Detenido junto a su esposa y tuvieron un hijo en prisión que llamaron León. Grandote y bonachón, sus compañeros lo llamaban cariñosamente "Tarzán".
Anhelaba la libertad; vivirla y disfrutarla junto a su pequeño hijo y su familia. Los militares fascistas lo eligieron como víctima sabiendo la pena que causaría su vil asesinato, por el que, cobardemente, pretendieron acusar a sus compañeros.
Fue procesado y posteriormente absuelto por la Justicia Federal, pese a lo que quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, hasta que fue sacado del penal para su fusilamiento. Tenía 24 años.
Mirta Abdón
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Nació el 17 de enero de 1947 en Córdoba. Estando detenida en la penitenciaría de barrio San Martín tuvo una hija pocos meses antes que la mataran, a los 29 años de edad.
Esther María Barberis
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Nació el cuatro de agosto de 1956. En la familia le decían "Tati". Era la del medio de cinco hermanos, la protegida del papi. Su infancia y su adolescencia las pasó en San Francisco donde, como cuenta su hermana Ana María, "jugábamos mucho, hacíamos mucho deporte, natación, tenis, voley". Transitó la secundaria en el Colegio Nacional General San Martín donde se recibió de Perito Mercantil a fines de 1973 y fue escolta de la bandera.
A comienzos de 1974 vino a vivir a Córdoba para comenzar sus estudios de Medicina en la UNC. Creía que podía hacer algo por un mundo mejor...
La detuvieron en su casa el 8 de junio de 1975. La torturaron y aunque fue procesada y sobreseída el 20 de febrero de 1976. Nunca le dieron la libertad y fue puesta disposición del PEN.
Al momento del golpe, ella estaba detenida en la Unidad penitenciaria Nº 1. Sus familiares nunca más la volvieron a ver con vida. El 20 de junio de 1976, su hermana y su papá fueron a visitarla, era el día de la Bandera y el día del Padre. Le llevaron camisetas, frazadas y medicamentos y los guardiacárceles les recibieron todo sin ningún reparo. A poco se dieron cuenta que en esos momentos, Tati ya había sido asesinada.
30 de junio de 1976
El 30 de junio fueron sacados de la cárcel penitenciaria de Córdoba la compañera Marta Rossetti de Arqueola y el compañero José Cristian Funes.
Amordazados y maniatados fueron introducidos a un vehículo militar.
El Comunicado del 3er. Cuerpo de Ejército, publicado en La Voz del Interior del 1 de julio, bajo el título "Dos extremistas intentaron fugar y fueron abatidos", decía: "(...) en circunstancias que los delincuentes subversivos Marta del Carmen Rossetti de Arqueola y José Cristian Funes eran trasladados a fin de prestar declaración, aprovechando un desperfecto mecánico del vehículo que los transportaba, intentaron darse a la fuga luego de herir a uno de los custodios y apoderarse del arma reglamentaria del mismo. Iniciada la persecución y luego de resistirse por el fuego y no acatar las órdenes impartidas por el personal de custodia, fueron abatidos".
El remanido recurso al "desperfecto mecánico", la cobardía al ocultar el carácter de militares del "personal de custodia" y la burda mentira del intento de fuga de los dos detenidos indefensos e inmovilizados, pretendieron ocultar la saña del frío y premeditado asesinato.
Marta Rossetti de Arqueola
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Nació el 10 de diciembre de 1948 en San Francisco. Casada con Enrique Emilio Arqueola, tuvo una hija, Anita.
José Cristian Funes
Militante del Peronismo Revolucionario
Nació el 9 de Octubre de 1952. Abrazó la causa popular a los dieciséis años. Su militancia se desarrolló primero en la Juventud Comunista y luego en el peronismo. Fue marino, zapatero y metalúrgico. Lo detuvieron el 27 de enero de 1976, siendo brutalmente torturado. El 11 de junio fue sacado de la cárcel por orden del Comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, junto a Federico Bazán y Hugo Vaca Narvaja para ser trasladado al Campo de La Rivera, con la "autorización telefónica" del Juez Adolfo Zamboni Ledesma al Teniente Coronel González Navarro, según informó a la cárcel el Mayor Montes, a cargo del operativo. A los pocos días fueron reintegrados a la cárcel. Y el 30 de junio José Cristian fue nuevamente sacado junto a Marta Rossetti de Arqueola para el fusilamiento. Su cuerpo presentaba terribles heridas y más de diez impactos de bala. El médico Walter E. Chilo diagnosticó que la muerte se produjo por "hemorragia por arma de fuego".
5 de julio de 1976
Raúl Augusto Bauducco
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
El "Paco" Bauducco nació el 13 de enero de 1948 en Río Cuarto. Radicado en la ciudad de Córdoba trabajaba y estudiaba en la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional. Detenido a fines de 1975, fue alojado en la Cárcel Penitenciaria de barrio San Martín.
El 5 de julio, todo el pabellón 6 fue sacado al patio para una requisa. Manuel Cannizzo relató: "A medida que los integrantes de cada celda llegábamos al patio, nos obligaban a colocarnos cuerpo a tierra, boca abajo, manos en la nuca...Ya todos en el patio, iban haciendo requisas personales por integrantes de celda. Es decir, ordenaban que se levantaran los de la celda N8 3, por ejemplo, que era donde estaba Bauducco, y todo ese grupo debía hacerlo y comenzar a desnudarse; una vez requisados a una orden debían vestirse y tirarse nuevamente cuerpo a tierra, gomazos mediante. Los demás permanecían en la tierra hasta que les tocase el 'turno', mientras los cabos caminaban sobre nuestras espaldas. Ordenan se pongan de pie los de la celda N8 3, el Cabo se acerca hasta Bauducco, e insultos y amenazas se suceden sin cesar contra el compañero, los gomazos se intensifican y uno de ellos, como corolario final, pega en su nuca derribándolo. Cae de rodillas. El Cabo ordena que se levante una y otra vez. Bauducco permanece como desvanecido en la misma posición. El Cabo se aleja; camina por las espaldas un largo trecho y vuelve, al encontrarlo igual lo amenaza que va a matarlo si no se levanta. Parte nuevamente. Regresa al rato. Se detiene atrás...Apunta a su cabeza, gatilla."
Otros presos políticos, tanto del pabellón 6 como del pabellón 8, que presenciaron los hechos declararon ante los tribunales federales, añadiendo que como Bauducco contestaba 'no puedo, no puedo', el suboficial, Cabo Miguel Ángel Pérez, se dirigió con la pistola en la mano a conversar con el oficial a cargo del operativo, Teniente Enrique Pedro Mones Ruiz. Luego regresó y le dijo a Bauduco que si no se levantaba lo iba a matar. Como Bauducco no se podía levantar, el cabo Pérez le disparó y lo mató.
Según el informe del Director de la Cárcel Prefecto José
Alberto Torres, "realizadas las averiguaciones correspondientes, se hace presente ante el suscripto el Teniente Enrique Mones Ruiz, a cargo de las fuerzas de Ejército acantonadas en esta Unidad, quien manifiesta: 'que el interno subversivo Bauduco, trató de abalanzarse y a la vez arrebatarle el arma al Cabo Miguel Ángel Pérez, quien repelió la agresión haciendo fuego dando muerte al citado interno".
El comunicado del III Cuerpo de Ejército, publicado en La Voz del Interior el 7 de julio, dijo que "mientras se efectuaba un control de rutina...Raúl Augusto Bauducco se abalanzó sobre el jefe de la patrulla militar de seguridad, intentando arrebatarle el arma reglamentaria. La reacción de éste fue instantánea y automática, efectuando un disparo que dio muerte al delincuente subversivo". El certificado de defunción fue firmado por el Dr. Guillermo Mercau.
15 de julio de 1976
José René Moukarzel
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Era "el Turco" para sus amigos y compañeros. Nació el 30 de octubre de 1949 en Frías, provincia Santiago del Estero. Se radicó en Córdoba para sus estudios superiores, recibiéndose de médico. Estaba casado con Alicia Esther De Cicco, que fue secuestrada a principios de 1976. Del matrimonio nació una hija, María Alejandra. Al producirse el golpe militar del 24 de marzo de 1976, Moukarzel llevada dos años detenido a disposición del Juzgado Federal N° 2 y estaba alojado en la celda 9 del pabellón 8.
Según los testimonios de guardiacárceles, presos comunes y detenidos políticos, que presenciaron los hechos:
Al mediodía del 14 de julio Moukarzel le pidió permiso al guardiacárcel Santos Misemio Camino para limpiar el pabellón y mientras realizaba esa tarea, se encontró con el detenido común Facundo González, a quien conocía porque también era oriundo de Santiago del Estero. Previo permiso de Camino, el detenido entregó a Moukarzel un paquete de sal, pero en ese momento apareció el Teniente Gustavo Adolfo Alsina, quien sancionó al guardiacárcel con ocho días de arresto y ordenó que Moukarzel fuera estaqueado. Primero se intentó hacerlo en el patio de la mosaiquería, donde quedaron las zapatillas y la ropa. Luego fue llevado al patio frente al pabellón 14, donde estaban alojadas las mujeres. Varias de ellas dieron testimonio diciendo que Moukarsel fue estaqueado totalmente desnudo, atado con sogas de pies y manos. Mientras un militar le tiraba agua con un balde, otro le pegaba con la goma en todo el cuerpo. "Desnudo sobre el barro, en un momento observé cómo el verdugo, arrimaba piedras y cascotes con el pié, bajo los riñones de Moukarsel", relató la presa política Irma Fuentes de Salis. La tortura fue permanente. Durante toda esa tarde y esa noche se escucharon quejidos hasta cerca de la medianoche en que se hizo un silencio total. "La temperatura era bajísima, quizás la más fría de ese nefasto invierno." En estado de coma fue llevado a la enfermería de la cárcel donde expiró alrededor de la una de la mañana del 15 de julio de 1976. El enfermero Julio Fonseca, que intentó reanimarlo, declaró que después del fallecimiento "Moukarzel fue conducido al primer piso de la enfermería...Un militar, con un bastón de goma, le aplicó varios golpes en la espalda del cadáver de Moukarzel al mismo tiempo que manifestaba 'me la pagaste, hijo de puta'." El médico de guardia, Dr. Víctor Pacheco fue llamado para certificar la muerte y el Director Torres le sugirió que pusiese como causa del deceso "un paro cardiorrespiratorio". Pero el médico se negó argumentando que debía realizarse una autopsia. Y se limitó a constatar la muerte clínica.
"A esto lo arreglo yo", dijo el teniente Gustavo Adolfo Alsina y retiró el cadáver "para ser trasladado al Hospital Militar". Finalmente el certificado de defunción fue firmado por el médico José Felipe Tavip, diagnosticando "paro cardiorrespiratorio". Al día siguiente, un oficial del ejército llamó a uno de los detenidos y le entregó un par de anteojos rotos, diciéndole: "es lo que queda de Moukarsel".
... de julio de 1978
Osvaldo Sigfrido De Benedetti
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Fue detenido en octubre de 1974 en Tucumán, donde formaba parte de la dirección regional del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Osvaldo, "Tordo", nacido en 1949, abrazó la causa popular desde la secundaria en Santa Fe y su compromiso lo llevó a ser un reconocido militante.
Uno de sus hermanos murió prisionero de los militares en la cárcel de Rawson, en 1979. Otro, el menor, debió exiliarse con sus padres, perseguidos por su lucha en defensa de los derechos humanos y la libertad de los presos políticos.
Tras su detención, fue puesto a disposición del juez Manlio Martínez, cómplice en definitiva de su muerte. Bajo la tutela de este magistrado, De Benedetti fue sacado del penal de Rawson, donde estaba alojado desde 1975. De allí, para la época del mundial de fútbol del 78, fue trasladado junto a otros dos presos a Córdoba, en calidad de rehenes del Tercer Cuerpo. Estuvo en Campo de la Rivera y posteriormente fue llevado a la cárcel penitenciaria.
En julio de ese mismo año, mientras se escuchaban los últimos gritos de gol del mundial , fue trasladado a Tucumán adonde nunca llegó. Sus asesinos lo mataron en algún punto del camino. Los responsables directos del crimen son los generales Luciano Benjamín Menéndez, Antonio Bussi y Santiago y el juez Manlio Martínez.
12 de agosto de 1976
El 12 de agosto de 1976 una patrulla militar al mando del Teniente Coronel Osvaldo César Quiroga retiró de la UP1 a Eduardo De Breuil, Miguel Hugo Vaca Narvaja, Higinio Arnaldo Toranzo y Gustavo Adolfo De Breuil.
Horas después tres de ellos fueron fusilados. El cuarto, Eduardo De Breuil, presente en el macabro escenario, denunció el hecho en abril de 1977 ante el Juez Zamboni Ledesma, que nada investigó:
"El día del 12 de agosto de 1976, cerca del mediodía, somos sacados de nuestras celdas, por el empleado de la cárcel Leguizamón acompañado de varios militares. Luego me esposaron atrás y me vendaron los ojos, lo mismo hicieron con mi hermano Gustavo, con Toranzo y con Vaca Narvaja. Nos sacaron de la Penitenciaría provincial.(...) Anduvimos acostados en el piso en un vehículo menos de media hora, hasta que el mismo se detuvo brevemente para seguir su marcha dos o tres minutos más tarde y detenerse por completo. (...) Nos introdujeron en un local que estaba a escasos metros del lugar en donde había parado el vehículo que nos había traído. En ese lugar nos hicieron tirar en el piso boca abajo. Allí permanecimos más de media hora. Yo los escuché cuando dijeron 'hay que tirar una moneda a ver cuál de estos dos chicos le toca'.(...) Alguien nos preguntó quien era Eduardo De Breuil, respondiéndole que yo. Nos levantaron a todos y nos pusieron algodón en la boca, nos hicieron caminar unos metros, abrieron la puerta de un vehículo acomodándome en el piso, subió el conductor y otra persona más y arrancaron. Escuché que por lo menos otro vehículo nos seguía.(...) Enseguida dejaron el pavimento y anduvimos escasos minutos por un camino de tierra lleno de pozos...Sentí que alguien ordenaba ver si venía alguien. Inmediatamente oí varias detonaciones, luego me bajaron del vehículo, me hicieron avanzar unos metros, me quitaron la venda, advirtiéndome que sólo mirara para abajo, mostrándome uno a uno los cuerpos de los compañeros muertos. Vaca Narvaja tenía un tiro en la cara, mi hermano Gustavo en el pecho y Toranzo también. Me dijeron que fuera a la cárcel y les contara bien a todos los compañeros lo que vi y que les dijera que eso nos iba a pasar a todos".
El comunicado del Tercer Cuerpo de Ejército publicado en La Voz del Interior dijo que "en circunstancias de que un vehículo militar transportaba desde la unidad carcelaria hasta el Consejo de Guerra a tres delincuentes subversivos... el vehículo...sufrió una rotura de dirección precipitándose a la banquina y originándose un principio de incendio en el mismo. Aprovechando la situación, los delincuentes intentaron huir, siendo perseguidos de inmediato por la tropa de custodia, la que intimó rendición - que no es acatada - por lo que se debió abrir fuego, dándose muerte a Miguel Hugo Vaca Narvaja, Gustavo Adolfo De Breuil e Higinio Arnaldo Toranzo." El certificado de defunción fue firmado por el médico José Felipe Tavip, diagnosticando "hemorragia interna aguda por heridas de arma de fuego."
La orden de retirar los presos políticos de la cárcel fue firmada por el Gral. Juan Bautista Sasiaiñ y el Teniente Coronel Osvaldo César Quiroga, que estaba al mando de la patrulla militar encargada del operativo, en su descargo ante la justicia federal dijo que los "cuatro" presos retirados de la cárcel fueron entregados en la IV Brigada Aerotransportada. Las contradicciones de las mismas declaraciones de los militares con el Comunicado del III Cuerpo de Ejército, las declaraciones de los guardiacárceles sobre las condiciones en que fueron retirados los presos (maniatados, vendados) y el testimonio de Eduardo De Breuil dejaron en evidencia que se trató de un salvaje fusilamiento, determinando la prisión preventiva del Gral. Sasiaiñ y el Teniente Cnel. Quiroga, quienes luego fueron desprocesados y liberados en virtud de la ley de "obediencia debida".
Miguel Hugo Vaca Narvaja (h)
Apoderado del Partido Peronista Auténtico
Montoneros
Durante su etapa de estudiante de derecho, Huguito, como le decían en su familia, se incorporó al periodismo. Fue integrante del Servicio Informativo de Radio Universidad de Córdoba, desde donde tuvo la posibilidad de cubrir algunos de lo sucesos más importantes de la rica realidad política de los años 60, tanto en el país como en el exterior.
Ya recibido de abogado, se dedicó a la defensa de los presos políticos, integrando el grupo de Abogados Peronistas. En 1973, durante el gobierno de Obregón Cano fue Procurador General del Tesoro de la Provincia, hasta el derrocamiento del Gobernador por el golpe policial del Teniente Coronel Navarro. Cuando los sectores peronistas fieles a las banderas revolucionarias se organizaron, a impulsos de la Organización Montoneros, en el Peronismo Auténtico, el Dr. Hugo Vaca Narvaja ejerció como apoderado del Partido Auténtico. En 1975, bajo la presidencia de María Estela Martínez de Perón, fue secuestrado por policías de civil en las mismas escalinatas de los Tribunales de Córdoba, donde estaba haciendo gestiones ante la detención de Miguel Ángel Mozé. Sin orden judicial fue esposado, golpeado y arrastrado escalinatas abajo hasta un Falcon sin patente. Mientras lo arrastraban, logró gritar su nombre a viva voz para que algunos de los ocasionales testigos avisara a su familia o amigos.
Después de varias horas del secuestro a plena luz de día, y luego de que las autoridades negaran su detención, fue hallado en una delegación policial, tras las rejas y brutalmente golpeado.
Detenido en la cárcel de Barrio San Martín y después de más de un año de estar preso sin causa, en los primeros de agosto de 1976 logró la autorización de la Suprema Corte para ser liberado y exiliarse en Francia, país que ya había aceptado recibirlo. Cinco días más tarde que el gobierno militar recibiera de la Corte la orden de liberarlo, fue fusilado junto a De Breuil y Toranzo.
Arnaldo Higinio Toranzo
Juventud Peronista
Montoneros
Nació en San Francisco del Chañar, provincia de Córdoba, el 11 de enero de 1956. Hijo de una familia numerosa y de condición muy humilde; octavo de nueve hermanos. Las fuertes creencias religiosas de sus padres le trazan un camino que abraza e ingresa al Seminario Menor de Jesús María, donde cursa sus estudios secundarios.
En 1973, con su título de bachiller bajo el brazo, se suma a la lucha popular. Se radica en barrio Talleres donde participa desde la Parroquia junto a un grupo de jóvenes que adhieren al peronismo revolucionario.
Fue detenido en octubre de 1975 junto al menor de sus hermanos. Desde principios de ese año estaba detenido su hermano mayor y una de sus hermanas perseguida. El 12 de agosto de 1976, estando detenido a disposición del Juzgado federal N° 1 y del PEN, fue vilmente asesinado junto a Gustavo de Breuil y Miguel Hugo Vaca Narvaja
Gustavo Adolfo De Breuil
Juventud Peronista
Montoneros
Gustavo, el menor de cuatro hermanos, apenas tenía 22 años cuando en Agosto de 1975 cayó preso. Había nacido en agosto de 1953. Pertenecía a una familia muy arraigada de Córdoba, donde su padre ejercía como escribano. Soltero, con algunos amores en el camino, Gustavo llevaba la juventud en la sangre. Su carácter alegre y jovial parecía demostrar que las sombras no existían en su horizonte. Poniendo siempre su cuota de optimismo, las tareas, por más difíciles que fueran, se hacían con entusiasmo. Su actitud de permanente disponibilidad para sumarse a la acción, podría aparentar cierta irresponsabilidad. pero bastaban sólo dos palabras para penetrar en aquel corazón decidido y descubrir la profundidad de su compromiso con la causa montonera.
