Av. Ricchieri y Camino de Cintura, Partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires. Al N.E. del cruce de ambas rutas, frente a la Agrupación Güemes, y a pocos metros del Escuadrón de Caballería de la Policía de Buenos Aires. Predio perteneciente al Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires, en cuyo casino de oficiales se instaló la dirección del C.C.D. Su nombre clave para las fuerzas que operaban allí fue "Empresa El Vesubio"; el "grupo de tareas" estaba provisto de credenciales que certificaban su pertenencia a dicha "empresa". Su existencia como centro de detención ilegal podría remontarse al año 1975, aunque entonces era denominado "La Ponderosa" (Conadep Legajo N° 7170).
Descripción:
Acceso por una calle de tierra que daba a la Autopista Ricchieri a través de una tranquera, con una instalación para la guardia. Otro acceso por el Camino de Cintura. Jardín con plantas de adorno y árboles. Pileta de natación.
Las construcciones fueron demolidas en 1980, consistían en tres casas más bien antiguas, tipo colonial, con tejas rojas.
1.- "Enfermería": Hall central con tres o cuatro celdas de torturas, de pequeña dimensión, divididas con tabiques de aglomerado revestidas con telgopor y "decoradas con cruces svásticas". En cada una de ellas una cama de hierro sin colchón y un barril lleno de agua. A la derecha del hall, una sala más grande con varias camas y un baño. Piso de baldosas blancas y rojas.
2.- Jefatura: Casa de tres dormitorios, baño, sala de reuniones del personal. Cocina instalada y otra improvisada a un costado. Teléfono.
3.- Cuchas y "Sala Q": Edificio donde los detenidos permanecían acostados y esposados al zócalo, separados unos de otros por tabiques de madera, aproximadamente de un metro de alto. El sector reservado para las mujeres tenía piso de madera y el de los hombres, de ladrillo. Cocina y baño. La "Sala Q" era una habitación prefabricada, contigua, donde se alojaban detenidos más antiguos.
Testimonios sobre El Vesubio
En 1976 habría funcionado bajo la jurisdicción del I Cuerpo de Ejército, cuyo jefe era el General Guillermo Suárez Mason (Coandep Legajos Nros. 3048, 3524, 3382, 6769, 7170, 2529, 4124, 4151 y 7077), con dependencia directa de la Central de Reunión de Inteligencia (CRI) que funcionaba en el hospital del Regimiento 3 de La Tablada, cuyo jefe era el entonces Coronel Federico Minicucci (Conadep Legajos Nros. 7169, 2262, 98, 1310).
El testimonio de Elena Alfaro (Conadep Legajo N° 3048) resume con precisión las principales de este C.C.D., coincidiendo otros liberados con tales descripciones:
"El General Suárez Mason visitaba periódicamente el campo. El día de mi liberación fui interrogada por él acerca del conocimiento por parte de mis familiares de mi embarazo y sobre mis planes de vida para cuando saliese. El Mayor Durán Sáenz (corroborado por los Legajos Nros. 3048, 3382 y 7170), responsable del campo vivía allí de lunes a viernes y los fines de semana viajaba a su casa en Azul". "El responsable de los guardias era el suboficial penitenciario Hirschfeld (corroborado en los Legajos Nros. 7170 y 3048).
"Asimismo, la seguridad estaba a cargo de personal del Servicio Penitenciario Federal, seis suboficiales en total, que hacían guardia en las "cuchas" (especie de nichos donde estaban los prisioneros). Estas personas eran de importancia fundamental para el mantenimiento del clima de terror imperante en el campo. De ellos dependían los detenidos para comer, ir al baño o higienizarse".
"En junio de 1977 tomó la jefatura del campo un grupo de oficiales de infantería del Ejército proveniente del Regimiento 6 de Infantería de Mercedes. Todos los integrantes del FTE (Fuerzas de Tareas Especiales) bajo el mando de Suárez Mason, fueron promovidos a fines de 1977 como premio al trabajo realizado. Grupos de Tareas pertenecientes a otras fuerzas utilizaron las instalaciones del campo en distintas oportunidades, como en el caso de mi secuestro y el de mi marido, Luis Fabri, quien fue ejecutado por el GT 4, de la Aeronáutica de Córdoba".
"El régimen de terror imperante, la falta de referencias, la pérdida de identidad al ser designados con un número, la incertidumbre y las vejaciones permanentes, constituían una constante tortura psíquica. Muchas veces fuimos amenazados con presenciar la tortura de familiares y en algunas oportunidades as! fue. En mi caso, tuve que ver cómo torturaban a mi marido. Otra detenida, Irma Beatriz Márquez, fue obligada a presenciar la tortura de su hijo Pablo, de doce años".
