Situada en pleno centro de la Capital Federal, fue el lugar donde miles de mujeres fueron sometidas a un régimen de destrucción físico y psíquico.
Las compañeras respondieron resistiendo a ese régimen basándose en la unidad de acción ante los represores.
Dibujo de un pabellón
LOS ARCHIVOS DE LA REPRESION
Descubren en la cárcel de Devoto fichas de detenidos en la dictadura
Fue a raíz de una denuncia telefónica a la Procuración Penitenciaria. Entre ellos habría datos de detenidas de la ESMA que dieron a luz en esa cárcel.
Silvana Boschi
Primero fue una llamada anónima a la línea 0800 que tiene la Procuración Penitenciaria. En esa denuncia una persona mencionó que en un cuarto abandonado del hospital de la cárcel de Devoto había documentación sobre cientos de detenidos en los años de la dictadura, y la sospecha de que ese archivo contenía fichas de mujeres que estuvieron en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y dieron a luz en esos años. La denuncia hablaba también de la posible apropiación ilegal de algunos recién nacidos.
Luego de la llamada, la decisión del procurador penitenciario Francisco Mugnolo —una especie de ombudsman de los presos— fue realizar una auditoría al lugar mencionado en la denuncia, para verificar en primer lugar si ese cuarto abandonado existía.
Durante la inspección ocular encontró una pequeña habitación —de 1,50 por 3 metros— con numerosa documentación.
Luego Mugnolo se entrevistó con el juez federal Sergio Torres, a cargo de la causa ESMA, quien tendría competencia sobre el caso por tratarse presumiblemente de personas que estuvieron detenidas en ese centro clandestino.
Torres ordenó entonces un allanamiento, que se realizó este lunes, y secuestró toda la documentación que encontró en el lugar, la que ahora deberá ser analizada pese al estado de deterioro en que se encuentra.
Entre los papeles secuestrados hay un conjunto de fichas y paquetes de documentación —algunos atados entre sí— con referencias a hombres y mujeres que fueron atendidos en ese hospital, en los años de la dictadura o poco antes del golpe de 1976.
En el operativo, que contó con la total colaboración del servicio penitenciario de la cárcel de Devoto, se pudieron observar, en una primera revisión, algunas referencias a nacimientos producidos en esos años.
Respecto de la denuncia anónima, no hay ningún dato que permita inferir si se trató de un ex miembro del servicio penitenciario, del hospital o de un ex detenido. Pero para la Procuración resulta alentador haber podido verificar la existencia de esos documentos.
Habitualmente, la Procuración Penitenciaria realiza auditorías sorpresivas a las unidades carce laria, monitoreando las condiciones de detención, funcionamiento y cumplimiento de las normas. También habilitó un sistema telefónico de llamadas gratuitas (0-800-333-9736), que es el número donde se recibió la denuncia.
La primera estimación sobre el allanamiento del lunes habla de algunos centenares de documentos sobre personas que estuvieron detenidas en el penal de Devoto, durante la dictadura, privadas de su libertad en forma ilegítima, o trasladadas desde distintos puntos del país.
Pero también se estima que muchos de estos documentos pueden corresponder a presos que estuvieron detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN), es decir, que estaban "blanqueados" desde el momento de su detención, o que fueron ingresados al sistema penitenciario luego de estar detenidos en un centro clandestino.
Por la gran cantidad de mujeres que aparentemente estuvieron alojadas en ese penal, que es una cárcel de hombres, y por la existencia de muchas detenidas embarazadas, los investigadores consideran que podrían detectarse efectivamente algunos casos de nacimientos en cautiverio.
El juez deberá determinar ahora si hay casos de apropiación ilegal de menores, y —de haberse producido ese delito— si la documentación encontrada este lunes sirve para constatar el destino de esos menores.
Clarín – 27.04.2006
30 años después
Visita al penal de Villa Devoto
PorLucila Maraga - Ex detenida política Después de 30 años, el martes 9 de mayo último volví a recorrer los rincones del penal de Villa Devoto, en Buenos Aires, junto a otras compañeras con las que estuve detenida en la época del golpe militar de 1976. El día de la visita ameneció con sol. Con gran inquietud, iniciamos el camino hacia la cárcel y, mientras viajábamos, íbamos imaginando los duros momentos que vivieron nuestras familias cuando se trasladaban para visitarnos. Muchos no conocían Buenos Aires y tenían que depender de alguien de buena voluntad que les indicase qué colectivo tomar y dónde bajar, para llegar hasta el penal. Al entrar a Devoto vinieron a nuestra mente recuerdos de mucho dolor, pero también recuerdos buenos como la sana convivencia que tuvimos con compañeros de las distintas provincias que concentraron en ese lugar. Por primera vez íbamos a ver abrir las rejas una a una, ver las paredes, encontrar los escalones sin trastabillar, ver la ubicación de los locutorios (lugar donde teníamos visitas a través de vidrio y nos comunicábamos por una especie de micrófonos). Digo que íbamos a conocer todo esto por primera vez, porque cuando llegamos al penal en octubre de 1976, lo hicimos con nuestros ojos vendados y las manos atadas atrás. Después de desnudarnos y revisar nuestro cuerpo golpeado y humillado en el traslado, se escuchó un grito: "corran, no se detengan o serán castigadas". Corríamos sin saber dónde ibamos, chocando con paredes, cayéndonos en los escalones... parecía que era un camino sin fin. En esta ocasión entramos caminando, descubriendo lugares, ayudándonos unas a otras a recordar. Los locutorios de vidrio ya no existen, sólo vimos sus marcas en el piso. La capilla, donde nos desnudaron y golpearon, mantiene la misma cruz, sólo que ahora está limpia y ordenada. Bajamos los escalones, caminamos por un pasillo y subimos las escaleras que nos llevaron al segundo piso de la planta 6. Entramos con el corazón acelerado. Las paredes tienen el mismo color, casi todo está igual, sólo que muy deteriorado, carcomido por el tiempo. ¡Es increíble que en todos estos años de democracia no se haya hecho nada para que los detenidos comunes que hoy habitan esos pabellones vivan mejor! Entramos en los pabellones 36 y 40 donde estuvimos detenidas en un primer momento. El 40 colinda con un club deportivo, el club Lamadrid según dice un detenido, confirmando nuestros recuerdos. Sólo que hoy, ellos escuchan el rebote de una pelota, en 1976, nosotras veíamos a escondidas —subidas a las precarias cuchetas— cómo llegaban helicópteros de guerra de los que saltaban soldados con equipos de combate. Pudimos hablar con los detenidos y explicarles quienes éramos y que comprendíamos su situación. Por un momento, dejé mis recuerdos e incorporé a mi corazón esos rostros de dolor, y ese color de piel y la delgadez tan propios de los lugares de detención. Luego, fuimos a Planta 5, allí ya no estuvimos albergadas en pabellones, sino en celdas de a cuatro y teníamos una hora de recreo diaria. La cucheta, en la que dormí los siete años que estuve detenida, está igual. Recordé el rostro de mis compañeras de celda, las imaginé tomando mate en los mesones de cemento que nos servían para estar juntas en los recreos. También, vimos el hospital y recordamos que en aquellos años de detención, no queríamos ir allí aunque estuviésemos enfermas, porque no sabíamos si volvíamos con vida. En este recorrido por el penal, vivimos distintas sensaciones de angustia y hasta sentimos el mismo olor característico de la cárcel. Al otro día, pudimos compartir toda esta experiencia con otras compañeras que estuvieron con nosotras en esa época de detención y hoy viven en Buenos Aires. En ese encuentro, hablamos mucho, intercambiamos opiniones y llegamos a la conclusión de que ese tiempo de tanto dolor y horror nos hizo crecer y nos fortaleció, que es posible luchar por un mundo más justo en el que todos tengamos los mismos derechos, que después de 30 años esa lucha continúa. Pienso que encontrarnos con nuestra historia fue bueno porque sentí la misma rebeldía de aquellos años cuando resistíamos la política del penal destinada a destruirnos física y moralmente. Para poder realizar este viaje, estuvo a mi lado —como siempre— toda la familia ayudándome y acompañándome, comprendiendo que este regreso al penal era importante para mí, porque recorrer esos lugares —lejos de olvidarlos— sirve para recordar y tejer la memoria colectiva para que esta parte de la historia de nuestro país no se olvide y comprendamos que la junta militar quería impone un plan ecónomico y político y lo hizo con destrucción, desaparición y muerte.
Libro colectivo escritos por las ex presas politicas
Nosotras, presas políticas.
Obra colectiva de 112 prisioneras entre 1974 y 1983.
"Lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos nosotros de lo que han hecho de nosotros."
Jean Paul Sartre.
Fueron, son, compañeras.
Compañeras: las que comparten el pan.
Eso significa la palabra, según su raíz latina.
Este libro comparte, también, la memoria.
Es la obra colectiva de muchas presas
de la última dictadura militar argentina.
Ellas dan testimonio de los secretos soles
que escondía aquella noche.
Eduardo Galeano.
Formato del libro 15 x 23 cm
484 páginas y un CD de regalo
conteniendo 500 cartas escritas a los familiares desde la cárcel de Devoto.
Dos documentos secretos de los militares, publicados por primera vez "Campaña pensionistas"del año 1977 Firmado por Carlos Guillermo Suárez Mason y Vicente Manuel San Román, y otro del año 1980 firmado por Leopoldo Fortunato Galtieri, Comandante en Jefe del Ejército.
Prólogo
Lic. Inés Izaguirre
(Socióloga, Profesora consulta UBA. Miembro directivo de APDH)
Nota editorial
Marcelo Cafiso
Contratapa
Eduardo Galeano
Presentación
28 de abril, 19.30 horas
Sala Jorge Luis Borges – 32º Feria del Libro
Predio Ferial de Exposiciones
Avdas. Sarmiento 2704, Cerviño 4474
Comentarista Lic. Amanda Toubes
Hablarán: el editor Sr. Marcelo Cafiso, la prologuista Lic. Inés Izaguirre y Viviana Beguán por Nosotras
Acerca de sus autoras
"Nacimos, la mayoría de nosotras, entre el 45 y el 55. Vivimos en un país de luchas, desencuentros y proscripciones, con gobiernos elegidos por el voto popular e interrumpidos drásticamente por dictaduras militares".
"Contamos esta historia, quienes, convencidas de nuestros ideales, tratamos de llevar adelante un cúmulo de pensamientos que nos permitieron que "a pesar de todo" quedáramos enteras; la solidaridad, la unidad, la fuerza de lo colectivo, el compañerismo, la calidez de la palabra, el cariño, la familia y la dedicación a nuestros hijos.
Es nuestra parte de verdad, que unidas a otras conformará la recuperación de la memoria de lo sucedido en la década del 70, de la cual hemos sido protagonistas. Hoy ha pasado mucho tiempo desde entonces y nuestro país es otro país. Sin embargo, cada capítulo de la historia se alimenta del capítulo anterior, solo hace falta no olvidar, transmitir, alimentar nuestra memoria, contabilizar las pérdidas y los aprendizajes..."
"...Trabajar, estudiar, criar y cuidar a nuestros hijos y a los de nuestros compañeros, militar, todo con la misma actitud, todo en una sola vida, sumadas a otros para luchar por una sociedad más justa..."
"...Algunos debieron abandonar el país; otros se vieron obligados a esconderse para que no los detuvieran, y vivieron un auténtico exilio interno; otros fueron secuestrados y sumaron su nombre a la lista de los desaparecidos, y jamás supimos de ellos. Otros fueron asesinados.
A Nosotras nos encarcelaron..."
NOSOTRAS obra colectiva
En el Prólogo Inés Izaguirre dice: "...este libro fue una tarea colectiva desde el inicio, lo cual es como mínimo original en una sociedad y en un período de imposición hegemónica del individualismo a ultranza. Fue una tarea colectiva desde que se iniciaron las acciones reales que transformaron a sus autoras en un grupo de jóvenes militantes, y luego en prisioneras políticas, o sea que comienza mucho antes de plasmarse en hojas y palabras escritas.
Comienza por ser un largo emprendimiento social y político, una suma de acciones de lucha de una generación de argentinos que desde fines de los 60 se propuso construir un mundo mejor…"
Diez años de historia detrás de los muros
"...Para contar esta historia tomamos como principal fuente las cartas que enviábamos a nuestros familiares y que fueron celosamente guardados por éstos, pues si bien eran sometidas a una estricta y explícita censura, por parte de los funcionarios del penal, las cartas permiten entrever las actitudes, los valores, las estrategias de comunicación que adoptamos para superar el aislamiento a que nos vimos expuestas. Y constituyen en si misma un documento que expresa como sentíamos y veíamos la situación en ese preciso momento, fuera de las interpretaciones políticas que pueden hacerse a través de los años..."
Nuestra America
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Testo leido en la presentacion del libro « Nosotras, presas politicas »
"Presentamos este libro que cuenta nuestra experiencia como Presas Políticas.
Cualquiera de Nosotras, podría haber conformado la larga lista de exiliados, muertos y desaparecidos, pero nos tocó enfrentar la cárcel.
Entre los años 1974 a 1976 vivimos los vaivenes de los cambios políticos que crearon las bases del golpe de estado del 24 de marzo. Y posteriormente a esta fecha estuvimos bajo la dictadura militar hasta el año 1983, en que casi todas, recuperamos la libertad.
Hoy venimos a contarles una historia verídica, cuya idea inició Mariana Crespo en 1999 y que llevamos adelante en un trabajo basado en la construcción de la memoria colectiva, apoyándonos en documentos escritos, como fueron nuestros testimonios individuales, los decretos que establecieron los gobiernos para el trato de los presos políticos, las denuncias que enviamos, clandestinamente, desde la cárcel a organismos internacionales y que regresaron a nuestras manos; y fundamentalmente en un documento valiosísimo: nuestras cartas que nos guiaron en la precisión de fechas, hechos y circunstancias permitiéndonos armar un libro cronológico y a la vez vivencial, enmarcado en la situación política nacional de esos tiempos, que año tras año nos mostraba un afuera cambiante; en correspondencia de un adentro quevariaba de acuerdo a las decisiones, también políticas, tomadas tanto por civiles como militares.
Precisamente estas cartas, las que enviábamos a nuestra familia sorteando la censura, lograba trasmitir, no sólo qué nos estaba sucediendo dentro de la cárcel, sino, la actitud que tomamos, para enfrentar el encierro.
Esa actitud es la que nos permite que esta presentación sea UNA FIESTA para Nosotras.
En este hoy, donde han transcurrido tres décadas de esta experiencia intransferible queremos que conozcan cómo y que hicimos en todo ese tiempo de encierro, convencidas que lo único que pusimos en movimiento fueron valores inherentes al ser humano que no pertenecen a ningún sector con exclusividad, sino, que pertenecen a aquellos que deciden, aun en las peores circunstancias, armar estrategias de sobrevivencia, no salvarse solos y apoyarse en la solidaridad y el cariño.
Todo esto para Nosotras es un valor agregado que acompaña nuestra vida, que hizo posible llevar adelante colectivamente este libro, que hace también que cuando Nosotras mismas lo leemos nos veamos identificadas en algún renglón, en alguna anécdota, en algún testimonio y lloremos o nos riamos cómo en aquellos tiempos y hace también que cuando lo lee nuestra familia, fundamentalmente nuestros hijos, muchos hoy ya maduros, puedan verse reflejados en vivencias que narramos y donde ellos también fueron protagonistas.
Por último, hemos escritos estas páginas desde el punto de vista de remarcar los logros de la unidad de pensamiento y sentimientos, sabiendo que a pesar de tener políticas partidarias diferentes, que a veces nos distanciaban, pudimos encontrar los puntos de acuerdos para defendernos entre todas.
Este libro es un aporte más a la Memoria, al Nunca Más, al que Nosotras, igual que tantos otros, optamos en su momento por no doblegarnos, buscando una y mil formas de sobrevivencia; como fue la risa, el humor negro con que enfrentábamos nuestra condición de rehén, el amor a nuestra familia, las actitudes creativas y por sobre todo la INDISCUTIBLE DECISIÓN de conservar, en las peores situaciones, las ideas por las cuales fuimos encarceladas.
Muchas Gracias por haber venido."
Carta de una presa a otra
Una de las cartas que Margarita Irurzun rescató para el libro "Nosotras" está dirigida a Molly, una compañera detenida en la ciudad de Santa Fe. Fue escrita el 29 de enero de 1976, antes de la dictadura que profundizó la represión y endureció rotundamente las condiciones de detención. Por entonces, Margarita escribía: "¿Qué esperan para traerlas? Si bien el traslado no es halagador, pero el sacrificio reditúa en alegría, al sabernos todas juntas, además aquí es más fácil seguir madurando con el aporte de tantas compañeras (130 mujeres, 19 bebés y unos 120 o 130 compañeros)". Después del golpe, llegaron a ser más de 1.200 las detenidas políticas en Devoto.
La carta les cuenta también: "En este pabellón tenemos comunicación desde cerca con los compañeros, subidas a las ventanas, lo cual está prohibido, los vemos a unos 30 metros más o menos y con señas y gestos nos mandamos saludos y cariños. Yo como siempre con mi chicatez tengo que manotear anteojos prestados. La vida es dura aquí, muchos días nos quedamos con hambre, pero te aseguro que todo es revertido en alegría, en unión, en fuerza".
Página 12
19/03.2006
Cartas, memorias y relatos de ex prisioneras políticas
LAS PALABRAS QUE VENCIERON A LA OSCURIDAD
En una experiencia inédita, 112 mujeres detenidas durante la dictadura en la cárcel de villa devoto reunieron sus historias en "Nosotras, presas políticas", un libro que se publica a fin de mes.
Villa Devoto, 11 de abril de 1977
Hola mi querida familia:
cómo están ustedes, me enteré que estuvieron preocupados porque no recibieron carta pero no fue culpa mía, sino que estuve sancionada por 15 días en los calabozos de castigos, llamados en el idioma carcelario, los chanchos, y a las que vamos a parar allí nos llaman las chancheras, el motivo de la sanción, bueno, para qué extenderse en los motivos si ya se ha pintado solo, siempre en la cárcel hay un motivo para que te sancionen, esta vez fue por la requisa que quería que nos desnudáramos y eso no es posible, va contra todas las normas de moral que nos han inculcado en la escuela, en la iglesia y en nuestra querida familia y no lo pudimos permitir y así fue que ochenta y seis compañeras fuimos a parar a los calabozos. La vida allí es inhumana, hay una total falta de higiene y la atención médica casi nula. A las seis de la mañana te retiran el colchón y las 2 mantas, a esa hora te sacan al baño y a lavarte los dientes (solamente 2 veces al día podés ir al baño) luego te sacan a ducharte, por supuesto que sea invierno o verano el agua sale helada, te llevan el almuerzo, la cena y el mate cocido y a las 22 horas te entregan nuevamente los colchones, pero muchas veces te lo llevan a las 11 o 12 de la noche y el primer día recién lo entregaron a las 2 de la mañana, no tenés absolutamente nada dentro de la celda, nada más que 2 suéteres de abrigo, todo lo que allí entra es una cama adosada a la pared y vos, que caminás todo el día por un amplio terrenito de dos baldosas y media, y allí pasás el día caminando mucho y recordando tantas cosas, desde que sos muy chica, el barrio, la familia, en fin todos los recuerdos se te aparecen a cada rato. La vuelta fue muy esperada y muy linda. Las compañeras de mi celda me extrañaron muchísimo y la noche que me trajeron al segundo piso ellas estaban despiertas esperándome, me habían preparado pan frito con azúcar, me habían guardado cigarrillos y además me habían hecho un bolsito hermoso para colgar de la cama para guardar biromes, los sobres, chucherías (que le llamamos bolsillero) otro bolsillero más grande donde guardo la ropa interior y la de cama y un bolso grande para colgar en la burra (que es el ropero que hay en la celda) para guardar las remeras. Eso fue para la primera noche; a la mañana siguiente fue una locura cuando salimos al recreo y nos encontramos con todas las compañeras, un griterío, una alegría, todas decíamos que habíamos vuelto más lindas, nos cantaron algunas canciones que inventamos alusivas al calabozo, nos cebaron mates y nos contaron todo lo que nos habían extrañado. Todos los días que estuvimos sancionadas nos mandaron abrigo, jabones, papel higiénico, algodón, preguntaron siempre por nosotras, lo que nos podían mandar nos dieron todo aun a costa de quedarse sin nada. Además el día domingo a la tarde nos hicieron un regalo a cada una con una tarjeta y un póster para colgar en la celda, a mi me tocó un pañuelito con mis iniciales y además las compañeras de mi celda me hicieron otro regalo, un bolso grande para guardar pulóveres con un conejo bordado, porque en la celda me dicen conejo y creo que es por los dientes un poco largos que tengo. Fue muy hermoso el recibimiento que nos dieron y todo el cariño demostrado. (...) Bueno esto tal vez se vuelve a repetir pero como siempre trataremos de sobrellevarlo honrosamente como corresponde. Mis queridos, los quiero mucho, los besa.
Adriana
Villa Devoto, 24 de julio de 1977
Querida Mamá:
¿Cómo estás? Muchas gracias por los depósitos y por la ropa que me trajiste. Cuando vi los cigarrillos saltaba de contenta. Era un día muy feo el que viniste y me imaginé la bronca que te habrás tragado de estar esperando en la cola. También recibí tu carta y la hermosa foto de Mariana donde está despampanante, tiene la mirada triste del flaco y acá causó sensación. Lástima que no se vean los abuelos pero tengo cachitos de sus cuerpos. El abuelo está tan delgado que me asusta, cómo sigue de su salud. Mamá si por las dudas estoy sancionada para el cumple de Mariana comprale un librito de cuentos de animalitos y decile que se los mando yo y luego contame qué animalitos tiene para que yo pueda armarle historias así comparto algo de su mundo con ella. Ojo que no estoy sancionada pero por las dudas. También quisiera que le empieces a leer mis cartas o sea ella está cada vez más abierta para comprender todo lo que está pasando con su mundo, con el nuestro. A los tres años comienza a tener una vida social acelerada donde incluye el mundo como parte de ella por primera vez, está claro que es un proceso y que ella ya lo viene haciendo pero ahora más que nunca o no se habla de problemas particulares delante de ella o si se lo hace, se lo hace abiertamente sin ocultarle nada porque perciben lo oculto con mucha rapidez y van creando sombras en su crecimiento que les generan vacilaciones de todo tipo. Cada vez va a sentir la ausencia de sus padres, generado por la falta nuestra, por la presencia de vos y Juan Carlos y porque en la guardería los niños están con sus padres, hablan de sus padres y ella advierte esta solución. Si lo llama papá a Juan Carlos hay que decirle que no lo es (que no lo tome a mal Juan Carlos porque gracias a él Mariana tiene una figura masculina para balancear tanto mujererío alrededor de ella) pero ella tiene que discriminar con firmeza cuál es su solución objetiva, qué pasa con su madre y con su padre. Sólo diciéndole la verdad ella crecerá sobre una base sólida, sabe que su abuela no le miente, de lo contrario dudará poco a poco de ella o de otros y crecerá la desconfianza de la madurez de los mayores. (...) Bueno, basta de pedidos, la próxima vez le escribo a Jorge porque quiero llegar a él con todo mi cariño así como mi dolor por su problema. Cariños para los abuelos, tía Teresa, Juan Carlos, un abrazo especial para Mamina y otro grande, grande para vos. Te quiero mucho, cariños de las chicas para todos.
Mirta
Villa Devoto, Buenos Aires, 3-11-77
Querida mamina:
bueno, me he decidido a escribirte a pesar de que no tenía muchas ganas de hacerlo. Me encuentro en el hospital desde el domingo a la noche, no sé hasta cuándo estaré aquí, pero espero irme pronto al celular. No tenía ganas de escribirte porque indudablemente tenía que contarte cómo me encuentro y mi estado de ánimo que te imaginarás que no es muy bueno, cuando ayer en el hospital falleció una compañera. Mamita querida, fue terrible y no pudimos hacer nada de nada. Se nos murió al lado nuestro, se nos fue de las manos, se nos fue muriendo de a poco y sólo nos dimos cuenta cuando ya estaba muerta. La noche anterior nos habíamos quedado toda la noche cuidándola, tenía un ataque de asma fuerte, pero ya le había ocurrido antes y siempre había salido, nos decía que se sentía morir, hablaba de sus niños, nos decía que no daba más y nosotras le exigíamos que pusiera la voluntad para recuperar la respiración normal ya que estábamos convencidas que era un shock emocional como había dicho un médico y una enfermera. En el día siguiente, a la mañana, a las ocho más o menos entró en un estado de somnolencia que nosotras lo atribuimos a su falta de descanso durante la noche. (...) A las cinco de la tarde, estando permanentemente al lado de ella, y cuando quince minutos antes la había visto la enfermera, la notamos un poco fría y con un pulso imperceptible; llamamos urgente a la enfermera, vienen médicos, que no habían venido en todo el día, le hacen masajes al corazón, la tiran al suelo, la golpean pero ya era tarde, no se recupera y se la llevan muerta en una camilla. Yo nunca había visto morir a nadie, sentí algo helado era el corazón, miré todo lo que sucedía como en sueños y una oleada de rabia e impotencia me fue cubriendo sin que pudiera derramar una lágrima hasta el día de hoy.
Recobré las fuerzas y comencé a atender a las compañeras que se desmayaron o recién operadas que se sensibilizaban más por la situación.