Su lucha por la justicia no le venía por la extracción de clase. No necesitó sufrir la necesidad económica para comprometerse, como tantos otros, con un proyecto que encausaba sueños y brindaba esperanzas a un pueblo proscripto y sojuzgado por la alianza de la oligarquía nativa con el imperialismo yanqui.
Cuando lo sacaron de la cárcel, el 12 de agosto de 1976, para el fusilamiento que obligaron presenciar a su hermano Eduardo, se llevaron también a Higinio Toranzo, de 21 años. Sin duda quisieron darle un golpe aleccionador a la juventud. El odio envejecido del privilegio no podía tolerar tantos borbotones de sangre joven. Porque a Higinio y Gustavo los fusilaron, ante todo, porque eran jóvenes.
20 de agosto de 1976
Ricardo Daniel Tramontini y Liliana Páez fueron sacados de la cárcel de barrio San Martín con una orden firmada por el Coronel Vicente Meli, Jefe del Estado Mayor de la IV Brigada Aerotransportada del III Cuerpo de Ejército.
Sus compañeros de prisión relataron: "El día 20 de agosto de 1976, siendo aproximadamente las 23 horas, cuando nos encontrábamos durmiendo, o recostados en silencio, se abre la puerta del pabellón (8) y desde adelante del mismo gritan: 'Tramontini', al tiempo que un empleado del penal de apellido Álvarez se dirige a nuestra celda (9) y desde la ventanilla dice: 'Tramontini, vístase'. Abre la puerta y queda esperando, mientras Tramontini se viste y hace un gesto de mala suerte. A pocos pasos de mi, en la oscuridad de la celda se termina de poner una campera de corderoy blanca y al ir saliendo se despide de nosotros. Al llegar a la puerta del pabellón lo esperan dos oficiales del ejército; le preguntan el apellido, lo hacen arrodillar y mientras lo vendan y esposan le preguntan: ¿Qué estabas haciendo hace un año atrás en este día?'. -'Nada', responde. -'Nada?...Vamos!.', y se lo llevan los oficiales". (Héctor Jorge Assadourian).
"Cuando oí que un grupo de personas pasaban frente a mi pabellón decidí asomarme por la ventana de la celda -del pabellón 6- para ver de qué se trataba ante la sospecha de que retirasen a algunos de nuestros compañeros. Y pude ver que dos hombres con uniforme del ejército y casco llevaban uno de cada brazo a Ricardo Tramontini quien se hallaba esposado con las manos atrás de su cuerpo y vendados los ojos..." (Gerardo Luis Ferreyra).
El certificado de defunción, firmado por el Dr. Juan Buschiazzo, dice que el fallecimiento de Ricardo Daniel Tramontini ocurrió en Córdoba, Capital, el 20 de agosto de 1976 a las 23 hs., "a consecuencias de un shock hemorrágico traumático agudo producido por arma de fuego-proyectil".
Liliana Páez fue sacada del pabellón 14 de la U.P.1 y asesinada junto a Ricardo Daniel Tramontini en la misma fecha.
El comunicado del 3er. Cuerpo de Ejército informó que un "enfrentamiento tuvo lugar a la altura de la Avda. Caraffa siendo las 20 horas del día 20 de agosto, en circunstancias en que un camión militar transportaba a dos detenidos al Comando de la IV Brigada de Infantería Aerotransportada a efectos de completar sus declaraciones en base a nuevos elementos de juicio que habían surgido. En esa oportunidad fue sobrepasado por dos vehículos (un Torino color rojo y un Peugeot 404 claro) que abrieron fuego con armas automáticas sobre el transporte militar provocando heridas al soldado conscripto Barrios Olegario y la muerte instantánea de los delincuentes subversivos Ricardo Daniel Tramontini y Liliana Rinaldi de Paz."
(La Voz del Interior, 22-8-76, pag.15).
Ricardo Daniel Tramontini
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
"Nadie que apuesta a la vida y a la libertad, se somete al silencio".
Nació el 27 de mayo de 1955 en la Capital Federal. Vivió su infancia y adolescencia en Cintra, un pequeño pueblo cerca de Bell Ville, donde las calles eran de tierra y no iban a ningún lado. Un pueblito donde las puertas de las casas estaban siempre sin llave, con un club, una plaza y una iglesia donde daba misa una vez por mes, un cura de otro pueblo.
Vivió entre el campo, el taller de chapa y pintura de su papá, Don Pedro, sus hermanos Mary y Pedrito, y su guitarra.
Amaba la música y cantar, de modo que cuando terminó el secundario decidió vivir en Córdoba (vivía en esas inmensas casas viejas que alquilaban entre un montón de estudiantes, con un solo baño para el que había que hacer cola por la mañana).
Estudiaba composición en la Escuela de Artes de la UNC y quería ser violonchelista. Cantaba en el Coro Universitario y para mantenerse trabajó en lo que pudo: repartió azúcar, fue camionero, ayudante de chapista, operario en Cormatic.
Siempre defendió a los más débiles y peleó en contra de las injusticias; anhelaba una sociedad libre, ética, con igualdad de oportunidades y con justicia.
Se enamoró, se casó y quiso ser papá.
Cuando la panza de su compañera tenía un bebé de ocho meses y por aquello que "nadie que apuesta a la vida y a la libertad se somete al silencio", un 20 de agosto de 1975 no volvió a su casa: se lo llevaron.
Luego nos enteramos que estuvo en seccionales, que fue duramente torturado y finalmente lo llevaron a la UP1.
Allí vivió un año, y por lo que sé, fue amigo y solidario.
Un día, pudo ver a su bebé, cambiarle los pañales, darle muchos besos y comprobar que era linda, más linda de lo que él había imaginado y dibujado tantas veces.
Por lo que sé, nunca bajó los brazos, nunca perdió las esperanzas de un mundo mejor, de ver crecer a su hija, de compartir las canciones.
No pudo.
El 21 de agosto de 1976 fue fusilado.
Tenía 21 años.
Liliana Páez
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Liliana Páez fue sacada del pabellón 14 de la U.P.1 y asesinada junto a Ricardo Daniel Tramontini en la misma fecha. "En un momento sentimos los pasos de los milicos. Por la manera cómo entraban y el ruido de las botas ya nos dábamos cuenta si eran o no milicos.(...) Yo creía que me sacaban, porque ese día me habían amenazado, pero no entraron al pabellón. Siguieron en dirección al último pabellón de arriba, el lugar de las sancionadas, y allí estaba Liliana Páez, compañera mía de causa. Cuando al otro día nos enteramos para mi fue una cosa tremenda. Además ese sentimiento que tenías, y más en este caso que me tocó tan de cerca, de que vos quedabas viva y buscaban a otra. Y te preguntabas: por qué a ella y no a mí ?." (Alicia Wieland).
11 de octubre de 1976
Con una orden firmada por el Gral. Juan Bautista Sasiaiñ, el 11 de octubre de 1976 el Teniente Primero Nicolás Neme retiró de la cárcel a los detenidos Florencio Díaz, Pablo Balustra, Jorge García, Miguel A. Ceballos, Oscar H. Hubert y Marta González de Baronetto.
Todos fueron fusilados a las pocas cuadras de la cárcel. La comunicación militar al Juez Federal Adolfo Zamboni Ledesma, bajo cuya jurisdicción estaban estos presos políticos, fue firmada por el Coronel Vicente Meli. El médico Rodolfo Silvestre certificó la muerte de Díaz, González de Baronetto y Ceballos por "heridas de bala". Con igual diagnóstico el médico Donald Patiño lo hizo para García, Balustra y Hubert.
En 1983 Luis Miguel Baronetto, esposo de Marta, declaró: "El 11 de octubre de 1976, aproximadamente a las 16 hs., estando Marta detenida y alojada en la cárcel de barrio San Martín, Córdoba, fue retirada por personal militar sin motivo ni explicación alguna, junto a Florencio Díaz, Pablo
Alberto Balustra, Jorge O. García, Miguel Ángel Ceballos y Oscar Hugo Hubert, todos ellos también detenidos por razones políticas. Escasamente una hora después fueron fusilados a pocas cuadras de la cárcel. Marta presentaba varios impactos de bala en el rostro y su cuerpo denotaba haber caído a tierra. Un comunicado militar firmado por el entonces coronel Vicente Meli, del Tercer Cuerpo de Ejército, informó que el vehículo en que eran trasladados fue interceptado por vehículos civiles entablándose un intenso tiroteo, a raíz del cual murieron todos los detenidos políticos.
(...)Me queda aún por señalar con respecto al comunicado militar, otro hecho que revela no sólo la arbitrariedad e impunidad con que actuaron los asesinos, sino también su falsedad. El comunicado militar dice que el supuesto enfrentamiento se produjo al llegar a la calle Gral. Guido entre Amado Nervo y 6 de septiembre (barrio San Martín), una intersección que no existe ya que esta última termina en la calle Uspallata y siendo además la calle Guido, en ese tramo, intransitable para cualquier tipo de automotores.
Todo indica que se trató de una burda mentira, corroborada a la vez por otros casos similares con la existencia de testigos que presenciaron los fusilamientos y que declararon ante los Tribunales. En definitiva, una más de las atrocidades cometidas por la dictadura militar que todavía esperan el accionar de la justicia para que esclarezca los hechos y castigue a los asesinos.
Sólo un mes más tarde pude enterarme de lo sucedido a mi esposa. Y cuando en 1977 pedí una investigación, las mismas autoridades judiciales intentaron disuadirme bajo amenazas de que el único perjudicado con la investigación sería yo y mis hijos.".
Florencio Esteban Díaz
Bloque Gremial del Peronismo Auténtico
Montoneros
Florencio nació el 17 de diciembre de 1930 en San Nicolás, Pcia. de Buenos Aires. Radicado en Córdoba, donde constituyó su familia, abrazó desde su juventud la causa peronista y fue un defensor consecuente de los derechos de los trabajadores.
En mayo de 1971 sus compañeros de la Fiat lo eligieron Secretario General del Sindicato Trabajadores de Materfer (Si.Tra.M.), en una de las experiencias más singulares que desarrollaron los trabajadores cordobeses. Ocupó ese puesto hasta Octubre de 1971, cuando la dictadura de Lanusse intervino el gremio y las tanquetas del Gral. Alcides López Aufranc ingresaron a la planta de fabricación de material ferroviario. Díaz fue despedido y perseguido.
Cuando en 1973 el gobierno popular de Obregón Cano lo designó en Vialidad Provincial retomó el trabajo sindical y, poco tiempo después, sus compañeros lo eligieron delegado. En 1975 integró la Coordinadora de Gremios en Lucha representando al gremio de los viales y cuando se creó en Córdoba el Bloque Gremial del Peronismo Auténtico, Florencio Díaz no dudó un instante en incorporarse, pasando a ser uno de sus dirigentes más representativos.
Siempre se había identificado con las corrientes combativas del movimiento peronista. Allí militaba cuando fue detenido el 5 de febrero de 1976 y alojado en la UP 1, hasta que el 11 de octubre de ese año fue sacado para el fusilamiento. Los militares sus asesinos, intentaron ocultar el crimen, sin lograrlo. Su muerte no fue en vano. Hoy sigue presente, más que nunca, en nuestra memoria.
Pablo Alberto Balustra
Bloque Gremial del Peronismo Auténtico
Montoneros
Nació en Córdoba el 27 de septiembre de 1943, en una familia trabajadora y peronista. Esa cuna lo marcó sellando una identidad política que se volvió activa cuando empezó a trabajar en Obras Sanitarias de la Nación, donde fue elegido delegado gremial.
Se unió en matrimonio con la Negrita, de donde brotaron Pablo y Enriqueta. Demostró sus condiciones de dirigente cuando sus compañeros lo eligieron Presidente del Cuerpo de Delegados.
La lucha por el retorno de Perón en1972, el triunfo popular en 1973 y la posterior batalla por mantener fidelidad a las banderas históricas del peronismo y al programa del FREJULI, ante el embate de los sectores reaccionarios y gorilas del mismo movimiento justicialista, lo encontraron a Pablo en una activa militancia gremial y política, junto a amigos, parientes y compañeros de trabajo. Primero fue en la J.T.P. (Juventud Trabajadora Peronista) y luego, en 1975, en el Bloque Gremial del Peronismo Auténtico.
El 17 de julio de 1975, junto a tres compañeros, fue detenido en las proximidades del local del sindicato de OSN. Durante los trece días que estuvo desaparecido, Pablo fue salvajemente torturado en el departamento de Informaciones de la policía de la provincia.
No pudiendo probársele ninguna actividad ilegal, el juez dispuso su libertad, que no llegó a concretarse porque inmediatamente quedó a disposición del PEN.
Después del golpe militar del 24 de marzo de 1976, cuando el terror inundó también las cárceles con fusilamientos, torturas y palizas permanentes, en una de esas golpizas diarias, los militares se ensañaron con él golpeándolo en la cabeza hasta dejarlo con una hemiplejía irreversible.
Inmovilizado, sin ningún tipo de cuidado ni poder moverse por sus propios medios, estuvo abandonado y sin higiene en el hospital de la U.P.1 desde mayo hasta octubre de ese año. El 11 de Octubre fue retirado de la enfermería y alcanzó a decirle a un compañero que salía convencido que lo llevaban para matarlo.
Jorge Oscar García
Montoneros
Cordobés, de barrio General Paz, la "Vinchuca" nació el 16 de noviembre de 1949, estaba casado y tenía un hijo pequeño cuando el 11 de octubre de 1976 lo sacaron de la cárcel para fusilarlo. Los grandes anteojos en un cuerpo flaco y alargado y su aspecto concentrado lo pintaban en la seriedad con que asumía sus responsabilidades. Pero cuando asomaban en sonrisa sus grandes, blancos y parejos dientes, se participaba de la alegría contagiosa que servía para levantar el ánimo e infundir optimismo a quienes lo rodeaban.
Fue detenido en agosto de 1975. En dos oportunidades, durante el tiempo de su alojamiento en la UP1 fue trasladado para la tortura después del golpe militar. La primera vez al Departamento 2 de Informaciones de la Policía provincial, en abril, junto a Bártoli, Guevara, Juez y Diana Fidelman. Y la segunda, con Jorge De Breuil, al Campo de Concentración de La Perla. Su firme conducta ante los torturadores le valió el respeto y consideración de sus compañeros.
Se dijo que fue elegido para el fusilamiento porque los servicios de inteligencia registraban alguna estadía suya en Cuba, donde habría recibido instrucción militar. Y este sólo hecho, en la mentalidad torcida de los militares, lo ubicaba en un lugar importante de la estructura montonera en la cárcel.
Oscar Hugo Hubert
Juventud Peronista
Montoneros
Nació en Santa Rosa de Calamuchita (Córdoba), el 15 de febrero de 1942. Cursó la primaria en la escuela provincial Mariano Moreno y la secundaria en la Dalmacio Vélez Sarfield, de esa misma localidad. Completó sus estudios a nivel terciario en la Universidad Nacional de Río Cuarto. Gran parte de su sensibilidad la canalizaba a través de las expresiones culturales y sociales. Se destacó por sus condiciones en el arte del teatro y su afición a las danzas folklóricas, incluso haciendo docencia no profesional.
Perteneció a una familia de fuertes raíces peronista, razón por la que se incorporó a la J.P. (Juventud Peronista), en la lucha por esos ideales. Desde esta identidad organizó actividades sociales y recreativas principalmente para los niños de su pueblo.
El 24 de marzo de 1976 fue detenido en una confitería céntrica de Santa Rosa por agentes de inteligencia de la policía de la provincia y trasladado a la Departamento de Informaciones en Córdoba hasta el 29 de marzo del mismo año. El médico policial Martín Osvaldo Benegas constató las múltiples lesiones en su cuerpo a causa de la tortura de que fue víctima en esos días. Desde allí fue llevado a la penitenciaría de barrio San Martín donde fue sometido a un régimen de incomunicación absoluta, casi en condición de desaparecido, sin ningún tipo de contacto con el exterior de la cárcel.
En Santa Rosa, su pueblo natal, Oscar es recordado con mucho afecto. Sus familiares y amigos no han tenido aún la oportunidad de homenajear su cuerpo.
Miguel Angel Ceballos
Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores
Ejército Revolucionario del Pueblo
Nació el 9 de marzo de 1930 en Frías, Santiago del Estero. En Córdoba, donde se radicó desde su juventud, se casó y tuvo tres hijos. Tenía 37 años cuando lo fusilaron. Una larga trayectoria militante le generó el respeto de sus compañeros y amigos.
Marta Juana González de Baronetto
Partido Peronista Auténtico
Montoneros
Marta nació el 5 de mayo de 1950 en Guasapampa, Departamento Minas, provincia de Córdoba. Siendo niña su familia se instaló en barrio Villa El Libertador. Desde su juventud supo del trabajo para afrontar los costos de sus estudios para el magisterio.
De Marta sus vecinos recuerdan cuando se desempeñaba como maestra en la escuela San José Obrero, la "escuelita del tranvía" de Villa El Libertador. También su trabajo en las tareas de alfabetización impulsadas desde la Parroquia, donde era catequista. Desde el Movimiento Juvenil de la Parroquia participó en las movilizaciones de las Comunidades Cristianas de Córdoba en 1972, y en las largas luchas vecinales que finalmente, en 1974, lograron llevar el agua corriente a ese populoso barrio del sur de la ciudad de Córdoba.
De familia peronista, se enroló en la Juventud, festejando el triunfo popular del 11 de marzo de 1973. Cuando la traición desvirtuó los postulados de liberación nacional, Marta se sumó al Partido Peronista Auténtico que, impulsado por la Organización Montoneros, pretendía recuperar las banderas históricas de justicia social, independencia económica y soberanía política.
Cuando fue detenida en su domicilio, junto a su esposo, en agosto de 1975 -época en que Córdoba padecía el delirio represivo del brigadier Raúl Lacabanne- tenía una hija de ocho meses, Mariana Sol. En la cárcel, a mediados de julio, nació su segundo hijo, Lucas Ariel, al que no pudo amamantar. Vivía con la ilusión del reencuentro con sus hijos. En la tarde del 11 de Octubre, cuando una celadora le dijo que se preparara para salir "para realizar un trámite por allí nomás", pidió que le prestaran una campera y alcanzó a decirle a una compañera que "seguramente se trata de la inscripción de Lucas Ariel en el registro civil". Una hora después fue asesinada a pocas cuadras de la Penitenciaría.
Los responsables de los fusilamientos y asesinatos
·General Luciano Benjamín Menéndez, Comandante del III Cuerpo de Ejército. Fue procesado con prisión preventiva rigurosa en 1987 y luego liberado en virtud de la ley de punto final.
·General Juan Bautista Sasiaiñ, Comandante de la IV Brigada Aerotransportada. Fue procesado con prisión preventiva en 1987. Desprocesado y liberado por la ley de obediencia debida.
·Coronel Vicente Meli, Jefe del Estado Mayor de la IV Brigada Aerotransportada, del 3er. Cpo. de Ejército, procesado, fue desprocesado en virtud de la ley de obediencia debida
·Teniente Coronel Osvaldo César Quiroga, responsable de los fusilamientos de Vaca Narvaja, De Breuil y Toranzo, procesado y con prisión preventiva, fue desprocesado y liberado en virtud de la ley de obediencia debida.
·Capitán Alejandro Sergio Rafael Latino, procesado por "homicidio calificado" de Pucheta y Sgandurra, fue desprocesado en 1987. Nunca estuvo detenido.
·Teniente Gustavo Adolfo Alsina, responsable de la muerte de RenéMoukarsel. Procesado y con orden de captura en 1984, fue desprocesado en virtud de la ley de obediencia debida.
·Teniente Enrique Pedro Mones Ruiz, a cargo de la requisa carcelaria cuando fue asesinado Bauduco. Procesado y con orden de captura en 1984, fue desprocesado en virtud de la ley de obediencia debida.
·Teniente 1ro. Nicolás Neme, firmó el retiro de la cárcel de Pablo Balustra, Marta González de Baronetto, Oscar Huber, Miguel Ceballos, Florencio Díaz y Jorge García.
·Cabo Miguel Ángel Pérez, efectuó el disparo que dio muerte a Bauduco. Procesado y con orden de captura, fue desprocesado en virtud de la ley de obediencia debida.