La relación de la Fuerza Aérea con el C.C.D. "El Vesubio" surge del testimonio de Luis Pereyra (Conadep Legajo N° 4591):
"Me detuvieron el 16 de septiembre de 1976, permanecí primero dos días en la VII Brigada Aérea de Morón, donde fui torturado. Luego pasé a la Comisaría de Castelar, donde estuve cinco días. De allí me sacaron para llevarme a un lugar que no puedo precisar, donde permanecí una tarde; después a otro donde había 30 o 40 personas, en una sala de madera. Luego supe que era 'El Vesubio'.
... A fines de marzo de ese año fui conducido al Pena¡ de Devoto y luego de una semana a la cárcel de La Plata. Me dejaron en libertad vigilada el l' de febrero de 1979 y me controló la VII Brigada Aérea de Morón, hasta mi libertad total",
Alicia Carriquiriborde y Graciela Dellatorre (Coandep Legajo N° 4535)
"La madrugada del 19 de mayo de 1976 fui sacada de mi casa en La Plata. Me llevaron a un lugar donde me desnudaron, y me torturaron con picana eléctrica. Después supe que se trataba del campo clandestino 'El Vesubio'. Uno de los guardianes me dijo que nos había llevado allí la Aeronáutica, que yo 'era de ellos' pero que a otros compañeros 'los atendía el Ejército y la Marina, según la organización a que los vincularan'. En julio nos retiraron de allí a Graciela Dellatorre y a Analía Magliaro, secuestradas juntas el mismo día y a mí. Me dejaron en la Comisaría 28 de la calle Caseros, donde permanecí hasta que me sacaron a la superficie, que fue el Penal de Devoto. Allí reencontré a Graciela Dellatorre; al poco tiempo ambas nos enteramos que a Analía Magliaro la habían matado en un 'enfrentamiento' ".
Graciela Dellatorre, por su parte, relata:
"En ese lugar -El Vesubio- habían separado a los detenidos del sector donde yo estaba en tres grupos. Cada uno pertenecía a determinado Grupo de Tareas. En una oportunidad una chica fue interrogada por la patota encargada de otro grupo. Cuando los que la tenían a su cargo se enteraron del suceso hubo un gran malestar, e incluso encargaron a esta joven que si se repetía algo similar 1 no les contestara' ".
De acuerdo con las constancias testimoniales obrantes en la Conadep, 34 de las personas que estaban detenidas clandestinamente en El Vesubio en setiembre de 1978 fueron separadas en grupos. Los detenidos, con los ojos vendados y las manos atadas a la espalda, fueron dejados en la proximidad de unidades militares en vehículos cerrados. A los pocos minutos, en todos los casos eran "descubiertos" por personal militar que condujo a los prisioneros a distintos regimientos o comisarías de la Provincia de Buenos Aires.
Ya "legalizados" fueron puestos a disposición del Consejo de Guerra Especial Estable, presidido por el Coronel Bazilis, el que se declaró incompetente, girando las causas a la justicia Federal. En un plazo muy breve, el Juzgado Federal a cargo del Dr. Rivarola, Secretarías de Curutchet y Guanziroli, sobreseyó a los acusados. A mediados de 1979 las víctimas de todo este proceso fueron dejadas en libertad desde los penales en los que cada uno estaba. Habían quedado sin embargo registradas en el expediente judicial las denuncias de algunas de las dramáticas situaciones por ellos vividas.
Los edificios donde funcionaron la "enfermería", la "jefatura", las "cuchas" y el "quirófano" (con su inscripción "si lo sabe cante, si no aguante"), no existen más. Fueron demolidos ante la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA en 1969. Sin embargo, el juez Dr. Ruiz Paz, y la CONADEP, acompañados por testigos, encontraron entre los escombros las características baldosas descriptas por los ex cautivos, también restos de las "cuchetas" de hormigón y pudieron determinar sobre el terreno el emplazamiento de cada dependencia descripta (Conadep Legajo N° 3048).
El Vesubio, junto con la ESMA, tienen el triste privilegio de ser los campos de concentración que en el área de Capital Federal y Gran Buenos Aires tuvieron mayor actividad. Por la cantidad de víctimas que pasaron por sus salas de torturas y por la cantidad de desaparecidos que han dejado a la sociedad argentina.
En el Vesubio se cometieron todo tipo de delitos, robo de menores, violaciones, asesinatos. Sus responsables e integrantes son responsables también de robos, saqueos a las viviendas de sus víctimas y familiares. Y también de robos de automóviles y otros bienes, aún en la vía pública a quienes pasaban cerca del lugar.