Éramos pocas en la sala en pie y empezamos a trabajar, sin pensar en nada. Y hoy estoy aquí, mamita linda, con ganas de abrazarte y echarme a llorar en tus brazos, aquí no puedo, aquí hay mucho que hacer y hay compañeras bastante mal psíquicamente que mientras estemos aquí nos necesitan. Aquí estoy, con una profunda tristeza ahogando el trago más amargo desde que estoy presa, sintiendo un dolor tan grande que no puedo explicarte nada más. Yo, no tengo nada grave, me trajeron por mis vómitos y diarreas a hacerme un estudio y radiografías, no sé lo que tengo, pero estoy un poco mejor y con ganas de irme de este hospital y no volver jamás. Los resultados me los darán mañana y espero que me den un tratamiento adecuado y una dieta ya que no puedo comer cualquier cosa. No sé hasta cuándo estaré aquí, así que tratá de averiguar bien porque la visita aquí es un día diferente, y son los lunes a las 8 de la mañana. Maminita, ahora me voy despidiendo, mandale un beso muy grande a Lito para su cumpleaños, y un beso enorme a toda la familia. Si lo ves a Mariano el siete, mandale mi cariño hacia él y decile lo mucho que lo quiero y lo extraño y decile también que vamos a festejar con las chicas su cumpleaños
Ciento doce ex presas políticas de la dictadura presentarán hoy en la Feria del Libro su obra Nosotras, presas políticas. Cartas, testimonios, dibujos y poemas muestran la estrategia de resistencia.
Mientras una presa política hacía de campana, el resto organizaba una obra de teatro dentro de la cárcel en plena dictadura. “Un domingo a la tarde estábamos al fondo del pabellón representando, cuando entró la celadora. No hubo tiempo de desmontar todo, así que dos compañeras quedaron ahí disfrazadas de caballo de circo y de payaso. Discutían y discutían con la bicha sin sacarse el disfraz y creo que fueron así al calabozo. La risa era un arma”, relata una de las cartas de las 112 ex presas políticas de la dictadura que presentarán hoy a las 19 en la Feria del Libro una obra colectiva, Nosotras, presas políticas, donde a través de testimonios, cartas, dibujos, poemas, tarjetas de Navidad que escribían desde la cárcel para sus hijos, entretejen la historia de quienes resistieron encerradas. “Nosotras queremos contar cómo sobrevivimos con alegría y en conjunto”, explica Blanca Becher, que estuvo ocho años detenida.
“Algunos debieron abandonar el país, otros fueron secuestrados y sumaron sus nombres a la lista de desaparecidos. A nosotras nos encarcelaron”, se definen en el prólogo del libro. En la dictadura hubo 10 mil presos políticos, de los cuales 1200 eran mujeres, que fueron concentradas en la cárcel de Devoto. Allí llegaron de distintas partes del país: Rosario, Córdoba, Salta, Chaco, de comisarías que ya eran campos de concentración. Presas torturadas, presas blanqueadas, militantes de Montoneros y del PRT ERP, de diversos partidos de izquierda, gremialistas, docentes, artistas, abogadas, campesinas de las Ligas Agrarias. En Devoto las concentraron como rehenes. Y allí resistieron entre 1974 y 1983.
“El primer simulacro de fusilamiento fue el 24 de marzo de 1976. Nos sacaron al patio con nuestros hijos, y nos tuvieron allí, por horas, militares con perros y fusiles mientras escuchábamos el llanto de nuestros niños. Luego nos reintegraron a los pabellones, de los que habían sacado todo lo que creían peligroso: revistas, radios, una guitarra”, recuerda Nelfa Suárez. “Nos prohibieron la gimnasia, pero hicimos igual, y armamos cursos de historia, economía, inglés”, detalló. Lograron hacer café con porotos molidos o depilarse con una mezcla de azúcar con limón. Se comunicaban con palomas, pequeños mensajes en papel de cigarrillo atados a un hilo, que bajaban por las letrinas o por las ventanas.
Los militares prohibieron los libros, pero ellas los transcribieron en papeles diminutos llamados caramelos, donde también sacaron las primeras denuncias de las masacres de presos políticos: de Margarita Belén en Chaco, de Palomitas, en Salta, y los fusilamientos en Córdoba. Las celadoras iniciaron requisas para descubrir los mensajes. “Nos exigían bajarnos la bombacha. Y nos negamos. Fue una decisión colectiva. Eso significó una batalla ganada”, explica Suárez. Se arriesgaron a golpear los jarros contra las rejas y a gritar al barrio cuando sacaron a un grupo de presas como rehenes hacia Córdoba por un viaje que hacía Jorge Rafael Videla. “Cuando sacan a las compañeras hicimos un jarreo furioso, lo que nos significó el calabozo a muchas. Nos subimos a las ventanas y denunciábamos sus nombres y los teléfonos de sus familiares”, recuerda.
En 1977, los militares idearon un plan para dividir a las presas en tres grandes grupos, que se llamaban G1, G2, G3 y en ellos se las clasificaba en “irrecuperables”, “casi recuperables” y “recuperables”. Cuanto menos número, más duro el régimen carcelario. “Las recuperables tenían gimnasia y visita de contacto con los hijos. Nosotras teníamos visitas en locutorios vidriados, que nuestros nenes siempre querían romper, y hablábamos por un teléfono. Era muy doloroso ver a las otras abrazar a sus hijos”, recuerda Carlota Marambio, otra de las autoras. “La unidad fue difícil entre tantas compañeras. Lo que yo rescato es que, de común acuerdo, de la reja para afuera éramos una sola”, destaca Suárez.
El libro empezó en 1999, con el empuje de una ex presa, Mariana Crespo, que murió en 2000. A ella está dedicada esta obra colectiva. “Trabajamos de a grupitos, mandándonos mails, conversando, recordando por todo el país”, explica Becher. Se hicieron cientos de entrevistas, se tipearon cerca de dos mil cuatrocientas cartas. La tarea de recuperarlas fue ardua. “Algunas, la familia las quemó, otras están borroneadas por las lágrimas y las tuvimos que transcribir con lupa”, describe. “Las cartas eran el puente con la libertad y con la sociedad”, sintetiza Marambio.
La experiencia colectiva tiene como antecedente el libro Detrás de la mirilla, de los ex presos políticos de Coronda. Como en esa obra coral, Nosotras... permitió que las ex presas recuperasen lazos: “Hay compañeras con las que no nos vemos desde hace 30 años, que viven en Francia o en Suecia. Con la presentación, vivimos días de reencuentro en reencuentro, de llanto en llanto”, explica Becher. Cerca de 300 presas vinieron de todas partes del mundo para la presentación de hoy. Luego se trasladarán al Hotel Bauen, donde las cartas se devolverán finalmente a cada una de las que formaron parte de ese “nosotras”, que fue una palabra para resistir.
Este libro es una obra colectiva de 112 mujeres que fueron presas políticas y estuvieron en cárceles de distintos puntos del país entre 1974 y 1983
Este libro es una obra colectiva de 112 mujeres que fueron presas políticas y estuvieron en cárceles de distintos puntos del país entre 1974 y 1983. Su originalidad radica también en el intento de contar la vida cotidiana de esas mujeres, de la que por supuesto no estaba ajena la política, a través de los recuerdos, cartas y dibujos que fueron gestándose entre rejas. Aquí adelantamos algunos fragmentos de un material valiosísimo que estará disponible la semana próxima en las librerías y será presentado el 28 de abril en la Feria del Libro.
En estas páginas contamos nuestra experiencia como presas políticas en la cárceles del país durante el período contenido entre los años 1974 y 1983.
Poco tiempo después del golpe de Estado de 1976, y como parte del plan de "aniquilamiento de la subversión", los militares concentraron en el penal de Villa Devoto, en Buenos Aires, Argentina, a las mujeres que nos encontrábamos detenidas en las unidades penitenciarias de todo el país. Su objetivo fue disponer de nosotras según sus necesidades políticas y convertirnos, de esa manera, en rehenes. A partir de ese momento esta cárcel pasó a ser el lugar en el que permanecimos la mayor parte del tiempo y que, por estar situada en la Capital Federal, fue utilizada por la dictadura para mostrar una imagen de legalidad frente a las presiones que ejercían, en ese entonces, los organismos internacionales de derechos humanos, razón por la que la llamamos "cárcel vidriera".
En ese contexto la realidad del penal encerraba una clara dicotomía: en lo formal era una cárcel con celdas prolijamente pintadas de celeste y personal que nos trataba de "señoras" y de "usted". Pero, en realidad, se trataba de un sórdido y persistente régimen opresivo cuya máxima expresión fue la sentencia de las autoridades del Servicio Penitenciario Federal cuando nos dijeron: "De aquí saldrán muertas o locas."
En este lugar, bajo estas condiciones extremas, llegamos a ser casi 1200 mujeres provenientes de Capital Federal, provincias del interior del país y países limítrofes. De diversas edades - desde 14 hasta 70 años - y diferentes condiciones sociales. Con un promedio de detención de 7 años, aunque hubo quienes estuvieron sólo algunos meses. Lili, por ejemplo, permaneció 14 años detenida: desde1974 a 1987 y fue la última presa política en salir en libertad.
El primer grupo de presas, detenidas en los años 74 y 75, tenía la característica de ser, en un alto porcentaje, militantes de distintas organizaciones políticas. Inmediatamente después del golpe militar el destino de muchas compañeras fue los campos de concentración, la desaparición y la muerte. Desde entonces, en la cárcel, convivimos estudiantes universitarias y secundarias, obreras, campesinas, empleadas, profesionales, amas de casa, artistas, docentes, maestras rurales, con diferentes niveles de compromiso y militancia. Esta composición fue el difícil inicio de la construcción de una convivencia solidaria donde la represión se instauró sin pausa, y se profundizó a partir del 76. Tuvieron que pasar varios años para que nos dieran el carácter de presos políticos "legales" a quienes nos encontrábamos detenidos en las cárceles del país. Y esto sucedió a partir de la visita realizada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA en el año 1979, que visitó las cárceles, nos entrevistó y exigió la publicación de la totalidad de los nombres de los que estábamosencarcelados.
En estas páginas relatamos cómo se fue construyendo nuestra vida, año a año; las múltiples formas de organización y creatividad a las que debimos recurrir para sobrevivir, para enfrentar dificultades y situaciones críticas, y cómo tuvimos que apelar a nuestra capacidad individual y colectiva con el solo objetivo de salir íntegras.
(...)
Se trata de nuestro libro, escrito y elaborado de manera colectiva, tal como fue nuestra vida entonces. Logrado luego de reuniones de las "memoriosas", de quienes seleccionaron las cartas, de las que escribieron sus testimonios, de las más de cien ex presas políticas que entregaron sus cartas, poemas, dibujos, relatos, y de los innumerables mensajes por correo electrónico que recorrieron no sólo nuestro territorio sino también lejanos países que son hoy morada de tantas compañeras. Esta red de recuerdos individuales y grupales permitió reconstruir en nuestra memoria y en nuestros corazonesla vida en la cárcel, año tras año, día tras día.
La detención, la tortura, la desaparición y la muerte de nuestros familiares, compañeros, amigos, y el régimen al que fuimos sometidas, nos dejaron profundas marcas, diferentes en cada una de nosotras de acuerdo con la experiencia personal.
Así también nos han marcado para siempre el temor al frío, la impaciencia frente a la espera, los ruidos que nos recuerdan los candados y las rejas o el carro de la comida "tumbera", o el sonido del agua que bajaba por los caños de desagüe de las letrinas; los gritos, los golpes, los movimientos bruscos; la humedad de los calabozos con sus paredes mojadas y chorreantes, innumerables situaciones que nos resignifican la cárcel y los momentos que más nos afectaron.
Sabemos, además, que el intento de destrucción ejercido sobre nosotras ha quedado registrado en nuestras mentes, en nuestros cuerpos, en nuestros corazones; somos concientes de ello, lo llevamos a flor de piel en nuestra vida y así contamos esta historia.
La nuestra es una experiencia única en nuestro país: el momento histórico, la cantidad de mujeres detenidas por razones políticas y concentradas en un mismo penal y su resistencia, desde ese lugar, al plan de destrucción social imperante. Situación que, ojalá, no vuelva a repetirse. Aun así queremos transmitir sobre todo los valores que emergen de esa experiencia, que no tienen tiempo ni lugar, que pueden aplicarse y vivirse en cualquier circunstancia por más dura que ésta sea, y que permiten que, de todos modos, sea posible vivir con alegría.
En el año 1999 Mariana Crespo, nuestra entrañable compañera, tuvo la idea de escribir nuestra historia. Idea que fue tomada, en ese momento, por Darío Olmo, perteneciente al Equipo de Antropólogos Forenses (EAF), y por todas nosotras. Así se sentaron las bases de este libro. Hoy no contamos con la presencia de Mariana. Estas páginas son un homenaje a ella: sin su sostenida decisión de iniciar este proyecto y de reunir voluntades, con distintas necesidades, experiencias y también distintos pensamientos políticos, difícilmente lo habríamos logrado. Todas las que conocimos al "caballo loco", como la llamábamos cariñosamente, recordamos su alegría y su dedicación para limar asperezas, para escuchar, para unir hasta lo imposible. La verdad es que la extrañamos mucho.
Este libro es por ella y por nosotras.
Por nuestros familiares, que vivieron nuestra experiencia y la sufrieron en carne propia.
Por nuestros muertos y desaparecidos, a los que no olvidaremos nunca.
Por aquellos que no conocen la historia o tienen una vaga idea de lo sucedido.
Por las nuevas generaciones, por nuestros hijos.
Hanpasado tres décadas desde que se sucedieran los hechos que narramos aquí. Nuestro país es otro país y, sin embargo, cada capítulo de la Historia se alimenta del capítulo anterior. Por eso nos corresponde hoy transmitir nuestro capítulo vivido. Para alimentar la memoria, construir el presente y mirar, esperanzados, el futuro.
Quiénes éramos
Somos hijas de una generación que se debatía entre "peronismo y antiperonismo". Crecimos escuchando a los adultos discutir sobre política en las reuniones familiares, generalmente en la mesa de los domingos, levantando la voz, momento que era seguido por un silencio destinado a comprender el mensaje que surgía de la radio, desde la que una voz en off, solemne, empezaba diciendo: "Comunicado al pueblo de la Nación..." que, con una marcha militar de fondo, anunciaba un nuevo golpe de Estado.
Veíamos las caras adustas, intuíamos el miedo y la preocupación.
Así había sido en el 30 cuando las Fuerzas Armadas destituyeron a Hipólito Yrigoyen.
Así también fue en el 55 cuando una nueva irrupción militar, encabezada por la Marina, derrocó al presidente Juan Domingo Perón. Algunas recordamos este hecho porque, en el barrio, todos los chicos de la cuadra fuimos conducidos junto a nuestras madres al sótano de la casa de un vecino "por las dudas, para protegernos de los tiros", nos decían nuestros padres, mientras ellos permanecían en las calles, de un lado o del otro: a favor de Perón o a favor de la Libertadora. Y, después, vinieron largos años de proscripción del peronismo.
Cuando en el 62 derrocaron a Arturo Frondizi no fuimos a la escuela por varios días. Y cuando en el 66 los militares, irrespetuosos, sacaron al presidente Illia del sillón de Rivadavia a los empujones y a las patadas, nos quedó grabada la imagen, publicada en los diarios, de aquel médico de Cruz del Eje reconocido por su honestidad. Esta vez había sido Onganía la cabeza visible de la que ellos denominaron "revolución argentina".
Y ese año nos encontró en las calles peleando contra la nueva dictadura, y luego en el 70 y en el 71 contra las de Levingston y Lanusse.
Y fue precisamente contra Agustín Lanusse que, en el 72, junto a tantos más, estremecimos las baldosas y los vidrios de los diarios La Prensa y La Nación manifestándonos contra el fusilamiento de los presos políticos cuando la masacre de Trelew.
Costó muchas vidas, muchos sacrificios, lograr que los militares dejaran el gobierno. Pero lo dejaron.
Así, vivimos la asunción de Héctor Cámpora a la presidencia. Fue un día de sol brillante cuando vimos desfilar frente a nuestros ojos a los líderes Salvador Allende y Osvaldo Dorticós Torrado. El "Tío" confiaba en que, como anunciaba el programa electoral del FREJULI, la redistribución del poder en un proceso democrático era posible.
Y lo festejamos.
Y la alegría continuó el 25 de mayo del 73, cuando poderosas movilizaciones populares arrancaron la promulgación de la ley de Amnistía que dejó en libertad a los presos políticos que poblaban las cárceles del país. Ese día fue una fiesta y las que estábamos en Buenos Aires recordamos el "Devotazo".
Pero el mismo año, en una larga y multitudinaria marcha, fuimos a Ezeiza a recibir a Perón. Regresaba al país en un avión que nunca vimos aterrizar y, en cambio, lo que vivimos fue una verdadera masacre.
Y el 11 de septiembre, amargo y funesto, nos encontró nuevamente en las calles para repudiar el sangriento golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile…
Ésa es nuestra historia.
Nacimos, la mayoría de nosotras, entre el 45 y el 55. Vivimos en un país de luchas, desencuentros y proscripciones, con gobiernos elegidos por el voto popular e interrumpidos drásticamente por dictaduras militares. Es que, entonces, la Trilateral Commission sosteníaque la democracia era "disfuncional al desarrollo".
El mundo se había dividido en dos bloques: capitalismo y comunismo. Y había sido declarada una guerra: la "guerra fría", que determinaba que desde este lado del mundo -bloque "occidental y cristiano"- todo movimiento social que cuestionara el poder fuera visto como una amenaza comunista. Claro mensaje del "Norte", que nuestra generación contrarrestó dando contenido a dos palabras: imperialismo y dependencia.
En el 59 vimos en la revista Life que unos barbudos habían hecho una revolución en una isla caribeña. Y que un argentino, Ernesto Guevara, había participado en ella. Eso nos impactó para siempre.
Esta pequeña isla, Cuba, de tan sólo 1.100 kilómetros de largo, había decidido hacerle frente al país más poderoso del mundo, EEUU. (¡Mirá vos!)
Aquí, la lucha continuaba. Y el 29 de julio del 66 la Policía Federal desalojó la Facultad de Ciencias Exactas a los golpes, contra todos y sin distinción: alumnos, docentes, no docentes.Fue la "Noche de los bastones largos".
La Universidad fue intervenida por orden de Onganía y, mientras algunas fueron clausuradas, en otras los estudiantes sostuvieron huelgas que duraron meses, negándose a asistir a clases en esas condiciones. Como en Córdoba, donde un estudiante que repartía volantes fue baleado, hecho que tuvo como respuesta la toma del Hospital de Clínicas, después de lo que se desató una represión aún mayor. A raíz de esto "215 científicos y 86 investigadores de áreas sociales y humanísticas" tuvieron que emigrar.
Y qué triste fue aquel día de octubre del 67, cuando diarios y revistas publicaron la foto del Che muerto en un catre de campaña. Apresado vivo en La Higuera, asesinado en Bolivia.
En el 68 nos sorprendió el "Mayo Francés" cuando estudiantes e intelectuales parisinos se levantaron para protestar contra el régimen económico, cultural y educacional, y contra la política colonialista de su país.
Y ese mismo año la CGT de los Argentinos, dirigida por el gráfico Raimundo Ongaro, declaraba en un manifiesto: "…agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar, en el punto donde otros las dejaron, las viejas banderas de lucha".
Y la lucha estaba en las calles.
Se sucedían manifestaciones universitarias: en Corrientes, también en Rosario, donde murieron los estudiantes Blanco y Bello.
Y el 29 de mayo se produjo el "Cordobazo", sublevación masiva, encolumnada detrás de dirigentes obreros como Agustín Tosco, Atilio López, Elpidio Torres. Y allí estábamos. Ardía el barrio Güemes; ardía el arco de la entrada de Córdoba; columnas de trabajadores habían cortado el acceso a la ciudad; era un campo de batalla la Vélez Sarsfield frente a la CGT, donde los manifestantes arremetían contra la policía, "armados" con tarros repletos de bolitas que, tiradas al ras del pavimento, hacían resbalar y caer a los caballos de la montada; ardía el barrio Clínicas, ahí estuvimos, parapetados en barricadas y en los techos y, con gomeras, tiramos piedras a la policía que merodeaba los alrededores con tibias incursiones y abundantes gases; hubo luchas y hubo muertos, y el contundente levantamiento significó el principio del fin de la dictadura de Onganía y el recambio militar.
El hombre llegó a la luna.
Y el 16 de septiembre se ordenó la ocupación militar de la ciudad de Rosario, y entonces obreros y estudiantes salieron a las calles. Fue el "Rosariazo".
En enero del 70 dirigentes combativos triunfaron en las elecciones internas en los sindicatosSITRAC y SITRAM en Córdoba, ganándole la pulseada a la eterna burocracia sindical.
Y las huelgas y las manifestaciones no se detenían. El 15 de marzo del 71, de nuevo, masivamente. Levingston había nombrado a un interventor en Córdoba quien, en un rasgo de absoluta soberbia, había declarado que "cortaría la cabeza de la víbora marxista", lo que trajo como respuesta el "Viborazo". Para que la sangre no llegara al río el interventor tuvo que ser reemplazado por Lanusse…
Se estrenó lapelícula Z, de Costa Gavras. Era una época en la que convivían el Club del Clan y el cine "testimonial", por el que optábamos: Estado de Sitio, Blow Up, I como ICARO… el realismo de Buñuel. Y, al menos una vez por semana, era posible ir al "cine club" para ver La batalla de Argelia, El chacal de Nahuel Toro, entre tantas otras, o La hora de los hornos, proyectadas por circuito "under". Grandes expresiones artísticas de las que, sobre todo, nos atraían el contenido social y el debate en grupo al final de la función, allí mismo o en el café de al lado.
En realidad todo se debatía, todo era objeto de discusión, porque lo que estábamos cuestionando era el sistema reinante, los valores vigentes.
El arte "abstracto" poco importaba por su falta de "mensaje" pero, en cambio, admirábamos a Carpani, cuyas pinturas aparecían en paredes o en revistas, con sus imágenes de grandes contrastes y pocos grises, que eran un símbolo de la época.
Y era posible quedarse absorto frente al Guernica, de Picasso, con sus imágenes despedazadas por la guerra. Alonso, Berni, Spilimbergo, o los muralistas mejicanos, cuya presencia nos recordaba que somos parte de un continente que extiende sus brazos y su historia de norte a sur.
Veíamos en la tele las imágenes de Vietnam, el horror de los fusilamientos públicos, y a niños y adultos destrozados por las bombas de napalm.
Y en Buenos Aires se exhibía la obra teatral Hair.
Escuchábamos a Mercedes Sosa, a Atahualpa Yupanqui, a los Olimareños, a los Quilapayún, a Joan Baez, a Violeta Parra, a Daniel Viglieti, a Serrat, a Sui Generis, a Almendra, a Vox Dei o a Vinicius de Moraes… o a los Beatles, los "melenudos" del Submarino Amarillo, de los que éramos fanáticas. Y nos divertíamos y bailábamos en las peñas folclóricas y en los festivales de rock, acompañando las guitarreadas con unos vinitos, o unos lisos, o con la sangría bien fría de vino con limón, azúcar y hielo.
Leíamos los poemas de Walt Whitman, Mario Benedetti, Nicolás Guillén, Miguel Hernández, Juan Gelman, Paco Urondo o Pablo Neruda. Y allí estaba la literatura de Hauser, Althuser, Cárdenas, Lumumba, Franz Fanon, para quien quisiera tomarla.
Y si algo se podía leer "entre líneas", eran los comics de Breccia con su Mort Cinder, Hugo Pratt y su Corto Maltés, la Mafalda de Quino, Oesterheld y su memorable Eternauta.
Y absorbimos las experiencias de Taco Ralo y los Uturuncos, Raúl Sendic y el MLN Tupamaros, Miguel Enríquez y los miristas chilenos, Salvador Allende con su propuesta de una "vía pacífica hacia el socialismo". Propuestas de lucha, ebullición de ideas, donde parecía que todo lo necesario para lograr una sociedad mejor, nacional y latinoamericana, estaba al alcance de la mano.
Descubrimos que la historia que estudiábamos en la escuela era la historia "oficial", pero que había otra que no aparecía en los libros de texto, que se aprendía en reuniones con amigos, en tomas yasambleas en la fábrica o en la facultad, en la calle, en los grupos cristianos tercermundistas o en familia. Una que algún profesor "piola" de vez en cuando se animaba a contarnos. Una que estaba en otros libros que alguien a veces nos pasaba. Entonces aprendimos a leer entre líneas.
Y entre tomas y asambleas, entre libros y largas discusiones, trabajando en fábricas o en el barrio, vivíamos sumergidas en un clima de efervescencia, de barricadas, de movilizaciones, de organización, de la CGT de los Argentinos, de cordobazos y pintadas en las paredes con la imagen del Che dibujada rápido, con aerosol y esténcil, en negro, blanco y el rojo inconfundible de la lucha que estaba en las calles, que era palpable y en la que se percibía que "todo" era posible: sólo había que tomar la decisión.
En las calles había propuestas en construcción, la historia continuaba, estaba viva.
Era la continuidad de las luchas obreras que se remontaban a principios de siglo, las huelgas y piquetes que acompañaron su nacimiento y su crecimiento hasta convertirse en una clase obrera numerosa, como lo era entonces, en los años 60 y 70. Luchas que desde el principio estuvieron impregnadas de las ideas anarquistas y socialistas de aquellos que bajaron de los barcos: los primeros inmigrantes europeos, nuestros seres queridos. Los que participaron en la bárbara "semana trágica" del 19 en los talleres Vasena donde, entre otras cosas, se pedía por una jornada de ocho horas. O en nuestra Patagonia, que pasó a la historia como "rebelde".
Era la continuidad de la lucha por el voto de las mujeres que, en 1920, impulsara la militante socialista Alicia Moreau de Justo, y que Evita convirtiera en realidad 29 años después.
De la lucha contra la corrupción, el autoritarismo, el clericalismo como factor de poder, y de los sucios negociados entre los gobiernos de turno y los grupos económicos internacionales durante la tristísima Década Infame, que eran denunciados en el Congreso por don Lisandro de la Torre.
Pero también de la línea histórica nacional y popular, de las montoneras federales del siglo XIX, de caudillos como Artigas, entre otros.
De Hipólito Yrigoyen y su propuesta nacional, aunque contradictoria, en su momento, con los intereses de la incipiente clase obrera.