·Prefecto José Alberto Torres, Director de la Unidad Penitenciara N8 1 de Córdoba. Procesado. Desprocesado y en libertad por la ley de obediencia debida.
·Cabo 1° Luis Eduardo Vázquez, de la Policía Provincia de Córdoba, a cargo de la comisión que retiró de la cárcel a Mozé, Hernández, Verón, Yung, Svagusa y Fidelman.
·Juez Federal Adolfo Zamboni Ledesma, Juzgado Federal N8 1, de Córdoba. Autorizó el retiro de la cárcel de los detenidos políticos que estaban bajo su jurisdicción. Se negó a investigar estos crímenes que le fueron denunciados por otros presos políticos (casos Eduardo De Breuil y Luis M. Baronetto).
Testimonios de sobrevivientes
Gustavo Tissera (pabellón 8)
Todos éramos presos a disposición de la justicia federal y del PEN. En mi caso particular, llevaba tres años detenido. Algunos sólo estaban a disposición del PEN pues el juez no tenía elementos para acusarlos (caso Claudio Zorrilla).
En los primeros días de abril del 76, el ejército toma bajo su custodia todos los presos políticos alojados en la UP1. A partir de entonces, con la complicidad y la cobardía de los jueces y autoridades del Servicio Penitenciario, pasamos a ser los "DT" de Menéndez, en cualquier cárcel del país y en todos los años siguientes.
A partir del golpe somos encerrados en celdas y se nos priva de visitas, diarios, radios, libros, etc. La requisa nos retira todas las pertenencias personales, dejándonos lo puesto y una frazada.
Los militares comienzan a entrar a los pabellones y nos dan palizas tras palizas. Eduardo Bartoli es llevado a Informaciones y lo matan aplicándole la ley de fuga, junto a María Eugenia Irazusta y Hugo Chiavaroni, que se encontraban detenidos en esa dependencia policial, el 30 de abril de 1976.
Recuerdo al general Sasiaiñ entrando en una celda y pateando los platos de caldo que teníamos por toda comida. Nos pone contra la pared y dice: "Les vengo a comunicar que todos ustedes están condenados a muerte. Pero no se pongan contentos, pues morirán uno a uno muy lentamente, de manera que se arrepientan de haber nacido". Le pega una trompada al que tenía más cerca y se retira. A partir de ese momento la comida se hace más escasa y las palizas más seguidas. La ley de fuga se empieza a aplicar sistemáticamente. A Eduardo De Breuil se le hace presenciar el fusilamiento de su hermano Gustavo, de Toranzo y de Vaca Narvaja. Se lo vuelve a la cárcel con el mensaje del general Menéndez de que: por cada oficial muerto, moriríamos tantos presos y así por cada suboficial, cada soldado y cada civil colaborador de ellos, siendo este último el más "barato", y que nos contara todo lo que le habían hecho ver.
Los presos comunes
No podían acercarse a nosotros, pero lo mismo se la arreglaban para hacernos llegar mensajes de nuestros familiares, como también tabaco y cosas por el estilo. Una muestra de esa solidaridad fue el día en que, para el Día del Niño, organizaron una chocolatada para todos sus hijos, pero compraron el doble de lo que necesitaban y así el sobrante nos lo hicieron llegar por medio de "palomas".
Un día, los presos comunes se negaron a salir a trabajar a los distintos talleres. Argumentaron que nuestros gritos de dolor no los dejaban dormir por la noche y que esos mismos gritos en los días de visita espantaban a sus familiares. Gracias a ellos, no se nos golpeó nunca más por la noche ni en día de visita. Estas actitudes nobles y solidarias a más de uno de ellos les costó la vida al recuperar su libertad.
La Iglesia
El capellán de la cárcel durante los nueve meses de terror nunca se acercó a nosotros. Pero tengo entendido que mantuvo informado a nuestros familiares de lo que pasaba adentro. En una oportunidad otro capellán, uno del Ejército, vino a ofrecernos los servicios de confesión y comunión. Al ver que nuestra confesión era denunciarle la tortura y el exterminio a que estábamos siendo sometidos, rojo de bronca y odio se retiró amenazándonos con un "ya van a ver". Cinco minutos después entraron sus compañeros de arma a molernos a golpes.
Arriesgando la vida de presos comunes, de nuestros familiares y la nuestra, sacamos un documento escrito en papel higiénico (único papel disponible) dirigido a Primatesta. En él solamente le informábamos lo que estaba sucediendo, pero monseñor se negó a recibirlo.
Los familiares
A nuestros seres queridos les debemos todo. Nunca nos abandonaron. Día tras día iban a la puerta del penal, a pesar de que sólo recibían vejaciones, insultos y burlas.
Cuando la Comisión de Derechos Humanos de la OEA vino a Córdoba, el Ejército secuestró a muchos de nuestros familiares para que no pudieran denunciar nuestra situación. Recién fueron liberados en la plaza San Martín, una vez que la comisión se había ido.
Nuestra actitud
La nuestra fue de una resistencia pasiva. Habíamos recibido de nuestro partido la directiva de sobrevivir. En ningún momento nos revelamos pues eso era lo que ellos buscaban para masacrarnos a su gusto y placer.
Yo estaba en el pabellón 8, en la misma celda que Moukarsel y Ceballos. La actitud de todos fue muy digna. A pesar del hambre, el frío, las palizas y la muerte, nuestra moral y amor a la vida nunca se resquebrajaron. Nosotros sabíamos que el tiempo corría a nuestro favor; tal es así que al irnos a dormir decíamos :"Menéndez, te ganamos un día más".
Las actividades
Entre paliza y paliza realizábamos cursos, teatro y concursos de moretones.
Los mismos guardiacárceles no podían entender como nuestro ánimo no decaía y siempre teníamos un motivo para reír.
Quienes éramos
Eramos todos luchadores populares, de distintas tendencias políticas, pero todos queríamos una Argentina más justa y soberana, con igualdad de oportunidades para todos; con hospitales y escuelas públicas dignas; queríamos una Argentina sin niños en la calle; una Argentina sin corrupción, con trabajo para todos.
Una Argentina que aún es posible.
Manuel Cannizzo (pabellón 6).
"Una represión militar planificada"
La juventud de las décadas de los '60 y '70, entrecruzó su historia con un conjunto amplio de sectores sociales, dejando de ser un fenónemo sólo generacional. Forjar proyectos colectivos era pensar futuros más justos y solidarios. Era construir una identidad desde la reivindicación de todo lo negado, de todo lo destruido, de todo lo perseguido, de todo lo ocultado. Era enraizarse en todo lo que el pueblo había mantenido protegido desde lo subyacente, ante unas clases dominantes ávidas de exterminar todo aquello que impugnase su posición hegemónica en el país. Y los jóvenes nos nutrimos de las distintas vertientes populares y nacionales, para buscar síntesis en la lucha. La lucha por la justicia, la acción comprometida e integral, los proyectos colectivos y solidarios, son los rasgos que el maquillaje actual quiere ocultar vergonzosamente.
En esos años se puso en discusión el poder dominante, mientras se procuraba construir otro poder que pudiese minarlo, contrarrestarlo, para generar en nuestro país una transformación profunda de sus condiciones opresivas.
Quienes fuimos detenidos por las fuerzas represivas en aquellos años, sabíamos por qué estaba sucediendo eso, sabíamos donde estaban nuestros corazones, cuerpos y espíritus. …ramos hijos del pueblo. No nos sentimos víctimas en el sentido de dónde estábamos situados, pero sí agredidos ilimitadamente por estar dónde estábamos. Las mismas fuerzas represivas crearon esas infames categorías, según las cuales unos quedarían como presos en cárceles, otros exiliados (en el mismo país o debiendo huir del mismo) y miles y miles en esa aberrante condición de detenidos-desaparecidos. Y el país fue preso del silencio y la soledad; país que se fragmentó y estalló en mil pedazos, en beneficio de grupos cada vez más concentrados y dueños del poder, de los recursos y del futuro de todos.
El 10 de abril de 1976 se da la entrada de los fuerzas militares en los pabellones de la cárcel de Córdoba donde estábamos los presos políticos. Todo comenzó con una requisa con palizas y gomazos a mansalva. Eran órdenes de Menéndez y Sasiaiñ, que adoptaron una política de concentración de presos políticos en la U.P.1, dejando en Encausados sólo a algunos funcionarios del gobierno peronista. Los presos políticos estábamos alojados en los pabellones 6 y 8. Cuando se masifican las detenciones son ocupados también los pabellones 9 y 10. En el pabellón 14 estaban las mujeres.
En su política de aislamiento los militares comenzaron cortando toda comunicación con el exterior, siguieron quitándonos todos los "beneficios" (hacer la limpieza, la comida, trabajos manuales), nos separaron absolutamente de todo contacto con los presos comunes y fue restringida la relación con los guardiacárceles encargados directos de los pabellones. La ubicación en los distintos pabellones también era una forma de aislarnos y romper la comunicación y la solidaridad. Los más "peligrosos" para ellos estaban en los pabellones 8 y 6. El resto en los pabellones 9 y 10. De hecho todos los compañeros y compañeras que fueron sacados para el fusilamiento estaban alojados en los pabellones 8, 6 y 14. La represión no era obra de locos. Respondía a una lógica militar planificada: golpear todo tipo de organización que pudiese mantenerse entre los presos, y a cada potencial nivel de integración en la misma (desde supuestos "responsables" hasta "adherentes" a determinada organización). El objetivo era uno: generalizar el terror y profundizar posible conflictos. Nadie podía ni debía sentirse "a salvo". De este modo también buscaban abrir opciones de "colaboración" mostrando pabellones "menos expuestos".
Liliana Salvador (pabellón 14).
La cadena no se rompió
Hablar de aquellos años no es fácil porque se mezclan una serie de sentimientos contradictorios (amor, odio, impotencia). Contar algo de aquella época también es difícil porque las situaciones vividas allí dentro fueron múltiples y no alcanzaría un libro para poder describir lo que fue nuestra vida.
Yo voy a tomar un aspecto que a mi me marcó y siempre lo tengo presente de aquellos años terribles, atroces, y que fue el momento en que los militares entraron en las cárceles. Ellos buscaron miles de formas físicas y psicológicas para destruirnos como seres humanos, como mujer, como, madre. Así trataron de quebrarnos, de que nos arrastráramos como víboras, suplicando, implorando.
Pero no lo lograron.
Se encontraron con un grupo de mujeres fuertes como una cadena. Yo era consciente de que si alguna de nosotras aflojaba, y esta cadena de cortaba, iba a quedar "el tendal".
La solidaridad, nuestra unidad, nuestra fortaleza, estaba en pequeñas cosas, a través de ese silencio eterno, en donde una sentía la presencia de la otra; con miradas fugaces donde se sentía el apoyo de la compañera.!Tanto miedo reprimido!
Y era guardado muy adentro nuestro, para no comunicar, transmitir, gritar ese miedo.
Los militares quisieron humillarnos, convertirnos en seres no pensantes, anularnos como persona pero ningún eslabón de la cadena se cortó, pese a que hubo muchas situaciones límite, como cuando nos sacaron a todas al patio para un simulacro de fusilamiento. Nos hicieron desnudar custodiadas por una fila de soldados equipados para el combate y armados hasta los dientes, escuchando el llanto de nuestros hijos de uno o dos años, retenidos por las celadoras. Allí desnudas, indefensas, con la compañía de un Sol tenue, de una mañana fresca, de alguna gota de sangre, del latido fuerte del corazón, del temblor de nuestro cuerpo, permanecimos quietas, sabiendo que en esa cadena no se tenía que romper ningún eslabón . Porque si alguna se movía o corría, ida a dar la excusa ideal para el fusilamiento. El silencio era nuestra palabra de aliento, que se reflejó y estuvo presente en todo momento.
Cuando tomábamos conciencia que alguna compañera no la sacaban para llevarla al juzgado, sino para fusilarla, toda la tristeza, la angustia fue dejada de lado para mirarnos en silencio y pensar que todavía estábamos vivas, que teníamos que sobrevivir como el orgullo más grande de ese infierno, donde cada una significó para la otra una pieza fundamental de apoyo, para que no nos destruyeran.
Ese fue nuestro triunfo! Mirar hacia delante y que la muerte de cada compañera significara aferrarse a la vida con fuerza, con la promesa en silencio... y en silencio se fueron Tati, Turca, Marta, Diana, Liliana, Martita.
La resistencia de los familiares
Los familiares tuvieron un protagonismo fundamental en la lucha y resistencia por la sobrevivencia de los presos políticos ante la política represiva y de aniquilamiento dispuesta por las fuerzas militares. Ellos debieron soportar el aislamiento y la incomprensión de vecinos, amigos y parientes. También serios problemas en sus lugares de trabajo. Las de los presos políticos no eran familias de otro mundo, tenían los mismos problemas y vicisitudes que cualquier familia. Lo que las diferenciaba era el accionar represivo concreto. Ellas sufrían una gran presión, con seguimientos policiales, amenazas, humillaciones, etc., que buscaban atemorizarlas para que se desentendieran de la suerte de sus familiares presos. En algunos casos debieron sufrir el secuestro y la detención. La "Gringa", madre del Boxi Guevara nunca más apareció. Otros tuvieron mejor suerte, como el grupo de familiares que fue secuestrado y alojado en el Campo de La Rivera, hasta que pasó la visita a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
Los familiares se sintieron unidos en el reclamo por sus seres queridos. No quedaron puertas sin golpear, aunque muchas no se abrieron. Pero eso no les hacía bajar los brazos. La angustia y la incertidumbre los reunía todos los días. En alguna esquina, en algún bar o en las puertas de la cárcel. Juntos se apoyaban, se daban aliento.
"Ibamos a buscar cartitas que sacaban las mujeres de los comunes - cuenta Rosario Rodríguez, esposa de Balustra - Cuando íbamos a un bar, el Viejo Cannizzo le pedía al mozo con voz fuerte: 'Para mí, un montonero'. Y cuando el mozo le respondía que no tenían ese vino, el Viejo le decía: 'No me traigás nada.
Yo tomo Montonero o nada'. Y en el bar leíamos las cartas que nos traían quienes tenían contacto con las mujeres de los comunes. Así nos enteramos cuando lo sacaron al Boxi o a Cristian Funes."
“Siempre nos juntábamos en grupos, -añade Teresa de Baronetto- porque había que andar averiguando, acompañando a alguien que venía de afuera buscando a su hijo o hija, chicos que estaban estudiando en Córdoba." "Muchas veces no sabíamos quienes eran. Y teníamos miedo que fuera gente que se metía para ver lo que hacíamos." - agrega Rosario Rodríguez.
Las colas de la incertidumbre que se formaban frente a la cárcel eran de tres o cuatro cuadras. Tratados con prepotencia debían deambular por la Dirección del Servicio Penitenciario, el Tercer Cuerpo de Ejército, el Arzobispado.
"Ibamos a la misa de Primatesta - relata Rosario Rodríguez - y cuando se iba para la sacristía nos metíamos allí. Le pedíamos que como autoridad de la Iglesia fuera a la cárcel y entrara para ver lo que estaba pasando. Los presos comunes nos mandaban a decir que era terrorífico lo que adentro le hacían a los presos políticos. Primatesta nos dijo que lo iba a intentar.
Pero nunca fue. Y nosotros íbamos a la Catedral los domingos a la misa de 11, para verlo y decirle que se acordara de nuestro pedido, porque en el Arzobispado no nos recibía. Una vez Primatesta nos dijo que iba ir al otro día. Pero al día siguiente nos enteramos que estaba en un almuerzo con la Fuerza Aérea. Ni había pisado la cárcel."
Cuando puedan reunirse los relatos de todos los familiares, con sus penurias y anécdotas, seguramente se podrá valorar en toda su magnitud el protagonismo en la lucha por la vida, arriesgando la propia a cada paso en aquel calvario del terror.
Informe de la situación carcelaria
En esta breve síntesis intentaremos describir, como presos políticos de la cárcel Penitenciaria de Córdoba, cuál ha sido nuestra situación durante los primeros meses de la dictadura militar. El sábado 20 de marzo de 1976 fue nuestro último contacto con el exterior a través de la visita de nuestros familiares. En la semana siguiente, el 24 de marzo de 1976 para ser más precisos, las marchas militares a través de las radios y TV. que había en la celda informaban del golpe militar. Nos enteramos por estos medios del nuevo gobierno, inmediatamente se nos comunica que las visitas quedan suspendidas hasta nuevo aviso. Este escueto anuncio puesto en un simple papel y pegado en los pasillos de los pabellones iba a ser el prólogo de una situación que a partir de allí se va agravando más y más hasta la actualidad. Esos sucesos son los que queremos referir, mostrando al pueblo los detalles más objetivos y crudos de los mismos para restablecer de algún modo ese querido lazo brutalmente cortado. Ese lazo que nos une indisolublemente al pueblo con sus presos políticos. No dudamos que con esta crónica ese lazo se fortalecerá, crecerá haciéndose más fuerte, más sólido aún. Que desarrollará, en definitiva, el amor, el respeto de los presos a su pueblo y de éste a aquellos.
Crónica de los primeros días
El jueves 1 de abril de 1976 se ejecuta una requisa a cargo de la guardia interna y externa. Para hacerla nos llevan al patio, siendo ésta la última fecha que gozamos del sol algunos momentos, pues ya se habían suspendido los recreos de una hora por la mañana y una por la tarde que pasábamos en los patios de la cárcel hasta hacia una semana. El procedimiento aludido consistió en retirarnos: dinero, radio, TV, tocadiscos y elementos de trabajo, lana, cuero, máquinas de coser, herramientas, etc. A esta fecha no contábamos con libros, pues antes del golpe habían sido requisados. Esta situación y lo producido el 1 de abril de 1976 nos deja sin ningún material de lectura; ni siquiera el diario local ingresaba a los pabellones en ese momento; es desde ese día también que se nos prohibe usar la cantina del penal, siendo desde entonces la comida del penal nuestra única alimentación. Unos días después, el lunes 5 de abril, se realiza una nueva requisa, en la que se nos retiran los elementos que aún usábamos: papeles de carta, cartas y fotos de seres queridos, de valor afectivo; afiches, apuntes, mapas, etc. Estos elementos, junto con los calentadores, pava, etc., siguen el camino de la desaparición o la ruptura; hasta los recibos que nos habían dado son ahora retirados. A esa altura tampoco contábamos con cigarrillos ni tabaco para fumar. Como se ve, nos querían limitar a una vida puramente vegetativa, impidiéndonos realizar cualquier tipo de tarea, escribir una carta, leer una revista, hacer trabajos manuales, fumar. Esta escalada, lejos de parar, había de continuar hasta limites insospechables, limites que se describen en esta crónica de la inhumanidad.
Hacen aparición los militares
El domingo 11 de abril de 1976 comenzó la primera sesión de vejámenes; ese día irrumpieron en los pabellones gendarmes y militares armados, sacándonos de las celdas con gran violencia. A lo largo de cinco horas fuimos saliendo celda por celda, en tanto permanecíamos en ellas con llave. Se nos prohibe abrir ventanas que daban a los patios ni prender luz. Desde las celdas escuchábamos los gritos de los otros golpeados, entremezclados con corridas, objetos destrozados y órdenes de los militares. Uno a uno nos hacían desnudar en el patio de la prisión, nos ponían las piernas abiertas al máximo, los brazos estirados con todas las fuerzas del cuerpo, apoyados con los dedos. Entretanto, en los pabellones no entendíamos lo que pasaba afuera. En el patio eran obligados a arrastrarse por el suelo arenoso grupos de 15 a 20 compañeros vigilados por unos 30 soldados armados con fusiles-ametralladoras. Las botas de los oficiales subrayaban dolorosamente, con patadas en la espalda de los presos, cada orden que daban. En fecha cercana al 11 de abril de 1976 los pabellones 6, 8 y 14 sufrieron un tratamiento similar de golpes y vejaciones. Destrucción total de elementos, saqueos indiscriminados de bienes y objetos de valor, relojes, cartas, elementos de trabajo, remedios, frazadas. Una nube de langostas no hubiera causado más daño. A partir de ese día no contamos con los elementos indispensables para higienizarnos, nos mantenían encerrados en las celdas durante las veinticuatro horas del día, nos daban unos minutos para ir al baño, nos sacaron los calefones y los bidones de agua para beber. Dos o tres días después del 11 de abril de 1976 un teniente entra en los pabellones al mando de una sección de soldados dándonos órdenes a gritos. Nos intima a no pedir médico ni a quejarnos de nada de "lo que iba a suceder".