Secuestro de menores y ancianos, tortura a embarazadas, todos los capítulos del horror concentrados en un solo lugar, Avenida Ricchieri y Camino de Cintura, puente 12.
El predio era del Servicio Penitenciario Federal, fue utilizado como lugar de secuestro y tortura desde agosto de 1975 y a partir del 24 de marzo de 1976 fue comandado por el Primer Cuerpo de Ejercito, funcionando hasta Octubre del 78.
La mayoría de sus víctimas fue hecha desaparecer por los métodos habituales en esa época, muchos otros aparecieron en grupos de cadáveres acribillados a balazos simulando inexistentes enfrentamientos y un reducido grupo fue liberado, generalmente después de pasar por otros campos de detención, cárceles y ser sometidos a Consejo de Guerra.
Entre sus víctimas hubo escritores como Haroldo Conti y Hector Oesterheld, cineastas como Raymundo Gleiser, abogados, médicos, periodistas, obreros, empleados, estudiantes, religiosos, y representantes de todas las profesiones, hasta enfermeras, parteras y niños.
En cuanto a sus ideas políticas hubo peronistas, radicales, comunistas, socialistas y representantes de todas las organizaciones sociales y políticas que de una forma u otra se opusieron a la dictadura.
Su primer jefe fue el Prefecto Alberto Neuendorf, alias Neuman o el alemán, Jefe de Inteligencia del Servicio Penitenciario Federal, sustituido en 1976 por el entonces Mayor del Ejercito Pedro Alberto Durán Saenz, alias Delta y a fines del 77 este fue reemplazado por otro oficial del Primer Cuerpo de Ejercito apodado El Francés.
Estuvieron bajo la responsabilidad directa de los Generales Suarez Mason y Sasiaiñ y el control de los prisioneros siempre estuvo a cargo de personal de inteligencia del Servicio Penitenciario Federal.
Muchos de los sobrevivientes pasaron por diversas unidades militares y policiales que formaban parte de la siniestra trama manejada desde el Vesubio. El "blanqueo" de los sobrevivientes se producía sistemáticamente en el Batallón de Logística 10 de Villa Martelli, el Reg. de Infantería 6 de Mercedes, el Reg de Infantería 7 de La Plata, el de Artillería de Ciudadela, las comisarias de Monte Grande, Lanus y Villa Insuperable, entre otras.
Desde 1978 viene investigándose en la Justicia la actividad en este campo, con centenares de testimonios de sobrevivientes y familiares (causa 35040, de julio de 1978, Juzgado de Instrucción Nro. 3, Secret. 110 a cargo entonces del Dr. Oliveri), causa 1800 del Juzgado Penal 7 de Morón (1983) a cargo del Dr. Alfredo Ruiz Paz, Juicio a las Juntas Militares (causa 13) en la Cámara Federal de Buenos Aires, Cámara Federal de La Plata en la actualidad, causas por secuestro de menores en la actualidad, causa por genocidio y terrorismo de estado que tramita el Dr. Baltasar Garzon en la Audiencia Nacional de España, en Francia e Italia por los desaparecidos de esas nacionalidades, entre otras.
El 28 de agosto del año 1998 se realizo un escrache al Coronel Pedro Alberto Duran Saenz, uno de los más sanguinarios jefes del Vesubio, frente a su domicilio de Callao 1307 piso 1.
Pacientemente los sobrevivientes, familiares, amigos y compañeros de las víctimas del Vesubio hemos recogido información sobre sus datos, sus padecimientos y su situación dentro del campo, así como de sus historias de vida previas a su secuestro. Sus fotografías, sus estudios, profesiones, actividades, gustos. Esto es todavía muy incompleto y necesitamos mucho apoyo.
También sobre la base de los testimonios de sobrevivientes y testigos de los secuestros hemos compilado una base de datos informática sobre los represores que actuaron en el campo y los delitos imputados a cada uno de ellos.
El objetivo es que se haga justicia y sean juzgados todos y cada uno de los responsables por los delitos de lesa humanidad cometidos. Por los crímenes cometidos en el Vesubio contra ciudadanos alemanes, italianos y franceses ha sido pedida la captura del Gral. Suarez Mason por la fiscalía de Nuremberg en Alemania y están siendo juzgados otros militares en los mencionados países.
Insistimos una vez más en la anulación de las leyes y decretos que posibilitaron la impunidad pues sobre esa base es imposible establecer la democracia.
Esperando que nos ayuden a difundir esta información, los saluda atentamente y les envía un abrazo fraternal
Jorge Federico Watts
(Por la Comisión de familiares, sobrevivientes y compañeros de las víctimas del Vesubio)