Del peronismo, y de aquel fuerte símbolo del 17 de octubre: la insubordinación posterior a la Década Infame por parte de los que migraron a la capital buscando trabajo, que devinieron en trabajadores y encontraron un lugar en el mundo, los llamados "cabecitas negras". Los que "metieron las patas en la fuente de Plaza de Mayo" como voceaban los canillitas que vendían La Prensa y La Nación.
Nos preguntábamos por qué tanto fervor a favor o en contra. Por qué algunos eran llamados "gorilas" por otros, por los que habían llorado bajo la lluvia aquel 26 de julio del 52 cuando, en medio de largas filas de gente, fueron a despedir a Evita. Evita, cuya pequeña figura pasó a la historia por haberse animado a enfrentar a los poderosos y a alzar la voz para representar, defender y conseguir legítimamente los derechos de los niños, de las mujeres, de los trabajadores, es decir, de los humildes.
Tal había sido su trascendencia y la de los principios peronistas, que notábamos su vigencia en las calles, en viejos y jóvenes, militantes de la llamada "Resistencia", por la que seguían luchando y muriendo 18 años más tarde.
Era la continuidad de la construcción de la izquierda que ahora miraba hacia Latinoamérica, que unía las luchas obreras de los ingenios azucareros del norte del país con la acción del estudiantado de la universidad; que tomaba las ideas marxistas de Mariátegui, intelectual peruano que proponía la integración indígena y cultural para América.
Leíamos a Milcíades Peña. O los clásicos: Marx, Engels, Rosa de Luxemburgo. O los textos críticos de Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, y las claras posturas de John William Cooke.
Era la continuidad de experiencias lejanas,la vietnamita de Giap y su paciencia, la china de Mao y su guerra prolongada, la bolchevique con Lenin, la lucha contra el colonialismo francés en Argelia o la del pueblo palestino y su Organización para la Liberación Palestina.
Era la continuidad de la primera revolución latinoamericana, la Cuba de Fidel, tan cercana ytan posible. Yla sentíamos nuestra.
Devoramos los textos que había escrito el Che como economista, como antiimperialista, crítico y mordaz, entregado a modificar la realidad de la dependencia del Tercer Mundo con su frase célebre pronunciada en la reunión de la OEA en Montevideo: "Al imperialismo no hay que darle ni un cachito así."
Era el hombre nuevo, ejemplo de honestidad y entrega.
Queríamos ser como el Che.
Y así nos iniciamos en política.
¿Pero dónde?
¿En las nuevas organizaciones políticas que surgían a la luz de la revolución cubana?
¿En aquellas que intentaban sumar a la teoría clásica de izquierda las nuevas experiencias?
¿En las que se incorporaban al movimiento existente conformando el peronismo revolucionario?
Organizaciones políticas que se desgranaban y se fusionaban y daban lugar a otras nuevas.
Propuestas distintas y contradictorias entre sí, pero con un mismo fin: el cambio social.
Había pintadas en las calles. Se volanteaba en las puertas de las fábricas, en las facultades y en los barrios. ¡Hicimos tantas cosas en tan poco tiempo!
En los kioscos se podían comprar El Mundo, Noticias, Nuevo Hombre, y hasta El Combatiente, El Descamisado, Militancia, Estrella Roja durante el 73, entre otros diarios y revistas en los que se encontraban las distintas visiones de la realidad del momento.
Pero, cualquiera fuera nuestra formación, nos unía la decisión de comprometernos.
Nos guiaba la idea de ser coherentes en la práctica con las ideas revolucionarias que habíamos ido adquiriendo.
Sumarse no era una decisión fácil. No se trataba sólo de tener una afinidad política con tal o cual partido u organización, de ir a un comité o a una unidad básica. Era una opción de vida, una decisión que se consultaba, incluso, con amigos o con la familia. A veces había que enfrentarse con los padres. Otras no. Pero siempre se ponía en riesgo la vida. Siempre el miedo estaba presente.
Aun así prevalecía en nosotras la fuerte necesidad de cambiar las cosas. Pensábamos, estábamos convencidas de que las condiciones estaban dadas para que nuestra lucha lo hiciera posible.
Amábamos la vida, el bien más preciado, y en nuestro convencimiento estábamos dispuestas a arriesgarla para realizar cambios profundos en la sociedad. Y debatíamos: ¿Cómo? ¿Con qué metodología? ¿Era la "teoría del foco"? ¿Un gobierno nacional y popular? ¿Un gobierno revolucionario y socialista? ¿Era ell movimiento peronista revolucionario? ¿Había que luchar desde adentro o desde afuera del movimiento peronista? ¿Había que rescatar la experiencia maoísta? ¿Había que incorporar los principios de Trotsky? ¿Con las urnas al gobierno o con las armas al poder? ¿Debíamos seguir con los estudios universitarios o abandonarlos para incorporarnos a trabajar en las fábricas y así adquirir los criterios de la clase obrera? ¿O, siendo obreras, debíamos incorporarnos a la lucha política?
Con jeans y zapatillas, con el pelo atado y la cara lavada nos enamorábamos, paríamos, nos casábamos, o éramos la "compañera de", la "cumpa de". Buscábamos la independencia, dejábamos muy tempranamente nuestra casa paterna y, con las nuevas ideas, construíamos el propio hogar.
Trabajar, estudiar, criar y cuidar a nuestros hijos y a los de nuestros compañeros, militar, todo con la misma actitud, todo en una sola vida, sumadas a otros para luchar por una sociedad más justa.
¿Por qué no?
Minutos, horas y días entregados a esta forma de concebir la vida hicieron que nos fuésemos convirtiendo en
mujeres libres, comprometidas, pensantes,
mujeres militantes sindicalistas,
mujeres militantes cristianas,
mujeres militantes políticas,
mujeres militantes revolucionarias.
Pero ya no importó que perteneciéramos a las distintas variantes del peronismo o de la izquierda, que tuviéramos propuestas divergentes para un proyecto de país que cambiara el "establishment", que nos aliáramos o nos enemistáramos, que nos enfrentáramos en alguna circunstancia y nos volviéramos a encontrar en otro momento del proceso de lucha.
Ellos venían por más.
Nos llamaron "subversivas", "infiltradas", "terroristas", "comunistas", "bolches".
Y nos persiguieron.
Algunos debieron abandonar el país; otros se vieron obligados aesconderse para que no los detuvieran, y vivieron un auténtico exilio interno; otros fueron secuestrados y sumaron su nombre a la lista de los desaparecidos, y jamás supimos de ellos. Otrosfueron asesinados.
A Nosotras nos encarcelaron.
Una carta de 1979
Querido hijito: Aquí estoy con otra carta para vos, te la mando junto con la de Luisa porque tengo pocas estampillas ¿entendés? Aquí tenemos poca plata y somos muchas chicas que tenemos que escribir a la familia y a los nenes chiquitos como vos y hermosos como vos. Mirá yo quiero decirte una cosa importante y quiero que nunca te olvides de esto: yo te quiero más que a nadie en el mundo, siempre te tengo metidito dentro mío como cuando estabas en mi panza ¿te acordás? ¡Qué te vas a acordar si eras muy chiquitito! Pero seguro que te acordás cuando me preguntaste por qué si habías estado en mi panza, papá está con Nora. Mi amor chiquito, yo quiero que sepas que yo no estoy aquí porque quiero, me encerraron, y no puedo salir sola, me tienen que abrir las puertas los mismos que me encerraron. Si yo pudiera salir, estaría todo el día con vos, comeríamos juntos, te llevaría a la escuela, iríamos juntos a nadar, iríamos a la plaza y también te pegaría un chirlo en la cola cuando te hicieras el loco ¿no? Ahora no puedo hacer nada de eso, algún día podré, tendremos que esperar los dos pero como los dos esperamos se hace menos pesado ¿no es cierto? Mientras vos esperas, sos bueno y cariñoso con el papá y Nora, con Luisa, el Tata, Fede e Ignacio: también vas a la escuela, y tenés amigos y les contás tus tristezas y tus alegrías ¿sabés mi amor que lo más lindo que hay en el mundo es tener amigos? Mientras yo espero, te escribo cartas, te escribo cuentos y les cuento a mis amigas cuánto te extraño, les digo que estoy triste y les digo cuando estoy contenta y ellas hacen lo mismo conmigo. Mis amigas se llaman Charo, Tere y Nati, son grandes como yo y también tienen sus hijitos lejos. Bueno, mi chiquitín, ahora me despido, te mando un beso enorme en la panza y espero que me mandes a decir algo cuando quieras. Te quiere mucho Mamá Graciela.
Editorial Nuestra América, 484 pgs.
*Más allá de las 112 presas que colaboraron con este libro. Este fue coordinado por Viviana Beguán, prologado por Inés Izaguirre, elaborado y redactado por Alicia Kozameh, Blanca Becher, Mirta Clara, Silvia Echarte, Viviana Beguán. Corrigió el estilo Verónica Cousuelo y seleccionaron el material gráfico Nora Hilb y Silvia Echarte.
Fuente: lafogata.org
Nosotras, presas políticas
Por Nosotras*, especial para Causa Popular.- Este libro es una obra colectiva de 112 mujeres que fueron presas políticas y estuvieron en cárceles de distintos puntos del país entre 1974 y 1983. Su originalidad radica también en el intento de contar la vida cotidiana de esas mujeres, de la que por supuesto no estaba ajena la política, a través de los recuerdos, cartas y dibujos que fueron gestándose entre rejas. Aquí adelantamos algunos fragmentos de un material valiosísimo que estará disponible la semana próxima en las librerías y será presentado el 28 de abril en la Feria del Libro. En estas páginas contamos nuestra experiencia como presas políticas en las cárceles del país durante el período contenido entre los años 1974 y 1983.
Poco tiempo después del golpe de Estado de 1976, y como parte del plan de "aniquilamiento de la subversión", los militares concentraron en el penal de Villa Devoto, en Buenos Aires, Argentina, a las mujeres que nos encontrábamos detenidas en las unidades penitenciarias de todo el país.
Su objetivo fue disponer de nosotras según sus necesidades políticas y convertirnos, de esa manera, en rehenes. A partir de ese momento esta cárcel pasó a ser el lugar en el que permanecimos la mayor parte del tiempo y que, por estar situada en la Capital Federal, fue utilizada por la dictadura para mostrar una imagen de legalidad frente a las presiones que ejercían, en ese entonces, los organismos internacionales de derechos humanos, razón por la que la llamamos "cárcel vidriera".
En ese contexto la realidad del penal encerraba una clara dicotomía: en lo formal era una cárcel con celdas prolijamente pintadas de celeste y personal que nos trataba de "señoras" y de "usted". Pero, en realidad, se trataba de un sórdido y persistente régimen opresivo cuya máxima expresión fue la sentencia de las autoridades del Servicio Penitenciario Federal cuando nos dijeron: "De aquí saldrán muertas o locas."
En este lugar, bajo estas condiciones extremas, llegamos a ser casi 1200 mujeres provenientes de Capital Federal, provincias del interior del país y países limítrofes. De diversas edades - desde 14 hasta 70 años - y diferentes condiciones sociales. Con un promedio de detención de 7 años, aunque hubo quienes estuvieron sólo algunos meses. Lili, por ejemplo, permaneció 14 años detenida: desde1974 a 1987 y fue la última presa política en salir en libertad. El primer grupo de presas, detenidas en los años 74 y 75, tenía la característica de ser, en un alto porcentaje, militantes de distintas organizaciones políticas.
Inmediatamente después del golpe militar el destino de muchas compañeras fue los campos de concentración, la desaparición y la muerte. Desde entonces, en la cárcel, convivimos estudiantes universitarias y secundarias, obreras, campesinas, empleadas, profesionales, amas de casa, artistas, docentes, maestras rurales, con diferentes niveles de compromiso y militancia.
Esta composición fue el difícil inicio de la construcción de una convivencia solidaria donde la represión se instauró sin pausa, y se profundizó a partir del 76. Tuvieron que pasar varios años para que nos dieran el carácter de presos políticos "legales" a quienes nos encontrábamos detenidos en las cárceles del país.
Y esto sucedió a partir de la visita realizada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA en el año 1979, que visitó las cárceles, nos entrevistó y exigió la publicación de la totalidad de los nombres de los que estábamos encarcelados.
En estas páginas relatamos cómo se fue construyendo nuestra vida, año a año; las múltiples formas de organización y creatividad a las que debimos recurrir para sobrevivir, para enfrentar dificultades y situaciones críticas, y cómo tuvimos que apelar a nuestra capacidad individual y colectiva con el solo objetivo de salir íntegras.
(...)
Se trata de nuestro libro, escrito y elaborado de manera colectiva, tal como fue nuestra vida entonces. Logrado luego de reuniones de las "memoriosas", de quienes seleccionaron las cartas, de las que escribieron sus testimonios, de las más de cien ex presas políticas que entregaron sus cartas, poemas, dibujos, relatos, y de los innumerables mensajes por correo electrónico que recorrieron no sólo nuestro territorio sino también lejanos países que son hoy morada de tantas compañeras. Esta red de recuerdos individuales y grupales permitió reconstruir en nuestra memoria y en nuestros corazones la vida en la cárcel, año tras año, día tras día.
La detención, la tortura, la desaparición y la muerte de nuestros familiares, compañeros, amigos, y el régimen al que fuimos sometidas, nos dejaron profundas marcas, diferentes en cada una de nosotras de acuerdo con la experiencia personal.
Así también nos han marcado para siempre el temor al frío, la impaciencia frente a la espera, los ruidos que nos recuerdan los candados y las rejas o el carro de la comida "tumbera", o el sonido del agua que bajaba por los caños de desagüe de las letrinas; los gritos, los golpes, los movimientos bruscos; la humedad de los calabozos con sus paredes mojadas y chorreantes, innumerables situaciones que nos resignifican la cárcel y los momentos que más nos afectaron.
Sabemos, además, que el intento de destrucción ejercido sobre nosotras ha quedado registrado en nuestras mentes, en nuestros cuerpos, en nuestros corazones; somos concientes de ello, lo llevamos a flor de piel en nuestra vida y así contamos esta historia.
La nuestra es una experiencia única en nuestro país: el momento histórico, la cantidad de mujeres detenidas por razones políticas y concentradas en un mismo penal y su resistencia, desde ese lugar, al plan de destrucción social imperante. Situación que, ojalá, no vuelva a repetirse. Aun así queremos transmitir sobre todo los valores que emergen de esa experiencia, que no tienen tiempo ni lugar, que pueden aplicarse y vivirse en cualquier circunstancia por más dura que ésta sea, y que permiten que, de todos modos, sea posible vivir con alegría.
En el año 1999 Mariana Crespo, nuestra entrañable compañera, tuvo la idea de escribir nuestra historia. Idea que fue tomada, en ese momento, por Darío Olmo, perteneciente al Equipo de Antropólogos Forenses (EAF), y por todas nosotras. Así se sentaron las bases de este libro.
Hoy no contamos con la presencia de Mariana. Estas páginas son un homenaje a ella: sin su sostenida decisión de iniciar este proyecto y de reunir voluntades, con distintas necesidades, experiencias y también distintos pensamientos políticos, difícilmente lo habríamos logrado. Todas las que conocimos al "caballo loco", como la llamábamos cariñosamente, recordamos su alegría y su dedicación para limar asperezas, para escuchar, para unir hasta lo imposible. La verdad es que la extrañamos mucho.
Este libro es por ella y por nosotras.
Por nuestros familiares, que vivieron nuestra experiencia y la sufrieron en carne propia.
Por nuestros muertos y desaparecidos, a los que no olvidaremos nunca.
Por aquellos que no conocen la historia o tienen una vaga idea de lo sucedido.
Por las nuevas generaciones, por nuestros hijos.
Han pasado tres décadas desde que se sucedieran los hechos que narramos aquí. Nuestro país es otro país y, sin embargo, cada capítulo de la Historia se alimenta del capítulo anterior. Por eso nos corresponde hoy transmitir nuestro capítulo vivido. Para alimentar la memoria, construir el presente y mirar, esperanzados, el futuro.
Quiénes éramos
Somos hijas de una generación que se debatía entre "peronismo y antiperonismo". Crecimos escuchando a los adultos discutir sobre política en las reuniones familiares, generalmente en la mesa de los domingos, levantando la voz, momento que era seguido por un silencio destinado a comprender el mensaje que surgía de la radio, desde la que una voz en off, solemne, empezaba diciendo: "Comunicado al pueblo de la Nación..." que, con una marcha militar de fondo, anunciaba un nuevo golpe de Estado.
Veíamos las caras adustas, intuíamos el miedo y la preocupación.
Así había sido en el 30 cuando las Fuerzas Armadas destituyeron a Hipólito Yrigoyen.
Así también fue en el 55 cuando una nueva irrupción militar, encabezada por la Marina, derrocó al presidente Juan Domingo Perón. Algunas recordamos este hecho porque, en el barrio, todos los chicos de la cuadra fuimos conducidos junto a nuestras madres al sótano de la casa de un vecino "por las dudas, para protegernos de los tiros", nos decían nuestros padres, mientras ellos permanecían en las calles, de un lado o del otro: a favor de Perón o a favor de la Libertadora. Y, después, vinieron largos años de proscripción del peronismo.
Cuando en el 62 derrocaron a Arturo Frondizi no fuimos a la escuela por varios días. Y cuando en el 66 los militares, irrespetuosos, sacaron al presidente Illia del sillón de Rivadavia a los empujones y a las patadas, nos quedó grabada la imagen, publicada en los diarios, de aquel médico de Cruz del Eje reconocido por su honestidad. Esta vez había sido Onganía la cabeza visible de la que ellos denominaron "revolución argentina".
Y ese año nos encontró en las calles peleando contra la nueva dictadura, y luego en el 70 y en el 71 contra las de Levingston y Lanusse.
Y fue precisamente contra Agustín Lanusse que, en el 72, junto a tantos más, estremecimos las baldosas y los vidrios de los diarios La Prensa y La Nación manifestándonos contra el fusilamiento de los presos políticos cuando la masacre de Trelew.
Costó muchas vidas, muchos sacrificios, lograr que los militares dejaran el gobierno. Pero lo dejaron. Así, vivimos la asunción de Héctor Cámpora a la presidencia. Fue un día de sol brillante cuando vimos desfilar frente a nuestros ojos a los líderes Salvador Allende y Osvaldo Dorticós Torrado. El "Tío" confiaba en que, como anunciaba el programa electoral del FREJULI, la redistribución del poder en un proceso democrático era posible.
Y lo festejamos.
Y la alegría continuó el 25 de mayo del 73, cuando poderosas movilizaciones populares arrancaron la promulgación de la ley de Amnistía que dejó en libertad a los presos políticos que poblaban las cárceles del país. Ese día fue una fiesta y las que estábamos en Buenos Aires recordamos el "Devotazo".
Pero el mismo año, en una larga y multitudinaria marcha, fuimos a Ezeiza a recibir a Perón. Regresaba al país en un avión que nunca vimos aterrizar y, en cambio, lo que vivimos fue una verdadera masacre.
Y el 11 de septiembre, amargo y funesto, nos encontró nuevamente en las calles para repudiar el sangriento golpe de Estado de Augusto Pinochet en Chile...
Ésa es nuestra historia.
Nacimos, la mayoría de nosotras, entre el 45 y el 55. Vivimos en un país de luchas, desencuentros y proscripciones, con gobiernos elegidos por el voto popular e interrumpidos drásticamente por dictaduras militares. Es que, entonces, la Trilateral Commission sostenía que la democracia era "disfuncional al desarrollo".
El mundo se había dividido en dos bloques: capitalismo y comunismo. Y había sido declarada una guerra: la "guerra fría", que determinaba que desde este lado del mundo -bloque "occidental y cristiano"- todo movimiento social que cuestionara el poder fuera visto como una amenaza comunista. Claro mensaje del "Norte", que nuestra generación contrarrestó dando contenido a dos palabras: imperialismo y dependencia.
En el 59 vimos en la revista Life que unos barbudos habían hecho una revolución en una isla caribeña. Y que un argentino, Ernesto Guevara, había participado en ella. Eso nos impactó para siempre.
Esta pequeña isla, Cuba, de tan sólo 1.100 kilómetros de largo, había decidido hacerle frente al país más poderoso del mundo, EEUU. (¡Mirá vos!) Aquí, la lucha continuaba. Y el 29 de julio del 66 la Policía Federal desalojó la Facultad de Ciencias Exactas a los golpes, contra todos y sin distinción: alumnos, docentes, no docentes. Fue la "Noche de los bastones largos".
La Universidad fue intervenida por orden de Onganía y, mientras algunas fueron clausuradas, en otras los estudiantes sostuvieron huelgas que duraron meses, negándose a asistir a clases en esas condiciones. Como en Córdoba, donde un estudiante que repartía volantes fue baleado, hecho que tuvo como respuesta la toma del Hospital de Clínicas, después de lo que se desató una represión aún mayor.
A raíz de esto "215 científicos y 86 investigadores de áreas sociales y humanísticas" tuvieron que emigrar. Y qué triste fue aquel día de octubre del 67, cuando diarios y revistas publicaron la foto del Che muerto en un catre de campaña. Apresado vivo en La Higuera, asesinado en Bolivia.
En el 68 nos sorprendió el "Mayo Francés" cuando estudiantes e intelectuales parisinos se levantaron para protestar contra el régimen económico, cultural y educacional, y contra la política colonialista de su país. Y ese mismo año la CGT de los Argentinos, dirigida por el gráfico Raimundo Ongaro, declaraba en un manifiesto: "...agraviados en nuestra dignidad, heridos en nuestros derechos, despojados de nuestras conquistas, venimos a alzar, en el punto donde otros las dejaron, las viejas banderas de lucha".
Y la lucha estaba en las calles.
Se sucedían manifestaciones universitarias: en Corrientes, también en Rosario, donde murieron los estudiantes Blanco y Bello.
Y el 29 de mayo se produjo el "Cordobazo", sublevación masiva, encolumnada detrás de dirigentes obreros como Agustín Tosco, Atilio López, Elpidio Torres. Y allí estábamos. Ardía el barrio Güemes; ardía el arco de la entrada de Córdoba; columnas de trabajadores habían cortado el acceso a la ciudad; era un campo de batalla la Vélez Sarsfield frente a la CGT, donde los manifestantes arremetían contra la policía, "armados" con tarros repletos de bolitas que, tiradas al ras del pavimento, hacían resbalar y caer a los caballos de la montada; ardía el barrio Clínicas, ahí estuvimos, parapetados en barricadas y en los techos y, con gomeras, tiramos piedras a la policía que merodeaba los alrededores con tibias incursiones y abundantes gases; hubo luchas y hubo muertos, y el contundente levantamiento significó el principio del fin de la dictadura de Onganía y el recambio militar.
El hombre llegó a la luna.
Y el 16 de septiembre se ordenó la ocupación militar de la ciudad de Rosario, y entonces obreros y estudiantes salieron a las calles. Fue el "Rosariazo". En enero del 70 dirigentes combativos triunfaron en las elecciones internas en los sindicatos SITRAC y SITRAM en Córdoba, ganándole la pulseada a la eterna burocracia sindical.
Y las huelgas y las manifestaciones no se detenían. El 15 de marzo del 71, de nuevo, masivamente. Levingston había nombrado a un interventor en Córdoba quien, en un rasgo de absoluta soberbia, había declarado que "cortaría la cabeza de la víbora marxista", lo que trajo como respuesta el "Viborazo".
Para que la sangre no llegara al río el interventor tuvo que ser reemplazado por Lanusse...
Se estrenó la película Z, de Costa Gavras. Era una época en la que convivían el Club del Clan y el cine "testimonial", por el que optábamos: Estado de Sitio, Blow Up, I como ICARO... el realismo de Buñuel. Y, al menos una vez por semana, era posible ir al "cine club" para ver La batalla de Argelia, El chacal de Nahuel Toro, entre tantas otras, o La hora de los hornos, proyectadas por circuito "under". Grandes expresiones artísticas de las que, sobre todo, nos atraían el contenido social y el debate en grupo al final de la función, allí mismo o en el café de al lado.
En realidad todo se debatía, todo era objeto de discusión, porque lo que estábamos cuestionando era el sistema reinante, los valores vigentes.
El arte "abstracto" poco importaba por su falta de "mensaje" pero, en cambio, admirábamos a Carpani, cuyas pinturas aparecían en paredes o en revistas, con sus imágenes de grandes contrastes y pocos grises, que eran un símbolo de la época.
Y era posible quedarse absorto frente al Guernica, de Picasso, con sus imágenes despedazadas por la guerra. Alonso, Berni, Spilimbergo, o los muralistas mejicanos, cuya presencia nos recordaba que somos parte de un continente que extiende sus brazos y su historia de norte a sur.
Veíamos en la tele las imágenes de Vietnam, el horror de los fusilamientos públicos, y a niños y adultos destrozados por las bombas de napalm.
Y en Buenos Aires se exhibía la obra teatral Hair. Escuchábamos a Mercedes Sosa, a Atahualpa Yupanqui, a los Olimareños, a los Quilapayún, a Joan Baez, a Violeta Parra, a Daniel Viglieti, a Serrat, a Sui Generis, a Almendra, a Vox Dei o a Vinicius de Moraes... o a los Beatles, los "melenudos" del Submarino Amarillo, de los que éramos fanáticas.
Y nos divertíamos y bailábamos en las peñas folclóricas y en los festivales de rock, acompañando las guitarreadas con unos vinitos, o unos lisos, o con la sangría bien fría de vino con limón, azúcar y hielo.
Leíamos los poemas de Walt Whitman, Mario Benedetti, Nicolás Guillén, Miguel Hernández, Juan Gelman, Paco Urondo o Pablo Neruda. Y allí estaba la literatura de Hauser, Althuser, Cárdenas, Lumumba, Franz Fanon, para quien quisiera tomarla.
Y si algo se podía leer "entre líneas", eran los comics de Breccia con su Mort Cinder, Hugo Pratt y su Corto Maltés, la Mafalda de Quino, Oesterheld y su memorable Eternauta.