Domingo de Pascua (18 de abril de 1976)
Se efectuó una requisa destructiva y vejatoria llevándose las escasas ropas que nos quedaban, rompiéndolas. En esta semana de abril a las compañeras se les cortó el pelo por la mitad, quedando humilladas. Cuatro compañeras: la señora de Bauducco, Baronetto, Carrera y Salís, que tenían sus bebés consigo, fueron posteriormente obligadas a entregarlos a sus familiares. Algunos de ellos, que viven lejos, debieron retirarlos de la Casa Cuna; al no ingresar ningún alimento para bebés debieron resignarse a esa medida. Los padres y las madres de éstos debieron agregar a la pena de que sus hijos sufrieran esta violencia irracional. Una embarazada, la señora de Sacchi, dio a luz en el penal en esos días, siendo despojada de su hijito al otro día de nacer. Ante situaciones tan dolorosas las reacciones espontáneas se traslucieron, demostrándonos la solidaridad aún en momentos tan difíciles. Los médicos declararon a los pabellones zonas insalubres; un preso común alcanzó leche en polvo para los bebés, conmovido por esa situación. Este gesto no fue el único, sino que viendo la crueldad del trato los presos comunes demostraron su solidaridad de mil maneras. Un ejemplo nos muestra cómo, cuando a continuación de una requisa nocturna, con gritos y golpes, un preso común dijo: "Déjenme dormir, que mañana tengo que trabajar". En respuesta, un oficial golpeó con ganas uno por uno en las celdas mientras los insultaba. Algunos fueron castigados y sancionados arbitrariamente y se les aumentó la severidad en los pabellones con cierres de celda, prohibición de visitas, traslados y castigos.
La tortura llega también a la cárcel
En las últimas semanas de abril la situación se agravó. En esa oportunidad nos sacaron celda por celda en distintas horas del día y de la noche, un teniente y tres suboficiales con fusiles y bayonetas caladas, pistolas y gomas, descargando su odio sobre nuestras espaldas. Desnudos, de espaldas sobre los pasillos, prohibiéndosenos mirarnos, se nos preguntaba sobre la actividad que desarrollábamos afuera, sindicatos, partidos políticos, etc. Nos golpean con bastones de goma, con núcleos de acero. Como rúbrica, elegían uno al azar y, le daban sesiones más prolongadas de golpes. Ya no venían más los soldados como en las primeras semanas; algunos de ellos también mostraban su solidaridad con nosotros, y seguramente no ofrecían garantías a sus jefes de tortura. El hecho de las interrupciones nocturnas hacia que mantuviéramos un silencio expectante y nervioso. No se sabia a quién de nosotros golpearían esa noche y si era de una celda vecina, tanto o más doloroso que recibir los golpes, pues los gritos desgarradores sonaban en todos los pasillos y se transmitían al resto de la cárcel, expandiéndose en el silencio de la noche. El resultado de estas dos ultimas semanas de abril fue: 80 por l00 de golpeados, con hematomas en cualquier parte del cuerpo, heridas cortantes, espaldas moradas. Fuimos víctimas así la totalidad de los presos. Los más graves: el compañero Bird, con bayonetazo en un riñón; el compañero Balustra, con hemiplejia a causa de los golpes, trasladado en dos oportunidades en estado de coma al Hospital de Urgencias; el compañero Barrera, con hematomas en los genitales; el compañero Rudnik, convaleciente con muletas debido a los golpes, reingresa al Hospital de la Unidad Penitenciaria. Junto a ellos, quizá el más golpeado es el compañero Carlos Sgandurra. Este compañero fue elegido por un cabo del Ejército al azar porque tal vez le molestó la presencia física del prisionero, sacándolo en calzoncillos en medio de una noche fría. Cayeron sobre sus espaldas, sus hombros, su cabeza, los golpes más terribles, las laceraciones más agudas. Cuando regresó a su celda su cuerpo era una llaga viva, su frente hinchada por los golpes. Pero sus torturadores no se conformaron con eso: tres veces al día en distintas horas volvieron a caer sobre él. Una de las veces sus verdugos se entretuvieron pasándole las hojas de sus cuchillos, de plano o de punta sobre sus llagas. Mientras tanto nosotros asistíamos impotentes al desarrollo de esa salvaje práctica.
Tras la tortura, el asesinato
El 19 de abril de 1976 son sacados de las cárceles, rumbo al Departamento de lnformaciones de Policía, cinco detenidos alojados en este penal: JORGE GARCÍA, RAÚL GUEVARA, DANIEL JUEZ, DIANA FlDELMAN y EDUARDO BARTOLI (éste no regresó jamás).
Tras haber sido torturados hasta quedar sin conciencia, fue asesinado a sangre fría, junto a otros detenidos que estaban en el Departamento citado, VÍCTOR CHIARAVINI y la señorita IRAZUSTA. Las noticias que daban de las muertes: "intento de fuga". Es una burla a nuestro pueblo, pues hay testimonios de cómo murieron. Preguntarse cómo procesados con causas iniciadas son llevados nuevamente a Informaciones; preguntarse también acerca de las garantías mínimas que la justicia debería dar a los detenidos. Los jueces y secretarios sólo atinan a decir: "Nosotros nada podemos hacer, todo está en manos de los militares". Pero en el mes de mayo es donde estos asesinatos cobran su mayor cuota. El 17 de mayo de 1976, a las veintiuna horas, fueron sacados de esta cárcel, sin explicaciones, MIGUEL ANGEL MOSSE, OTTO YOUNG, ALBERTO SVAGUZZA, ALBERTO HERNANDEZ, RICARDO VERON y DIANA FIDELMAN. Minutos después eran asesinados. El estupor, el dolor y la angustia, la impotencia ante tanta barbarie parecía haber llegado hasta un limite critico. Sin embargo, algunos días después, el 25 de mayo de 1976 se llevaron a la muerte a José A. PUCHETA y CARLOS SGANDURRA. Los militares los sacaron de sus celdas y les dijeron: "Respiren hondo, que ya no van a volver más". Efectivamente, troncharon sus vidas pocas horas después. Los nueve presos políticos que en los meses de abril y mayo son asesinados por la dictadura militar fueron un claro ejemplo de la ferocidad de la misma y demuestran hasta qué límites pueden llegar. También son un ejemplo de vidas entregadas al pueblo en pos de un objetivo histórico. En el plano personal, vidas de un profundo amor a sus semejantes. Esas nueve vidas son ahora banderas de los oprimidos y sus nombres serán pronunciados con fervor y admiración por todos aquellos que luchan por la libertad, la democracia y un trato más humanitario hacia los presos. Serán también estandarte de lucha contra los opresores y explotadores.
Más amenazas - más traslados - más asesinatos
Si mayo fue un mes triste y amargo para los presos políticos de Córdoba, no lo fue menos el mes de junio. El 8 de junio de 1976 el compañero OSCAR ROSETTI es sacado con rumbo desconocido. Regresa al hospital torturado y con amenazas de que volvería a serlo en un Campo Militar (La Perla). El día 11 de junio de 1976 son sacados vendados y esposados a una dependencia militar el licenciado Federico Bazán, el doctor Hugo Vaca Narvaja y el compañero Christian Funes. Allí son mantenidos dos o tres días sin sacarles las vendas ni las esposas. En posición de sentados o acostados el día y la noche. Al llevarlos a ese lugar se les hace simulacro de fusilamiento, además de darles golpes, culatazos e insultos. Les explican que por cada civil que ajusticien las organizaciones armadas morirán cinco presos políticos, y por cada militar, 12 presos políticos, y que ellos encabezan la lista. Al tercer día y con la impresión cruda de las horas vividas, son traídos nuevamente al penal. Ahora sí empezamos a entender los asesinatos de mayo. Ahora pesa sobre los presos políticos de Córdoba esa amenaza. El 16 de junio de 1976 se producen más traslados con rumbo desconocido. La incertidumbre acerca de su paradero y destino final llena de interrogantes e impotencia a los presos políticos, 470 seres humanos que viven en la más completa inseguridad jurídica sometidos a la Dictadura Militar. Ese día, a las veintitrés horas y treinta minutos, sacan del penal a MlGUEL BARRERA, Claudio ZORRILA, MlRTA ABDÓN DE MAGGI y ESTHER BARBERlS. Horas más tarde se encuentran sus cadáveres en el Parque Sarmiento de Córdoba. Esta vez el argumento oficial fue "ajuste de cuentas entre la guerrilla".
Antes de ser sacados habían obtenido los cuatro el sobreseimiento definitivo y la libertad, por lo que el Poder Judicial se compromete abiertamente con los militares en el asesinato de presos políticos. días antes del 19 de junio de 1976 había venido un capellán del tercer Cuerpo de Ejército ofreciendo asistencia espiritual a los detenidos. Hablamos con él pidiendo que intercediera por nuestra seguridad e integridad física. Prometió que esto no sucedería más, pues venia en nombre de monseñor Tortolo, del cardenal Primatesta y del general Menéndez. No obstante, al día siguiente continúan los traslados, los golpes, los asesinatos. El 1 de julio de 1976 se efectúan nuevamente estos traslados de la muerte. Ese día se trata de los compañeros MARTA ROSETTI de ARQUEOLA y CHRlSTlAN FUNES.
Sobrevivir con la confianza en nuestro pueblo
El continuo encierro desde el 24 de marzo de 1976, el frío, la hambruna, los golpes, las presión psicológica, el clima imperante en la cárcel, han enfermado a muchos compañeros, enfermos crónicos con tratamientos suspendidos. Ancianos de sesenta años y aún más han disminuido sus energías, pues aún ellos fueron victimas de golpizas y movimientos vivos que quieren imponernos como disciplina. Esta es la crónica de los primeros meses, el balance de la situación hasta fines del mes de junio bajo la Dictadura Militar. Las vidas amenazadas continuamente, sin ninguna garantía en los traslados, sometidos a continuos golpes, con vejaciones y tortura. Sin comunicación con sus familiares y abogados, ni aun en forma epistolar, con este régimen de terror y castigo, pretenden minar la voluntad de lucha de tantos prisioneros (obreros, campesinos, profesionales) que sufren la cárcel y el sistema de opresión, pero este régimen, a pesar de su dureza, no ha dañado la moral militante de los presos políticos, sabemos que ésta es la cuota de sacrificio, la cuota de dolor que entregamos a nuestro pueblo, nuestro querido pueblo argentino, a este pueblo que queremos ver liberado definitivamente, en una sociedad que respete la dignidad esencial del hombre: SU LIBERTAD.
Denuncia
La población del penal era antes del 24 de marzo de 200 presos políticos, llegando a 1000 luego del mismo. El crecimiento se da en los dos primeros meses, siendo cada vez mayor en los meses siguientes. Las fuerzas militares que intervienen en el control del penal son la Brigada Aerotransportada del Ejército y la Gendarmería. El oficial que está a cargo y en contacto con nosotros tiene el grado de teniente. Estas fuerzas actúan alternativamente en el penal. EI servicio penitenciario se mantiene subordinado y cómplice de Ias FF. AA. Entre los diez y quince días posteriores al golpe, el Ejército ingresa al penal y realiza una violenta requisa sacando a todas las presas políticas a un patio, totalmente desnudas, y el personal masculino se encarga de requisa individual. Les son quitadas la totalidad de sus pertenencias, dejándoles la ropa indispensable (de verano). De ahí en más las requisas se suceden cada quince días aumentando su carácter vejatorio (tactos vaginales y anales, en general realizados por la suboficialidad). La comunicación con el exterior se corta totalmente. O sea: todos los beneficios que tenían antes del golpe son anulados; correspondencia, visitas, diarios y revistas, radios. Las detenidas deben permanecer la casi totalidad del tiempo solas y encerradas en sus celdas. Estas no cuentan con instalaciones sanitarias, viéndose obligadas a hacer sus necesidades en ellas y pasar largas horas sin beber ningún liquido. Sólo se les saca en las horas de las comidas, donde deben realizar además su higiene personal y la de las celdas. También les fue cortado el pelo en forma ridícula, premeditadamente. El trato en general es constantemente intimidatorio y humillante; se manifiesta a través de continuos "bailes" y todo tipo de brutalidades. Estos "bailes" consisten en ejercicios duros (carreras, cuerpo a tierra, salto de rana, arrastrarse por el barro), siendo obligadas a participar aun las detenidas de edad y las embarazadas. EI tiempo de estos "bailes" es excesivo y lo realizan varias veces por día y a cualquier hora. Las detenidas son sancionadas cuando el "instructor" (un teniente) considera que no lo hacen bien. Las sanciones consisten en el aislamiento total en calabozos durante veinte días o más. Además, con castigos físicos, corno estaqueadas desnudas en el patio, expuestas a temperaturas muy bajas. Uno de estos casos con las consecuencias más graves es el de un detenido, que el 14 de julio de 1976 (pleno invierno) es estaqueado en el patio que da a las celdas de mujeres, siendo ellas testigos de la tortura. El compañero llega desnudo y ya muy golpeado; lo colocan a las catorce horas y lo retiraran a las veintidós horas en cuyo transcurso se le tira agua fría en la cabeza, con la baja temperatura reinante su cuerpo se va congelando, lo que le provoca la muerte. El ensañamiento no cesa en ningún momento, siendo constantes los gritos de dolor. Otro de los hechos graves y consecuentes de sanciones es cuando en uno de los "bailes" el teniente a cargo, ante un error de un compañero en una orden lo asesina en el acto en presencia de los demás compañeros. Este hecho fue tergiversado por la Prensa. Otro aspecto del trato intimidatorio es la tortura psicológica a que son sometidos los compañeros, los continuos interrogatorios con apremios y torturas de la actividad dentro o fuera del penal, las causas, etc. Es común que de noche se nos hiciera preparar para sacarnos y se nos trasladaba a otra celda. También son continuos los intentos de violaciones por parte de la suboficialidad. así llegan a un grado extremo de impunidad en el que seis compañeras son asesinadas: ellas son Fidelman, Rosetti de Arqueola y Abdón. A una de ellas, que había sido sacada en un interrogatorio, se le hace saber que hay una lista de compañeros que van a ser fusilados. Es de destacar que las condiciones de los presos varones son peores que las nuestras, con niveles mayores de desnutrición y de castigo, lo muestra el hecho de que son más de 30 los fusilados. Las detenidas son trasladadas en camiones del Ejército atadas con cables y vendadas, a cuyo paso por la ciudad se corre el toldo del camión y son mostradas a la población. Durante el trayecto son constantemente maltratadas como en el caso de una compañera a la que después de defecarse le pasó los excrementos por la cara. Después del golpe fueron sacados los niños y no se les permitió su atención hasta que fueron retirados por los familiares. Cuando se solicita atención médica se traslada a la enfermería con "baile" y custodia militar.
Presos Políticos del Penal de Córdoba. (Publicado en España en marzo de 1977, en base al informe sacado de la UP 1- Córdoba en julio de 1976).
Presos fusilados...
Entre marzo y octubre de 1976 fueron fusilados28 presos políticos, que se encontraban detenidos en la Unidad Nº 1 del ServicioPenitenciario Provinciade Barrio San Martín, de la Ciudad de Córdoba en1978 también nos enteramosque Osvaldo de Benedettitrasladado de la U. P. Nº 1 a Tucumán y una compañera LuisaLa Torre trasladada aMar del Plata, jamás llegaron a destino y en la actualidad se encuentran desaparecidos.
En la época que se cometieron esos crímenes comandaba el IIICuerpo de Ejercito el General Luciano BenjamínMenéndez, el 2º Comandante a cargo de la Gobernación era el general Vaquero, al frente de la4º Brigadade Infanteríaaerotransportada(Area 311) se desempeñabaelgeneral Juan bautista Sasiaiñ.
Los fusilados eran presos políticos pero por sobre todo fueron luchadores populares, asesinados por su compromiso por la causapopular, por una argentina justa. Ese fue el común denominadorde sus vidas
·el 30 de abril de 1976
Eduardo Bartolipertenecía a la Juventud peronista fue detenido en marzo de1976, el 18 de abrilfue retirado de la carcel . Bartoli fue asesinadoen el departamento de informaciones.
·El 17 de mayo de 1976, alrededor de las22hs , fueron retirados de la UP1 por personal de la Policía de la Pcia de Cba, los diariosinformaronsobre el comunicadodel III Cuerpo que decía abatieron a seis extremistas al escapar de la comisión policial que los conducía, el parteindicaba que el hecho se produjo en la zona del Chateau Carreras, loscompañeros eran los siguientes:
Miguel Angel Mozé, el Chicato,miembro de lajuventud peronista, delegado regional de esa agrupación fue secuestrado el 22 de julio de 1975
José alberto Svagusa, militantede la juventud peronista fue detenido en setiembre de 1975
Luis Ricardo Verón , trabajador bancariointegrante dela juventud trabajadora peronista fuedetenidoen octubre de 1975
Eduardo Alberto Hernández, integrante de la JuventudUniversitaria Peronista, estudiante de medicina, fue detenido en setiembre de1975
Diana Beatriz Fidelman , militante de la Juventud Peronista,detenida en agosto de 1975, el 22 de abril de 1976la sacan nuevamente a torturarla
Ricardo Alberto Tung, militante de la Juventud peronistaestudiaba ingeniería en laUniversidadNacional de Córdobay trabajaba comometalúrgico parapagar sus estudios, fue detenidoel7 de agosto de 1975
·El 28 de mayo al mediodíafueron sacados de la UP1 compañeros que fueron fusiladosen las inmediaciones del Chateau Carreras
Carlos Alberto Sgandurra,militante del Partido revolucionario de los trabajadores
José Ángel Pucheta, militante del Partido Revolucionario de los trabajadores,fue detenido en octubre de 1975
·El 19 de Junio , a las 23 hs fueron sacados por personal militar, fueronfusiladosen los terrenos posteriores a la Ciudad Universitaria:
Claudio Aníbal Zorrilla, militante de Política Obrera, estudiante de Arquitecturafue detenido el 25 de Octubre de 1974
Miguel Angel Barrera, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores,trabajaba en el Área Material Cba.
Mirta Abdón, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores,
María Ester Barberis, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, era estudiante de medicina, la detuvieron el 8 de junio de 1975
·El 30 de junio fueron sacadospor un vehículo militar el comunicado militardijoque intentaron fugarse , por lo que fueron abatidos
MarthaRossetti de Arqueola,militantedel Partido Revolucionario de los trabajadores
José Cristian Fúnes, militante peronistalo detuvieronel 27 de enero de 1976
·5 de Julio de 1976
Raúl Augusto Bauducco, militantedel PartidoRevolucionario de los Trabajadores, estudiante de la Escuela de Ciencias de la Información detenido a fines de1975,en este día fue sacado junto a sus compañerospara una requisa, llegaban al patio se los obligaba a colocarse cuerpo a tierra, boca abajo, manos en la nuca, en el patio, iban haciendo requisas personales por integrantes de cada celda, el grupo debíadesnudarse una vez requisados, a la ordendebían vestirse y tirarse nuevamente al piso , para continuar con el grupo siguiente. Todo esto gomazos mediante.Un cabo se acerca aBauducco,con insultos y golpes que se intensifican, le pegaduramente en la nuca. El compañero queda de rodillas atontado. El continua como desvanecido en la misma posición. El cabo se aleja, luego vuelve, lo encuentraen la misma posición , lo amenaza con matarlo si no se levanta. Se va. Luego regresa se detiene atrás, apunta y gatilla en su cabeza. Según el informe del Director de la Cárcel Prefecto José Alberto Torressostieneque el tenienteEnrique Pedro Mones Ruiz a cargo de las Fuerzas de Ejercito acantonadas en esta Unidad...el interno subversivo , trato de abalanzarse y a la vez arrebatarle el arma al cabo Miguel Ángel Pérez, quienrepelió la agresión
·15 de Julio de 1976
José René Moukarzel, militantedel Partido de los Trabajadores , al mediodía del 14 de julio pidió permiso al guardia cárcel Santos Misemio Caminoparalimpiarel pabellón y mientras realizaba esa tarea se encontrocon un detenido comunquien le entrego a Moukarzel un paquete de sal. En ese momentoapareció elTeniente Gustavo Adolfo Alsina, quien sancionó al guardia cárcelcon ocho días de arresto y ordeno que Moukarzsel fueraestaqueado.Primero intentó hacerlo en el patio de la mosaiquería , donde quedaronlas zapatillas y las ropas . Luego fue llevado al patioal frente del pabellón14 (de mujeres) . Mouzarkel fue estaqueado totalmente desnudo atado con sogas de pies y manos. Mientrasun militar le tiraba agua con un balde, otro le pegaba con la gomaen todoel cuerpo. Durante toda esa tarde y a la nochese escuchabanquejidoshasta cerca de la medianochese hixo un silencio total. La temperatura era bajísima. En estado de coma fue llevado a enfermería de la cárcel dondeexpirocerca de la una de la mañanadel 15 de Julio de 1976.
