POZO DE ARANA
Ubicación: calle 137, esquina calle 640, de La Plata. Actualmente ocupado por el Destacamento Policial de Arana, dependiente de la Comisaría 5 de La Plata. Este centro clandestino operó desde 1976 a 1977.
Testimonios sobre Pozo de Arana
"Cuando llegué allí, creí que era la entrada al infierno. Los guardias me empujaban de un lado al otro, como jugando al 'ping pong'; escuchaba los gritos desgarradores de los torturados y veía constantemente pasar gente camino a la máquina". (Pedro Augusto Goin, Conadep Legajo N° 2846).
Durante el reconocimiento efectuado por la Comisión el 24 de febrero de 1984, los testigos ubicaron perfectamente tanto el entorno físico, en las cercanías de las vías del ferrocarril, como cada uno de los detalles del edificio, actualmente ocupado por el Destacamento Policial de Arana, dependiente de la Comisaría Sta. de La Plata. Esa conexión también existió mientras funcionaba como C.C.D., según surge de varios de los testimonios:
"Tuvimos conocimiento de que el Dr. Fanjul Mahía -dicen sus familiares- estuvo secuestrado en la Brigada de Investigaciones de La Plata; de allí fue llevado a la Comisarla 5ta. donde permaneció por varios meses. Posteriormente fue visto en Arana, en la Brigada de Investigaciones, y de nuevo en Arana, donde se pierde su rastro" (conadep Legajo N° 2680).
Por la ubicación del centro en un paraje descampado, el mismo parece haber sido utilizado en forma habitual para ejecuciones. Hay testimonios que señalan el ruido frecuente de disparos, y un liberado que tuvo ocasión de recorrer el lugar, señaló la presencia de impactos de bala en algunas paredes.
"Fui secuestrado a la una de la mañana, en el domicilio de mis padres, por personal militar al mando del Capitán Bermúdez. Me llevaron a Arana, para ser interrogado y torturado. En ese lugar pasaba gran cantidad de gente, especialmente durante la noche. Eran frecuentes los comentarios de los guardias 'ése es boleta' " (Néstor Busso –Conadep Legajo N° 2095).
Es precisamente a partir de testimonios ofrecidos por dos ex agentes de Policía de la Provincia de Buenos Aires que puede reconstruirse el procedimiento que empleaban para hacer desaparecer los restos de los detenidos que eran asesinados en el propio campo:
"Se los enterraba en una fosa existente en los fondos del destacamento, siempre de noche. Allí se colocaban los cuerpos para ser quemados, disimulando el olor característico de la quema de carne humana, incinerando simultáneamente neumáticos" ( ... ) (Conadep Legajo N° 1028).
Por su parte Juan Carlos Urquiza, quien se desempeñaba como chofer del Comisario Verdún, manifestó ante la Comisión, que si bien no puede considerarse al Pozo de Arana específicamente como campo de "liquidación final" él tiene elementos para asegurar -merced al conocimiento que del manejo del campo le proporcionaba su posición al servicio de uno de los responsables del circuito-, que allí se realizaban frecuentes ejecuciones, más allá de las muertes ocurridas durante las sesiones de tortura:
"A la fosa que había la llamaban 'capacha' y en otros campos pude ver otras similares. Eran pozos rectangulares de dos metros de largo por sesenta centímetros de profundidad. Allí ponían los cuerpos, los rociaban con gas oil y los quemaban" (Conadep Legajo N° 719).