Y absorbimos las experiencias de Taco Ralo y los Uturuncos, Raúl Sendic y el MLN Tupamaros, Miguel Enríquez y los miristas chilenos, Salvador Allende con su propuesta de una "vía pacífica hacia el socialismo". Propuestas de lucha, ebullición de ideas, donde parecía que todo lo necesario para lograr una sociedad mejor, nacional y latinoamericana, estaba al alcance de la mano.
Descubrimos que la historia que estudiábamos en la escuela era la historia "oficial", pero que había otra que no aparecía en los libros de texto, que se aprendía en reuniones con amigos, en tomas y asambleas en la fábrica o en la facultad, en la calle, en los grupos cristianos tercermundistas o en familia.
Una que algún profesor "piola" de vez en cuando se animaba a contarnos. Una que estaba en otros libros que alguien a veces nos pasaba. Entonces aprendimos a leer entre líneas. Y entre tomas y asambleas, entre libros y largas discusiones, trabajando en fábricas o en el barrio, vivíamos sumergidas en un clima de efervescencia, de barricadas, de movilizaciones, de organización, de la CGT de los Argentinos, de cordobazos y pintadas en las paredes con la imagen del Che dibujada rápido, con aerosol y esténcil, en negro, blanco y el rojo inconfundible de la lucha que estaba en las calles, que era palpable y en la que se percibía que "todo" era posible: sólo había que tomar la decisión.
En las calles había propuestas en construcción, la historia continuaba, estaba viva.
Era la continuidad de las luchas obreras que se remontaban a principios de siglo, las huelgas y piquetes que acompañaron su nacimiento y su crecimiento hasta convertirse en una clase obrera numerosa, como lo era entonces, en los años 60 y 70. Luchas que desde el principio estuvieron impregnadas de las ideas anarquistas y socialistas de aquellos que bajaron de los barcos: los primeros inmigrantes europeos, nuestros seres queridos.
Los que participaron en la bárbara "semana trágica" del 19 en los talleres Vasena donde, entre otras cosas, se pedía por una jornada de ocho horas. O en nuestra Patagonia, que pasó a la historia como "rebelde".
Era la continuidad de la lucha por el voto de las mujeres que, en 1920, impulsara la militante socialista Alicia Moreau de Justo, y que Evita convirtiera en realidad 29 años después.
De la lucha contra la corrupción, el autoritarismo, el clericalismo como factor de poder, y de los sucios negociados entre los gobiernos de turno y los grupos económicos internacionales durante la tristísima Década Infame, que eran denunciados en el Congreso por don Lisandro de la Torre.
Pero también de la línea histórica nacional y popular, de las montoneras federales del siglo XIX, de caudillos como Artigas, entre otros.
De Hipólito Yrigoyen y su propuesta nacional, aunque contradictoria, en su momento, con los intereses de la incipiente clase obrera.
Del peronismo, y de aquel fuerte símbolo del 17 de octubre: la insubordinación posterior a la Década Infame por parte de los que migraron a la capital buscando trabajo, que devinieron en trabajadores y encontraron un lugar en el mundo, los llamados "cabecitas negras". Los que "metieron las patas en la fuente de Plaza de Mayo" como voceaban los canillitas que vendían La Prensa y La Nación.
Nos preguntábamos por qué tanto fervor a favor o en contra. Por qué algunos eran llamados "gorilas" por otros, por los que habían llorado bajo la lluvia aquel 26 de julio del 52 cuando, en medio de largas filas de gente, fueron a despedir a Evita. Evita, cuya pequeña figura pasó a la historia por haberse animado a enfrentar a los poderosos y a alzar la voz para representar, defender y conseguir legítimamente los derechos de los niños, de las mujeres, de los trabajadores, es decir, de los humildes.
Tal había sido su trascendencia y la de los principios peronistas, que notábamos su vigencia en las calles, en viejos y jóvenes, militantes de la llamada "Resistencia", por la que seguían luchando y muriendo 18 años más tarde. Era la continuidad de la construcción de la izquierda que ahora miraba hacia Latinoamérica, que unía las luchas obreras de los ingenios azucareros del norte del país con la acción del estudiantado de la universidad; que tomaba las ideas marxistas de Mariátegui, intelectual peruano que proponía la integración indígena y cultural para América.
Leíamos a Milcíades Peña. O los clásicos: Marx, Engels, Rosa de Luxemburgo. O los textos críticos de Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche, y las claras posturas de John William Cooke.
Era la continuidad de experiencias lejanas, la vietnamita de Giap y su paciencia, la china de Mao y su guerra prolongada, la bolchevique con Lenin, la lucha contra el colonialismo francés en Argelia o la del pueblo palestino y su Organización para la Liberación Palestina.
Era la continuidad de la primera revolución latinoamericana, la Cuba de Fidel, tan cercana y tan posible. Y la sentíamos nuestra.
Devoramos los textos que había escrito el Che como economista, como antiimperialista, crítico y mordaz, entregado a modificar la realidad de la dependencia del Tercer Mundo con su frase célebre pronunciada en la reunión de la OEA en Montevideo: "Al imperialismo no hay que darle ni un cachito así."
Era el hombre nuevo, ejemplo de honestidad y entrega. Queríamos ser como el Che.
Y así nos iniciamos en política. ¿Pero dónde?
¿En las nuevas organizaciones políticas que surgían a la luz de la revolución cubana?
¿En aquellas que intentaban sumar a la teoría clásica de izquierda las nuevas experiencias?
¿En las que se incorporaban al movimiento existente conformando el peronismo revolucionario?
Organizaciones políticas que se desgranaban y se fusionaban y daban lugar a otras nuevas.
Propuestas distintas y contradictorias entre sí, pero con un mismo fin: el cambio social.
Había pintadas en las calles. Se volanteaba en las puertas de las fábricas, en las facultades y en los barrios. ¡Hicimos tantas cosas en tan poco tiempo!
En los kioscos se podían comprar El Mundo, Noticias, Nuevo Hombre, y hasta El Combatiente, El Descamisado, Militancia, Estrella Roja durante el 73, entre otros diarios y revistas en los que se encontraban las distintas visiones de la realidad del momento.
Pero, cualquiera fuera nuestra formación, nos unía la decisión de comprometernos.
Nos guiaba la idea de ser coherentes en la práctica con las ideas revolucionarias que habíamos ido adquiriendo. Sumarse no era una decisión fácil. No se trataba sólo de tener una afinidad política con tal o cual partido u organización, de ir a un comité o a una unidad básica. Era una opción de vida, una decisión que se consultaba, incluso, con amigos o con la familia. A veces había que enfrentarse con los padres.
Otras no. Pero siempre se ponía en riesgo la vida. Siempre el miedo estaba presente.
Aun así prevalecía en nosotras la fuerte necesidad de cambiar las cosas. Pensábamos, estábamos convencidas de que las condiciones estaban dadas para que nuestra lucha lo hiciera posible.
Amábamos la vida, el bien más preciado, y en nuestro convencimiento estábamos dispuestas a arriesgarla para realizar cambios profundos en la sociedad.
Y debatíamos:
¿Cómo? ¿Con qué metodología? ¿Era la "teoría del foco"? ¿Un gobierno nacional y popular? ¿Un gobierno revolucionario y socialista? ¿Era ell movimiento peronista revolucionario? ¿Había que luchar desde adentro o desde afuera del movimiento peronista? ¿Había que rescatar la experiencia maoísta? ¿Había que incorporar los principios de Trotsky? ¿Con las urnas al gobierno o con las armas al poder? ¿Debíamos seguir con los estudios universitarios o abandonarlos para incorporarnos a trabajar en las fábricas y así adquirir los criterios de la clase obrera? ¿O, siendo obreras, debíamos incorporarnos a la lucha política?
Con jeans y zapatillas, con el pelo atado y la cara lavada nos enamorábamos, paríamos, nos casábamos, o éramos la "compañera de", la "cumpa de". Buscábamos la independencia, dejábamos muy tempranamente nuestra casa paterna y, con las nuevas ideas, construíamos el propio hogar.
Trabajar, estudiar, criar y cuidar a nuestros hijos y a los de nuestros compañeros, militar, todo con la misma actitud, todo en una sola vida, sumadas a otros para luchar por una sociedad más justa.
¿Por qué no?
Minutos, horas y días entregados a esta forma de concebir la vida hicieron que nos fuésemos convirtiendo en
mujeres libres, comprometidas, pensantes,
mujeres militantes sindicalistas,
mujeres militantes cristianas,
mujeres militantes políticas,
mujeres militantes revolucionarias.
Pero ya no importó que perteneciéramos a las distintas variantes del peronismo o de la izquierda, que tuviéramos propuestas divergentes para un proyecto de país que cambiara el "establishment", que nos aliáramos o nos enemistáramos, que nos enfrentáramos en alguna circunstancia y nos volviéramos a encontrar en otro momento del proceso de lucha.
Ellos venían por más.
Nos llamaron "subversivas", "infiltradas", "terroristas", "comunistas", "bolches".
Y nos persiguieron.
Algunos debieron abandonar el país; otros se vieron obligados a esconderse para que no los detuvieran, y vivieron un auténtico exilio interno; otros fueron secuestrados y sumaron su nombre a la lista de los desaparecidos, y jamás supimos de ellos. Otros fueron asesinados.
A Nosotras nos encarcelaron.
Una carta de 1979
Querido hijito: Aquí estoy con otra carta para vos, te la mando junto con la de Luisa porque tengo pocas estampillas ¿entendés? Aquí tenemos poca plata y somos muchas chicas que tenemos que escribir a la familia y a los nenes chiquitos como vos y hermosos como vos.
Mirá yo quiero decirte una cosa importante y quiero que nunca te olvides de esto: yo te quiero más que a nadie en el mundo, siempre te tengo metidito dentro mío como cuando estabas en mi panza ¿te acordás? ¡Qué te vas a acordar si eras muy chiquitito! Pero seguro que te acordás cuando me preguntaste por qué si habías estado en mi panza, papá está con Nora.
Mi amor chiquito, yo quiero que sepas que yo no estoy aquí porque quiero, me encerraron, y no puedo salir sola, me tienen que abrir las puertas los mismos que me encerraron. Si yo pudiera salir, estaría todo el día con vos, comeríamos juntos, te llevaría a la escuela, iríamos juntos a nadar, iríamos a la plaza y también te pegaría un chirlo en la cola cuando te hicieras el loco ¿no? Ahora no puedo hacer nada de eso, algún día podré, tendremos que esperar los dos pero como los dos esperamos se hace menos pesado ¿no es cierto?
Mientras vos esperas, sos bueno y cariñoso con el papá y Nora, con Luisa, el Tata, Fede e Ignacio: también vas a la escuela, y tenés amigos y les contás tus tristezas y tus alegrías ¿sabés mi amor que lo más lindo que hay en el mundo es tener amigos? Mientras yo espero, te escribo cartas, te escribo cuentos y les cuento a mis amigas cuánto te extraño, les digo que estoy triste y les digo cuando estoy contenta y ellas hacen lo mismo conmigo. Mis amigas se llaman Charo, Tere y Nati, son grandes como yo y también tienen sus hijitos lejos. Bueno, mi chiquitín, ahora me despido, te mando un beso enorme en la panza y espero que me mandes a decir algo cuando quieras.
Te quiere mucho Mamá Graciela.
Editorial Nuestra América, 484 pgs.
*Más allá de las 112 presas que colaboraron con este libro. Este fue coordinado por Viviana Beguán, prologado por Inés Izaguirre, elaborado y redactado por Alicia Kozameh, Blanca Becher, Mirta Clara, Silvia Echarte, Viviana Beguán. Corrigió el estilo Verónica Cousuelo y seleccionaron el material gráfico Nora Hilb y Silvia Echarte.
Sábado 22 abril 2006
Causa Popular
NUEVE ROSARINAS DAN TESTIMONIO EN UN LIBRO SOBRE VILLA DEVOTO
Nosotras, las mujeres prisioneras
Por Sonia Tessa
Las seis mujeres no paran de hablar a borbotones. Cuentan una anécdota atrás de la otra, rememoran nombres, recuerdan características de algunas compañeras. Es miércoles a la nochecita, y están sentadas alrededor de una mesa donde circula el mate. Están hablando de sus épocas de prisioneras políticas, y en medio de sus risas, relatan momentos límites. "¿Te acordás cuando Mariana Crespo decía 'Verdugo, deje de maltratar a los presos'? -se dicen, para coser entre todas el recuerdo en retazos-. Cuando les pegaban a los comunes, nosotras lo veíamos subidas a la ventana. Ella tenía un tono de porteña de barrio norte y gritaba. Nosotras le decíamos 'callate, Mariana', pero ella seguía". Y se ríen mientras imitan el tono de la compañera que murió hace pocos años. Estuvieron presas en la cárcel de Devoto durante la última dictadura militar. Muchas cayeron en el gobierno de Isabel Martínez de Perón. Todas fueron concentradas en ese penal a partir del 5 de noviembre de 1975, cuando el Ejército se hizo cargo de la represión. Si el Che hablaba de endurecerse sin perder la ternura jamás, ellas supieron soportar las peores condiciones sin perder la alegría.
La defendieron tanto que se siguen riendo treinta años después, cuando están a punto de tener en sus manos el libro del que participaron, llamado "Nosotras, obra colectiva. Testimonio de 112 prisioneras políticas, 1974-1984". Esta semana, para el 30° aniversario del golpe, estará en las librerías. Saben también que durante la presentación -que será el 4 o 5 de mayo, en el teatro La Comedia-, no podrán evitar las lágrimas, se les quebrará la voz. Fueron encarceladas por su militancia, por haber puesto el cuerpo para construir un país diferente. Y en el encierro tejieron un vínculo inquebrantable. "Más o menos, todas seguimos en contacto. Las anécdotas son para cagarse de risa. Lo dramático, lo cuestionable personalmente, o de organización a organización, eso se borró", cuenta Margarita Irurzun, una de las nueve rosarinas que participó del libro que se presentará en mayo en la ciudad. "Con algunas podemos haber pasado 30 años sin vernos, pero cuando nos encontramos con alguna compañera, hay algo tan fuerte en común", sigue la misma, y sigue Cristina Bolatti: "Hay una cuestión de lazo, de experiencia, de situaciones límite, de sufrimiento". Se hace difícil saber quién dijo cada palabra. Cada una agrega algo, entre todas arman un relato fragmentario, con aclaraciones necesarias para que los de afuera puedan entenderlas, seguir el hilo. Cuentan de las estrategias de resistencia, las formas de comunicación dentro de la cárcel, hablan de los métodos de aniquilamiento de los represores, y de las redes que tejieron entre todas para evitar que cumplieran su objetivo. Sobre todo, en el apuntalamiento de las más débiles, aquellas que los represores señalaban para hostigarlas con más ensañamiento. Después del golpe, llegaron a ser más de 1.200 las detenidas políticas en la cárcel de Devoto. Y si al principio las dejaron acomodarse en las celdas y los pabellones (de 25 a 30 presas) como querían, después vinieron las calesitas, los cambios periódicos para evitar que se encariñaran demasiado. "Nosotras nos fortalecimos en el convencimiento de que la compañera que estuviera al lado era en ese momento la que más queríamos", afirma Bolatti.
De la charla participan también Ana Esther Koldorf, Ema Lucero, Lelia Ferrarese y Charito, la hermana de María del Carmen Sillato. Cuando puede meter un bocadillo, ella cuenta cómo lo vivían los familiares. La requisa, el miedo, los viajes, y la solidaridad de los vecinos del barrio porteño de Villa Devoto. Las rosarinas que aportaron al libro se completan con Laura Ojeda, Marta Bertolino y Liliana Gómez.
Pero es difícil interrumpir la catarata de anécdotas carcelarias. Irurzun recuerda varios episodios de junio de 1977, cuando tres de las detenidas fueron trasladadas a Córdoba como rehenes para evitar un atentado durante el viaje del entonces presidente Jorge Videla. "Vinieron a buscarme a mí para llevarme al chancho (la celda de castigo). Menos mal que el guardia me dijo por mi nombre, porque yo no tenía voz", recuerda la movida que habían armado para resistir la ida de las compañeras. Ante los golpes en la pared que cada celda repetía a la de al lado, sabían que comenzaba el jarreo. Y golpeaban las jarras de aluminio contra las rejas, con un ruido ensordecedor. Entonces, a la otra señal, sobrevenía el silencio. Y entonces, una se dirigía a los "vecinos de Villa Devoto". Ahora, Margarita lo hace en un susurro, pero aquel día gritaba para alertarlos sobre el traslado de tres compañeras. "La gente del barrio siempre fue muy solidaria con nosotras", recuerda. Charito agrega que también con los familiares.
Organizaban resistencia, tenían modos de comunicación de celda a celda, como el tornillo que sostenía las cuchetas en la cama, que atravesaba la pared de lado a lado. Ellas lo aflojaban, y se comunicaban. También lo hacían a través de la letrina, con las del piso de abajo. Durante mucho tiempo -tienen diferencias al recordar si fueron un año, dos, o más- les interrumpieron los recreos en el patio externo, apenas podían salir una hora por día al interno.
El libro comenzó a escribirse en 1998, por una sugerencia del grupo de Antropología Forense de la UBA, que resaltó el valor histórico de las cartas de las detenidas a sus familiares. Algunas iban por la vía oficial, y atravesaban la censura. Otras eran caramelitos, escritos con letra muy pequeña en el papel de los atados de cigarrillo, que antes había sido separado del metalizado. Sobre el blanco se escribía y el otro se utilizaba para una primera envoltura. La segunda era de plástico, para evitar la humedad. Esos mensajes clandestinos se llevaban en la boca, dentro y fuera del penal. "Si los habré escupido para adentro de las celdas cuando limpiábamos", rememora Koldorf.
Presentación del libro Nosotras, presas politicas en la biblioteca nacional.
26 de mayo de2006.
Panel compuesto por Lidia Blanco, Alcira Argumedo, testimonios de Mirta Clara y Estela Cerone
Ponencia de Alcira Argumedo, ( Versión grabada, entre dicha y leída )
“ Yo primero quiero agradecer, porque considero un honor esta invitación apresentar el libro de las compañeras, con quién uno se siente absolutamente identificado. Creo que la verdad, es un testimonio invalorable, creo que los relatos que aparecen en este libro no sólo dan cuenta de lo que significó el terrorismo de estado en sus detalles mínimos, lo que significo desde la impunidad del poder, encontrarte con una solidaridad de sobrevivencia,que daban cuenta de elementos que eranmucho más profundos que aquellos que se estaban jugando. Era el tema de la condición humana.
Yo me acuerdo que los primeros testimonios que leí de los primeros detenidos desapareci dos que habían sido liberados, tenía uno que me dejó, 4,5,6, días absolutamente idiotizada, , evoco algo que también me evocaron estos relatos, “La condición Humana “ de Malraux, A mi me tocó estar en una ubicación relativamente privilegiada en el escalón de desastre que atravesó nuestra generación, que fue el exilio exterior, era la mejor de las situaciones dentro de lo que se vivía. Entonces fui a comprar “La condición human” y la leí, y al leerlo me di cuenta que Malraux era un pavote, de proporciones, que no había entendido nada porque la magnitud de los matices de lo humano que aparecen en estos relatos, que es lo mismo que aparece en “Nosotras, Presas políticas” daban una riqueza de sentido que tal vez la literatura no podía alcanzar, esas ínfimas grandes epopeyas que la condición humana permite realizaren condiciones absolutamente deshumanizadas. Yo vi. esta gran riqueza del libro , porque en la conmoción uno dice que sí, es verdad que conmueven los relatos del horror, es cierto que conmueven la búsqueda de ciertas salidas. O las expresiones de solidaridad que se dan en pequeñísimas cosas, como esto que llegara una bananita Noel ,a ser dividida entre 25 y esto iba a ser un gran festín, o cuando una llegaba a un celular con 30. 35 grados de calor, traspirando como locas, otra le decía, traten de lamerse el sudor, para no deshidratarse. Digo, estos eran elementos de los humano, de una pelea en que en esas condiciones se transformaban en grandes hazañas Yo creo que esto es la magnitud d e lo que tenemos que pensar, porque muchas veces en la filosofía académica, cuando se plantean el ser y el tiempo, el ser y la nada, es cuando lo mencionan a Sastre, y yo creo que ni el mismo Sastre podía haberse imaginado una respuesta de la condición humana que estamos hablando. Lo otro no tiene que ver, el cretinismo de la represión habla de algo que no es , de lo que uno supone que es cuando habla de la condición humana.
Claro, el tema es que si el pobre Malraux, quedó medio desdibujado frente a estos relatos, lo que habrá sucedido con varias áreas de la filosofía, y acá, yo encuentro un contraste muy fuerte en el potencial que tiene este libro, Fíjense Uds. que la filosofía alemana, después del holocausto judío de Auchswits, no puedo pensar más,o sea ese centro de pensamiento y de identidad, más allá de las corrientes y de las orientaciones, ese espacio territorial que había dado a Kant, a Marx, a Hegel, a Weber,,a la escuela de Frankfurt, , después delHolocausto, no quiero entraren debate,, dio a un pavote como Haberlas.
Nunca más pudieron volver a pensar, Sin embargo yo creo que este libro nos obliga a pensar no sólo el porque de la represión, sino que es una clave para pensar el futuro, porque acá , en una de las primeras páginas nos dicen “quienes somos”, cuando hablan de quienes somos, nos identifican con esa generación, con las películas más significativas, con los libros más significativos, más allá de si uno era trotskista, otro peronista, o este revolucionario, y otro del PC. Más allá de eso, era una generación que se alimentaba con relatos, con películas, con libros, con acontecimientos, era una juventud que había crecido en el marco de un proceso de transformación que superaba a la argentina, habíamos sido protagonistas de lo que fue una revolución mucho más profunda y significativa que la revolución francesa, Es que atravesamos la revolución del tercer mundo.
Fíjense Uds. que en ese mismo período nosotros desarrollamos o participamos en esta lucha, dos tercios de la humanidad que vivían en Asia, África, o América Latina, que habían sido sometidos a dominios coloniales o neo coloniales, luego de diversosperiodos de resistencias aisladas, tomaron la ofensiva en las luchas liberaciónnacional y social, los procesos de descolonización en África , las distintas revoluciones, los gobiernos populares que con sus aciertos o errores cuestionaban el poder de las potencias. Estaban como inmersos en un poder, en un mundo donde para nosotros Giap. O Ho Chi Min , Mao Tse Tun, Zukarno, La revolución argelina, Fidel y el Che, digamos parte de eso éramos,
Cuando se preguntan o nos dicen quienes éramos o quienes somos, reitero, éramos parte de una revolución mundial, la más importante, porque era la de los condenados de la tierra,(uno de los grandes libros que leíamos)
El tema, que creo que acá lo señalaba Lidia, con todo , es que ese terrorismo de estado fue la condición para imponer una gran restauración conservadora, Atravesamos la Santa alianza, , atravesamos un intento de recuperación de ese poder que había sido brutalmente hostigado, no es casual que esta onda sincrónica de dictaduras militares con terrorismo de estadoque el plan Cóndor se hubiera instaurado en los mismos años que los Yanquis tuvieran que retirase de Viet Nan y del sudeste asiático, en que los países productores de la OPEP aumentaban los precios del crudo, en que se realizabala conferencia de Argelia d e los no alineados , en que esta revolución esta hostigando núcleos decisivos del poder de las potencias. Esto, que parece que es, maravilloso verlo, aún mientras se producían estos procesos que uno los veía en los periódicos, etc., se daban millones de pequeñas resistencias como las que llevan estas compañeras en el plano de la restauración conservadora, .Es cierto doloroso para ellas salir y encontrarse que había una hegemonía económica,. y cultural, pero sobre todo cultural , el neoliberalismo no fue solamente un modelo económico, fue una concepción del mundo , fue una imposición de valores, basados en el egoísmo en el individualismo, en la búsqueda del lucro, en el desinterés por el otro, en la competencia, es decir, era un mundoen el que habían triunfado los valores antagónicos, por los cuales nosotros habíamos jugado, o habíamos arriesgado demasiadas cosas. El tema es que yo creo que no sea casual que este libro aparezca a los 30 años , esto nos tiene que llenar, más allá de la conmoción o la indignación, de un gran optimismo, ya que es uno de los grandes indicios de que estamos en el comienzo del fin de esta gran restauración conservadora, ese período negro empieza a desarticularse, Creo que estamos en una nueva edad histórica, donde los desafíos, como pasó en la Francia del S XIX., 1815,1848, cuando se restaura con la santa alianza las monarquías absolutas, las aristocráticas de sangre, y otros modos de deshumanización de lo humano
Yo siempre lo decía que si alguien a los 20 años hubiera estado en1789, en París en la toma de la Bastilla, o en 1820 a los 40 años,hubiera dicho, tengo nostalgia de la libertad, de la igualdad, y la fraternidad, le hubieran dicho, te quedaste en el 1789, sin embargo, en 1848, se hizo evidente que ese no era un nuevo orden, sino que era el último manotazo de ahogado de un orden profundamente regresivo, que estaba a contramano de la historia y condenado a ser barrido por la dinámica de la historia.