·12 de agosto de 1976,una patrulla militar a mando del Cnel. Osvaldo César Quirogaretiro a compañeros de la UPNº1, horas después fueronfusilados el comunicado adujo intento de fuga.
MiguelHugo Vaca Narvaja(H) ,era el apoderado delPartido Peronista Autentico, fue secuestradopor policias de civilen 1975en las escalinatas de los tribunalesde Córdoba cuando oficiaba de abogado defensor de presos políticos
Arnaldo Higinio Toranzo,integrante de la JuventudPeronista , militantede la parroquiade Barrio Talleres, fue detenido en octubre de 1975
Gustavo Adolfo De Breuil,integrante de la Juventud Peronistafue detenido en agosto de1975
·20 de agosto de1976 a las 23 hs, nuevamente compañeros son retiradosde la cárcel de San Martín,con una orden firmada por el Cnel. Vicente Meli, Jefe del Estado Mayor de la IV Brigada de Aerotransportada del III Cuerpo de Ejercito. Esta vez se habló no de fuga, sino de un ataque pordos vehículos.
Ricardo Daniel Tramontini, militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, Estudiante de composiciónen la Escuela de artes, fue detenidoel 20 de agosto de1975
Liliana Páez, militantedel Partido Revolucionario de los Trabajadores ,
·11 de octubre de 1976 Con una orden firmada por el Gral Juan Bautista Sasiaiñ se retiracompañeros de la cárcel. Todos fueron fusilados a pocas cuadras de la cárcel. Florencio Esteban Díaz,del Bloque gremial del Peronismo Auténtico , pertenecio s Si.Tra.M, en1973fue delegado en Vialidad Provincial , fue deenido el5 de febrero de1976 Pablo Alberto Balustra, del BloqueGremial del Peronismo Auténticofue delegado en Obras Sanitariade la Nación , integrante delaJuventud Trabajadora Peronista,el 17 de Julio de 1975 fue detenido José Oscar García, militante de la Juventud Peronista, fue detenido en agosto de1975 Oscar Hugo Hubert, militante de la Juventud peronista, fue detenido el 24 de Marzo de 1976 Miguel Angel Cevallos, militante del Partido Revolucioario de los trabajadores Marta Gónzalez de Baronetto, del Partido Peronista Autentico , fue detenida en agosto de 1975 Osvaldo Sifrido de Benedetti, militante del Partido Revolucionariode los Trabajadores
En Diciembre de 2004 se puso una placay se plantaron arboles en homenaje a los compañerosfusilados
Responsables de los fusilamientos General Luciano Benjamín Menendea, comandante del III Cuerpo de ejercito , fue procesado quedo libreen virtud de la ley del punto final
Cristino Nicoladides, viveen Hilarion Plaza 3866, Bº Urca Cba.TR 4821256ultimo jefe máximo durante la dictadura
José Antonio Vaquerovive Marcelo t de levar 82 TE 4231534 ,1975 –1976,jefe de la subzona3l tuvo bajo su rsponsabilidad los centros clandestinos de detencio Casa de Hidráulica o //embudo, , la Perla, Malague;o , La Rivera, en 1977 - 1979 fue jefe en la Zona 5turvo bajo su control la represión en Neuquen, Rio Negro, Chuburt, santa cruz y en los partidosbonaerencedV. Alsina, Cnel suarez, gamini, Saavedra, Pun Tornquist, Cnel Pringles, Gonzalez chavez, Cnel Dorrego, tres rroyo, Villarino, Bahia Blanca yPatagones Setiembre 1979 Jefe del III
General Juan Bautista Sasiaiñ, Comandante de la IV Brigada ero transportada. Fue Procesado con prisión preventiva y liberado por la ley de obediencia debida
Coronel Meli, Jefe de Estado Mayor de la IV Brigada aerotransportada del III Cuerpo de Ejercito, procesado y liberado por la ley de obediencia debida
Teniente CoronelOsvaldo César Quiroga, responsable de los fusilamientos de Vaca Narvaja, De Breuil y Toranzo, procesado y con prisiónpreventiva, fue liberado en virtud de la ley de obediencia debida.
Capitán Alejandro Sergio Rafael Latino, procesado porhomicidio calificado de Pucheta y Sgandurra, fue desprocesado en 1987, nuncaestuvo detenido.
TenienteGustavo Adolfo Alsina, responsable de la muerte de René Moukarsel, con orden de captura y procesamientoen 1984 fue liberado en virtud de la ley de obediencia debida. Teniente EnriquePedro Mones Ruiz, a cargo de la requisa carcelaria cuando fue asesinado Bauducco,con orden de captura yprocesado 1984 fue desprocesadoen virtud de la ley de obediencia debida.
Teniente 1º Nicolás Neme, firmó el retiro de Pablo Balustra, Marta González de Baronetto, Oscar Hubert, Miguel Cevallos, Florencio Diaz y Jorge García.
Cabo Miguel Angel Pérez, efectuo el disparo que le dio muerte a Bauducco, con orden de captura y proceso, fue desprocesadoen virtud de la ley de obediencia debida.
Prefecto José Alberto Torres Director de la Unidad Penitenciaria Nº 1, procesado y desprocesado en virtudde la ley de obediencia debida.
Cabo 1º Luis Eduardo Vasquéz, de laPolicía Provincia de Cba , a cargode la comisión que retiro de la cárcel a Mozé, Hernández, Verón Yung, Svagusa y Fidelman.
Juez Federal AdolfoZamboni Ledesma, Juzgado Federal Nº1 deCba, autorizoel retiro de la cárcel de los detenidospolíticosque estaban bajo su jurisdicción. Se negó a investigar estoscrímenesque le fueron denunciados por otrospresos políticos.
Prefecto Claudio Héctor Gastaldi, era de la comunidad informativa del ejercito, es renombradoel24 de marzocomo director general del Servicio Penitenciario de Cba.
CoronelRaúl Fierro Jefe de inteligencia del tercer cuerpoencargado del traslado de prisioneros
·La División InformacionesD- 2
Comisario PrincipalTelleldínrecibía el nombre de uno, el subjefe recibió el nombre de dos
Comisario Tisera, numero trestambién apodado patillas, preparaba allanamiento legales e ilegales
Comisario Ppal Romanoa cargo de la división brigada de investigaciones, llamado el gringo domiciliado en barrio general Paz
En la llamada brigada Investigaciones trabajabacomo interrogador:
Sgto Gómezalias el Gato oriundo de Rio Cuarto
Sgto Busetacuyo suegro y señoratrabajabanenla brigada
Carlos Yanicellialias TucánChico viveen Alonso de Vera y Aragón Bº Márquez de Sobremonte
YanicelliHno.del anterior
Laureano Bengolea
Miguel Ángel Gómez
SubinspectorOscar FranciscoGontero
Omar Izcardi
Juan Carlos Nieto ·la Perla
General de Brigada Vicenti Meli , jefe de estado mayor de la IV brigada de infantería Aerotransportada de la que dependíael área de seguridad311 y os campos de concentración que allí funcionaron
Cnel Bollacinialias gerenteo Nono ( supervisor del campo)
Teniente coronel Hermes Rodríguezalias salame
Capitán José Carlos Gonzáles alias Monseñoro Juan XXIII, segundoresponsable del grupo operativo
Capitan Rófalo, alias favarolo, torturador
Capitan Hector Vergez , alias Gastóny Vargas, comandola sección3, secuestro , traslado y exterminioy habilito el campo de la ribera
Coronel Carlos Alberto Lucena, Subjefe área 311 y de traslados
Coronel Cesar Emilio Anadón alias tranco de león, gerente, Mormón jefe del 141 batallón de inteligenciay del CCD de la perla
Coronel Osvaldo Quiroga, jefe de Operaciones especiales de la perla, como tal actuó en los secuestros
Capitán Gustavo Diedrich o Dietrich alias Leónjefe ideológicodel destacamento efectivo del destacamento 141
Suboficial Magaldialias el Cura, torturador
MayorErnesto Guillermo Barreiro, alias nabo, jefe de los torturadores de la perla
Coronel Italo Pasquín subjefe de la perla
Capitan Hector Vergez
Sargento primero LuisManzanelli, alias luistorturador y secuestrador
Capitan Jorge R. Acosta
Sargento principalHugo Díaz alias HB, torturador
Sargento 1º Hugo Herrera alias Tarta, quequeque, torturador
Sargento 1ºOreste Padovani, aliasGino torturador en la perla y en la ribera
SuboficialCarlos Alberto Vega, alias el tío, marcelo vergara , torturador
José Arnoldo López, alias chuby ,secuestrador, torturadory venta de los bienes robados a los secuestrados
Dora Zarate
José o JorgeRomero, alias palito
Emilio Merlo
Civil Ascripto, Ricardo Lardone alias fogo, fogonazo, Sr Iriarte, secuestrador y torturador en la ribera
Ricardo Lujan, alias yanky, secuestrador y torturador
Sargento principal EspinozaJefe de guardia de la Perla
Roberto Ludueña , Alias fesa, torturador
Juan Pereyra, alias el negro o hijo de la Tía
Adolfo Yánez, alias el pelado secuestros y atentados,en la perla y en la ribera
Hernández , torturador
·Campo de la Rivera
Teniente coronel Juan Carlos Lona, Jefe de la cárcel con asiento en el Campo de la Riberadesde diciembre de1971 hasta diciembre de 1975,que a partir de Ali dependió delárea311 o sea Sasiaiñ
Interrogadores
Roberto Ludueña, Gordo o Gordo Bueno
Suboficial Magaldi alias el Cura, torturador
Enrique
Personal del Móvil de Gendarmería con asiento en Jesús María
·Interrogadores Casa de Hidráulica( dependían de informaciones )
Comisario Tissera, numero trestambién apodado patillas, preparaba allanamiento legales e ilegales
Comisario Ppal. Romanoa cargo de la división brigada de investigaciones, llamado el gringo domiciliado en barrio general Paz
Jefe o Cabezón
De Breuil, Eduardo Primera Audiencia del Juicio por los fusilamientos en la penitenciaría de Córdoba "Con una moneda decidieron si lo mataban a él o a mí" Lo dijo uno de los testigos. Los militares lo dejaron con vida y a cambio asesinaron a su hermano. "Hay algo que no dije en mi anterior declaración, de 1984, y es cómo decidieron si mataban a mi hermano o me mataban a mí. Lo hicieron tirando una moneda para ver a cuál de los dos nos tocaba."
Con voz suave y segura, despacio, como recorriendo todas las letras, Eduardo De Breuil le contó a la jueza Cristina Garzón de Lascano el momento más terrible de su vida y de su familia. Fue ayer, durante la primera audiencia del juicio oral que investiga los fusilamientos en la Penitenciaría de Córdoba, entre abril y octubre de 1976.
Veintitrés años, tres meses y seis días después de ocurridos los fusilamientos de su hermano, Gustavo Adolfo De Breuil, de Miguel Hugo Vaca Narvaja --hermano del jefe montonero Fernando Vaca Narvaja-- y Arnaldo Higinio Toranzo, Eduardo se animó a revelar ese instante definitivo.
Hoy tiene 52 años y el pelo canoso. Ese 12 de agosto de 1976 tenía 29 años. Y su hermano 23. Ese día, el general (R) Juan Bautista Sasiaíñ, segundo jefe del III Cuerpo de Ejército, ordenó al director de la Unidad Penitenciaria 1 el trasaldo de cuatro presos políticos --tres a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y el restante del juez federal Adolfo Zamboni Ledesma- a la Brigada Aerotransportada de Córdoba--.
El mismo 12 de agosto ingresaron a la Morgue Judicial los cadáveres de Vaca Narvaja, Toranzo y Gustavo Adolfo De Breuil. La causa de muerte: "hemorragia aguda por heridas de bala". Como en este caso, 24 hombres y 6 mujeres que estaban detenidos en la Unidad Penitenciaria 1, en Córdoba fueron asesinados en diez episodios diferentes. La mayoría fueron enmascarados, de acuerdo a la investigación judicial, como intentos de fuga. Estos hechos eran informados en comunicados de prensa, que parecían calcados, por el entonces jefe del III Cuerpo de Ejército, Luciano Benjamín Menéndez.
Eduardo De Breuil había sido detenido en su casa, en Córdoba, el 7 de agosto del 75. Con él se llevaron a sus hermanos Gustavo Adolfo y Jorge y a su padre Eduardo Francisco.
Imputado de asociación ilícita y tenencia de arma de guerra, lo condenaron a 10 años de prisión. El defensor oficial que lo asistió, Gustavo Molina, nunca se entrevistó con él. Lo juzgó el juez federal Adolfo Zamboni Ledesma. "El juez, antes de dictar sentencia, me fue a visitar en Sierra Chica donde me habían trasladado en 1978. Yo le manifesté todo lo que me había pasado, las torturas y que a mi hermano lo habían fusilado. Y el doctor Zamboni me dijo que por algo las cosas habían pasado", contó.
"El operativo fue encabezado por un militar al que le decían el capitán. Tenía 34 o 35 años, estatura mediana, cutis blanco, cabello castaño. Y de volverlo a ver creo que lo reconocería", señaló.
"Nos ataron las manos y los pies y nos vendaron los ojos. Mientras, el capitán repetía: "Mal día hoy". Después nos llevaron en dos camionetas del Ejército, doble cabina. Creo que fuimos al III Cuerpo, camino a La Calera --un pueblo a 20 kilómetros de Córdoba--. Nos tuvieron un tiempo ahí", continuó. "Ahí hablamos con mi hermano por última vez: --Che Eduardo, ¿qué pensás? Me preguntó-. No sé- -le dije".
De Breuil dice que fue en esa circunstancia que escuchó cuando los militares jugaban su vida y la de su hermano a la suerte de una moneda: "Eso fue un grado superlativo de terror".
"Después, nos subieron a dos vehículos y llegamos a un lugar que estaba lleno de moscas (a unos dos kilómetros, frente al estadio Chateau Carreras). El capitán gritó: Fíjense que no haya moros en la costa. Y enseguida: bájenlos", recordó.
"El capitán siguió ordenando: Preparen las armas. Pasaron unos segundos y les dijo a sus hombres: Tiren. Escuché gran cantidad de detonaciones y uno de los fusilados intentó gritar. El capitán pidió que desaten a los muertos y que recojan todas las vainas. Fíjense que no quede ninguna, reclamó", aseguró.
En el cuadro siguiente, De Breuil contó que le desataron los pies, le quitaron la venda y lo llevaron hacia los cadáveres para que los viera. Querían que les dijera a todos los demás lo que había visto. "Querían un testigo --analiza--. Vaca Narvaja estaba tendido en el suelo con un orificio sobre la ceja derecha; tres pasos a la derecha y en la misma posición estaba Toranzo, con un orificio de bala sobre una de las clavículas. Me llevaron tres pasos a la derecha y ahí vi el cuerpo de mi hermano. Parecía que tenía un tiro a la altura del corazón", terminó.
Eduardo vio, y volvió al penal. Fue liberado finalmente en 1982. Y no olvidó.
LOS REPRESORES, ORGANIZADOS PARA OCULTAR LA VERDAD
Juicio de la verdad: Los represores se organizan para seguir mintiendo y surge la justicia que colaboro con los militares. Desde mucho tiempo antes de ser convocados a los estrados judiciales, los represores que durante la dictadura violaron sistemáticamente los derechos humanos en Córdoba, ya diseñaron la estrategia que aplicarán cuando les llegue el temido momento. A la hora de contar la "verdad" de los crímenes que cometieron entre 1976 y 1983, los militares echarán mano a argumentos comunes, seguramente diseñados por anónimos abogados de los máximos jerarcas, que en su esencia apuntan precisamente a lo contrario: a seguir ocultando su oscuro pasado de represión, de secuestro, de tortura, de robo, de muerte.
La estrategia de lo que podría denominarse como "manual para represores testigos", incluye la necesidad de decir la menor cantidad de cosas ante la Justicia, ofrece una variedad de "respuestas tipo" del estilo de "no me acuerdo" o "no me consta", y recomienda la nada valerosa estrategia de descargar las responsabilidades sobre los compañeros de andanzas que ya murieron.
También hay una especial dedicación en explicar por qué se podrá recusar a los jueces y negarse a declarar (ver "La estrategia legal").
Esta información ya se encuentra en poder de la jueza federal Cristina Garzón de Lascano, quien lleva adelante una investigación que emprendió hace 18 meses para determinar la "verdad histórica" de lo que ocurrió en Córdoba durante la pasada dictadura. LA VOZ DEL INTERIOR obtuvo algunos detalles sobre la estrategia de los represores (también consiguió el facsímil que ilustra este informe), que desnudan la preocupación de quienes hace más de 20 años fueron dueños de la vida y la muerte de las personas y que, aún hoy, mantienen vínculos que despertarían la envidia de más de una organización social.
EL PLAN El plan de acción que durante todos estos meses han ido trazando los represores contempla distintas situaciones. Entre lo que se podría denominar como "precauciones a tomar", figuran directivas tales como el respeto a normas de seguridad en las comunicaciones internas del grupo, para evitar posibles escuchas telefónicas, y la planificación del modo de actuar antes y durante un allanamiento.
Como (¿buenos?) militares, tampoco faltan las estrategias de cohesión en el grupo de represores: en los mensajes interceptados por el Juzgado de Garzón de Lascano figura la necesidad de institucionalizar el apoyo y las inquietudes, así como acciones de intimidación hacia los propios compañeros que se sientan más liberados de los crímenes del pasado. Sobres estos posibles confesores deberá crearse certeza de que serán abandonados por la hermandad y que eso puede tornarse realmente un bumerán para su situación.
¿LA HORA DE LA VERDAD? Para el caso de que sea imposible esquivar una citación a comparecer ante la Justicia federal deCórdoba, las directivas son verdaderamente claras, aunque también poco originales. Allí habrá que hacer gala de la habitual mala memoria ya evidenciada en estos casos y desviar la responsabilidad de los crímenes hacia los compañeros que lamentablemente ya no están en este mundo. Sin medias tintas, ante la Justicia habrá que decir lo menos posible, apelar a la muletilla "no me acuerdo" o "no me consta" y, por ningún motivo, recordar los nombres de las víctimas del terrorismo de Estado.