Claro, si uno analiza y ve la situaciónde la sociedad actual, se da cuenta que finalmente está en una guerra entre valores, una guerra entre aquellos que el mundo debe organizarse sobre el egoísmo, el lucro, la exclusión, el desprecio, la jerarquización social, y aquellos otros que piensan que le mundo tiene que ser solidario, cooperativo,.La solidaridadtiene u potencial mayor que la competencia o el egoísmo,como lo demuestran acá en situaciones límites las compañeras que se dieron cuenta que no solamente podían enfrentaractuando colectivamente situaciones límites sino incluso recuperar el humor, poder reírse, poder manifestar, poder atravesar estas sensaciones por las cuales el dolor lacerante de la pérdida, de lo otro, de la torturade seres queridos, podía combinarse con momentos de alegría , con felicidad como nos decía Lidia. Yo creo que todo está indicando que estamos en el comienzo del fin de esta restauración,. Y cuando digo que este libro Nosotras , es un indicio, uno empiezaa ver y todo empieza a darse de vuelta con otras características, entonces , en vez de ver a los norteamericanos empantanados en Viet Nam, ahora están empantanados en Irak, y en vez del movimiento pacifistacontra Viet Nam, aparece el movimiento pacifista contra Irak, en vez del movimiento negro, les aparece el movimiento latino, en vez del mayo francés les aparece el noviembre francés de los hijos de argelinos que vienen de aquella época, yel marzo francés de los hijos de franceses que quieren ser excluidos. Ni hablar que Fidel incólumne, como si nada hubiera pasado, con sus errores y aciertos ahí sigue, y antes era Allende y ahora es Evo ,y de pronto nos encontramos con que verdaderamente aquellas situaciones que creímos que nos habían derrotado para siempre era sólo una restauración conservadora, Y hasta aparece Johan Baez cantando , y se pregunta ¿ cuándo fue que envejecimos, porque es cierto, esa generación comienza a ver que tiene que recuperar la memoria , que tiene que recuperar los valores, para pensar un nuevo futuro , y creo que estas compañeras nos hacen un aporte invalorable para pasar la posta a las nuevas generaciones, porque hasta en el geriátrico vamos a seguir peleando.
Recuperar la historia
Autor: Norma Vera
Norma Vera- Hugo Bellavigna, Villa Devoto y la dictadura. Si se puede afirmar algo del subprefecto mayor retirado del Servicio Penitenciario Federal, Hugo Bellavigna, hoy párroco de la iglesia Santa Inés, Virgen y Mártir, es que fue un convencido ejecutor de la posición oficial de la Iglesia Católica durante los años de dictadura militar a partir del golpe de Estado de 1976. Belavigna Fue protagonista del plan de los militares de aislarnos, someternos, enloquecernos o matarnos. Era del bando de los Von Wernich, Bonamín, y otros ideológos y ejecutores del genocidio. Somos parte de un pueblo que recupera cada día su historia, y aportamos nuestro testimonio para que se sepa qué hizo cada uno en la época de la Dictadura: . Ésta es una forma de reconstruir la memoria colectiva, de contar la verdadera historia y de ubicar a los responsables en el lugar que se merecen.
Hubo en esos años de genocidio otra postura dentro de la Iglesia: la de quienes asumieron la causa del pueblo: Carlos Mujica, asesinado por las 3 A en 1974, Monseñor Angelelli, asesinado en 1976, los padres Palotinos secuestrados en 1976. así como la de las religiosas francesas Alice Domon y Renee Leonie Duquet, secuestradas junto a Azucena Villaflor de Vicenti, en el año 1977 e iniciadoras de las marchas alrededor de la Pirámide de la Plaza de Mayo con sus pañuelos blancos". También recordamos a las monjas que compartieron nuestra prisión. Los sacerdotes que siguieron pregonando su posición a favor de los sectores necesitados como Monseñor Zaspe, Monseñor Jaime De Nevares, Monseñor Novak y Monseñor Hesayne. Otras víctimas del Terrorismo de Estado- como el sacerdote Adur, detenido en Brasil. O y los que tuvieron que alojarse en ignotos conventos para evitar el secuestro, (los sacerdotes Llorens, Carlos Fugante y tantos, tantos más).
Pero Bellavigna llegó a Villa Devoto como párroco, con la función específica de instrumentar las decisiones del General Suárez Mason y su representante para las cárceles, el coronel Sánchez Toranzo, ejecutores de un fino plan de destrucción política y personal en una cárcel dispuesta para la concentración de más de 1000 presas políticas.
Villa Devoto era el Penal que los militares utilizaron para mostrar a los Organismos Internacionales, mientras en el país se desarrollaba la represión más cruel que conocimos.
Allí Bellavigna intentó "regresar las ovejas negras al redil" proponiéndonos a nosotras, presas políticas, arrepentirnos de cualquier idea de cambio social que pudiéramos sostener y que dejáramos de defender nuestros principios de solidaridad y compañerismo.
Justamente fueron esos principios los que nos permitieron sostenernos vivas tras las rejas, enteras y consecuentes con la militancia que elegimos, resistiendo aún en tan difícil situación.
Belavigna participó de la Comisión Interdiciplinaria, tribunal interno de la cárcel, que definía quiénes éramos "recuperables" y quiénes no. Allí se decidía la ubicación carcelaria futura de cada uno y la entrada en un cónclave militar (reunión) donde se debatía la libertad de las entrevistadas.
Sus informes definían nuestro supuesto grado de arrepentimiento. Su función era presionarnos psicológicamente en una suerte de tortura cotidiana, buscando inculcar en nosotras la idea de que nuestra actitud dentro de la cárcel determinaría o no nuestra libertad. Esto que buscaba, casi siempre en vano, nuestro quiebre y la delación, congeniaba con una dictadura militar donde los derechos del individuo no tenían ningún reconocimiento. Menos aún tendrían derechos las prisioneras políticas. Belavigna no se privó de amenazar a compañeras de origen judío diciéndoles que ser judío era un pecado y que ellas pagarían no saliendo nunca en libertad.
En entrevistas con compañeras que se encontraban enfermas o que habían sufrido la muerte de sus familiares adoptaba una falsa actitud de compasivo, siempre buscando el momento adecuado para tratar de convencernos que la mejor opción para llegar a reunirse un día con su familia era "aceptar el reglamento", firmar el "arrepentimiento", es decir, aislarse de las compañeras, y entrar en una espiral de destrucción personal. También maltrató a los familiares que iban de visita, como un modo indirecto de incidir sobre nosotras.
No dejó nada de lado para cumplir con sus objetivos.
Pero, por otro lado, no discutía francamente frente a las detenidas catequistas, que profesando la fe católica, le cuestionaban su actitud. Por supuesto tampoco recibía a las delegadas de pabellón, en tanto que a las que consideraba "irrecuperables" ni siquiera las miraba.
Belavigna Fue protagonista del plan de los militares de aislarnos, someternos, enloquecernos o matarnos. Era del bando de los Von Wernich, Bonamín, y otros ideológos y ejecutores del genocidio.
Ni Belavigna ni la dictadura pudieron con nosotras, ni con los miles de presos que poblaron las cárceles y los campos de detención.
Somos parte de un pueblo que recupera cada día su historia, y aportamos nuestro testimonio para que se sepa qué hizo cada uno en la época de la Dictadura: . Ésta es una forma de reconstruir la memoria colectiva, de contar la verdadera historia y de ubicar a los responsables en el lugar que se merecen.
Ex Presas Políticas del Penal U2 de Villa Devoto
15 Nov 2004
SE PRESENTARÁ EN LA FERIA DEL LIBRO EN BUENOS AIRES “Es el relato de 112 mujeres que estuvimos presas en Devoto”, dijo Silvia Asaro
Trelew.-
Silvia Asaro es una trelewense que participó con sus relatos del libro “Nosotras, presas políticas”. Una obra colectiva de 112 mujeres que fueron presas políticas y estuvieron en cárceles de distintos puntos del país entre 1974 y 1983. El libro será presentado oficialmente el 28 de abril en la Feria del Libro en Buenos Aires. Asaro, que tuvo presa durante siete años, en diálogo con este medio dijo: “En este libro contamos la vida cotidiana de 112 mujeres que no estábamos ajenas la política y que lo plasmamos a través de los recuerdos, cartas y dibujos que fueron gestándose entre rejas”. Manifestó que el libro estará disponible la semana próxima en las librerías y será presentado el 28 de abril en la Feria del Libro. “Quiero agradecer al Gobierno de la provincia, que nos permitirá utilizar el stand de Chubut para mostrar nuestra obra”. Silvia Asaro, al hacer un repaso rápido de la obra, contó: “Los militares concentraron en el penal de Villa Devoto, en Buenos Aires, a las mujeres que nos encontrábamos detenidas en las unidades penitenciarias de todo el país. Su objetivo fue disponer de nosotras según sus necesidades políticas y convertirnos, de esa manera, en rehenes. A partir de ese momento, esta cárcel pasó a ser el lugar en el que permanecimos la mayor parte del tiempo y que, por estar situada en la Capital Federal, fue utilizada por la dictadura para mostrar una imagen de legalidad frente a las presiones que ejercían en ese entonces los organismos internacionales de derechos humanos, razón por la que la llamamos ‘cárcel vidriera’”.
La vida en la cárcel
Asaro indicó que la realidad del penal encerraba una clara dicotomía. En lo formal, era una cárcel con celdas prolijamente pintadas de celeste y personal que nos trataba de "señoras" y de "usted". Pero se trataba de un sórdido y persistente régimen opresivo, cuya máxima expresión fue la sentencia de las autoridades del Servicio Penitenciario Federal cuando nos dijeron: "De aquí saldrán muertas o locas". Recordó: “En Devoto llegamos a ser casi 1.200 mujeres provenientes de Capital Federal, provincias del interior del país y países limítrofes y de edades muy diversas, desde 14 hasta 70 años y diferentes condiciones sociales; con un promedio de detención de 7 años, aunque hubo quienes estuvieron sólo algunos meses. Lili, por ejemplo, permaneció 14 años detenida desde1974 a 1987 y fue la última presa política en salir en libertad”. Dijo que “el primer grupo de presas, detenidas en los años 74 y 75, tenía la característica de ser, en un alto porcentaje, militantes de distintas organizaciones políticas. Inmediatamente después del golpe militar, el destino de muchas compañeras fue el de los campos de concentración, la desaparición y la muerte. Desde entonces, en la cárcel, convivimos estudiantes universitarias y secundarias, obreras, campesinas, empleadas, profesionales, amas de casa, artistas, docentes, maestras rurales, con diferentes niveles de compromiso y militancia. Esta composición fue el difícil inicio de la construcción de una convivencia solidaria donde la represión se instauró sin pausa y se profundizó a partir del 76”. En cuanto al libro que llegará pronto a la provincia, explicó: “Relatamos cómo se fue construyendo nuestra vida, año tras año; las múltiples formas de organización y creatividad a las que debimos recurrir para sobrevivir, para enfrentar dificultades y situaciones críticas, y cómo tuvimos que apelar a nuestra capacidad individual y colectiva con el solo objetivo de salir íntegras. Se trata de nuestro libro, escrito y elaborado de manera colectiva, tal como fue nuestra vida entonces. Logrado luego de reuniones de las "memoriosas", de quienes seleccionaron las cartas, de las que escribieron sus testimonios, de las más de cien ex presas políticas que entregaron sus cartas, poemas, dibujos, relatos y de los innumerables mensajes por correo electrónico que recorrieron no sólo nuestro territorio, sino también lejanos países que son hoy morada de tantas compañeras. Esta red de recuerdos individuales y grupales permitió reconstruir en nuestra memoria y en nuestros corazones la vida en la cárcel, año tras año, día tras día”.
Las bases del libro
Explicó que la idea del libro surgió en el año 1999 de Mariana Crespo. “Su idea fue tomada en ese momento, por Darío Olmo, perteneciente al Equipo de Antropólogos Forenses (EAF) y por todas nosotras. Así se sentaron las bases de este libro. Hoy no contamos con la presencia de Mariana por eso estas páginas son un homenaje a ella que sin su sostenida decisión de iniciar este proyecto y de reunir voluntades, con distintas necesidades, experiencias y también distintos pensamientos políticos, difícilmente lo hubiéramos logrado. Todas las que conocimos al "caballo loco", como la llamábamos cariñosamente, recordamos su alegría y su dedicación para limar asperezas, para escuchar, para unir hasta lo imposible. La verdad es que la extrañamos mucho. Este libro es por ella y por nosotras. Por nuestros familiares, que vivieron nuestra experiencia y la sufrieron en carne propia. Por nuestros muertos y desaparecidos, a los que no olvidaremos nunca. Por aquellos que no conocen la historia o tienen una vaga idea de lo sucedido. Por las nuevas generaciones, por nuestros hijos”. Silvia está segura de que “ellos venían por más. Nos llamaron subversivas, infiltradas, terroristas, comunistas y bolches. Nos persiguieron, algunos debieron abandonar el país; otros se vieron obligados a esconderse para que no los detuvieran, y vivieron un auténtico exilio interno; otros fueron secuestrados y sumaron su nombre a la lista de los desaparecidos, y jamás supimos de ellos. Otros fueron asesinados. A nosotras nos encarcelaron”.
Todas juntas resistieron
Es difícil escuchar sin admirarles la fortaleza a las rosarinas que forman parte del libro "Nosotras, obra colectiva, testimonio de 112 prisioneras políticas, 1974-1984". Hay una historia que pinta lo que puede la voluntad de resistir. Por esos años, se produjo una ola de calor muy fuerte en el país. Se suspendieron las clases, y los guardias se desmayaban por las altas temperaturas. A las detenidas de la cárcel de Devoto las pusieron en celdas de castigo, y les cortaron el agua. Algunas entraban en pánico por el efecto del tremendo calor. Estaban obligadas a llevar el corpiño, una remera y la chaqueta de mangas largas. Pero ellas oponían resistencia. Improvisaban clases de gimnasia para no pensar en el calor, siempre con la cabeza debajo de la mirilla, para que los guardias no pudieran adivinar lo que hacían. Resistieron, hasta que llegó la lluvia. Y se terminó el castigo, volvió el agua. "Nunca me voy a olvidar el olor a podrido en la piel cuando nos sacamos la ropa", cuenta Margarita Irurzun. La historia la completa Cristina Bolatti: "A los pocos días, una de nuestras compañeras va a la enfermería y ve que había un enorme acopio de frascos de suero y sales minerales. El encargado le cuenta que esperaban una avalancha de descompuestas por golpes de calor". Habían previsto que deberían trasladarlas por las condiciones agravantes a las que fueron sometidas. "Qué boludas, cómo no fuimos", dice ahora Ana Esther Koldorf. Es que ninguna llegó durante esos días a la enfermería. Todas resistieron
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21.03.2006
Viviana Beguan.
Nosotras, Presas politicas.
Editorial Nuestra America
Los momentos clave
Hugo Soriani
Arnaldo Pampillon
Treinta años después del golpe del 24 de marzo, poco se sabe de la vida en las cárceles de la dictadura. No la de los centros clandestinos de detención, sino los que fueron campos de concentración legales como las cárceles de Devoto, Coronda, Rawson, Sierra Chica, Caseros, La Plata o Magdalena.
La aparición de libros como Detrás de la mirilla, obra colectiva de los detenidos en la cárcel de Coronda; el inminente estreno de la película Caseros, en la cárcel, de Julio Raffo, y la próxima edición de Nosotras, presas políticas –que será presentado en la Feria del Libro y que resume, también de manera colectiva, los días de encierro de 112 presas políticas en la cárcel de Villa Devoto– apuntan a saldar esa deuda con las voces y los rostros de las sobrevivientes.
Viviana Beguán, La Negra, es una de ellas. Ocho años presa en Devoto; fue detenida en febrero de 1975, “antes del golpe, bajo el gobierno de Isabel, porque después ya no hubo presos, sólo secuestrados y desaparecidos”, precisa ella, que también precisa la direccción de su domicilio: celda 90, 3er. piso, planta 5.
Ocho años con noches sin lunas y días sin soles. A veces, sólo a veces, porque estaba prohibido y en violar la consigna iba la vida, Viviana se trepaba a su cama cucheta y miraba la calle a través de la pequeña ventana de su celda: “Durante esos ocho años lo vi crecer a Juanito, un nene que nosotras bautizamos así y que vivía en una casa frente a la cárcel. Lo veíamos cuando tenía meses y, de golpe, habían pasado cuatro años y Juanito llevaba guardapolvo e iba al colegio de la mano de su mamá. Cuando salí en libertad calculamos que Juanito iba para los nueve años y cursaba quinto grado. Me quedaron ganas de golpear la puerta de su casa y darle un beso, señalarle la ventana de mi celda y decirle que desde ahí lo vi crecer”.
Viviana tiene memoria, recuerda con precisión y no le falta humor para señalar que los calabozos de castigo daban al club del barrio. Y que no fueron pocas las veces que gritaba los goles de Lamadrid, sumándose a los festejos, pero atrás de un muro de varios metros de alto que la separaba de la cancha, aunque no de las pasiones con las que latían esos vecinos que, en tantos casos, también fueron solidarios con sus denuncias, gritadas a voz en cuello por las presas cuando la represión avanzaba por los pabellones sembrando requisas y golpes.
En septiembre de 1977 los años que La Negra llevaba adentro se multiplicaron.
En esa fecha secuestraron a sus padres, quienes al día de hoy permanecen desaparecidos.
“Les mandé decir que se fueran del país –cuenta Viviana– y nunca supe si les llegó el mensaje; lo cierto es que para entonces Stella, una compañera, recibió la visita de sus tres hijas, a quienes no esperaba. A través del locutorio de vidrio, las niñas le contaron que luego del asesinato de su padre, el Piki Pujol, ellas se habían quedado viviendo con otra compañera también desaparecida, Alejandra Renou, y un matrimonio mayor que tenía una hija presa. Alejandra había sido secuestrada junto al matrimonio y ellas tres, abandonadas en la casa por los militares luego del allanamiento. Las niñas tenían entonces cuatro, diez y doce años y fueron rescatadas de la casa por sus abuelos paternos algunos días después.”
“Stella volvió al pabellón, contó lo sucedido y yo presentí lo peor. Le pedí que en la próxima visita les preguntara a las niñas si el matrimonio era de Córdoba y que dieran alguna descripción. Así lo hizo y la mirada triste de Stella, a su regreso del locutorio, me quebró el alma. La confirmación de los ojos azules del viejo, las pecas de la vieja y el inconfundible tono cordobés de ambos no dejaban lugar a dudas. Eché la cabeza hacia atrás, encontré el hombro de ‘La Colorada’, Nora Savoy, y me puse a llorar.”
Viviana se aleja del grabador, se para, camina por la sala y tiene los ojos arrasados de lágrimas, pero tiene también la necesidad de continuar con el relato y no toma ni da respiro.
“Desde el ’77 al ’83, mediante las compañeras que salían en libertad, envié sus datos para que los buscaran, una y otra vez, reiterada y obsesivamente. Pero fue a principios del ’83, cuando salí en libertad condicional, que pude hacerme cargo personalmente de la búsqueda. Solicité permiso al juez para viajar a Santa Fe a ver a las nenas de Stella y pedirles que me dieran algún dato sobre dónde vivían en el momento del secuestro: ‘De Capital tomábamos un colectivo y pasábamos por un lugar con agua y olor a podrido. Había un puente, lo cruzábamos y bajábamos en una plaza antes de una vía, y a una cuadra o dos de una avenida’. La zona, claro, podía ser Avellaneda.”
“Con esos datos, junto a Martín, mi compañero de entonces, iniciamos la búsqueda de la casa donde mis viejos pasaron los últimos momentos. Desplegábamos un mapa sobre la mesa y decidíamos hacia dónde ir. Así, todos los fines de semana, mientras intentábamos reinsertarnos socialmente, luego de tantos años de encierro. Pero no avanzábamos, así que decidí volver a hablar con las niñas, que ya no lo eran, y tratar de que recordaran algún dato más que pudiera ayudarnos. El tema era muy doloroso para ellas y las referencias, muy generales, porque no recordaban tampoco la escuela adonde iban, hasta que Manuela, la menor, me dijo: ‘El abuelo (así le decían a mi padre, a pesar de que no lo era) me enseñaba el número uno y me decía que la casa empezaba con uno, y además la ventana era más bien baja y no tenía rejas, porque yo me escapaba por ella para jugar en la calle’.”
“Volví a caminar la zona, con mucho detenimiento en la cuadra del cien, pero con mayor atención en las cuadras del mil al mil quinientos, porque allí llegaba la vía. Hasta que una mañana me paré en una puerta, miré hacia arriba y dije: ‘Es ésta’. Martín no entendía por qué y le expliqué: ‘Están los geranios, que son las plantas que le gustaban a mamá’. Le sacamos fotos, se las enviamos a las chicas y vino la confirmación. Era ésa.”
“Al día siguiente volvimos y le pedimos permiso a una vecina para entrar. Primero subió Martín y, cuando salió, me pidió que yo no lo hiciera. No le hice caso, salté el muro sin dudar y entré. Aún tengo la imagen entre penumbras del saqueo, la destrucción, la ropa tirada, los muebles rotos.”
“El vecino de enfrente vio las fotos de mi viejo y recordó el operativo militar de una fría noche de mayo, también nos aconsejó ir a la inmobiliaria de la esquina. Ahí, el dueño, buena gente, nos informó que la casa había sido comprada por mi madre y nos orientó a la escribanía para retirar la escritura. Llegamos casi de noche, corriendo por la avenida Mitre, y luego de sentarnos con cara de ‘de aquí no me muevo’, la conseguimos. A la mañana siguiente un cerrajero nos abrió la puerta. Aún estaban algunos diarios del ’77 bajo la puerta; boletas de impuestos, una camisa de mi papá, el documento de mamá tirado en medio del parquet levantado por el agua de una vieja filtración. Junté sus pertenencias y guardé sus recuerdos.”
Viviana supo después que sus padres murieron en Campo de Mayo luego de ser ferozmente torturados. Y todavía hoy, con las leyes de obediencia debida y punto final derogadas, esa causa continúa sin avances judiciales que puedan reparar, al menos en parte, las casi cinco mil muertes que, al igual que en la Escuela de Mecánica, ahí se produjeron.
Viviana convive con ese dolor y no lo oculta. Baja la voz para decir que necesita rodearse de afectos, del cariño de su hija de diecinueve años, del amor de su pareja, y de los amigos y compañeros que siempre le pusieron el hombro.
No relata su vida como un drama único, prefiere darle el marco generacional de las luchas sociales de los setenta y sabe que su voz es una más entre las de los ex presos políticos que hablan con pudor de sus padecimientos, porque son sobrevivientes del genocidio.
Más de diez mil detenidos pasaron por estos campos de concentración legales. Ocho, diez, doce años sin abrazar a sus seres queridos, sin ver el cielo ni sentir el olor de la lluvia o el café. Sin besar ni ver crecer a sus hijos; sin escuchar una canción bonita ni leer un diario, un libro, una revista. Comiendo mal y a veces. Ocho, diez, doce años sin hacer el amor.
Golpeados y humillados en cárceles que luego del ’76 pasaron a depender directamente de la autoridad militar de la zona, ellos resistieron.
La Negra vuelve, de vez en cuando, a caminar por la avenida Beiró, para ver de cerca florecer los jacarandaes que tantos años espió de la ventana de su celda, y recuerda las tardecitas cordobesas cuando, entre mate y mate, el padre le contaba su simpatía por las ideas socialistas, su compromiso con las luchas sindicales y su admiración por Tosco y el Che Guevara.
Viviana nunca pudo vivir en la casa de Avellaneda. Con el tiempo la vendió: “Saqué de allí, además de las pocas pertenencias, la planta de geranio. La tengo en el patio de mi casa, donde la voy cuidando todos los años, multiplicando sus gajos. Siempre florece en primavera”.
Esta carta fue escrita por una presa política de Devoto a otra ex-prisioneraque hacia pocos días había salido exiliada. La carta fue escrita como si fuera a la hermana y tratando de ocultar que se dirigía a otra persona y menos aun a una ex-presa política
Villa Devoto, 1/4/80.
Queridísima, isima, isima, hermana: Por fin me pongo a contestar la únicacarta que te debo, la del 27/2, en tu quinto día. ! Que alegría fue recibirla!. Vos no te das una idea la "emoción", compartida con las chicas que en ese momento estaban conmigo. en el H.P.C.
Como ya te dije, creo, me demoré en contestar porque con el trajín de allá y esperando volver al piso de un momento a otro, se fue postergando. Pero ahora. en una silenciosa siesta, te dedico cada minuto para que los compartamos. ! Que vida! No se por donde empezar estoy medio boba. Vos sabes que en la vida de un preso hay veces que una carta se la vive tan profundamente que el corazón trota, galopa y no se puede expresar en palabras cada uno de de sus movimientos. Me comprenderás, estoy segura, porque no sabrás mucho de presospero si de profundos sentimientos no?. Y no te rías, guaza, porque esta vez me pasó eso con tu carta. Bueno, en este momento estoy en la cucheta de arriba. Mercedes apolilla, Daisy lee, Marta también escribe, y yo, aparte de esto, vuelo, vuelo, para alcanzarte.
Antes de empezar con la tuya te quiero contar más lo que tanto me removió allá (traslado temporario a la cárcel Ezeiza): mi encuentro con el Gordo (padre). Ya sabrás por él lo que fue para los dos vernos sin vidrio, tocarnos, sentirnos, estar durante una hora de la mano, reja de por medio, y al principio, y al final abrazarnos y besarnos, con el inmenso cariño que nos une y que esta prohibido expresar. Como personas más normales, te das cuenta? Lo que en casa haríamos día a día, aquí por excepción y casualidad, removiéndote todas las fibras, siendo un acontecimiento indescriptible y hasta inalcanzable. Me sentí incluso más plena, con lo que en la vida corriente es lo más natural. !Que de privaciones, hermana!. Tres años guardando en corazón lo que quiere salir, lo que debe salir pero no puede porque se choca con el vidrio y no llega a destino...en fin. Esas dos semanas que estuve allá parecían, en algunas cosas, vividas en otro mundo; no en todo, por supuesto. Los muros están, igual. Comer un durazno al natural era toda una celebración, por ejemplo. Comprendo, al vivir eso, como se sentirán a veces, si yo allá con cada gusto nuevo y hasta por tener un poco más de aire y espacio pensaba permanentemente en las chicas. Aquí estaban sancionadas en el piso desde que se fue Gloria, y pasaron los días de más calor del año con puerta cerrada todo el día, eso que hasta se suspendieron las clases en las escuelas. Y eso es lo que tantas veces sentirán Uds., no?, por estar viviendo la vida normal, merecidísima.