Otro detalle: los represores consideran prudente no mencionar la existencia de lo que ellos denominan como LRD (lugares de reunión de detenidos) concretamente, campos de detención, torturas y desaparición de personas antes del 24 de marzo de 1976, la fecha del golpe. Entonces, nadie hablará del funcionamiento del centro de Campo de la Rivera, que dio sus primeros pasos mucho antes de esa fecha, cuando en Córdoba se fundó el Comando Libertadores de América, sucursal vernácula de la Triple A, el "cuco" de la represión en democracia. Claro que en el estrado aunque sin juramento, según lo dispuso la jueza Garzón de Lascano se pueden plantear distinto tipo de situaciones, que van desde la averiguación de un caso en particular hasta un planteo de superestructura referido a la filosofía del terrorismo de Estado. A saber: Sobre la situación del país. En este tema el mensaje tampoco será innovador: hay que apelar a la existencia de un estado de guerra contra un enemigo no convencional que no respetaba las leyes de las contiendas tradicionales; y, por qué no, asumir que tal vez se cometieron algunos excesos. Sobre los desaparecidos. También será válido el viejo argumento de que los desaparecidos no existen, sino que están en el exterior; o bien que, si están muertos, es porque los propios compañeros los habrían ajusticiado ante alguna traición o algo por el estilo. A juzgar por los documentos que se han ido recabando, alguna mente retorcida también ensayará que las víctimas de la represión que nunca volvieron a sus hogares a ver a sus padres, a besar a sus esposas y a acariciar a sus hijos, en realidad se encuentran en el exterior, esperando todavía la contraofensiva del marxismo internacional. Sobre los "muertos en combate", se sostendrá que en todos los enfrentamientos hubo bajas de los dos bandos y que los subversivos muertos no identificados eran trasladados a la morgue y de allí a fosas comunes del cementerio San Vicente, en algunos casos. Sobre los centros de torturas. Esta gente también argumentará que los LRD eran sólo centros de clasificación de detenidos. En esta fila, los que serán liberados; más allá, los que pasan a disposición del Poder Ejecutivo Nacional; estos, a la Justicia militar, y aquellos, a la civil. La autodefensa que está preparando el terror contempla especificar que la custodia de estos sitios corría por cuenta de la Gendarmería. Hay más: en el campo de La Perla, el más cruel, famoso y 'productivo' de la provincia, nunca había demasiados detenidos, y éstos permanecían no más de tres o cuatro días promedio, siempre custodiado por gendarmes. Por supuesto, el personal civil y militar -lo que comúnmente se llamó la 'patota'- iba bastante poco al lugar, sólo una vez por semana. ¿Picana?, ¿qué es eso?. El personal de inteligencia del Ejército, como una rara y nueva especie de carmelitas descalzas,sólo desempeñaba tareas de relaciones públicas, contactando a gremialistas, empresarios y estudiantes, para procurarse de la información necesaria para desenmascarar a los subversivos. Para que no se interprete que todo será mentira, los represores reconocerán que también hacían algunos interrogatorios para engordar la información documental. Pero, ¿desaparecidos?
Adrián Bassola, la Voz del Interior, Córdoba, Argentina el19.12.1999
“LA JUSTICIA TUVO UNA ACTITUD COMPLICE”
22 de marzo de 1977. Autoridades del Juzgado Federal N? 1 de Córdoba visitaban a los presos políticos en el penal bonaerense de Sierra Chica, en plena dictadura militar. El interno ingresó a la habitación y se sentó frente al juez federal Adolfo Zamboni Ledesma _hoy fallecido_, quien comenzó a comunicarle que se le iba a abrir una nueva causa judicial. Pero el magistrado no pudo avanzar mucho.
"Está bien, pero antes yo quiero saber qué pasó con mi esposa -arrancó Luis Baronetto-, por qué la mataron". Silencio. Al cabo de unos segundos, el secretario penal, Carlos Otero Alvarez, tomó la palabra: "Mire Baronetto, lo único que le podemos decir, está en este parte del Ejército".
Allí se consignaba la muerte de seis "delincuentes subversivos" el 11 de octubre, mientras eran trasladados por fuerzas militares desde la cárcel de barrio San Martín hacia un destino no precisado (ver facsímil). Agregaba que la patrulla había sido interceptada "por vehículos civiles que abrieron fuego", por lo que se produjo un "intenso tiroteo", y que "como saldo se produjo la muerte de los seis delincuentes".
"Pero eso no me dice absolutamente nada. Yo no entiendo quién autorizó que mi mujer fuera sacada de la cárcel. Ella no tenía nada que hacer en el Tercer Cuerpo, si estaba bajo las órdenes suyas", se encolerizó Baronetto, mirando a Zamboni Ledesma. El magistrado siguió encerrado en su silencio. "Mire -retomó el secretario penal-, esto es todo lo que le podemos decir". "Entonces yo quiero que investiguen quién y por qué mató a mi mujer".
En ese momento, intervino el defensor oficial (defensor del preso), Luis Eduardo Molina, quien hoy todavía conserva esa función: "Por favor, Baronetto. Dejemos las cosas como están, porque el único perjudicado va a ser usted. Usted tiene dos hijos. Ya no tiene nada que ver con la Justicia. Lo mejor es que terminemos todo, que pida la opción y se vaya del país con los chicos. Olvídese de todo".
Este relato es de Luis Baronetto.
En verdad, ese fue un día duro para los funcionarios de la Justicia federal cordobesa. Antes que Baronetto, el preso Eduardo De Breuil denunció cómo los militares habían asesinado ante sus propios ojos a su hermano Gustavo, junto a otros dos presos. Hace un mes, cuando declaró ante la jueza Federal Cristina Garzón de Lascano, De Breuil sostuvo: "El juez me dijo que por algo esas cosas habían pasado, y yo entonces me quedé helado y no le dije nada más".
LA HISTORIA La historia del matrimonio de Luis Baronetto y Marta Juana González es una más de las de la dictadura. Dolorosa, cruel e injusta. Pero además, señala la actuación que una parte de la Justicia tuvo durante el terrorismo de Estado en esta provincia. Baronetto, delegado bancario de toda la vida y militante católico y de la JP en la década del '70, fue detenido en agosto de 1975 junto a su esposa. Luego de un paso por el D2 de la Policía, célebre centro de torturas, la pareja fue alojada en la Penitenciaría. La mujer dio a luz en prisión en julio de 1976. Pero el bebé no fue su salvación. El 11 de octubre, fue retirada del penal junto a otros cinco detenidos, y fusilada.
El parte militar que Otero Alvarez, hoy vocal del Tribunal Oral Federal 1 de Córdoba, le leyó a su marido en Sierra Chica era totalmente falaz, y trataba de encubrir, burdamente, seis de los 30 asesinatos que se registraron en esa cárcel. Hoy, la jueza Garzón de Lascano está indagando la "verdad real" de lo que ocurrió durante la dictadura. Por eso, Baronetto le presentó un escrito en el que le relata el caso y afirma: "Alentando la esperanza de que finalmente pueda saber, tanto yo como mis hijos, cuáles fueron las circunstancias en que mi esposa fue muerta, así como los motivos y la determinación de los responsables, quedo a su disposición".
"La Justicia tuvo una actitud evidentemente cómplice", reseñó ayer Baronetto a LA VOZ DEL INTERIOR. - ¿Confía en este nuevo proceso? - Creo que la Justicia está muy ligada a los hombres que la encarnan y que hay contextos políticos que contribuyen a que vaya más a fondo o no. Hoy hay una buena posibilidad. La aspiración es que se condene a los asesinos, pero si los condicionamientos están dados, sería un paso al menos si la verdad histórica se conociera. - ¿Pudo superar lo que le pasó? - Creo que sí. Todos estos hechos nos golpearon seriamente a mis hijos y a mí. Pero nosotros teníamos una comprensión del proceso político, y eso nos ayudó. Estábamos en la Juventud Peronista, y cuestionamos la derechización del gobierno de Perón, con la hegemonía de López Rega e Isabel. Creo que la historia nos dijo que estábamos equivocados en las formas, pero los objetivos que nos animaban en aquel entonces, siguen siendo tan válidos hoy. También nos ayudó el apoyo de la familia y la solidaridad que vivimos durante el cautiverio.
Adrián Bassola, la Voz del Interior, Córdoba, Argentina el 17.12.1999
FUSILAMIENTOS DE PRESOS POLÍTICOS EN LA UNIDAD PENITENCIARIA Nº 1, CORDOBA, ENTRE LOS MESES DE ABRIL Y OCTUBRE DE 1976
Relevamiento de fuentes.
Trabajo presentado por Gloria Di Rienzo en la Universidad de Córdoba, Facultad de Filosofía y Humanidades, Escuela de Historia. Año 2000.
La Unidad Penitenciaria Nº 1 (actualmente es Nº 2), sita en Colombres 1300, de Barrio San Martín, ciudad de Córdoba, fue ocupada por el Ejército y la Gendarmería a partir del 2 de Abril de 1976, luego de perpetrado el golpe de Estado del 24 de marzo del mismo año. Debido a ello es que los detenidos políticos pasaron a disposición del Area 311 de la IV Brigada, al mando del General Juan Bautista Sasiaiñ, dependiendo del III Cuerpo de Ejército, comandado por el General Luciano Benjamín Menéndez.
La particularidad de estos casos reside en que todos los muertos eran presos legalmente reconocidos, alojados en una dependencia carcelaria,visitados por sus familiares, con abogados defensores, de oficio o particulares.Estaban a disposición de Juzgados Federales, y del Poder Ejecutivo Nacional y muchos de ellos con el proceso judicial concluido y con resolución de libertad.
Estoshechos fueron parte de una política de exterminio y aniquilamiento.No hubo excesos, fue la fríaejecución de un plan sistemático, que hizo posible imponer la política de entrega del patrimonio nacional, que enriquece a las minoría sometiendo a necesidades y empujando a la miseria a los más amplios sectores del pueblo, prácticamente sin oposición.
Lo que aquí se expone, es parte del juicio que se lleva a cabo en el Juzgado Federal Nº 3, en la ciudad de Córdoba, a cargo de la Dra. Cristina Garzón de Lazcano, Secretaría María Buteler, Fiscal López de Filoñuk, identificado como Expediente 1-P-98 “Pérez Esquivel, María Elba Martinez :Menéndez, Luciano, ilícitos cometidos en la represión...Reapertura” y Expediente 10.361 : “Arroyo, Rubén S/Presentación”.Este Expte. se inicia el 10 de febrero de 1998 con la solicitud de reapertura de todas las causas relacionadas con la represión durante la dictadura militar en el ámbito del III Cuerpo de Ejército.El término “reapertura” indica que existieron antecedentes.Son éstos : Expte : 1-3-83 : “Fermín Rivera, S/Denuncia”, (Juzgado Federal Nº 1) iniciado el 25 de marzo de 1983 ;Expte. 122/84 : “Toranzo, Claudio, S/Denuncia” (Juzgado Federal Nº 2), que es continuidad de un Expediente registrado en Buenos Aires en el Juzgado Federal Nº22 con el Nª 3614.Durante el año 1987, se inician nuevos expedientes :Expte 11-R-87 :Fermín Rivera, S/Denuncia” ;Expte. 31-M-87 “Menéndez, Luciano y otros, delitos cometidos en la represión ....” y Expte. 9481- 93-M-87 “Pérez Esquivel y María Elba Martínez :Menéndez Luciano, ilícitos cometidos en la represión ....”.
Todos estos antecedentes pasan, mediante el pedido de acumulación de causas, a formar parte de lo que se conoce como Juicio por la Verdad Histórica, Exptes. 1-P -98y 10.361, que a la fecha consta de aproximadamente más de seis mil fojas, hallándose en la etapa de instrucción, en el Juzgado Federal Nº 3, como ya se ha dicho.
Lo expresado indica que la fuente documental principal está constituida por los mismos expedientes judiciales que se encuentran en estos momentos en el Juzgado Federal Nº 3 de la provincia de Córdoba, sito en Av. Concepción Arenales Nº 690.Esta fuente documental incluye copias autenticadas y legalizadas de :Documentación emitida por el Establecimiento Penitenciario referida a legajos, ordenes de traslados y recibos firmados por autoridades militares de los presos políticos fusilados.Actas dedefunción, Informes de la Morgue Judicial, todo en buen estado de conservación .
La documentación original, relativa a los legajos carcelarios, órdenes de retiros y recibos de detenidos se encuentran en el Archivo General del Servicio Penitenciario de Córdoba, Complejo Carcelario Reverendo Padre Francisco Luchesse, Camino a Despeñaderos, provincia de Córdoba, en la localidad conocida como Bower.
Con respecto a los periódicos consultados, quiero aclarar que la prensa se limitó a dar la versión oficial y tergiversada de los hechos.La importancia de esta fuente reside en cómo sirvió a la Dictadura militar.
El material periodístico fue extraído de la Hemeroteca de la Legislatura, sita en el Cabildo de la ciudad de Córdoba.Los diarios consultados fueron La Voz del Interior, Los Principios y el diario Córdoba.Deestos, Los Principios está en buen estado de conservación, no así La Voz del Interior, cuyos ejemplares correspondientes a los meses de abril, julio, agosto y setiembre de 1976 están deteriorados.El diario Córdoba, a partir de julio/76 ya no se encuentra.En general faltan páginas y a otras les faltan artículos.
Con relación al material bibliográfico sobre el tema se puede consultar el libro elaborado por la Comisión Nacional de Desaparecidos NUNCA MAS que aporta importante información testimonial.De igual importancia es el informe de la delegación Córdoba de la CONADEP (Comisión Nacional de Desaparecidos) editado en 1984 y posteriormente reeditado en 1999.La Comisión de Familiares de Desaparecidos y detenidos por razones políticas de Córdoba y Ex-Presos Políticos, en diciembre de 1999 con motivo de rendir homenaje a los muertos por fusilamiento de la UP 1 elaboraron el libro POR LA MEMORIA, POR LA JUSTICIA, POR UN SUEÑO,que aporta testimonios, hechos, semblanzas y denuncias.
Nómina de las víctimas y fecha de fusilamiento
Eduardo Daniel Bartoli30.04.1976
Miguel Angel Mozé17.05.1976
José Alberto Sbagusa17.05.1976
Luis Ricardo Veron17.05.1976
Eduardo Alberto Hernández17.05.1976
Diana Beatriz Fidelman17.05.1976
Ricardo Alberto Young17.05.1976
Carlos Alberto Sgandurra 28.05.1976
José Angel Pucheta28.05.1976
Claudio Aníbal Zorrilla19.06.1976
Miguel Angel Barrera19.06.1976
Mirta Abdon19.06.1976
Ester María Barberis19.06.1976
Marta Rosetti de Arqueola30.06.1976
José Cristian Funes30.06.1976
Raul Augusto Bauducco05.07.1976
José René Moukarzel14.07.1976
Miguel Hugo Vaca Narvaja12.08.1976
Higinio Arnaldo Toranzo12.08.1976
Gustavo Adolfo De Breuil12.08.1976
Ricardo Daniel Tramontini20.08.1976
Liliana Paez20.08.1976
Florencio Esteban Diaz11.10.1976
Pablo Alberto Balustra11.10.1976
Jorge Oscar García11.10.1976
Oscar Hugo Hubert11.10.1976
Miguel Angel Ceballos11.10.1976
Marta González de Baronetto11.10.1976
Osvaldo De Benedettijulio de 1978
Cantidad de presos fusilados : 29 ;procesados : 21 ; Sin causa y/o sobreseídos :8.
Situación individual :
Daniel Bartoli, perteneciente a Montoneros, fue asesinado el 30 de abril de 1976, a los 29 años de edad en el Departamento de Informaciones 2 (D 2) de la Jefatura de Policía de la Prov. de Córdoba.Motivo Oficial : “Fuga”. Así fue publicado en “La Voz del Interior” del día 2 de mayo, página 1.Había sido detenido el 25 de marzo de 1976, y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional ( en adelante PEN) y del Area 311.Ya alojado en la Penitenciaría, es trasladado al departamento de Informaciones 2 en dos oportunidades.Es muerto en esta sede policial el 30 de Abril de 1976 con la excusa de que intentó fugarse.En el comunicado del III Cuerpo, domingo 2 de mayo/76 que publica La Voz, se expresa que el detenido, junto a dos detenidos más ( Irazusta y Chiavaroni) fueron abatidos en intento de fuga.
La partida de defunción, firmada por el Dr. Portela, Morgue Judicial, Hospital San Roque : “Lesiones de órganos vitales por heridas de arma de fuego”.Fte. Expte 1-P-98, 11-R-87.
Fusilamientos día 17/05/76.
El grupo de detenidos fue retirado de la cárcel por el Cabo 1ª LuisEduardo Vazques y personal de D2 del Dpto. de Informaciones de la Policía provincial por orden con fecha 17/5/76,del General J. B. Sasiaiñ y con autorización del Juez Zamboni Ledesma (Juzgado Federal Nº 1), a las 22 horas aproximadamente. Fueron fusilados en inmediaciones del puente Santa Fe, a la altura de la calle Neuquén al 700.Según comunicado del III Cuerpo de Ejército “intentaron fugarse y fueron abatidos”. Publicado en el diario La Voz del Interior del 18/5 p. 11.Diario Córdoba y Los Principios, publican el mismo comunicado, fecha 18/5, p.4 y p. 2 respectivamente.
Miguel Angel Moze, nacido el 14 de Octubre de 1948 en Cruz del Eje,Córdoba, 28 años, 1 hijo.Ex-seminarista perteneciente a organización Montoneros, fue detenido el 22 de julio de 1975.Estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 1, y a disposición del PEN.
José Alberto Svagusa :nacido el 26 de mayo de 1948, en Monte Maíz, Córdoba, 28 años de edad, perteneciente a Montoneros, fue detenido en setiembre de 1975, a disposición del Juzgado Federal Nº 1 y del PEN.
El certificado de defunción consta en elRegistro Civil de Córdoba, Acta 741 Tomo 1 serie D.Actualmente en Río Cuarto, provincia de Córdoba, Acta 357.
Los familiares testimoniaron que una vez retirado el cuerpo y trasladado a Río IV, el cajón donde se encontraban los restos de Svagusa, “desaparece”.La policía y el Ejército allanan los domicilios de todos los parientes en esa ciudad y cuando finalmente logran recuperar el cajón y realizar el sepelio, la policía y el ejército estuvieron presentes sacando fotos a todos los deudos. (Expte. 1-P-98 , Juzgado Federal Nª 3).
Luis Ricardo Veron, nacido el 11 de mayo de 1949, 27 años, empleado bancario, perteneciente a organización Montoneros.Fue detenido el 22 de octubre de 1975, dependiendo del Juzgado Federal Nº 1y a disposición del PEN.
Acta de Defunción en Registro Civil de la Pcia. de Córdoba Nº 741, Tomo 1, Serie C.
EduardoAlberto Hernández, nacido el 17 de marzo de 1955, 21 años, casado, estudiante, de organización Montoneros.Detenido a disposición del Juzgado Federal Nº 2 y del PEN.
Diana Beatriz Fidelman, nacida en Buenos Aires, casada, de organización Montoneros.Fue detenida el 7/8/75 y estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 1, cuyo titular era Zamboni Ledesma y del PEN.Había sido retirada del penal el 22 de Abril de 1976 para ser torturada en el Departamento 2 de Informaciones por el Oficial Yanicelli y por orden de Telleldin, el Jefe de Policía.Allí es testigo del asesinato de Bártoli, Irazusta y Chiavaroni (tanto la maestra Irazusta como Chiavaroni no llegaron nunca a la cárcel).Al ser llevada nuevamente al Penal, informa de la existencia en el D2 de una lista de los presos que van a morir.Es nuevamente sacada del Penal el 17 de mayo de 1976.
Ricardo Alberto Young, nacido el 19 de setiembre de 1943, en San Salvador de Jujuy, tenía 32 años.Era trabajador metalúrgico y estudiante. Perteneció a organización Montoneros.Fue detenido el 7 de Agosto de 1975 a disposición del Juzgado Federal Nº 1, con decreto a disposición del PENNº2198.Había sido sobreseído y estaba en trámite de salida del país.
Fusilamientos del 28/5/76
Los dos detenidos fueron retirados del penal el día 28 de mayo de 1976, por orden del general Sasiaiñ.Son fusilados en la zona conocida como “El Tropezón”, camino a La Calera, Córdoba.De acuerdo al comunicado del III Cuerpo de Ejército publicado en La Voz del Interior el día 29 de mayo de 1976, p. 9, fue un “intento de fuga con enfrentamiento”.
Carlos Alberto Sgandurra, nacido el 25 de Octubre de 1946, de 30 años de edad.Empleado y estudiante de Arquitectura, perteneció a Partido Revolucionario de los Trabajadores (en adelante PRT).Fue detenido a mediados de 1975, a disposición del Juzgado Federal Nº 1, y del PEN.Expediente 29-P-75, y legajo carcelario 02163.Dentro del Penal, a partir de que el establecimiento fue ocupado por el Ejército, fue reiteradamente torturado y golpeado.Certificado de defunción firmado por el Dr. Rodolfo Silvestre : “muerte por herida de bala”.
José Pucheta, nacido el 3 de Febrero de 1945, 31 años. Detenido en octubre de 1975, Expte. 29-P-75, Juzgado Federal Nº 1.Perteneciente a PRT-ERP.Su caso fue denunciado tal como figura en Expte. 1-R-87 a fs. 23 y se presentó querella nuevamente el 29/9/99.Expte. 1-P-98, Juzgado Federal Nº 3.
Fusilamientos día 19/06/76
Los cuatro presos políticos, fueron retirados del penal y muertos en la zona del Parque Sarmiento en la noche del 19 de junio de 1976.Según el comunicado del III Cuerpo de Ejército las causas fueron :“Intento de fuga en atentado contra el Hospital Militar”.Testigos de la zona presenciaron cuando atados con alambres, los ojos vendados, los hicieron correr por el parque mientras eran salvajemente baleados.
Claudio Zorrilla, nacido el 8 de diciembre de 1954, 21 años, estudiante de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba. Era militante estudiantil de la organización Tendencia Estudiantil Revolucionaria Socialista (TERS).Fue detenido el 25 de octubre de 1974.Expte. 6-Z-74 acumulado al 26-G-74 (Bell Ville) y finalmente con Expte. 195-E-75, dependiente del Juzgado Federal Nº 1 , Córdoba, con decreto PEN Nº 3740.Situación procesal :Sobreseído.
Certificado de defunción firmado por el Dr. Chalub. Morgue del Hospital Córdoba, fecha 21-6-76, Acta 1949, Tomo 2, Serie A, como figura en el Registro Civil de la Provincia de Córdoba.Su caso fue denunciado en Juzgado Federal Nº 1 deacuerdo a como consta en Expte. 7-D-86, y actualmente forma parte del Expte. 1-P-98, Juzgado Federal Nº 3.
Mirta Abdon, nacida el 17 de enero de 1947, en Córdoba.Casada, 29 años, 1 hija.Estudiante de la Facultad de Arquitecturay en la Escuela de Artes (UNC).Empleada del Centro de Cómputos de la provincia de Córdoba.Militaba en PRT-ERP.Fue detenida a mediados del año 75, dependiendo del Juzgado Federal Nº2, con decreto PEN Nº 3740.
Fue retirada por sus familiares de la morgue del Hospital Córdoba con signos de haber sido golpeada, además de todas sus heridas de bala.En enero de 1976 también habían sido secuestrados dos de sus hermanos.Uno de ellos, el mayor, aún figura como desaparecido.El menor, posteriormente recuperó su libertad.
Su caso fue denunciado en el Expte. 1-R-83 ; 11-R-87 y actualmente en el Expte. 1-P-98, Juzgado Federal Nº 3.
Miguel Angel Barrera, nacido el 19 de enero de 1951, 25 años, casado, 1 hijo que nació en el establecimiento carcelario en 1976, dado que su esposa estando embarazada también fue detenida. Era trabajador del Area Material Córdoba, militante de PRT-ERP, y fue detenido el 8 de junio de 1975.(Expte. 14 - B - 75).Estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 1, cuyo dictamen fue el sobreseimiento,y con decreto PEN Nº 3608, según consta en legajo penitenciario Nº 2193.Certificado de defunción de la Morgue del Hospital Córdoba, Acta Nº 1064, Tomo 2, Serie A , en Registro Civil de la provincia de Córdoba.Su caso fue denunciado en Expte. 7-B-87, juzgado Federal Nº 1. Y 1-P-98, Juzgado Fed. Nº 3.
Ester María Barberis, nacida el 4 de agosto de 1956, contaba con 18 años a la hora de ser asesinada.Oriunda de San Francisco (Cba.) era estudiante de medicina y militante de PRT-ERP.Fue detenida el 8 de junio de 1975, estuvo a disposición del Juzgado Federal Nº 1, Expte. 14-B-75.Su situación judicial :Sobreseímiento, a disposición del PEN Nº 3608 y con el derecho de Opción de salida del país, otorgado.
Un día después de su asesinato, el día 20 de junio, su familia sin saber de su destino, intentó visitarla en el Penal.Las autoridades ocultaronsu muerte y recibieron la ropa y alimentos que le llevaban.Posteriormente, ya en San Francisco la familia de Barberis recibe una llamada telefónica que les dice “que vengan a Córdoba porque su hija está mal” y les dan una dirección donde se encontraba.Esta dirección era Obispo Salguero Nº 21, Centro, Córdoba.Al llegar se encuentran que era una Empresa de Servicios Fúnebre propiedad de Rocco Allende.Este les da la noticia y les consigue el certificado de defunción de la morgue del Hospital Córdoba, que figura en Acta 1060, Registro Civil Córdoba y Acta Nº293, en San Francisco.
En el mes de septiembre de 1976, son secuestrados en Córdoba una hermana de Ester Barberis,su esposo y una pequeña hija, que al día de hoy permanecen desaparecidos.Las fuerzas represivas se apropian también de la casa que fuera su propiedad, según consta en la denuncia efectuada por su padre en el Juzgado Federal Nº 1 en el momento en que sucedieron los hechos.Además su caso fue denunciado en Expte. 7-B-87 Juzgado Federal Nº 1 y actualmente formando parte del Expte. 1-P-98.
Fusilamientos del día 30 de junio de 1976
Marta Rosetti, nacida el 10 de 0ctubre de 1948, casada, 1 hija, 28 años. Estudiante de Sicología, en al Universidad Nacional de Córdoba, militaba en PRT-ERP.Fue detenida en noviembre de 1975, quedando a disposición del Juzgado Federal Nº 1 y del PEN.Es retirada del Penalpor el Ejército el día 30 de junio de 1976 alrededor de las 11 de la mañana.La noche anterior ya había sido sacado del pabellón 14, donde estaban alojadas las presas políticas mujeres, pero por desperfectos del vehículo donde la iban a trasladar, según le informaron la volvieron al Pabellón.Según testimonios que obran en Expte. 1-P-98, fue vejada, golpeada y apuñaleada en el Penal.Su cuerpo presentaba heridas de bala y una puñalada en el pecho.Es muerta en la vía pública, no se especificó lugar, lo que hace pensar la probabilidad que ya la sacaron muerta o agonizando del Penal.Su muerte con la de Cristian Funes, fue anunciadas por el Comando del III Cuerpo de Ejército en La Voz del Interior el 1º de julio de 1976, p. 11.
Al momento de su detención, estando en el Depto. 2 de Informaciones de la Policía Provincial, descubre en las paredes de una habitación-celda los nombres de dos personas : Oscar Domingo y Juan José Chabrol (uno de ellos era menor de edad) que habían sido secuestrados en el mes de octubre de 1975, negando la policía que los tuviera, ante los insistentes reclamos de sus familiares.En ese escrito, los jóvenes habían escrito además de sus nombres el agregado “nos van a matar”.Marta Rosetti, denuncia esto en el Juzgado Federal Nº 1 y según testimonios que obran en Expte. 1-P-98 esa sería la causa de su asesinato, lo que evidencia además la complicidad del poder judicial.
Certificado de defunción registrado en Registro Civil Cba. Acta Nº 1083, Tomo 2, Serie C.Su hermano, que también estaba detenido, fue trasladado en varias oportunidades y torturado en el Campo de Concentración “La Perla” (camino a Calera).
Cristian Funes, nacido el 9 de octubre de 1952, 24 años, obrero metalúrgico, militante peronista.Fue detenido el 27 de enero de 1976 y estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 1 con Expte. Nº 19-F-76.Es retirado junto a Marta Rosetti por personal militar del penal y las causas de su muerte según el comunicado del Comando del III Cuerpo del Ejército fue intento de fuga.Su cuerpo presentaba terribles heridas y 10 impactos de bala. Anteriormente había sido trasladado al Campo de Concentración “Campo La Rivera” para ser torturado.Certificado de defunción, Registro Civil Córdoba, Acta 1098, Tomo 2, Serie B.
Asesinatos en el propio establecimiento carcelario UP1,
Pabellón 6, 5 de julio de 1976
Raúl Augusto Bauducco,nacido el 13 de enero de 1948 en Río Cuarto, 28 años, casado, 1 hijo nacido en la UP1 en 1976dado que su esposa también estaba detenida.Empleado y estudiante de Ciencias de la Información (UNC).Militante de PRT-ERP.Fue detenido en diciembre de 1975, y estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 1, con decreto PEN Nº 4075.Fue asesinado, luego de recibir una golpiza en una requisa efectuada por el Ejército en el Pabellón 6 de la UP1.Esta requisa fue realizada bajo la responsabilidad del entonces Teniente (hoy ascendido a Capitán) Enrique Mones Ruis y del Cabo Miguel Pérez, responsables directos de su muerte.Las causas presentadas aludieron a que Bauducco “intentó arrebatarle el arma al militar (Cabo Pérez)” según comunicado del III Cuerpo de Ejército, publicado en La Voz del Interior, 7 de julio de 1976, p. 11.Sus familiares y compañeros detenidos testigos del hecho, denunciaron permanente su alevoso asesinato.En el mes de Agosto de 1996 al cumplirse 20 años de su muerte, la Comisión Especial “Memoria por los Derechos Humanos” de la Cámara de Diputados de la Provincia de Córdoba, creada por Resolución 458/95, coloca una placa en la UP1, recordando a Bauducco y denunciando que dicho establecimiento carcelario fue utilizado como centro clandestino de detención, tortura y muerte.A raíz de esto, por no estar de acuerdo el Director del Penal, fue removido del cargo.(Las páginas de los diarios que ilustrarían el episodio y evidenciaría nombres y fechasde los periódicos de la Hemeroteca de la Legislatura, han sido arrancadas.).
En Expte. 1-R-83 Juzgado Federal Nº 1 a fs. 512, fecha 14 de junio de 1983, se ordena la detención y procesamiento del Cabo Miguel Angel Pérez, Tte. Mones Ruis y Prefecto José Alberto Torres, quien fueraa la sazón, director de la cárcel.La obediencia debida les facilitó la libertad.
Posteriormente, una vez ubicado el domicilio del autor del asesinato, elEx-Cabo Pérez en la ciudad de Cosquín, Córdoba,las organizaciones de Familiares de Desaparecidos y la agrupación HIJOS organizan un “Escrache”.En represalia, personas de civil no identificadas atacan y secuestran a una mujer en que había participado de dicho Escrache. (La Voz del Interior, 1 de agosto de 2000, p.5 A, Sección Política).Este caso fue denunciado en la justicia y actualmente se encuentra en Expte. 10.361 “Arroyo, Rubén s/denuncia”.
José René Moukarzel, nacido el 30 de octubre de 1949, 27 años, oriundo de Frías, Santiago del Estero.Ejercía su profesión de médico en el Hospital de Urgencias de la ciudad de Córdoba.Estaba casado y fue padre de 1 hija, que alcanzó a ver de bebé, sólo una vez.Su esposa y compañera fue secuestradaen 1976 y permanece desaparecida al día de hoy. Perteneció a PRT-ERP.Fue detenido el 21 de junio de 1974, quedando a disposición del Juzgado Federal Nº 2, decreto PEN Nº 169/75 y legajo penitenciario Nº 01543.El 22 de octubre de 1976 fue sobreseído por la justicia, post-morten.
El 14 de julio de 1976, por orden del Teniente Gustavo Adolfo Alsina, fue estaqueado en el patio del Pabellón 14 de las presas políticas, en castigo por recibir sal que un preso común por solidaridad le entregara.Fue desnudado completamente, atado de pies y manos a cuatro estacas, en cruz,en el patio de tierra y lo mantuvieron en esa situación desde aproximadamente las 14 hs. hasta pasadas las 22 horas que lo llevan agonizante.La baja temperatura invernal (5º) y los tormentos le produjeron un paro cardíaco.Le arrojaron agua para que sufra más el frío, lo quemaron con cigarrillos y le infligieron golpes permanentemente.Los militares querían obligarlo a gritar consignas contrarias a la lucha del pueblo y a sus convicciones.A pesar de su situación , no lo hizo.Seguramente en su actitud influyó, además de la firmeza en sus principios, el hecho de saber que muy cerca estaban las presas políticas, testigos mudos y sufrientes de lo que le pasaba.El “turco” como le decían, no iba a dar ejemplo de flaqueza.
El médico del Servicio Penitenciario se negó a realizar el certificado de defunción sin realizar la autopsia y el Teniente Alsina lo traslada al Hospital Militar.El certificado de defunción lo firma el Dr. Tavip.Causa de muerte : paro cardiorrespiratorio.Acta Nº 1195, en Registro Civil de Córdoba, Tomo 2, serie D, folio 198.Su caso fue motivo de permanente denuncia por sus familiares y testigos.Expte. 282-80 ;Expte 21-M-87, y actualmente en Expte 1-p-98, querella iniciada el 29 de setiembre de 1999.
Una semana antes de este crimen, el día 7 de julio/76, había sido estaqueada con la misma modalidad y en el mismo patio : María del Rosario Miguel Muñoz, que soportó los vejámenes, insultos y torturas.Actuó la misma guardia militar, a cargo del Teniente Gustavo Alsina, quien luego de ensañarse por espacio de varias horas con la joven, la llevó a los calabozos de castigo donde permaneció aislada por una semana.
Fusilados el 12 de agosto de 1976
Son sacados del penal cuatro presos políticos por personal militar con orden de JB.Sasiaiñ, con recibofirmado por el Teniente Primero Eduardo Quirogafechado el 11 de Agosto de 1976.Mientras son trasladados, en un lugar que no se puedeprecisar, camino a La Calera, Córdoba,son bajados y fusilados, dejando vivo a uno de ellos, con la “misión “ de que “informe a sus compañeros lo sucedido, para que sepan lo que les espera”.
Lo sucedido fue publicado en el diario La Nación, 13/8/76, p1. El diario La Voz del Interior, 13/8/76, p11, publica el comunicado del III Cuerpo de Ejército que alega “intento de fuga”.
Miguel Hugo Vaca Narvaja, nacido el 20 de junio de 1941. 35 años. Abogado e integrante del servicio informativo de los S.R.T (Servicio de Radio y Teledifusión de la Universidad Nacional de Córdoba).Procurador General del Tesoro de la provincia durante el gobierno de Obregón Cano.Apoderado del Partido Auténtico.Fue detenido el 10 de marzo de 1975, estaba a disposición del PEN, Decreto Nº 3502, sin causa judicial. Asesinado el 12/8/76. Acta de Defunción en Registro Civil de Córdoba, Nº1365, tomo 2, Serie D. Denuncias en Expte 1-R-83, y 1-P-98.
Es necesario destacar que su padre también fue secuestrado durante la dictadura, permaneciendo desaparecido al día de hoy.Su caso fue denunciado a la Comisión Interamericana por los Derechos Humanos, Expte. 3364.
Gustavo De Breuill, nacido en Agosto de 1954, de 22 años de edad, en Córdoba, perteneció a la Juventud Peronista.Fue detenido Agosto de 1975.Es retirado junto a su hermano Eduardo, Vaca Narvaja, e Higinio Toranzo.Fue precisamente a Eduardo De Breuill a quien los militares obligan a presenciar el fusilamiento para que comunique a sus compañeros.El Director del Penal, en una conversación que mantiene con Eduardo, le dice que él tiene todos los recibos firmados por los militares que los retiraron para asesinarlos.Certificado de defunción sin número ni fecha, firmado por Dr. Tavip. Expte 9-D-87 y 1-P-98.
Higinio Toranzo, nacido el 11 de enero de 1956, en San Francisco del Chañar, provincia de Córdoba, tenía 20 años de edad en el momento de su crimen.Fue seminarista y perteneció a la Juventud Peronista.Había sido detenido en el mes de octubre de 1975, quedando a disposición del Juzgado Federal Nº 1, Expte. 10-T-75 con decreto PEN Nº 3208.Fue detenido junto a un hermano menor,estando preso a la sazón un hermano mayor en la UP1, y otra hermana perseguida.
Su caso se encuentra en Expte 1-R-83, Expte. 3614, Juzgado de Instrucción Nº 22 de Capital Federal, Expte. 122/84 Juzgado Federal Nº 1 Córdoba, Expte 9-D-87.Actualmente forma parte del Expte. 1-P-98.
Fusilamientos del 20 de agosto de 1976
Los dos presos políticos son retirados por elementos de la IV Brigada, alrededor de las 23hs, vendados y esposados.Les dieron muerte en la Avenida Caraffa.El parte militar que se publicó en los periódicos (La Voz del Interior, 22/8/76, p.15) informó que se trató de “un ataque perpetrado por desconocidos que iban en otro vehículo”.
Paez, Liliana, casada con su esposo detenido en el mismo penal, tenía un hijo de 5 años.Perteneció a PRT-ERP.Fue detenida el 20 de agosto de 1975 y estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 1, Expte. 20-P-75, y del PEN.Actualmente Expte. 1-P-98.
Tramontini, Ricardo, nacido el 27 de mayo de 1955, en Capital Federal, radicado en Cintra, Provincia de Córdoba.Era estudiante de Composición en la Escuela de Arte de la Universidad Nacional de Córdoba, operario de Cormatic, casado con una hija, que alcanzó a conocer y ver solo por una vez.Fue detenido el 20 de Agosto de 1975, a disposición del Juzgado Federal Nº 1, y del PEN.Expte. 29-P-75.Perteneció a PRT-ERP.
Certificado de defunción en Registro Civil Córdoba, acta Nº 366, Tomo 2, folio 166.Firmó el certificado de defunción : Dr. Tavip.Expte. Actual 1-P-98.
Tanto Paez como Tramontini, estaban acusados de haber participado, exactamente un año atrás, de un ataque al Cuartel de Jefatura de la Policía de Córdoba, Dpto. 2 de Informaciones.En este caso nuevamente se encuentra la complicidad del D2 de Informaciones con el Ejército, caso similar a lo que motivó la muerte de Marta Rosetti.
Fusilamientos del 11 de octubre de 1976
El día 11 de octubre de 1976 son retirados 6 presos políticos,por orden del Coronel Vicente Meli, con autorización del Juez Zamboni Ledesma que era el Titular del Juzgado Federal Nº 1.El grupo de indefensos detenidos es asesinado a pocas cuadras de la cárcel de donde habían estado alojados.El Comando del III Cuerpo de Ejército dio la versión de un enfrentamiento situándolo en calles que no existían.El Registro carcelario indica en el folio 43, que el Teniente Primero Nicolás Neme recibe los presos y en el folio 44, se encuentra carta del Gral. de Brigada Sasiaiñ dirigida a Zamboni Ledesma informando la “muerte en enfrentamiento de los trasladados”.
Florencio Esteban Díaz, nacido el 17 de diciembre de 1930 en San Nicolás, provincia de Buenos Aires, radicado en Córdoba.Casado, de 46 años, padre de 3 hijos.Era el Secretario General del Sindicato de Trabajadores MATERFER, miembro del Bloque Gremial del Peronismo Auténtico.Fue detenido el 5 de Febrero de 1976, estuvo a disposición del Juzgado Federal Nº 2, y su situación procesal al momento de su asesinato era Sobreseído.
Su cuerpo entregado a sus familiaresy que el Dr. Rodolfo Silvestre certificara su muerte, por herida de bala, presentaba terribles muestras de ser torturado antes de morir.Expte. Actual 1-P-98. Juzgado Federal Nº 3.
Pablo Alberto Balustra, nacido el 27 de setiembre de 1943, en Córdoba, 33 años de edad, casado, padre de 2 hijos.Delegado gremial de Obras Sanitarias, perteneciente al Bloque Gremial del Peronismo Auténtico.Fue detenido el 17 de julio de 1975, estuvo a disposición del Juzgado Federal Nº 2, quedando sobreseído posteriormente y a disposición del PEN el día 28 de noviembre de 1975.Balustra había sido salvajemente torturado en momentos de su detención y luego del golpe militar, los militares en la cárcel se ensañan y lo dejan hemipléjico y paralítico.Por estar en estas condiciones no pudo ser trasladado al Penal de Sierra Chica, a pesar de figurar en el listado de presos que tenían ese destino, en el mes de setiembre de 1976.Y así, enfermo, en camilla, lo llevan a fusilarlo el 11 de octubre de 1976.En el Registro Civil de Córdoba se encuentra su Acta de Defunción Nº 1749, Tomo 3, serie B.Expte. 1-p-98.