Al volver (de la cárcel de Ezeiza), me encontré con varias novedades: se fue en libertad Noemí, de este piso, le dieron la opción a Francia a Meri, también de aquí. A Susana, una cordobesa del tercero y Vilma, una santafesina que ahora está en el cuarto y que hace poco falleció su papá, las dos a Alemania. Sumado a esto ayer comunicaron su salida a Francia a Nati, una tucumana vecina mía. Marisa, otra cordobesa, aun no se fue, pero seguro será en estos días, Que me comentas? De a poquito, poquito....ella a....EEUU, parece.
También me encontré con la autorización de pasar el domingo de Pascuas con las puertas abiertas, de 8 a 20 hs., y se nos amplió para esa época la lista de proveeduría (mariscos, palmitos, ananá, aceite, harina, duraznos, que son más accesibles, no). De visita de los niños, hasta ahora no se dice nada.
Ay! hermana, qué ganas de abrazarte y que conozcas la felicidad de todas por lo que cuentas. Tal como vos dices las chinitas son chusmas y quieren saber vida y obra de cada "familiar"'; y con tus vacaciones nos regocijamos. Aparte en la carta de ayer me enteré de otros detalles, (no por vos) y me encanta saber que te estés arreglando tan bien, pese a tus años de casada y tantos problemas con los chicos. Lo que más me intriga por otra parte, es tu relación de pareja, pues con las permanentes separaciones con el gringo, supongo todo lo que tendrán que arreglar en cada encuentro ahora que volvió del "campo"? Contame cómo viven esto, si a esta altura ya está con vos. Soy conciente de que no les será fácil, por eso no quiero tejer mi novela rosa (que tanto nos gustaría) por otra parte. (Sigo tan Susanita como siempre, lástima que la realidad me pincha el globo), y hablando de Susanita, si sabes, cuando sepas algo de mis ansias, está de más recomendarte. Bueno, ya me estoy poniendo chusma así que vuelvo a la tuya. ! Que alegrón que estés ya enseñando! Espero que tus alumnos sean fiel reflejo de la reluciente profesora no? Porque vos, estoy segura, si fuiste tan buena y pasaste todos tus exámenes con notas cada vez más altas,ahora podrás aprovechar con buenísimo humor, incluso, los mil detalles del colegio y la vida con los jóvenes que, aunque no sean la misma gente, seguro estará repleta de cosas hermosas. En ese sentido me parece cierto, totalmente, lo que vos dices acerca del encasillamiento que a menudos tenemos. Me reí, a carcajadas, cuando dices:"lo caché, por fin»!que loca sos! Te imagino la cara con que lo dirías, revolcando los ojos.
Y siguiendo con el colegio (me muero de envidia) saludos a tus colegas, a todas y a todos, yo siempre los recuerdos con mucho cariño, y espero que pronto se produzca la esperanza, che, no es cuestión de tener que vivir regando y recontracultivando la paciencia por esta libertad que se hace de rogar.
Ah! Si tienes un tiempito, y ya que te gusta tocar el piano y masoquearte, saca» samba pá ti», te la regalo un sábado, como si estuvieses escuchando la radio y arreglándote, hasta que llegue a buscarte el galán. Pero como veo, te castigas en serio eh? Así que con cerveza y vino? Tutorucha!, tenga cuidado y no ande haciendo papelones que la empresa se vendrá abajo- Y hablando de empresa, así que el negocio va bien?, Aumenta la clientela? Si atienden bien, y lo ofrecido es de buena calidad el precio no pesa tanto, no? Contame lo que se te ocurra y quieras, al respecto.
Mientras te escribo, escucho que Merce se despertó y anda dando vueltas preparándose a escribirle al esposo. Está en Rawson, ya recibió algunas de él. Te imaginas el loquero que es cada vez que llega una carta de algún esposo, sobre todo por parte de la "dueña» que se va reencontrando con el después de tanto tiempo. La autorización es para los familiares de primer grado, o sea que hermanos, concubinos, etc., no estan incluidos, aunque tenga hijos reconocidos (los concubinos,se entiende, no?)
En realidad me doy cuenta que me atrasé un pocoen chusmeales las novedades, y así todas juntas, parecen muchas. Pero al vivirlas, a través del tiempo y no variando el encierro y demás hierbas, no son tantas. De todos modos cada una es importante y hace tenerlos presentes a Uds., que tanto desean que estemos mejor. No te das una idea (o si?) de como disfruto con la permanente compañía de nuestra hermosa familia.
Bueno, hermanita, el zoológico manda un saludo, con un pío pío o un rugido más que un zoológico esto pareceun gallinero, y el KiKiriKi no puede faltar, y algún día tendremos la alegría de despertarnos con su canto, no?. Ya me estoy poniendo divagadora y bolacera, así que voy terminando, pero antes te regalo una poesía, no sé su autor. "Yo te pienso, hermana, en la mañana que nace, en la noche que nace, en un hijo que crece. Te quiero palpitante, bebiendo el aire que mi aire, haciendo tu vida que es mi vida, hoy detenida, no del todo, un instante. Que son los años sino un reloj que nos dice cuánto hicimos, cuánto nos falta, un reloj que impacienta su tic-tac por la esperanza queanida siempre en nosotros y a pesar de nosotros. Cada mañana tu hora será mi hora, mi mano estará en tu mano como una paloma herida que pronto podrá recorrer el cielo"
Ahora si, te llevas un pedacito más de este corazón que anda con el de Uds., porque te quiero ylos quiero mucho. Cieli, como diríaalguien, te regalo mil tréboles de cuatro hojas y todo este deseo de vivir, para que vos lo aproveches bien. Las tres de mi "bulín» te dicen !avanti!, y Daisy te regala una sonrisa- Te extraño, VIVI- Éxitos y tutuca.
COPIA DE UN DOCUMENTO HECHO POR LAS MADRES PRESAS POLITICAS, EN VILLA DEVOTO
Como parte de denuncias y durante la resistencia a la dictadura militar, la mayoria de los presos que salian de las carceles, especialmente hacia el exterior, llevaban con éllos "canutos" (documentos escritos en letras diminutas), denunciando la situación que se vivia en la carceles de la dictadura. Uno de esos documentos fue escrito por las madres prisioneras politicas en marzo de 1980 y lo reproducimos aqui como entrega a todos los niños que fueron acompañados de las guardianas del penal a visitar a sus madres y apoyaban sus naricitas contra el vidrio de los locutorios de visitas. Lo siguiente lo escribieron sus mamás:
En la Argentina, miles de ninos ven atropellados sus derechos :la alimentación, la educacion, la salud, la familia, los mas elementales derechos de la infancia les son negados por un régimen injusto y cruel. Nuestros hijos, hijos de presos politicos, son un testimonio parcial de este sufrimiento. "Mamá , vos tenes brazos y piernas y ojos y boca". "Abuela, que es un locutorio?", "un locutorio es una ventana y detras de esa ventana esta mamá, la ventana tiene un tubo con muchos agujeritos y por esos agujeritos podes escuchar lo que te dice mamá, y ella te va a escuchar a vos".
A mediados del año 1976, cuando comenzó en Villa Devoto la construción de los locutorios de vidrio, sabíamos que los militares preparaban un nuevo atropello, uno más de los que dia a día viene suriendo nuestro pueblo, pretendiendo atropellar nuestros corazones, privarnos del aire puro de la libertad y la confianza que nos brindan semana a semana nuestros familiares. Pretendían desalojarnos del corazón de nuestros hijos, casi todos pequeños, y al mismo tiempo están presentes en cada visita, escuchando detras de cada microfono. Nuestros padres nos miraron hondamente a traves del vidrio y nosotros les respondimos con palabras ahogadas de indígnacion ante el brutal atropello. En esa primera visita sellamos el compromiso de que los militares no lograrían el proposito por el que nos impusieron los locutorios de vidrio, el compromiso de que nuestros lazos familiares serian tan firmes como siempre, y aún más compartiendo el dolor y la lucha por la vida digna que nos negaban.
Nuestros niños son los que mas sufrieron. Visita a visita los vimos estirar sus cabecitas hasta la altura del micrófono, a veces se olvidaban y hablaban fuera de él y no podiamos escucharlos, a veces por querer mirarnos se olvidaban de apoyar la oreja se cansaban, se iban corriendo a jugar entre entre ellos, por ahí se caían como suele suceder con los ninos y volvías llorando al locutorio y nosotros no podíamos consolarlos.
"Queremos romper el vidrio", decían. "Ya falta poco, ahora tengo así (y estiraban tres o cuatro deditos) cuando tenga así (un año mas) vengo y rompo el vidrio, le quito la llave, y te saco a vos y a todas las mamás. sabes?".
Tres años después, despues de tanta lucha y tanto esfuerzo, tuvimos la primera visita de contacto con los ninos, el 28/12/79, de quince minutos.
Los nínos esperaban el el patio de la carcel, habían entrado solitos, tomados de la mano, acompanados por celadora, los mas grandes traían en brazos a los mas chiquitos que lloraban y tenían miedo de entrar y se quedaban esperando en el patio sentaditos, con unos ojitos donde se mezclaban la alegría y el temor, en un patio grande rodeado de ventanas, detras de cada cual palpitaban nuestras lagrimas y la satisfaccion por el pequeño triunfo, tan, tan grande para nosotras.
Cuando empezaban a llegar las mamás, algunos niños saltaron a sus brazos que se tendían para alcanzarlos.
Algunos ninos no conocían a sus madres, especialmente los niños que vienen del interior del país (Villa Devoto esta situada en Capital Federal, provincia de Buenos Aíres), y que por la situación económica nunca pudieron venir antes a la visita.Hubo un niño que se acerco a la puerta por donde iban entrando las compañeras y a cadauna que llegaba le preguntaba: "Vos sos mi mamá" Algunos quisieron jugar con sus mamás y alli anduvieron montados a caballito o jugando carreras, pero la mayoría refirió tener a sus mamas muy cerquita, acaríciandolas y sus caricias el consuelo a las primeras lagrimas del encuentro, "No quiero jugar mas mamá, charlemos" sus preguntas, sus impaciencias tan justas. "Porque no venís? Por que no te dejan salir?, Algún día se van a arrepentir de tener tantas chicas aqui adentro y las van a dejar salir, cierto?".
Las mamas descubrían el color de los ojos (impenetrables a traves del vidrio), la altura, la infinita ternura de las caricias infantiles..
Se fueron volando los quince minutos, el ultimo abrazo, apretados al pañuelito bordado, escondido en el bolsillo (el regalo prohibido).
Se fueron agarrados de la mano, y vieron a las mamás subir las escaleras y saludaban "chau, mama a coro, agitando las manitas (el grito de: las celadoras !!!SILENCIO!!! no podía acallar las respuestas cariñosas) Y se fueron los ninos con sonrisas grandotas.
"Mi mamá tiene pies y piernas mi mamá camina y se agacha. Mi mamá sabe correr como yo, mi mamá es grande y es linda y me alzo". "Mí mamá tiene el pelo suave". "Que linda la visita, jugamos con la mamá contamos cuentos".
Y más fuerte se siente que nos estan privando de algo muy grande y muy profundo.
Los mas chiquitos quiza recién se dieron cuenta en esta visíta de que manera les estan quitando a sus mamás y surge con fuerza su necesidad, su derecho, "...y quiero mas visita de contacto con mi mamá . no, otra vez no, todos los días tendríamos que tener visita de contacto con mi mama para jugar con ella todos los días. Si, ya sé que vos no podes hacer nada abuela, pero dejame que lo diga, quiero mas visita, todos los días".
La declaración de los derechos del niño de la ONU, dicen que deben tener:
"DERECHO A UNA PROTECCION ESPECIAL PARA SU DESARROLLO FISICO MENTAL Y SOCIAL"
"DERECHO A COMPRENSION Y AMOR POR PARTE DE SUS PADRES Y LA SOCIEDAD".
Nosotras, mujeres prisioneras de la dictadura criminal que sufre nuestra patria, anhelamos que estos derechos sean respetados y para ello unimos nuestra lucha a la lucha de nuestros familiares, de la Iglesia, de los organismos nacionales e ínternacionales, defensores de los Derechos Humanos de los paises democraticos, de los hombres y mujeres que en el mundo aportan su esfuerzo para que los ninos recuperen a sus padres presos y desaparecidos, para que no se les niegue el derecho de abrazarlos, para que no sufran las consecuencias de lamiseria.y la represíon ."
PRESAS POLÍTICAS DE VILLA DEVOTO- 1980.
Denuncia sobre la detención, tortura y prisión de una presa política.
Denuncia hecha en 18 de junio de 1975 en la cárcel de Villa Devoto y sacada de la cárcel en forma clandestina y difundida a nivel internacional.
Denuncia hecha en mayo de 1978 por le conjunto de las presas politicas de Villa Devoto sacada de la cárcel en forma clandestina y difundido a nivel internacional.
Este documento fue recuperado en muy mal estado. Trata de la situación jurídica de las presas politicas y denuncia la política de destrucción del terrorismo de estado.
«Separarme del nene fue horrible, el peor día de mi vida. Lo tenía durante las 24 horas y de repente no lo tuve más», recordó Alicia.
Neuquén
El golpe perpetrado por la junta militar contra el gobierno democrático de María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo de 1976 sirvió para instaurar un terrorismo de estado que, con el paso de las décadas, se convirtió en el más sangriento y negro de la historia de la Argentina. Las víctimas no sólo fueron los desaparecidos, sino los padres, las madres, los hijos, familiares y los secuestrados. Muchos de ellos fueron encarcelados durante el gobierno democrático. La mayoría, a fines del ’75 cuando se iniciaron los años de fuego. El 9 de septiembre de ese año, Alicia Luna cayó, junto a dos compañeros de la organización Montoneros, en manos de la policía Federal en Rawson, mientras organizaban una pintada. “Después del golpe fue notorio cómo se empezaron a cortar los derechos de los presos, llámese comida, visitas de familiares y la entrega de cartas de nuestros padres. Es decir, pasamos de ser desaparecidos a ser rehenes de los militares”, remarcó Alicia. Con un hijo de un año y medio y con tres meses de embarazo, fue detenida y permaneció en la cárcel durante casi seis años. Dos meses después de caer, le abrieron una causa judicial y en octubre fue trasladada a Devoto. Allí, Alicia conoció “lo mejor del ser humano estando al límite, la solidaridad y el ser mamá dentro de la cárcel”, pero también “los peores tratos hacia las personas”, dijo.
¿Cómo fue para una mujer estar presa casi seis años? Era exponerse durante todo el tiempo sin tener la certeza de la vida. Uno no sabía si viviría o moriría. Igual tratábamos de sobrevivir porque siempre teníamos la esperanza de que en algún momento íbamos a ser liberados debido a que este gobierno no iba a durar todo el tiempo. La actitud era poder fortalecernos y estar enteros para que a la hora de salir podamos seguir militando en busca de consolidar un país diferente.
¿Alguna vez pensó qué iba a estar tanto tiempo en un calabozo? No. Es más, cuando llegué a Devoto me encontré con otro mundo; significaba ingresar a la cárcel que era la vidriera del país y pensé que no iba a soportar y me iba a morir. Pero las ganas de luchar por los ideales internos me dieron más fuerzas para sobrevivir.
¿Qué perdió durante esos años? La posibilidad de militar, los afectos de mi familia y la crianza de mis hijos, sobre todo los primeros y mejores años de mis chicos; eso es lo más doloroso. Después, uno descubrió que lo mejor del ser humano en situaciones límites sale a flote. Había un nivel de mucha solidaridad y contención de todas las compañeras.
¿Cómo recuerda aquellos años? Horribles. Fueron momentos donde no existía la propiedad privada y convivía con mi hijo, las ratas, cucarachas, los bichos y mucho miedo a que me quitaran la “joyita” (su hijo).
Alicia trasladó su imagen al mes de abril cuando fue mamá. “Si no hubiese sido por lo dramático, hubiese sido cómico”, remarcó haciendo referencia al momento del parto. “Me llevaron en una camilla y cinco tipos del Ejército con ametralladoras me acompañaron hasta la sala de partos. Al momento de ingresar, el médico se opuso a que entraran porque era una sala esterilizada, pero la insistencia pudo más e ingresaron con las batas, los barbijos y batitas de color verde sobre las armas; todo muy trágico”, agregó. “Yo estaba muy concentrada en parir –continuó su relato-, por momentos abría los ojos y observaba los caños, pero me concentraba en la vida que venía y no en la muerte que me rondaba”.
¿Alguna vez pensó que podían robárselo? Sí, varias. Juanse (Juan Sebastián) nació con una cardiopatía; con dos soplos en el corazón y había que hacerle estudios. Se lo hicieron el día del nacimiento y después le tocaba al mes siguiente. Como a mí no me dejaban salir, la madre de una amiga se ofreció a ser intermediaria, pero al final no fue necesario porque como querían que se lo diera a una celadora y yo me opuse, me dejaron salir a mí. Tenía mucho terror de entregárselo a cualquiera y que después no apareciera nunca más.
¿Retrocedería el tiempo para compartirlo con sus hijos? No, creo que no. Empecé a militar desde muy chica (17 años junto al fervor militante en toda Latinoamérica) para buscar una equidad e igualdad para todos. A partir de ahí me fui metiendo más de lleno en el peronismo revolucionario y en la organización Montoneros. No estoy arrepentida de nada.
¿Cómo fue el día de la separación con ‘Juanse’? Separarme del nene fue horrible; el peor día de mi vida. Lo tenía durante las 24 horas y de repente no lo tuve más. Fue muy duro el tener que acostumbrarme a verlo sólo dos veces al año. Mi vieja, fundamentalmente, y mis tíos fueron quienes se ocuparon de su crecimiento. Él salió con mi mamá a los seis meses de haber nacido y se crió en Aluminé con una de mis hermanas hasta los cinco años, que fue cuando nos reencontramos.
¿Cómo recuerda el día del reencuentro? Mucho no nos conocíamos, así que fue toda una experiencia de vida. Salí un 25 de enero y a los cuatro o cinco días me lo trajeron sus tíos. Nos abrazamos y al no tener demasiada relación, le pregunté: ‘¿Juanse, te vas a quedar conmigo?”, y él me respondió: “Voy a probar algunos días, si me va mal me voy, si no me quedo”, y desde ese día se quedó conmigo.
¿Cómo le fue contando toda la verdad? Siempre se habló en casa de todo. De su padre y la muerte (lo mataron en un enfrentamiento); de los años de represión; de la dictadura; de su madre; o sea, en ningún momento se ocultó nada ni fue tabú.
¿Cómo es la relación hoy con sus dos hijos? Excelente. Fue duro para los tres, más aún sabiendo que al papá lo habían matado en el ‘78. Pero lo pudimos reconstruir muy bien entre los tres y ellos tienen mucha contención y relación con sus otras dos hermanas de distinto padre.
Una fecha presente
«Hablar del 24 de marzo es hacer referencia al parto de Juan. A él lo parí con cinco tipos apuntándome con ametralladoras. Por un lado, me aferraba al pibe, que era sinónimo de vida, y por el otro, era estar rodeada de la muerte, no de mentirita sino de verdad, porque me estaban apuntando. Es recordar la impunidad y el estar a la merced de estos locos de mierda que jugaron con nuestra vida y reafirmar que nunca más suceda un Golpe como el que sufrimos todos».
Militante desde muy joven
Comenzó su militancia dentro del peronismo revolucionario a los 17 años. Más tarde integró la organización Montoneros.
Neuquén> Alicia Luna no escondió su pasión por la política. Tampoco que durante su juventud fue un poco progresista. Hoy, trabaja dentro de la Universidad Nacional del Comahue (UNC) y está contenta de hacerlo. En su discurso dijo ser una afortunada de vivir después de su pasado porque “caí antes del golpe, lo cual pasaba a ser blanqueada y no desaparecida, porque a partir del 24 de marzo no existían presos sino desaparecidos”. Alicia fue liberada el 25 de enero de 1981, pero permaneció con libertad vigilada hasta el 9 de julio de ese año. Salir en libertad fue “mirar la calle y empezar a vivir de nuevo”, dijo y agregó que “adentro del penal nos convencimos más que nunca que había que vivir para cambiar este mundo, y esa convicción nos llevó a sobrevivir adentro y a vivir de buena manera afuera. Además, uno quería vivir porque afuera nos esperaban nuestros hijos, la familia y los amigos”. Para nada arrepentida de su pasado, Alicia reconoció que nunca olvidará sus años prohibida de libertad. “Nosotros éramos sujetos de la historia, construíamos. Y ahora veo que la sociedad, en su conjunto, se niega a construirla con miedo de pedir y pelear por nuestros derechos”, comentó. “Para mí, -los militares- fueron asesinos, lisa y llanamente, con una falta de respeto única”, concluyó.
25.03.2006
el diario La Mañana
Por Pablo Truffa
Los recuerdos
Cuando supo que iba a ser una de las mil mujeres nominadas al Premio Nobel de la Paz, en la memoria de Mirta Clara aparecieron nítidamente imágenes a borbotones, todas con nombres: "Néstor, para mis hijos Mariana Eva yJuan Andrés, mis nietos Mateo y Ulises, mi familia, las compañeras deprision, Inés Izaguirre -luchadora inclaudicable de APDH-, H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia, contra el Olvido y el Silencio, regional Chaco), l@s trabajador@s (sic) de la educacion y la salud en el Chaco, los abogados Mario Bosch, Carolina Varsky, Natalalia Federman, del CELS; los compañeros de militancia por la justicia y castigo en la Masacre de Margarita Belén, para Amanda Mayor de Piérola en su lucha incansable y todos los padres y madres que han bregado por la justicia y castigo".
La memoria viva
"Crear el Museo de la Memoria en un lugar que no sea el edificio de la APA (Administración Provincial del Agua, donde funcionó el centro clandestino de detención de la Brigada de Investigaciones) es como haber hecho el monumento a los mártires de la Masacre de Margarita Belén en Colonia Benítez, en Makallé o en Charata. Es undisparate". La definición, categórica, contundente y llena de sentido común pertenece al hijo de un desaparecido cuando intentaba regresar al país durante la famosa y controvertida contraofensiva.
Justamente, el próximo miércoles, en la Legislatura chaqueña, se decidirá el futuro de la memoria colectiva chaqueña, cuando se decida sobre el Museo de la Memoria.
Los proyectos antagónicos son: Museo de la Memoria en el edificio de la APA, con control de organismos de Derechos Humanos, versus Museo de la Memoria, en un edificio distinto al de la APA, y bajo la órbita del Estado. Al final, lo que se acordaría es ceder parte de las instalaciones y los cargos serían ad honorem.
Reconstruir la memoria del genocidio de la dictadura militar y recuperar el lugar donde se perpetraron horrendos crímenes de lesa humanidad es un gesto verdaderamente progresista para una fuerza política como la Alianza que se dice progresista.
Para el peronismo chaqueño, que supo albergar en su seno a los autores materiales de esos crímenes, significará un gesto en sintonía con la línea del presidente Néstor Kirchner, que recuperó para el inconsciente colectivo argentino el edificio de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), sinónimo de terrorismo de Estado y asesinatos impunes y en masa.
A los "liberales", preocupados por la inserción argentina en el mundo, éste es un paso de acercamiento hacia los "símbolos democráticos" de Occidente.
No hay que olvidar que la ONG "1000 Mujeres por la Paz" postuló para el Premio Nobel de la Paz a Mirta Clara (una del millar de candidatas), una mujer que sabe lo que es estar presa en el Chaco y sabe lo que es perder un familiar en la Masacre de Margarita Belén.
El Flaco, uno de los fusilados
De acuerdo con informes agregados en la Causa Nº 51.640 (sobre la Masacre de Margarita Belén), el cuerpo de Néstor Salas habría sido colocado en un Peugeot 504, inmovilizado en el asiento del conductor y, desde un metro de distancia, el teniente primero Luis Pateta le habría efectuado un disparo de itaka que le destrozó la cabeza.
Luego, los demás integrantes de la comisión, desde una distanciaaproximada de 40 metros, le habrían efectuado 60 disparos más. Pateta es el mismo ex militar que fue detenido por el juez federal de Resistencia, Carlos Skidelsky, y luego liberado por la Cámara de Apelaciones del Crimen.
Ahora, volvió a su cómoda cárcel de la Base de Apoyo Logístico, luego de que fuera ratificada la competencia del magistrado capitalino.
En el nombre del hijo
El mismo día que fue trasladada a Formosa, Mirta Clara parió a Juan Andrés, fue el 7 de mayo del 1976, en un parto prematuro (ocho meses).
Mirta pasó dos días en la maternidad, único registro del nacimiento. Luego, vuelve a quedar incomunicada mientras Juan estaba enfermo y sin asistencia médica. En junio del 76, "mi madre va al hospital maternidad de Formosa para pedir la partida de nacimiento de Juan. La partera no está, pero consigue la dirección de su casa. Va hasta allá y le dice que tiene que consultar con el director del hospital. Consigue la dirección del director. Va. El director le plantea que por cuestiones administrativas no puede concederle constancias de quesu nieto hubiera nacido allí". Luego, su suegro, tras mucha presiónante el Registro Civil logra "legalizar" a Juan Andrés. El suplicio continúa: el 19 de noviembre del '76, Mirta es trasladada a Devoto "y lo secuestran a Juan", señaló.
"Les grito que no tiene documentos, que mi familia vive en Buenos Aires, pero igual lo llevan a la alcaidía de Resistencia. A través de un telegrama enviado a Casa Cuna, pido que se lo entreguen a mi madre. Recién cuando intercede Interpol, Carmen Ayala, directora de Casa Cuna, se lo entrega", cuenta reviviendo el horror.
Punto de vista Una mujer
La conozco a Mirta Clara desde no hace mucho años, pero, desde un principio, me pareció una de esas mujeres que te marcan no sólo por discurso, sino -y fundamentalmente- por su coherencia y su lucha.
Junto con Amanda Mayor de Piérola representan los íconos de la lucha de las mujeres pos Masacre de Margarita Belén (perdón por todas las otras, pero son las que conozco).
Es una pequeña reivindicación para los asesinados, los desaparecidos, los sobrevivientes y todos los que hoy luchan por escapar de la miseria y contra el poder sordo y ciego.
Es un espaldarazo para los que pelean, con razón, para crear la Comisión de la Memoria y recuperar para el inconsciente colectivo chaqueño el edificio donde funcionó el centro clandestino de detenciones de la Brigada de Investigaciones (hoy la Administración Provincial del Agua).
Así, en primera persona (a pesar de que rechazo que los periodistas se tomen esa atribución), porque es lo que creo, porque es lo que siento, porque es lo mínimo que se merece.
Sobreviviente a la dictadura militar
Mirta Clara, candidata al Premio Nobel de la Paz
Si bien es bonaerense, estuvo presa en el Chaco y fue torturada en la Brigada de Investigaciones. Su esposo Néstor Sala fue uno de los 22 fusilados en la Masacre de Margarita Belén. Su historia y su presente.
Por Marcos Salomón
Jefe de Redacción de elDIARIO de la Región
Mirta Clara es psicóloga, militante por los Derechos Humanos, madre, viuda, ex presa política y ahora es una de las argentinas nominadas al Premio Nobel de la Paz por el Proyecto 1.000 Mujeres.
Si bien es oriunda de la provincia de Buenos Aires, Mirta Clara y su esposo, Néstor Sala, fueron detenidos en Resistencia, durante la dictadura militar. Estuvo presa en la Brigada de Investigaciones, en la U 7 y luego trasladada a Devoto, donde recuperó la libertad recién en 1983. En cambio, el Flaco fue uno de los 22 fusilados en la Masacre de Margarita Belén. Antes de la prisión, durante su cautiverio y luego en libertad, se caracterizó por su lucha social y su militancia por las "causas perdidas", diría algún facho trasnochado. Una carta que le envió al presidente Néstor Kirchner (publicada por este diario) hizo que Horacio Losito fuera removido como agregado militar de la embajada argentina en Roma (Italia), yhoy esté preso en la Base de Apoyo Logístico de Resistencia.
Al ser una de las mil mujeres de todo el mundo que fue postulada para el Premio Nobel de la Paz, elDIARIO de la Región le pidió hacer una entrevista. De inmediato aceptó, pero pidió primero que su nominación sea oficial. Aceptada la condición, hoy se publica la nota a una luchadora inclaudicable.
EL COMIENZO
Siempre que habla de sí misma, no puede dejar de mencionar al Flaco: "La noche del 13-14 de setiembre de 1969, en La Plata, fue crucial para encontrarnos con Néstor. Habíamos hecho una fiesta con una barra de amigos, compañeros y militantes para juntar fondos para poder pagar el entierro del papá del Negrito que había fallecido en Misiones. Éramos todos estudiantes de distintas facultades, vivíamos modestamente y no se nos ocurrió nada mejor que juntar el dinero de esa manera. Hicimos la peña, a la usanza de aquellos años, con empanadas y vino, acompañados por música de los Beatles, La Balsa, que en ese momento empezaba a ponerse de moda y/o rock".
Hasta que, por fin, se centra en su historia: "Yo me incorporé a la vida política por obra y gracia de Onganía al dar el golpe militar de 1966. Digo que fue él quien nos impulsó a politizarnos cuando envió soldados a las puertas de las facultades. Un día, voy a entrar y el soldado me dijo: 'No puede entrar'. Le contesté airada: '¿Por qué no?. Él tendría la misma edad que yo, 18 años. Respondió: 'Porque la Universidad está intervenida'. A partir de ese girar e irme empecé a querer cambiar el mundo. O como digo a veces: 'la sensación era que me llevaba el mundo por delante'. Enfilé identificándome con la izquierda". Mirta Clara, estudiante de Psicología, terminó presa, luego de la toma del Rectorado de la Universidad de La Plata.
En la década del 70, decidió ingresar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), recordando el bombardeo de Plaza de Mayo y la caída de Perón: "El ingreso lo decidí en el mayor de los secretos. Ni siquiera lo comenté con el Flaco. Era muy insostenible. O tenía un amante o me había vuelto extrañísima. Por lo cual tuve que dar la discusión como para que le permitieran ingresar a la secreta esperanza de hacer la revolución desde las sombras".
LA PERSECUCIÓN
Ya en 1974, casada con el Flaco, comenzó la persecución. Era la Triple A loperreguista. En abril de 1975, refugiados en Mar del Plata, jóvenes de civil irrumpen en la casa de Mirta, que estaba con su hija que no paraba de llorar. Logra despistarlos. Se reúne con Néstor y comienza el periplo.
"La solidaridad de la gente amiga de distintas tendencias y aún sin ellas nos aliviaba temporalmente la aflicción", recordó. Las opciones eran Chaco o Tucumán. Y optaron por venir hacia acá: "Estaba mi amigo Andrés, que me había contactado al principio.
Ahí, junto a él se abría nuevamente una esperanza". "Nos instalamos en Resistencia donde se produce un fenómeno contrastante: estábamos desinsertados, no conocíamos a casi nadie, todo parecía extraño. A la vez, nos asentamos en una casa que el Flaco se dedicó a arreglar. Cambió los pisos. Pintó las paredes de blanco y las puertas de verde oscuro. Era una casa muy linda en una villa (San Juan), cerca del Club Chaco For Ever".
La calma pronto se interrumpió, fue tras el intento de copamiento del Regimiento de Infantería de Monte, en Formosa: "El 9 de octubre de 1975 iba a salir a buscar a Mariana, que estaba en una guardería cuando fui detenida. El Flaco no estaba, pero llegó al instante. Cinco tipos de civil vinieron a detenernos. Así como cuento que estábamos viviendo casi plácidamente, éramos el objeto de visualización de varios policías de la manzana. Les llamaba la atención que una pareja joven con una criatura hubiera ido a" buscar trabajo al Chaco".
"Nos detuvo la Brigada de Investigaciones del Chaco del gobierno de Bittel. Permanecimos detenidos-desaparecidos hasta noviembre de ese año estando permanentemente interrogados por distintos sujetos, entre ellos los militares de Corrientes. Estaba embarazada de un mes y medio. El Flaco se lo recordaba permanentemente para que no me torturaran. Para ellos, no era un obstáculo. Nos atormentaron con que tenían a Mariana, hacían simulacros de fusilamientos, me querían hacer optar entre seguir con la tortura o violarme. Estaba en un camastro, desnuda y por la venda alcanzaba a ver a uno que se desplazaba cebando mate a los otros. Picaneaban, dirigían la tortura y uno les cebaba mate", afirmó.
Luego vino la Masacre de Margarita Belén. Néstor es fusilado. A Mirta la trasladan a Buenos Aires. Resiste a todo, incluso al intento de quitarle a su nuevo hijo, Juan. Tuvo que soportar que el fiscal Flores Leyes no iniciara una investigación por torturas al no tener plata para fotocopias.
Ya en libertad, recuerda: "Me fui caminando por los caminos de tierra mirando al cielo y sintiendo la lluvia en mi piel, que hacía ocho años que no sentía.
Uno pierde la dimensión de las cosas más comunes y más extraordinarias de los sentidos, de la naturaleza cuando está en 'cafúa'. Pronto vi una tapera a lo lejos y una mujer que me observaba con una criatura en sus brazos. Levanté el brazo y le hice la 'V' de la victoria peronista -digámoslo así-. Era nuestro orgullo. Y ella contestó el saludo. Me detuve en una parada de colectivo. En instantes, la mujer se acercó para ofrecerme su casa para que no me mojara. El placer no podía ser mayor. Le agradecí tanto. Recordé a Evita pues pensé: 'Es la solidaridad del pueblo con el pueblo'".
En Villa Devoto, hasta fines de 1979, había dos edificios habitados por las presas politicas,reciben el nombre de "Plantas",planta 5 y planta 6.La primera, llamada "celulares",es un edificio donde los pisos (seis con planta baja),estan divididos en celdas.El quinto es el tristemente célebre "chancho". Planta 6,en cambio,tuvo solo tres pisos habilitados para nosotras y estaba dividido en pabellones para doce personas,en donde estuvimos viviendo desde 20 hasta 25 compañeras,nunca menos.
Los pabellones son viejos y sucios, con camas cuchetas y comunes de hierro, repletas de chinches que nos hacían la vida imposible en verano. Estas camas están dispuestas a lo largo del pabellón, en el medio de éste hay una mesa larga de madera,con dos bancos largos también y de madera, todos destartalados.
Este es todo el mobiliario del pabellón,por suerte,porque si hubiera una cosa más,alguna de nosotras tendría que dormir en el baño o en el lavadero-ducha, dos piecitas de un metro y medio de largo por un metro de ancho, situadas al costado del pabellón,pero en la parte de adelante.Las dos filas de camas llegaban hasta casi la puerta del baño y del lavadero.
Esa noche hacia un calor infernal,no era tanto el calor como la humedad.Hacia unos minutos que había pasado el recuento,esa noche teníamos una guardia terrible,era la que mas sancionaba. En la ultima guardia que estuvo nos había dicho que nos iba a sancionar si no poníamos la mesa y los bancos en el medio del pabellón,es que a veces nosotros la poníamos adelante para que tenerla impresión de estar hacinadas.
Esa noche estaba corriendo el mate,los dos mates que teníamos: el dulce y el amargo,estábamos algunas sentadas a la mesa,contando anécdotas de nuestras vidas,las otras escribíamos.
De pronto, la celadora se paró en la reja de la puerta.
Señoras- dijo- a esa mesa la quiero adelante, ya no me hagan repetir la orden porque van a ser sancionadas.
-! Pero celadora- dijo una compañera- usted dijo en la guardia anterior que la mesa tenía que esta en el medio del pabellón...!
-! Silencio Señora!..!Quiero ver esa mesa adelante!. Como quiere que vea los movimientos de ustedescon esa mesa en el medio?. Pero si quieren sanción, ya saben que a mi no me cuesta nada dársela.
La apropiación de ser sujetos constructores de país
Para comprender por qué resistimos casi una década la cárcel, considero que existe una primera confirmación a ojos vista tanto por parte de los responsables de la Dictadura Militar, como por otro lado de los sectores populares a los que acompañamos,como parte y en " representación "de ellos, en defensa de intereses que entendimos "en común": la clara necesidad, el deseo profundo de transformación de un país dependiente hacia una nación liberada.
Hijas de una generación de padres que se habían enfrentado, en su gran mayoría con el Gobierno Peronista,que habíamos casi mamado e internalizado"el miedo y el terror por la falta de democracia" del Gobierno Constitucional de 1945-1955...nos convertíamos, por abstrusa a la obra represiva del Gral.Onganía y del plan de vaciamiento del país de Krieger Vasena-en su intromisión usurpadora del Gobierno Constitucional del Dr. Illia- en áquellas jóvenes muchachas que siendo trabajadoras, mamás, amas de casa, estudiantes,profesionales, nos uníamos a la lucha popular contra la Dictadura Militar de 1966-1973, con entusiasmo emancipador!!.
La muerte de Pampillón en Córdoba, la noche de los Bastones Largos en UBA donde le pegaron y encarcelaron a nuestros seres queridos, la huelga de los zafreros, portuarios, destilerías de petróleo paradas a lo largo y ancho del país, los frigoríficos, las ollas populares donde nos tuvieron como aportantes por primera vez debido a que las familias no tenían qué comer al no pagarles el sueldo!!!! trajo aparejado la aparición de la C.G.T. de los Argentinos con el surgimiento de delegados incorruptibles y combativos e hizo y cristalizó la explosión civil de una Argentina en crisis!!!! ..ello nos provocó a pensar y sentir que tambaleaba el "modelo paradigmático occidental y cristiano" con que nos habíamos formado desde la historia oficial, fueran nuestras familias o medios educativos ateos,religiosos... pues se calcinaba áquella "verdad histórica" que la escriben los vencedores del capitalismo, dueños de las tierras, del comercio, de la banca, de la relaciones impúdicas con la iglesia, de las Leyes... sobre la sangre derramada y la derrota de los proyectos independentistas populares.
*No podíamos pensar en los pueblos que luchaban junto a las mujeres y caudillos federales y nos animamos a conocerlos para saber por qué errores y quiénes los habían derrotado, así como sus aciertos que eran los que trascendían.
*Supimos de los sacrificios inclaudicables de las/ los anarquistas, del honor, de la decencia y de la dignidad, con la cual defendían hasta con el fin de sus vidas, de sus cuerpos, la destrucción del estado capitalista.
*Nos engrandeció que la lucha por la igualdad de oportunidades de las mujeres y los hombres fuera encabezada por un pareja socialista,cuya dama dio jaque a la miseria obrera en la discusión de leyes por sus derechos, como fuera Alicia Moreau de Justo.
*Nos hicieron sospechar que a Irigoyen lo seguía una cierta"chusma" y descubrimos que eran sectores populares en ascenso político, social-económico que forjaban la jornada de la Reforma Universitaria,entre otras.
Nos entristecimos con la "Semana Trágica"en los Talleres Vasena, así como de la Patagonia Rebelde, donde murieron centenares de trabajadores y peones de campo por órdenes represivas de Irigoyen, de la policía y del ejército- dividido entre los que pensaban en el desarrollo de la riqueza natural para el beneficio de amplios sectores y los que a sangre y fuego querían diezmar el pensamiento y la acción contrainsurgente de trabajadores industriales y peones por no querer soportar y prolongar la explotación. .
*Nos adentramos en los pequeños y medianos productores del interior, liderados por Lisandro de la Torre para enfrentar el poder de los terratenientes, de los dueños de la Pampa Húmeda, así como de la imposibilidad radical de estructurar democráticamente el país contra el Régimen.
*En la Década Infame se nos hizo visible el Fraude Electoral,el Estatuto Legal del Coloniaje con que se bautizó el pacto Roca Runciman que por contraposición parieron forjadores de nación como Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche.
Nos empapamos de las huelgas de los frigoríficos, de la Sección Especial de lucha contra el Comunismo en el Gob. De Uriburu y cómo surgió Socorro Rojo Internacional, primera organización en defensa de los derechos humanos de los luchadores y militantes obreros y profesionales, según el Dr.Mignone.
*Nos conmocionamos al descubrir el poder político popular de un 17 de octubre,del cual nos habíamos informado subrepticiamente que eran unos "cabecitas negras que metieron sus patas sucias" en la fuente de Plaza de Mayo y revelamos por Scalabrini Ortiz que era el subsuelo de la Patria sublevado semiespontáneamente.Era la movilización hacia un lugar simbólico y hacia una figura militar nueva, contradictoria, como la del Cnel..Perón que se representaba imaginariamente como el que oía sus reclamos y los concretaba y al que le temían los opositores militares y civiles por que "este hombre" representaba la voz de los sectores populares.Los Born, años después, reconocieron que el golpe del ’55 fue pagado por ellos pero fundamentalmente por la CIA.
*Desentrañamos, conjuntamente y por separado ese "escándalo de rosas y espinas" que hacía legal lo legítimo: derechos constitucionales de los niños, mujeres, familias, obreros y trabajadores, ancianos... sentidos por la humildad y carencia infantil, pensados por otros pero apoderados con fuerza militante para declararlos, promulgarlos y hacerlos cumplir como quiso Evita.
*Fuimos reconocedoras de la revolución del pueblo cubano,de Fidel Castro y de ese tamaño ejemplo revolucionario que fue Ernesto"Che "Guevara, de Camilo Cienfuegos, de Carlos Marighela en Brasil.
* Nos deconstruyó el Mayo Francés y sus confrontaciones reveladoras y desafiadoras del poder estatuído en el capitalismo desarrollado, "anche" del comunismo francés.
*Nos zangoloteó, al decir de Benedetti, los "topos"tupamaros, con Raúl Sendic... que trabajaban para carbonizar y desmentir la ilusión de la "Suiza de América", separados por un río, el Rio de la Plata, que iba a ocupar un lugar simbólico siniestro, años después, para ellos, en territorio argentino como para nosotros.
*Así también nos admirábamos de la fuerzas civiles, militares e indígenas chilenas que propugnaban la vía pacífica al socialismo a través de la construcción de poder electoral con figuras probas como Salvador Allende y otras que lidiaban entre el agotamiento del capitalismo y su pasaje a un estadio superior, como los miristas encabezados por Enriquez
*Si un fenómeno nos martirizó fueron las sucesivas invasiones a Vietnam, sintiendo que "nos exterminaban" casi con las bombas napalm y viendo con horror esas imágenes de fusilamiento y de destrozo de personas y niños.A la par enaltecíamos ese sentimiento de pertenencia e identidad de las mujeres y los hombres vietnamitas de pie en las ciudades y mimetizados como vegetaciones en la selva!!
*En 1972, entremecimos las baldozas, las calles, los vidrios de los diarios "la Prensa y la Nación" por el fusilamiento cometido contra mujeres embarazadas y jóvenes, nuevamente por la Marina en la Masacre de Trelew!!!... que por analogía impiadosa,nos remontaba a que los fusilados en los basurales de José León Suárez en 1956 no debían ser marginales a la Ley o si lo eran de qué Ley se trataba: de áquella que nace por consenso social? O de áquella otra que está en el seno de la estructura jurídica Argentina- antinacional concluía en sus escritos Scalabrini Ortiz-cuyo Código Penal emergió para la defensa de los intereses de las minorías capitalistas, oligárquicas, hegemónicamente agropecuarias que impusieron con genocidio y etnocidio, en 1886, la entrada del país y sus maices en una nueva división internacional del trabajo, como nos enseñara el Dr.Zaffaroni.
1973
*Una pasión de patria insobornable se afirmaba cada vez más entre 1966-1973.Sino nos defendíamos entre pares no había destino, no había un lugar social para poder vivir, un lugar en el mundo para desarrollarse, trabajar.Quisimos cambiar el país, ser sujetos constructores de nuevas reglas de moral, de ética...mientras teníamos novios,paríamos,bailábamos, estudiábamos,leíamos a Marx, a Perón, a Fanon, a Cárdenas, a Lumumba, trabajábamos, barríamos,coqueteábamos...militábamos!
*Las mujeres nos sentimos capaces junto a obreros y estudiantes de conquistar y mantener un gobierno por nacer. Casi no lo habíamos vivenciado en nuestras infancias.Quisimos tener elecciones políticas con programas que rescataban el patrimonio histórico y nacional, los resortes fundamentales para continuar el proceso de democratización:el Programa frentista del 11 de marzo de 1973.
Gobierno del Frente Justicialista de Liberación.
El Gobierno del Dr. Cámpora en ese año fue producto de una correlación de fuerzas populares, nacionales,antidictatoriales que portaban banderas de soberanía nacional,autodeterminación de los pueblos e independencia económica.Fue una pequeña victoria democrática!!.
La burguesía y las Fuerzas Armadas.
Desde sus inicios,los voceros de la burguesía más puestos en escena ,como Martínez de Hoz y Videla...minaron la posibilidad gubernamental de un modo distinto de conducir el gobierno del estado.Generaron un pacto cívico-militar con aval de los círculos financieros internacionales que iba a socavar lenta pero inexorablemente las nuevas fuerzas políticas en el Gobierno.No lo sabíamos y si hubo indicios no los quisimos ver.
La gestión de Gobierno.
El Programa no fue cumplido,cuestión clave para determinar "la caída de la ilusión",la desesperanza de miles de jóvenes y sectores populares, la radicalización de la lucha y con ello el perder aun más criterios de racionalidad en la construcción del poder político ...creíamos en una "transformación... imposible".
Reflexión
La ineptitud de los grupos económicos asociados circunstancialmente al Gobierno, la traición consecuente de la burocracia sindical y política agravada por siniestros sectores políticos que se constituyeron en "la Triple A" prevalecieron obstruyendo aún más la democratización del poder.
La letalidad juvenil
La juventud-las generaciones nacidas casi entre las décadas del’40 y del ’50 fundamentalmente-fue sacrificada por los objetivos mancomunados entre los enemigos de afuera y de adentro del Gobierno Constitucional y posteriormente masacrada por la Dictadura Militar.
Intento de autocrítica.
Los errores políticos-ideológicos de las fuerzas populares- con distintas y diversas responsabilidades en cada agrupamiento-particularmente en quien escribe fueron producto de nuestra edad.El infantilismo revolucionario nos llevó a no entender qué fin de época transitábamos: quisimos cambiar el mundo y el mundo nos cambió a nosotros!!!!
Subestimos contradicciones principales a nivel internacional y a nivel nacional y sobreestimamos niveles de conciencia y organización de sectores populares así como de las organizaciones propias."Eramos una pequeña patrulla perdida en la lucha de clases"-al decir de Carlos Olmedo-.
La concepción de poder popular que teníamos decía "representar "intereses de obreros,trabajadores y sectores afines.Se generó todo lo contrario: aparatismo, internismo,militarismo,..Fue una encerrona trágica- al decir de Fernando Ulloa- y requiere de una autocrítica pendiente frente a frente con conjuntos poblacionales.
En resumidas cuentas:
*No había condiciones cualitativas ni cuantitativas por parte de la militancia para que tomara el poder en la época- Prudencio García.-Ello pulveriza los dichos de los militares funcionales a la burguesía de que el país estaba en punto de perderse a manos de los marxistas.
*Fue la violencia de la burguesía globalizadora –José Feinman-que requería reproducir capital especulativamente la que condujo los movimientos en todos los frentes hacia retomar el aparato del estado.El pacto cívico-militar se adueñaba con impronta propia, con nuevo cuño en 1976, con nuevas metodogías como la implantación del terror, la desaparición forzada de las personas, el confiscamiento y reparto de los bienes, la sustracción y apropiación de menores no identificados...una gran argamasa para montar negocios a futuro con los dueños del establishment.
*Tuvieron el comportamiento de escindir, de escotomizar el proyecto económico neoliberal como panacea para grandes sectores,en una cotidianeidad que era una nube de Ubeda,de desaparecer que esta fue la razón principal del Golpe.... de los objetivos y efectos del terrorismo de estado para substraer y derrotar la puja, el ascenso de masas recientes, de los trabajadores, del poder de organizaciones gremiales, políticas, sectoriales con representantes genuinos de la dirigencia popular.Nunca más un AgustínTosco,un EnriqueJuárez,un Piccinini...
*El país nuevamente, como en el 45-55, se partía en dos escenarios irreconciliables, irreconocibles,ahora con actores nuevos,con fusiones diferentes entre trabajadores e intelectuales...y fue por largos años hasta la fecha, por el soliviantamiento de la Ley, que se incrustó conciente e inconcientemente en la pérdida de fe, en el "no se puede hacer nada", en el "no pasa nada",en el "qué me importa", en la sangría hemorrágica subjetiva y de amplios sectores, de herida y regodeo narcisístico.
En síntesis:
*El terrorismo de estado tiene largos antecedentes en nuestra historia como nos constituyó el reveer y deconstruirlo,así como el vivir encarnadamente el oprobio del " amo" que nos quería someter en la mesa de tortura y en las mazmorras del régimen.
*La resistencia popular al capitalismo neoliberal y al terrorismo de estado fue y es parte inseparable de las luchas por banderas democráticas, aun dentro de las cárceles con el empobrecimiento de las herramientas que teníamos frente a la hondura de la imaginación de nuestros aportes.
*En las cárceles preservamos nuestra conciencia libertaria, antiburocrática, antidictatorial,... supimos que fuimos un episodio más en la lucha de clases... que hubo que aprender a perder la derrota de un proyecto de país ...que en la vida diaria fue -y es- muy difícil ser coherente..,y que fue fruto de la elaboración personal y del conjunto colectivo para poder sostener la pasión junto a nuestros pares por erradicar la injusticia e reinstalar la condición humana en cualquier lugar de este mundo.
Psic. Mirta Clara
1988- Ponencia presentada: Seminario sobre la Situación de la Mujer en la cárcel.1976-1983. Academia Nacional de Ciencia.Argentina.
1999: Ponencia revisada: Congreso Internacional de Psicología Social de Liberación.Universidad Centroamericana"José Simeón Cañas"San Salvador.El Salvador.
La situación de la mujer en la cárcel
1976-1983
El ex- Teniente Coronel Sánchez Toranzo, a partir de 1978 presidió la cárcel de Villa Devoto, prisión de máxima seguridad de Capital Federal, Argentina, en función designada por la estrategia del ex-Gral. Harguindeguy-ex-ministro del Interior- quien dio la orden de concentración nacional de todas las detenidas del país en ese lugar promediando 1976. El citado militar, en una entrevista de inteligencia hecha a una compañera detenida política, le decía:"Nosotros, los militares, nacemos en familias militares, nos educamos en colegios militares, hacemos la carrera militar y cuando fallecemos nos entierran en los panteones militares. La realidad del país no la conocemos, por ende". Aun con este siniestro reconocimiento del poder omnímodo con que los militares- el de la Junta Militar en el periodo 1976-1983 - actuaban por sobre la realidad de nuestro pueblo, usurpando un Gobierno Constitucional, la frase ilustra al personaje que dirigió un plan de reconversión de las detenidas políticas-"rependance "lo denominaban los ingleses, o "conversión",los franceses-.Plan que buscaba como objetivo el aniquilamiento de las historias de vida como mujeres y/o como madres, como hijas, como militantes de proyectos de transformación del país. El eje medular fue una propuesta que se caracterizaba por "hacer conducta y obtener la libertad"."Conducta y libertad» fue el plan experimentado por la dictadura militar uruguaya en las cárceles de ese país y traspasado aquí, en un principio, con las presas políticas argentinas como "prueba", como "conejillas de indias".Consistía en presionar de distintas maneras, con variada frecuencia y con sanciones de calabozo embozadas, por parte de los militares y personal carcelario para la firma de un acta pública de arrepentimiento. Quien manifestara por escrito esta abjuración era "recuperable", dejaba de ser de "máxima peligrosidad", podía ser trasladada, ya segregada e indagada por el psiquiatra y/o la psicóloga a condiciones de mejoría de vida carcelaria y se registraría su ubicación como posible de ser liberada en una lista del "Poder Ejecutivo Nacional"-poder nacional que ejecutaba el genocidio-. En síntesis, si el ex- Director del Servicio Penitenciario Federal, ex-Prefecto General Dotti planteaba que hasta en las cárceles» iba a combatir a sus enemigos", los acólitos del mismo en la tristemente célebre "Comisión Interdisciplinaria",integrada por Sánchez Toranzo, agentes penitenciarios de carrera militar, el cura párroco, psiquiatras, psicóloga y asistente social intentaban concretar ese combate. El mismo consistía en entrevistar a la enemiga mujer, cercándola y acusándola de "filicidio"-cuando tenía hijos- y/o de abandonar y postergar la reunificación familiar en una mayor que era la integración con "la familia Fuerzas Armadas"- ex- Teniente Coronel Farmacce - 2do. Cuerpo de Ejército. Ellos eran los que nos detuvieron y torturaron aun estando embarazadas. Nos separaron de nuestros esposos y/o novios, nos robaron nuestros hijos-bebés de los brazos en los traslados, esposadas y vendadas, nos mataban o hacían desaparecer a nuestros seres queridos, esposos y/o madres y padres, nos dejaban impotentes frente a" la nada" pues solo veíamos, solo sentíamos, solo sufríamos, solas nos debatíamos con nuestra condición humana, por momentos que se nos volvían interminables. Buscaban trastocar el fondo de la cuestión: nosotras éramos las que buscábamos la muerte, las que nos hacíamos torturar, las que abandonábamos a nuestros bebés y a nuestros deberes y responsabilidades como mujeres, como madres, como miembros de una familia de origen y la constituida por elección.