Jorge Oscar García,nacido el 16 de setiembre de 1949, de 27 años de edad, casado, 1 hijo. Perteneció a Montoneros.Fue detenido en Agosto de 19975, a disposición del Juzgado Federal Nº 1 y del PEN.García había sido trasladado para la tortura en el mes de abril de 1976 al D2 y posteriormente al Campo de Concentración de la Perla.Finalmente fue fusilado el 11 de octubre de 1976.Certificó su muerte el Dr. Patiño.Expte. 1-P -98
Oscar Hubert, nacido el 15 de febrero de 1942, en Santa Rosa de Calamuchita, prov. de Córdoba.Tenía34 años.Fue detenido el 24 de marzo de 1976, el mismo día del Golpe Militar, en Santa Rosa de Calamuchita, y quedó a disposición del Juzgado Federal Nº 1, en Expte. 33-C-76.Pertenecía a la Juventud Peronista.Certificó su muerte el Dr. Patiño, Hospital Córdoba.Su cuerpo NOha sido entregado a sus familiares aún.Expte. 1-P-98.
Miguel Angel Ceballos,nació el 9 de marzo de 1940 en Frías, Santiago del Estero.Estaba casado y tenía 3 hijos.Detenido en 1974, estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 2 y del PEN.Perteneció a PRT-ERP.Era el presidente de la FUC (Federación Universitaria de Córdoba - UNC).Expte. 1-P-98.
Marta González de Baronetto, nacida el 5 de marzo de 1950, en Guasapampa, provincia de Córdoba.Maestra, participante del grupo juvenil de la parroquia de Villa el Libertador, Córdoba.Detenida en agosto de 1975 a disposición del Juzgado Federal Nº 1 y del PEN, era miembro del Partido Peronista Auténtico.Estaba casada y tuvo 2 hijos.Estando detenida en la UP1, quedó embarazada de su segundo hijo y dio a luz en las mismas condiciones de la detención.La celadora del Servicio Penitenciario Zulema Pereyra la retira el día de su asesinato diciéndole que la requerían de la Oficina de Judiciales.Marta fue confiada en que iba a poder hacer el trámite de anotar a su pequeño hijito.Acta de defunción Nº 1747, Tomo3, Serie B.Firma el certificado de defunción :Dr. Silvestre.Expte. 1-P-98.
Preso político fusilado en julio de 1978
Osvaldo Sigfrido De Benedetti.Se cuentan con pocos datos.Se sabe por testimonios de testigos que había sido detenido en 1974 en Tucumán, perteneciendo a PRT-ERP.Estando alojado en el Penal de Rawson, a disposición del Juez Manlio Martínez, fue trasladado en calidad de rehen a Córdoba, donde estuvo en el Campo Clandestino de ConcentraciónCampo de la Rivera para luego ser llevado a la UP1.En julio del mismo año, aparentemente en traslado a Tucumán, sin contar con dato preciso, fue fusilado en el camino.Expte. 1-P-98.
El fusilamiento de presos políticos reconocidos legalmente no ocurrió solamente en Córdoba.También bajo la jurisdicción del Area 311, perteneciente al III Cuerpo de Ejército, fueron asesinados 9 (nueve) presos políticos del Penal de Villa Las Rosas,provincia de Salta,el matrimonio Usinger y Oglietti, María del Carmen Alonso de Fernández, Pablo Eliseo Outes, Benjamín Leonardo Avila, Celia Raquel Leonard de Avila, José Víctor Povolo ; la desaparición de 2 (dos) y la muerte de otro detenido, JorgeErnesto Turk Llapur,aparentemente a disposición de las autoridades militares de Jujuy. El motivo dado a conocer por el comunicado oficial del Ejército : “intento de fuga en circunstancia de ataque”.
En la localidad de Margarita Belén, provincia del Chaco, también se aplicó la “Ley de Fuga”.Según el informe oficial se trataba de un traslado de un grupo de detenidos políticos, desde la Cárcel de Resistencia a la Alcaldía de la Policía de la Provincia del Chaco un número no determinado de presos políticos, con la finalidad de trasladarlos al penal de la ciudad de Formosa.Hecho inexplicable puesto que desde el punto de vista de la seguridad éste último establecimiento no ofrece las condiciones del primero.La versión sigue con que, en tránsito, habiendo recorrido aproximadamente 30 km. En proximidades de la localidad de Margarita Belén, y sobre la Ruta 11, se produce un enfrentamiento.“Un ataque de delincuentes subversivos, con la aparente intención de liberar o eliminar a los presos para evitar ’declaraciones comprometedoras”.Nunca se llegó a saber el nombre de todos los muertos, pero sí que los únicos que murieron eran los detenidos objeto de traslado.Algunos de los asesinados provenían de la Unidad Regional 7 de Resistencia, donde estuvieron hasta el 12 de Diciembre de 1976, fecha en que son trasladados hacia la Alcaldía y son concentrados con otros presos políticos siendo objeto de graves torturas que se prolongaronhasta las primeras horas del día 13.En horas tempranas de ese día 13, el entonces Intendente de Resistencia ordena a la autoridad del Cementerio Municipal la apertura de un número considerable de tumbas y en horas de la tarde de ese mismo día se hacen presentes tropasde Ejército y Policía, que luego de desocupar las dependencias proceden a sepultar los cadáveres, cinco de los cuales como “N .N”.Fueron identificados solamente los cuerpos deLuis Angel Barco, 26 años, militante de la Juventud Universitaria Peronista (J.U.P.).Nativo de Saenz Peña, Chaco ; Ema Beatriz Cabral, 28 años, de Juventud Peronista,( JP), Santa Fe ;Carlos María Caire, 24 años, JP, Concordia, provincia deEntre Ríos ;Mario Cuevas, JP, Reconquista, Santa Fe ; Luis Alberto Díaz, 25 años, Juventud Trabajadora Peronista (JTP), de Mercedes, provincia de Corrientes. Carlos Alberto Duarte, 24 años, JUP, de Puerto Esperanza, provincia de Misiones. Luis Arturo Fransen, 22 años, JP, de Posadas, provincia de Misiones.Delicia González, 23 años, de las Ligas Agrarias de Goya, provincia de Corrientes.Manuel Parodi Ocampo, 26años, JP, de Posadas, Misiones.Julio Andrés Pereyra, 24 años, JP, Formosa.Fernando Gabriel Pierola, 25 años, JP, Parana, Entre Ríos.Nestor Carlos Salas, 32 años, del Partido Auténtico, Quilmes, Buenos Aires.Carlos Terezecuk, 23 años, JUP, Posadas, Misiones. Patricio Blas Tierno, 24 años, JUP, La Plata, Buenos Aires.Roberto Horacio Yedro, 28 años, JP, Corrientes.Carlos Alberto Zamudio, 28 años, JP, Resistencia, provincia del Chaco.Reynaldo Zapata Sonez, 36 años, JP, Santa Fe. Aún hoy faltaidentificar a 5 presos políticos que siguen figurando como NN.
Luego que los enterraran, y mucho antes de vencer el plazo que determinan las ordenanzas municipales vigentes, los restos se llevaron al osario común.Los cadáveres que pudieron ser exhumados estaban completamente desnudos
Los responsables comprobados de las torturas y fusilamientos son los oficiales Athos Renes, Rafael Sabol, Norberto Tozzo, Luis Alberto Pateta, Ernesto Simoni, Aldo Martínez Segón, Horacio Losito, Guillermo Reyesç, Germán Riquelme y Jorge Alcides Larrategui, que las leyes de la democracia dejaron en libertad.Dos ex-miembros de la “patota” de la Brigada de Investigaciones :Carlos Thomas y Wenceslao Ceniquel, quienes fueron vistos en el lugar del asesinato junto a los cuerpos apilados de los muertos, recién asesinados. Y Brinzoni,Nicolaides, Serrano, Zucconi y demás jefes y ejecutores que se siguen escudando en las leyes promulgadas en democracia para protegerlos.
En la U9 Penal de La Plata, Buenos Aires,entre fines de 1976 y principios de 1977, fue fusilado Dardo Cabo a quien se lo había confinado al“Pabellón de la Muerte”.Se sabe que además de él fueron asesinados otros presos políticos que estaban allí alojados.
Leyes que favorecieron a los responsables de la represión
En el mes de marzo de 1983, el General Reynaldo Bignone, titular del Ejecutivo Nacional anuncia la publicación pronta de la Ley de Amnistía en la que se considerará acto de servicio la denominada “lucha antisubversiva” significando que tales acciones solo podrán ser juzgadas por la Justicia Militar y no por la ordinaria. (La Voz del Interior, 21 de marzo de 1983, p.1).
El 10 de Diciembre de 1983, asume el mando presidencial el presidente electo Raúl Alfonsín dando comienzo así al período de democracia parlamentaria vigente hasta la fecha. La principal consigna electoral fue la promesa de Juicio y Castigo a los responsables de los miles de desaparecidos y asesinados.No obstante, en el mes de febrero de 1984, en pleno receso estival, el 15 de febrero se publica en el Boletín Oficial Ley Nº 23049. En esta Ley Nº 23049/84 se establece la tipificación de la “Obediencia debida” a favor de los imputados de las Fuerzas Armadas. Separa la acción Civil de la Penal y ordena, que todas las investigaciones e instrucciones por violación a los Derechos Humanos donde estén involucrados militares, se realizarán en el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CONSUFA).Esta Ley, se conoció como “la Ley del CONSUFA” porque se difundió y propagandizó la resolución de que sería este organismo el encargado de llevar adelante las instrucciones judiciales, mientras que la parte de la ley, que ordena otorgar obediencia debida a los imputados, que quedó establecida en esta Ley,no fue difundida de forma masiva.
Ley Nº 23492.Con fecha 24 de Diciembre de 1986 :La ley de PUNTO FINAL
Ley Nº 23521.Con fecha 8 de junio de 1987 :Ley de OBEDIENCIA DEBIDA.Es una ley específica sobre el tema y básicamente completa lo que ya estaba expresado en la “Ley del CONSUFA” .Lo que se quiere señalar aquí es, que es evidente, que la decisión política acerca de cómo serían llevados adelantes los juicios a todos los criminales responsables de las violaciones de derechos humanos y cuales serían los límites y alcances de la “justicia”, ya estuvo tomada y acordada de antemano, por el presidente, por los diputados y senadores y por las FFAA criminales.Cabe aclarar que se trata de leyes, es decir fueron aprobadas porambas Cámaras parlamentarias.
Decreto 1002/89.Con fecha 6 de octubre de 1989 :INDULTO(bajo la presidencia de Carlos Saúl Menem) que abarcó tanto a algunos militares como a dirigentes Montoneros.
Otro tema lo constituye la dificultad para acceder a los fondos documentales con que contaban las fuerzas represivas.En los últimos meses de la Dictadura se corrió la versión de que fueron destruidos los archivos en que estaban asentadas las actividades de secuestro, tortura, muerte y robo.En el informe NUNCA MAS, realizado por la Comisión Nacional de Desaparecidos (CONADEP), primera edición, 1984, en las páginas 276 a 279, se encuentra la descripción que hacen testigos acerca de como, todo lo relacionado con los detenidos, legales o en situación de desaparecidos, era minuciosamente asentado y archivado, por parte de las fuerzas represivas.Es decir, se llevaba una completa documentación del destino de cada infortunado.Todos los díasal término de la jornada, confeccionaban una lista de detenidos desaparecidos que se encontraban ese día.Estas listas se hacían por triplicado.La primera quedaba en el Campo Clandestino , la segunda era llevada al Destacamento y la tercera entregada al Comando del III Cuerpo de Ejército.A partir de 1977 se microfotografiaron las carpetas de todos los secuestrados y presos legales.
Vale decir que, no obstante se negara que los archivos existieran, lo real es que sí existieron ;que es probable que una parte, imposible de estimarse, haya sido destruida, pero no obstante ello, la tarea de reconstrucción de los hechos y la exigencia de justicia siguen vigentes.
Lo expuesto, si bien es solo una muestra parcial de los hechos criminales y represivos cometidos, muestra a las claras la continuidad de la política : la democracia no significó justicia, ni modificó el plan económico monopólico.Ha establecido una legislación que en el ámbito laboral, criminaliza la protesta de los trabajadores. En lo referido a la participación política, al modificar el sistema electoral, se ha profundizado la formalidad de la democracia parlamentaria.Todo acto de gobierno, por mínimo que sea, es aprobado como ley por ambas cámaras legislativas, de tal manera que la oposición a dichas decisiones se transforma en un hecho delictivo, punible.
Gloria Di Rienzo
Organización de los Estados Americanos Comisión Interamericana de derechos humanos
1. La Legislación argentina, desde la independencia de la Nación, ha contenido normas destinadas a tutelar la vida, como bien jurídico fundamental, incluso la Constitución Política en su Artículo 18 consagra la abolición para siempre de la pena de muerte por causas políticas.
2. Posteriormente, debido a las circunstancias por las cuales la República Argentina ha atravesado y a las cuales este Informe ya se ha referido, el Gobierno instalado el 24 de marzo de 1976 ha dictado con objeto de erradicar la subversión y el terrorismo, leyes que establecen penas severas, entre ellas la de muerte.2
La Comisión en este capítulo se referirá a las muertes atribuidas a las autoridades gubernamentales o sus agentes, en contravención de la legislación recién citada.
3. Uno de los aspectos relacionados directamente con el Derecho a la Vida, es el que concierne al problema de los desaparecidos, el que por su especial importancia será objeto de un Capítulo aparte en el presente Informe. En consideración a ello, el presente Capítulo hace referencia a aquellos casos sobre el Derecho a la Vida, prescindiendo del problema mencionado.
(...)
1. Caso 3364 - Miguel Hugo VACA NARVAJA YOFRE
La Comisión venía conociendo este caso bajo el número 1980, referente a la situación de Abogados Defensores de Presos Políticos, pero en vista de haber recibido información adicional, decidió continuar su consideración como un caso individual. Las partes pertinentes fueron comunicadas al Gobierno mediante nota de 24 de enero de 1979.
La denuncia original transmitida al Gobierno expresaba:
Hugo Vaca Narvaja (h), también abogado, detenido desde el mes de diciembre de 1975 a disposición del Poder Ejecutivo Nacional en la Cárcel Penitenciaria de Córdoba, sin estar por ende sometido a proceso alguno. El Dr. Vaca Narvaja (h), en el momento de su detención, era apoderado legal y judicial del Partido Auténtico y actuaba, al igual que su padre, como defensor de presos políticos. En ejercicio de un derecho constitucional, no pesando sobre él imputación alguna, optó por salir del país y, a tal efecto, cumplió ante el Gobierno de Isabel Martínez Perón todas las gestiones necesarias para trasladarse a Francia. En el último período de este Gobierno, so pretexto de reglamentación, se suprimió de hecho el derecho de opción conferido por el Art. 23 de la Constitución Nacional Argentina y el Dr. Vaca Narvaja no pudo salir del país antes del golpe militar. Producido éste, el derecho de opción fue lisa y llanamente suprimido por decisión de la Junta Militar y, por ende, el Dr. Vaca Narvaja quedó alojado en las peores condiciones, junto a cientos de otros ciudadanos, hombres y mujeres, en la aludida Cárcel Penitenciaria. Finalmente, el Dr. Vaca Narvaja (h), el 12 de agosto de 1976, fue vilmente asesinado por fuerzas militares junto a otros dos jóvenes detenidos en la misma cárcel, Gustavo Adolfo de Breuil y Alfredo Toranzo, el primero dirigente estudiantil y el segundo dirigente obrero. Estos dos jóvenes estaban, desde el año anterior, sometidos a proceso judicial por ante el Juez Federal de Córdoba, imputados por la presunta comisión de concretos delitos políticos que habrían consumado mucho tiempo antes del 24 de marzo de 1976, fecha de acceso al poder de la Junta Militar. El comunicado oficial del III Cuerpo del Ejército, con asiento en Córdoba y jurisdicción sobre el centro y todo el nor-oeste argentino, bajo la firma del Gral. Menéndez, informó que estos tres "delincuentes subversivos" mientras eran trasladados desde la Penitenciaría hasta el Comando Militar "para ser sometidos a interrogatorio por el Consejo de Guerra" –circunstancia imposible porque cuando fueron detenidos no existían los consejos de guerra y porque dos de ellos –de Breuil Toranzo—estaban sometidos a proceso judicial y Vaca Narvaja únicamente a disposición del Poder Ejecutivo, sin que pesara imputación penal alguna en su contra--, el vehículo que los transportaba sufrió una avería consistente en la rotura del tren de dirección y se produjo un principio de incendio. Fue en esa ocasión, según el comunicado militar, que los tres "delincuentes subversivos" se refugiaron detrás de unos arbustos, fueron intimidados y acto seguido "ultimados".
No es casual así, que uno de los prisioneros elegidos como víctima de este crimen haya sido el Dr. Vaca Narvaja (h), abogado defensor de presos políticos, apoderado legal de un partido popular proscripto por la Junta Militar, detenido sin proceso desde antes del golpe militar, con opción en trámite para salir del país con destino a Francia, cuyo padre, además, fuera secuestrado días antes del golpe y cuya familia, en número de 26 personas, entre mayores y niños, debiera asilarse en la Embajada de México en Buenos Aires uno o dos días antes del 24 de marzo de 1976.
La Comisión transmitió al Gobierno en nota del 24 de enero de 1979 la información adicional suministrada por el denunciante en los siguientes términos:
Miguel Hugo Vaca Narvaja Yofre: Nacido en la Provincia de Córdoba, el 20 de junio de 1941, de profesión abogado, casado y padre de tres hijos. Fue Procurador del Tesoro de la Provincia de Córdoba, periodista de Radio Universidad, profesor suplente de la Universidad de Córdoba, profesor de Historia del Colegio Nacional de Montserrat. Defensor de presos políticos y apoderado del Partido Auténtico en Córdoba.
EL HECHO
Fue detenido por la Policía de la Provincia de Córdoba en el Juzgado Federal el 20 de noviembre de 1975 mientras representaba al padre del joven Ciriani, que había sido muerto por apremios ilegales en una dependencia policial. Desde ese día hasta el 24 de marzo de 1976 nunca fue indagado. Al no tener causa ni proceso se tramitó la opción para salir del país, trámite que estaba terminado y el que le permitía viajar a Francia.
Después del golpe militar, el penal no permitió que los presos políticos recibieran visita de sus familiares, ni de sus abogados, ni de sacerdotes. El 12 de agosto de 1976 fecha en que aun seguían sin visitas, en un comunicado que apareció en los diarios emitidos por el 3er. Cuerpo de Ejército, anunció la muerte de Miguel Hugo Vaca Narvaja Yofre con otros 2 detenidos Toranzo y Debreuil. El comunicado decía que al ser trasladados para ser interrogados habían intentado fugarse. Pero se dice que esto no es cierto y se pasa a detallar porqué:
Los presos que a fines de septiembre fueron trasladados del penal de Córdoba, al penal de Sierra Chica, en el que sí había visitas, contaron a sus familiares lo que realmente sucedió: Los tres jóvenes fueron trasladados al patio del penal. Junto con ellos llevaron a otro preso para que presenciara el fusilamiento de sus compañeros diciéndole que al volver contara a sus compañeros lo que había visto y que si no se portaban bien a todos les pasaría lo mismo.
El Gobierno argentino en nota recibida en la Comisión el día 27 de marzo de 1980, respondió a la CIDH en los siguientes términos:
Miguel Hugo VACA NARVAJA YOFRE:
Se expresa en la información adicional que el nombrado fue detenido el día 20 de noviembre de 1975. Que posteriormente trasladado al penal de Sierra Chica y que en el patio del mencionado penal habría sido fusilado junto con los detenidos Toranzo y De Breuil el día 12 de agosto de 1976.