Apuntaron al deseo de una mujer: hacer sentir que por las responsabilidades y compromisos militantes emprendidos a nivel histórico y social, destruíamos el vínculo con nuestras familias y con el conjunto social al cual pertenecíamos y participábamos con pasión. Así al escuchar y registrar todos esos discursos, con fundamentos del orden de lo siniestro, las vivencias desataban angustias, socavaban los cimientos identificatorios persiguiendo la alienación del pensamiento y acción con el concomitante sentimiento de culpa al haber sentido en las entrañas la posibilidad de un destino de país mejor. La angustia, al contrario de lo que podría pensarse, al ser expresado y al hablar de lo que nos significaba a cada una, a "nosotras"-objetivo del enemigo a destruir- nos salvó de la demolición y la descompensación psicótica, salvo en muy pequeños casos que motivaron nuestra movilización y atención. Estrategias de supervivencia. Por estrategia de elaboración de los sucesivos impactos traumáticos sufridos y de la asimilación de un proceso de permanencia en prisión por casi una década, incorporamos en la búsqueda de una conceptualización de aquella experiencia, los siguientes indicadores:
a- la pulsión de saber nos llevó a develar, a lo largo del tiempo, quién y quiénes eran los que desarrollaban el plan de reconversión del país en lo económico, político, social, ético jurídico, educacional, cultural, psicológico mediado por el terrorismo de estado. b- el deseo y la legitimación de un lugar dentro de nuestras familias y frente a las mismas, en cuanto a la ubicación de víctimas de la represión siniestra del estado y en tanto a los esfuerzos puestos en la recuperación creativa de los vínculos con nuestros pequeños hijos , padres y seres queridos. c- la pasión de hacer justicia nos llevó a profundizar el sentido de valor de la juricidad de la conducta humana, lo que permitió un desarrollo e inteligencia en el conocimiento jurídico para la defensa personal y de conjunto de las detenidas políticas - en recursos de hábeas corpus, recursos de amparo ante traslados que ponían en riesgo la vida de las compañeras, denuncias de desaparición de compañeras cuando les otorgaban una fraguada libertad ,alegatos ante jueces y fiscales, etc.- d- la identificación previa a la prisión con los valores de la ética social permitió potencializarlos y generar un entramado de redes solidarias de nuevo tipo entre las prisioneras, entre nosotras y las distintas familias, entre nosotras y los vecinos de los barrios a las cuales pertenecíamos, entre amigas y amigos con discretas cercanías a los familiares, con organismos de constitución creciente en esos años a los cuales se dirigían e integraban nuestros padres. Todo un aprendizaje! e- la pulsión de saber nos fue llevando a conocer los pequeños y miles de actos de nuestro pueblo en su lucha contra la dictadura argentina, los primeros indicios de denuncias del genocidio, la presencia de organismos internacionales que visitaban fugazmente la cárcel, la llegada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la confluencia de pedidos de miles de argentinos en el exterior frente al secuestro-desaparición de nuestras/os compatriotas. Ello nos aliviaba, nos contenía y nos daba sentido de presente y de futuro. En resumidas cuentas: la mujer detenida por razones políticas perdió largos años de su vida al no poder estar en libertad pero frente a ello reingenió recursos vitales conocidos e inventados, en todos los ámbitos lo que nos permitió" crecer" en medio de una de las más tristes situaciones límites!!!.
Psic. Mirta Clara
Serie I.Año 1989
"LA VIDA ADENTRO DE LAS CÁRCELES DURANTE LA DICTADURA MILITARDEL 76. MAS PRECISAMENTE LA VIDA EN LA CÁRCEL DE MUJERES DE VILLA DEVOTO, UNIDAD PENITENCIARIA N'2 DE CAPITAL FEDERAL."(*)
Lic. Irma Antognazzi (profesora titular de la Cátedra Problemática Histórica, Facultad de Humanidades y Artes, UNR. Directora del Grupo de Trabajo HACER LA HISTORIA)
INTRODUCCIÓN. OBJETIVOS
No abordamos la problemática planteada en este trabajo desde el ángulo de descubrir la "microfísica" del poder, aunque no desconocemos los aportes de Foucault sobre dicho fenómeno adentro de las cárceles. Ubicamos la cuestión del enfrentamiento cotidiano de los presos políticos durante la dictadura militar del 76 en Argentina desde el marco de la teoría de la lucha de clases, haciendo una aproximación empírica para descubrir las formas y los contenidos que adoptó en dicho período.
Un grupo de mujeres que durante la dictadura militar estuvieron detenidas en la cárcel de Villa Devoto, denuncian como partícipe en los tormentos que padecieron a un sacerdote católico que en la actualidad se desempeña en la Arquidiócesis de Buenos Aires como asesor del Servicio de Pastoral Penitenciaria. Se trata del presbítero Hugo Mario Bellavigna, a quien las ex detenidas bautizaron San Fachón.
La primera denuncia la presentó al terminar la dictadura la ex detenida Isabel Eckerl. Ella, junto con otras, está preparando ahora un libro sobre aquellos años en el que se narran las actividades de Bellavigna. La ex detenida Mirta Clara recuerda que decía: “Primero soy penitenciario, segundo capellán, tercero sacerdote” y que cuando iban a misa las increpaba: “A confesar, los lobos tienen que confesarse”.
Según Silvia Ontivero, el capellán Bellavigna formó parte de un proyecto de quiebre psicológico. “Como hubo compañeras que no resistieron tantos años de encierro y tortura, usaron el sacramento de la confesión para violentar más sus almas ya bastante atribuladas. Nos la mostraban misa tras misa como trofeo a quienes no aceptábamos arrepentirnos, porque de nada teníamos que retractarnos. Nos bajaban a misa, manos atrás, paradas al final de la capilla de la cárcel, para que observáramos el ritual oprobioso de las pocas compañeras quebradas que lloraban y se golpeaban el pecho mientras desfilaban ante el confesionario para arrepentirse de haber defendido al pueblo y su causa. Pienso en Cristo viendo la escena y poniéndose más que nunca de nuestro lado.”
Como delegada de las presas, Ontivero intentó discutir con el sacerdote sobre esa práctica. “Nunca quiso recibirme. En cambio me invitaba a que lo hiciera en el confesionario. Nunca acepté arrodillarme ante él y tampoco obtuvo esa gratificación de la mayoría de nosotras.” También trataba de influir en los familiares de las detenidas y durante la confesión instaba a delatar a “las cabecillas”. Para corroborar la tarea de inteligencia que el sacerdote realizaba en el confesionario, las detenidas eligieron a una de ellas, a quien llamaban La Vieja, para que simulara ser una arrepentida. El capellán se confundió y le dio el nombre en código de otra prisionera que colaboraba con el proceso de recuperación.
En 1979 se creó una Comisión Interdisciplinaria, con la misión de determinar el “grado de recuperabilidad” de cada detenida. La integraban los jefes de Seguridad, Area, Requisa, médicos, psicólogos, psiquiatras, maestros y el capellán Bellavigna, junto con el teniente coronel Carlos Sánchez Toranzo, quien dependía del jefe de la Zona de Seguridad I, el entonces general Carlos Suárez Mason. “Ofrecían pasar a un régimen mejor como antesala de la libertad. Para ello había que manifestar un explícito apoyo al Proceso de Reorganización Nacional, firmar una declaración de arrepentimiento de lo que supuestamente uno había hecho, que generalmente eran los cargos que se nos imputaban, y una declaración política sobre hechos acaecidos en el país, tales como atentados, violencia, subversión, etc. Posteriormente con el pasar del tiempo se proponían formulas como ‘yo quiero a mi patria’ o ‘yo quiero a mis hijos’. De ese modo dividían y creaban desconfianza, haciendo creer que éramos nosotras quienes con nuestra actitud definíamos el régimen donde vivíamos. Amparadas en el artículo 19 de la Constitución Nacional algunas cuestionábamos las entrevistas por entender que vivir dignamente no era un beneficio sino un derecho. Bastaba nombrar la Constitución para que el director de la U2, Prefecto Ruiz, nos echara a los gritos”, recuerda Viviana Baguan.
Quienes se negaban a formar parte de ese proceso autodenigratorio eran motejadas de subversivas contumaces, resentidas, agresivas e inadaptadas. Estas calificaciones constaban en los informes del SPF a los jueces, que sobre esa base negaban en forma sistemática la libertad condicional.
Susana Barco es agnóstica, pero iba a misa para ver a compañeras alojadas en otros pisos y para escuchar música y cantar, que era uno de los pocos placeres que allí se permitían. No recuerda tanto a San Fachón como al cura que lo reemplazó durante unas vacaciones: “Daba la comunión sin confesar y bajo las dos especies. Por unas gotas de buen vino de misa, allá fui. No sé si esto me costará un par de leños más en el infierno en el que no creo, pero el vino era como un oporto que me pareció delicioso”. Durante una recorrida, el capellán quiso hablar con la detenida Alicia Kozameh.
–Yo soy atea. Nada en común –le respondió ella.
–De aquí no sale más. Se va a quedar a pagar por ese gran pecado, y por todos los demás que cometió –dijo Bellavigna. Más sadismo que información: pocos meses después Kozameh, contra quien no pesaban cargos legales, quedó en libertad.
Blanca Becher aún sonríe cuando recuerda la misa que el Nuncio Umberto Calabresi ofició en Devoto en Pascua. “Pedí permiso para ensayar y dirigir el coro. Las autoridades y San Fachón se negaron. ¿Cómo una judía iba a dirigir el coro en la misa católica? A escondidas, fui dándole el tono de la misa criolla a cada una de las compañeras que integraban el coro, ayudándonos por tornillos, letrinas, en el momento de la ducha, de la fajina, como se pudiera. El día de la misa, me puse al frente de las compañeras cantantes y el coro salió ¡perfecto! Me mandaron a buscar el Jefe de Seguridad junto a Bellavigna. Querían saber cómo habíamos hecho para ensayar. Les contesté que fue un milagro. Al instante partí para los chanchos, sancionada durante varios días. Nadie nunca me va a quitar la satisfacción de ese día”.
En la actualidad Bellavigna también es párroco de Santa Inés, Virgen y Mártir, de la calle Avalos 250, en el barrio porteño de La Paternal.
Pagina12 Buenos Aires-Argentina, 13 Noviembre 2004
Escrache a Mario Hugo Bellavigna
Párroco Penitenciario Presbítero
Culpable: tanto en el tierra como en el cielo.
El sábado 27 de Noviembre fue escrachado Mario Hugo Bellavigna, cura párroco de la iglesia "Santa Inés Virgen y Mártir", que queda en Ávalos 250 (en el vecino barrio de La Paternal). Vive en Cuenca 3446, 3-D (casi esquina Beiró). Bellavigna fue cura penitenciario del penal de mujeres de Villa Devoto entre 1978 y 1982.
Piedra libre para todos los genocidas
Este cura fue confesor de presas donde se torturaba psicológicamente a las detenidas. Se negaba a atenderlas cuando ellas estaban enfermas y recomendaba días de prisión.
En el penal el cura también fue miembro de la "COMISIÓN INTERDISCIPLINARIA" que "determinaba la recuperabilidad de las detenidas", donde se las intimaba a firmar una declaración de apoyo al autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (sic)
Esta Comisión dependía del Primer Cuerpo de Ejército bajo el mando del General Suárez Masón y el Teniente Coronel Sánchez Toranzo.
San Fachón: Torturador
Al canto de : " Olé olé, olé olá, como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar, dio comienzo, en la caluroza tarde del sábado 27 de noviembre el escrache al cura torturador Bellavigna.
" Por este barrio camina un genocida, por este barrio camina un represor. En este barrio da misa los domingos, el cura Bellavigna que es un torturador", entonaba la columna de 1000 personas que concurrieron al escrache.
Entre pintadas del TPS, Taller Popular de Serigrafía, y los ya clásicos carteles de señalización del GAC, Grupo de Arte Callejero, el escrache fue tomando su tradicional ritmo y color.
Participaron de la Mesa de Escrache Popular: Las Asambleas Populares de La Paternal, Angel Gallardo y Corrientes y Villa Mitre, Vecinos Autoconvocados de Villa del Parque, Centro Social y Cultural Flores Sur, Comisión Techo y Trabajo, la Agrupación H.I.J.O.S., Socialismo Libertario, La Tribu, Imprenta Chilavert y el Colectivo Intervención, entre otros.
Los vecinos de la paternal se asomaban desde sus balcones, algunos aplaudían y otros decían: ¨pobre padre¨. Sabemos del poder de la iglesia, sabemos de su complicidad, pero es quiza en un barrio donde esto se manifiesta de un modo muy elocuente. Este cura confesó a los vecinos, bautizó a sus hijos, los casó y les da misa, hace más de diez años.
"Fachón, Fachón, Fachón vos sos de la inquisición, hoy venimos a escracharte no hay olvido ni perdón".
La contundente columna dobló en una esquina, abrazada a un cartel que decía: " Comisión de desocupados: hambre, reprensión, impunidad".Un tren pasó furioso.
" Yuta, yuta , yuta, hija de puta", y " cuando se los llevaron ustedes se callaron", eran las canciones que acompañaban la llegada a la iglesia. Es para destacar que al llegar a " Santa Inés" el cordón policial era muy fuerte. Más de diez carros de policía custodiaban furiosamente al barrio La Isla.
El cura estaba adentro y se comentaba que a la mañana había dado misa, incluso en un momento se asomó por detrás de la reja y "espió" su propio escrache.
De pronto una de los organizadores gritó: " Nos están filmando de ahí arriba, sáquenle una foto, que muestren la cara..."
Frente a la iglesia del Cura Bellavigna había un señor en una terraza que supuestamente estaba pintando. Su brocha estaba limpia y tenía una caja blanca con un agujerito por donde nos estaba filmando. La foto que pudo registrar el colectivo Acción fotográfica, así nos lo muestra.
La Justicia falló en contra
En este contexto, tomó la palabra Eduardo de la Agrupación H.I.J.O.S. y dijo así:
" Repudiamos la resolución de la sala 1° de la Cámara Federal de apelaciones de San Martín, que declaró inconstitucional la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Estos jueces: Hugo Fossatti, Jorge Barral y Narciso Lugones se oponen a que veamos presos a los torturadores y asesinos."
" La seguridad jurídica...como si avalar la impunidad no es la causa más importante de este estado de inseguridad social con hambre, exclusión y también gatillo fácil de los hijos de Camps.¿ Entonces de qué justicia nos están hablando?".
" Por este fallo van a quedar libres los represores: Osvaldo García, César Fragni, Raúl Harsich, Alberto Aneto y Santiago Riveros, por la causa que se les había abierto de Campo de Mayo, uno de los más grandes Centros Clandestinos de Detención.
Por eso vamos a seguir estando en la calle, escrachando, porque queremos Juicio y Castigo, cárcel común para todos los genocidas y sus cómplices, como este cura San Fachón Mario Bellavigna".
30.000 compañeros desaparecidos: Presentes. Ahora y Siempre.
Bendiciendo la picana
Al canto de: " Iglesia basura, vos sos la dictadura" la columna compacta y organizada aguantó toda la presión del enorme cordón policial, de los servicios de civil en obvios Falcón de todos colores para terminar leyendo el discurso de la Mesa de Escrache que en algunas de sus partes decía así:
"Bellavigna retomó las viejas prácticas de la inquisición haciendo de la confesión un instrumento de tortura y delación. Algunas de sus víctimas lo recuerdan con frases como " Primero soy penitenciario, segundo capellán, tercero sacerdote" o increpándolas diciendo: " A confesar, los lobos tienen que confesarse". Estos modos lo hicieron merecedor del apodo San Fachón entre sus víctimas. En la actualidad, además de ser párroco de esta capilla es vocal de Cáritas y aún se desempeña en la Arquidiócesis de Bs. As. Como asesor del Servicio de Pastoral penitenciario.
El Episcopado se erige como tutor y autor intelectual del plan sistemático en que los militares tendrían vía libre para ejecutar su accionar represivo a cambio de la instauración de lo que ellos llamaron una civilización occidental y cristiana."
Rescatando a algunos sectores de la Iglesia, decían: " Sabemos que el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo existió y fueron perseguidos, torturados y desaparecidos con la misma anuencia y delación de este episcopado cómplice".
" Los vecinos de este barrio están preocupados por convivir con quien fue cómplice de la muerte y el dolor, por eso estamos construyendo la Condena Social y exigiendo Juicio y Castigo y para que esté en conocimiento de todos y especialmente , de aquellos que todavía hoy concurren a sus misas, sin saber que la voz del padre Bellavigna se erige a la sombra de Dios".
Al preguntale a Carlos Pisoni de la Agrupación H.I.J.O.S., su impresión sobre el escrache nos dijo que: " Teniendo en cuenta que es un cura que está en actividad, que se haya acercado tanta gente del barrio, significa mucho. Porque la Iglesia es una institución muy reconocida en la sociedad y en un barrio más todavía y un cura es un referente de un barrio. Entonces que se manifieste gente , que alguna vez fue a sus misas o bautizó a sus hijos, y hoy esta diciendo no voy a creer más en la iglesia...eso es lo que nos dice que estamos yendo por el buen camino"
Caía la tarde, la columna se retiraba y San Fachón quedó escrachado.
Amén.
Escrache al cura penitenciario del Penal de Mujeres de Devoto entre 1978 y 1982
Hugo Bellavigna, Villa Devoto y la dictadura
Norma Vera
S
i se puede afirmar algo del Subprefecto Mayor Retirado del Servicio Penitenciario Federal, Hugo Bellavigna, hoy párroco de la iglesia Santa Inés, Virgen y Mártir, es que fue un convencido ejecutor de la posición oficial de la Iglesia Católica durante los años de dictadura militar a partir del golpe de Estado de 1976.
Hubo en esos años de genocidio otra postura dentro de la Iglesia: la de quienes asumieron la causa del pueblo: Carlos Mujica, asesinado por las 3A en 1974, Monseñor Angelelli, asesinado en 1976, los padres Palotinos secuestrados en 1976. así como la de las religiosas francesas Alice Domon y Renee Leonie Duquet, secuestradas junto a Azucena Villaflor de Vicenti, en el año 1977 e iniciadoras de las marchas alrededor de la Pirámide de la Plaza de Mayo con sus pañuelos blancos". También las monjas que compartieron nuestra prisión. Los sacerdotes que siguieron pregonando su posición a favor de los sectores necesitados como Monseñor Zaspe, Monseñor Jaime De Nevares, Monseñor Novak y Monseñor Hesayne. Otras víctimas del Terrorismo de Estado- como el sacerdote Adur, detenido en Brasil. O y los que tuvieron que alojarse en ignotos conventos para evitar el secuestro, (los sacerdotes Llorens, Carlos Fugante y tantos, tantos más).
Pero Bellavigna llegó a Villa Devoto como párroco, con la función específica de instrumentar las decisiones del General Suárez Mason y su representante para las cárceles, el coronel Sánchez Toranzo, ejecutores de un fino plan de destrucción política y personal en una cárcel dispuesta para la concentración de más de 1000 presas políticas.
Villa Devoto era el Penal que los militares utilizaron para mostrar a los Organismos Internacionales, mientras en el país se desarrollaba la represión más cruel que conocimos. Allí Bellavigna intentó "regresar las ovejas negras al redil" proponiéndonos a nosotras, presas políticas, arrepentirnos de cualquier idea de cambio social que pudiéramos sostener y que dejáramos de defender nuestros principios de solidaridad y compañerismo. Justamente fueron esos principios los que nos permitieron sostenernos vivas tras las rejas, enteras y consecuentes con la militancia que elegimos, resistiendo aún en tan difícil situación.
Belavigna participó de la Comisión Interdiciplinaria, tribunal interno de la cárcel, que definía quiénes éramos "recuperables" y quiénes no. Allí se decidía la ubicación carcelaria futura de cada uno y la entrada en un cónclave militar (reunión) donde se debatía la libertad de las entrevistadas.
Sus informes definían nuestro supuesto grado de arrepentimiento. Su función era presionarnos psicológicamente en una suerte de tortura cotidiana, buscando inculcar en nosotras la idea de que nuestra actitud dentro de la cárcel determinaría o no nuestra libertad. Esto que buscaba, casi siempre en vano, nuestro quiebre y la delación, congeniaba con una dictadura militar donde los derechos del individuo no tenían ningún reconocimiento. Menos aún tendrían derechos las prisioneras políticas.
Belavigna no se privó de amenazar a compañeras de origen judío diciéndoles que ser judío era un pecado y que ellas pagarían no saliendo nunca en libertad.
En entrevistas con compañeras que se encontraban enfermas o que habían sufrido la muerte de sus familiares adoptaba una falsa actitud de compasivo, siempre buscando el momento adecuado para tratar de convencernos que la mejor opción para llegar a reunirse un día con su familia era "aceptar el reglamento", firmar el “arrepentimiento”, es decir, aislarse de las compañeras, y entrar en una espiral de destrucción personal.
También maltrató a los familiares que iban de visita, como un modo indirecto de incidir sobre nosotras.
No dejó nada de lado para cumplir con sus objetivos. Pero, por otro lado, no discutía francamente frente a las detenidas que, profesando la fe católica, le cuestionaban su actitud. Por supuesto tampoco recibía a las delegadas de pabellón, en tanto que a las que consideraba "irrecuperables" ni siquiera las miraba.
Belavigna fue protagonista del plan de los militares de aislarnos, someternos, enloquecernos o matarnos. Era del bando de los Von Wernich, Bonamín, y otros ideológos y ejecutores del genocidio.
Ni Belavigna ni la dictadura pudieron con nosotras, ni con los miles de presas y presos polìticos que poblaron las cárceles y los campos de detención.
Somos parte de un pueblo que recupera cada día su historia, y aportamos nuestro testimonio para que se sepa qué hizo cada uno en la época de la Dictadura: . Ésta es una forma de reconstruir la memoria colectiva, de contar la verdadera historia y de ubicar a los responsables en el lugar que se merecen.
Ex Presas Políticas del Penal U2 de Villa Devoto El 27 de noviembre a las15hs., marchamos desde Av. Juan B. Justo y Av.San Martín junto a organizaciones barriales y asamblas para escrachar a Hugo Bellavigna.
¡Si no hay justicia hay escrache! Hugo M Bellavigna Cura cómplice de la última dictadura militar
Sábado 27de noviembre de 2004 15 hs San Martín y Juan. B. Justo
-Cura Penitenciario del Penal de Mujeres de Devoto entre 1978 y 1982
-Miembro de la "Comisión Interdisciplinaria de dicho penal, que era laencargada de determinar la "Recuperabilidad de las Detenidas".
-En dicha comisión se encontraba a las órdenes del Tte. coronel SánchezToranzo y de Suarez Masón.
-Confesor de Presas, torturaba psicológicamente a las detenidas.
-Se negaba a atender a las presas enfermas y recomendaba días de castigo.
-Miembro de Cáritas donde se desempeñaba como vocal.
-Ofrece Misa en Avalos 250 - Paternal.
-Vive en Cuenca 3446 3 º "D". Villa del Parque.
Mesa de Escrache Popular
Participan de la Mesa de Escrache popular: Asamblea Popular de la Paternal,Asamblea Popular Angel gallardo Y Corrientes, Asamblea Popular Villa Mitre ySanta Rita, Centro Social Y Cultural Flores Sur, Comisión Techo y Trabajo,Socialismo Libertario, Grupo de Arte Callejero, Colectivo de Ciencias Políticas,FM La Tribu, Chilavert, Gente Suelta...
SI NO HAY JUSTICIA HAY ESCRACHE!
POR LAS CALLES DEL BARRIO
CAMINA LIBREMENTE UN CÓMPLICE DEL GENOCIDIO
HUGO MARIO BELLAVIGNA
PARROCO PENITENCIARIO PRESBITERO DE LA IGLESIA SANTA INES VIRGEN Y MARTIR
OFRECE MISA EN AVALOS 250 -LA ISLA-
VIVE EN CUENCA 3446 3 D
Cura Penitenciario del Penal de Mujeres Devoto entre 1978 y 1982.
Miembro de la "COMISION INTERDISCIPLINARIA" de dicho penal, esta comisión era la encargada de determinar la "Recuperabilidad de las detenidas".
En dicha comisión se encontraba a las órdenes del Tte. Coronel Sánchez Toranzo y Suarez Mason.
Confesor de presas, donde torturaba Psicológicamente a las detenidas.
Se negaba a atender detenidas enfermas y recomendaba días de prisión.